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Bases para un mercado equilibrado

El mercado de la vivienda vive un nuevo tiempo sustentando en el crecimiento sostenido y en la estabilización de la recuperación inmobiliaria. Después de subir a los cielos con la burbuja y bajar a los infiernos con su pinchazo, el sector residencial ha sido capaz de resucitar y sentar las bases sobre las que debe levantar un mercado más sano y equilibrado, alejado de los vicios que le hicieron precipitarse hacia su etapa más oscura. El periodo entre 2008, cuando comenzó la caída inmobiliaria, y 2013, año que marcó los mínimos históricos, está llamado a marcar un antes y un después del sector inmobiliario en España. Muchas deben ser las lecciones aprendidas de los pecados cometidos recientemente por todos y cada uno los actores del mercado de la vivienda. Una culpa que se reparte, en mayor o menor medida, entre entidades financieras, promotores, constructores, vendedores, compradores y analistas, principalmente.

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Viviendas en Peñíscola (Costa del Azahar, Castellón)

Se habla de recuperación inmobiliaria en Madrid, Barcelona, Costa del Sol o Costa Blanca, pero existen aún zonas que, excepto por la prensa local, apenas ocupan titulares y son los grandes olvidados en los informes sobre el mercado inmobiliario. Hablamos de aquellas zonas de España en las que la recuperación es aún un canto de sirenas un dulce espejismo aún por llegar incluso a cierta estabilización. Se trata de mercados con un abultado "stock" de viviendas sin vender, con precios de la vivienda que aún siguen ajustándose o están totalmente estancados y una demanda muy débil que no puede acceder a la compra de una vivienda. Castellón, Murcia, Toledo, La Rioja, Huelva, Jaén... provincias que aún siguen sufriendo los estragos de la peor crisis inmobiliaria de la historia de España y que todavía se encuentran en pleno proceso de digestión de todos los excesos cometidos durante la burbuja. Son las caras deprimidas de la recuperación.

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Grúa recortada contra el cielo y las nubes, metáfora de la situación de la construcción en España

La recuperación del sector de la vivienda en construcción va por barrios. Así lo recoge un informe elaborado por el Instituto de Tecnología de la Construcción de Cataluña (Itec), que ha creado un rating de esta industria por comunidades autónomas, como si se tratara de las clasificaciones que hacen las grandes agencias como S&P o Fitch con la deuda de los países. Con una nota de Aa, es decir, un sobresaliente, destacan Baleares, el País Vasco y Madrid, mientras que en con las peores calificaciones (que vendría a ser un suspenso, el bono basura del ladrillo) están la Comunidad Valenciana, Murcia y Castilla-La Mancha, para las que la institución prevé una "recuperación menos intensa" que el resto. "Vemos que, en general, el rating es más elevado en las comunidad con más actividad económica, es decir, que la crisis se está deshaciendo allí donde crece más la economía", según Josep Ramon Fontana, jefe del Departamento de Mercados del ITeC.

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Pagar Plusvalía Municipal

A las batallas judiciales por las cláusulas suelo y los gastos de formalización de las hipotecas se une ahora otra contienda en los tribunales que está dando mucho que hablar. Los juzgados españoles están lidiando con el pago de la plusvalía municipal, un impuesto cobrado por los ayuntamientos a los vendedores de viviendas y otros inmuebles. Desde que estalló la crisis en el 2007, los precios de las propiedades en España ha caído entre el 30% y 45%, según donde se encuentre el inmueble. Largos años de una crisis inmobiliaria e económica aún sin cerrar donde se ha vendido (y se vende) pisos y casas sin beneficio e incluso con pérdidas, casos en los que se cuestiona seriamente si es justo el pago de la plusvalía municipal.

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Viviendas en Dénia (Costa Blanca, Alicante)

El 39,8% de los hogares españoles son propietarios de activos inmobiliarios que no son su vivienda principal. Más concretamente, un 28% poseen una segunda vivienda en propiedad que no es la principal, seguido, por orden de importancia, de un 10% que poseen solares y fincas, proporciones que incluso en la parte inferior de la distribución de la renta se observa un porcentaje considerable de hogares (22,6%) que poseen activos inmobiliarios distintos de su vivienda principal. Así lo afirma la "Encuesta financiera de las familias", un documento de carácter trianual que elabora el Banco de España, en el que en su última edición se hace una radiografía completa sobre cómo ha afectado la crisis al patrimonio de los hogares. Entre sus conclusiones, está que el pinchazo de la burbuja inmobiliaria ha supuesto un desplome de los precios de la vivienda desde su nivel máximo, en el tercer trimestre de 2007, de un 37,2% en términos nominales, y un 44,3% en términos reales (con inflación) hasta 2014.

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A pesar de que los pisos y casas de los bancos aumentan sus cifras de ventas, lo cierto es que estas van a paso de tortuga. De mantenerse el ritmo actual, las entidades tardarán una media de 10 años más en deshacerse de todo el ladrillo que tuvieron que "comerse" con el estallido de la burbuja inmobiliaria. Y aunque eso tiene un coste (eso si, menor de lo que muchos se piensan), la banca española prefiere mantener el ritmo actual si nadie (Banco de España o el BCE) le obliga a acelerarlo. La razón es que, con los precios actuales, tendría que asumir unas pérdidas que espera poder evitar en el futuro si alguna vez empiezan a subir los pisos de verdad.

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Según estimaciones de JP Morgan, los bancos españoles todavía tienen 156.000 millones de activos "non performing" (el 136% de su valor tangible en libros), de los que 80.000 millones son inmuebles adjudicados o recibidos en pago de créditos incobrables. El resto es morosidad. En los nueve primeros meses de 2016, el sector ha vendido unos 12.000 millones. Bankia (que traspasó los adjudicados en la crisis a Sareb) y Santander son los más activos en este terreno, mientras que Popular es el último de la clase, con activos tóxicos que suponen el 285% de su valor tangible en libros.

El número de operaciones, aunque mejora, sigue siendo un 50% inferior a los niveles precrisis y todavía existe una enorme sobreoferta en el mercado. Esto explica que los bancos prefieran esperar antes que vender a estos precios, a pesar de que les lleve otra década deshacerse de los activos tóxicos. Es decir, estamos ante otro nuevo ejemplo de la "patada adelante" tan típica de la banca española, como se ha puesto de manifiesto con las refinanciaciones masivas de empresas durante la crisis.

Para hacer frente a las pérdidas de estos activos, los bancos cuentan con un nivel de provisiones dotadas durante la crisis (los decretos Guindos de 2012- en torno al 50%). De nuevo, con grandes diferencias entre el magro 39% del Popular y el 61% de Bankia. Más allá, la cuestión es que, si los bancos venden con descuentos superiores a ese nivel de provisiones, deben apuntarse la pérdida adicional; mientras que si venden con una rebaja menor sobre el valor inicial del piso, pueden liberar parte de esas provisiones y anotarlas como beneficio. De ahí que prefieran esperar a ver si suben los precios que vender a los niveles actuales. Es más, eso también explica por qué prefieren vender a los minoristas, a los que ofrecen descuentos en torno al 40% según el estudio de JP Morgan, que a los inversores institucionales, quienes exigen rebajas del 70%. De hecho, si las entidades se vieran forzadas a acelerar la reducción de los activos tóxicos, tendrían que recurrir a los institucionales y, en consecuencia, dotar nuevas provisiones. Otra razón para aguantar hasta que lleguen tiempos mejores.

Esta decisión no sale gratis. Según JP Morgan sostiene que el coste de mantenimiento de los inmuebles productivos es del 1,4% del valor de los mismos al año, según las cuentas del Popular (el único banco que ha dado orientaciones al respecto). Un coste muy inferior al 5% que estima en sus simulaciones el propio BCE. Aun así, como el volumen es muy grande, este coste supone un lastre del 27% como media en el beneficio antes de impuestos de 2017, algo nada despreciable pero que el sector está dispuesto a pagar con tal de no vender a los precios actuales.

La única forma de que los bancos aceleren las ventas sería que les obligaran los reguladores: el Banco Central Europeo y el Banco de España. Algo que ocurrió en Japón en 2002: allí obligaron a los bancos a reducir un 50% sus activos "non performing" en tres años. Pero, de momento, no hay ninguna presión en este sentido. Más bien al contrario: el Banco de España ha relajado incluso las exigencias de la nueva circular contable para permitir un uso masivo de los modelos internos, con los que se soslaya las exigencias de requisitos mínimos. Además, esta reducción acelerada también tendría un coste importante, dado que tendrían que vender activos masivamente a los inversores institucionales, no les quedaría más remedio que elevar los niveles de cobertura hasta una media del 60%. Y unas provisiones de ese calibre reducirían un 26% el beneficio estimado para el sector en 2018.

Según JP Morgan, los mensajes optimistas sobre subidas de los precios de la vivienda se circunscriben a Madrid, Barcelona y Baleares; si excluimos estas zonas, la subida en el último año se queda en el 1%. Así, los pisos siguen un 39% por debajo del pico de la burbuja, cifra que alcanza el 43% en el caso del suelo.

El 'stock' de vivienda se reduce un 20%

El stock de viviendas ha bajado casi un 20% este año con respecto al anterior, con lo que son 388.000 las casas que quedan sin vender en España herencia de la época del boom inmobiliario. Y la cifra seguirá recortándose. “La evolución será parecida en 2017, finalizando el año con un volumen cercano a los 315.000 inmuebles, al reducirse de nuevo otro 18,8%”, según Servihabitat, en su informe sobre el Mercado residencial en España. No obstante, dice la firma, esta absorción de stock continúa sin producirse de manera uniforme. La Rioja es la comunidad con mayor excedente residencial por habitante, seguida de Castilla-La Mancha y la Comunidad Valenciana. Con un menor número de viviendas en stock, está Madrid, Baleares, Canarias y Cataluña, que están muy por debajo de los 83,6 inmuebles por cada 10.000 habitantes de la media nacional y que están tirando del mercado.

El año cerrará con unas 445.000 casas vendidas, un 26% más en tasa interanual y para 2017 las compraventas crecerán un 12%, alcanzando las 500.000 unidades vendidas, según las previsiones de Servihabitat. Los motores son la mayor concesión de crédito hipotecario, el incremento del interés inversor (con la vivienda como valor refugio frente a otro tipo de activos), la estabilización de los precios y la mejora de la estabilidad laboral. “Si bien es cierto que el sector vuelve a reactivarse en su conjunto, incluso con oferta escasa y demanda cada vez más fuerte en según qué barrios de algunas de las principales ciudades, existen todavía zonas en las que el stock se drenará más lentamente”, advierte Julián Cabanillas, consejero delegado de la compañía.

La vivienda de segunda mano sigue siendo la impulsora del incremento en el volumen de operaciones, con valores cercanos al 70% de las ventas, manteniéndose las transacciones de obra nueva en niveles del 30%, tanto en vivienda habitual como en vacacional. Casi el 72% de los inmuebles tienen un precio inferior a los 150.000 euros. Y la mayoría de las compraventas (casi el 80%) se realizan sobre vivienda en altura (pisos), aunque la vivienda unifamiliar (casas) ha experimentado un pequeño crecimiento en el primer semestre de 2016. Este tipo de activo, el más demandado, consta de tres dormitorios y una superficie entre los 80 y los 100 metros cuadrados, según la Red de agentes colaboradores (APIs) de Servihabitat.

En cuanto al precio, al cierre del ejercicio la subida será del 4,6% y de cara al año que viene se esperan encarecimientos algo más leves, del 4,3%. “Las grandes ciudades, especialmente Madrid y Barcelona, están incidiendo de manera notable sobre este repunte de la media nacional debido a su elevado volumen, aunque también Málaga, Sevilla o Zaragoza, e incluso el mercado de vivienda vacacional en Baleares, en Canarias y en zonas más tradicionales de la costa mediterránea, están actuando como motores de este incremento de precios”.

El informe de Servihabitat también confirma el peso creciente de las viviendas en alquiler. De los más de 18,3 millones de viviendas principales existentes en España en 2015, el 22,7% se encuentren ocupadas en régimen de alquiler, es decir, cerca de 4,2 millones. Juan Carlos Álvarez, Director General de Negocio de Activos Inmobiliarios de Servihabitat, afirma que actualmente, “más del 40% de las nuevas operaciones que se realizan en Servihabitat son de alquiler, por lo que debemos dar respuesta a estas necesidades y alinearnos con los intereses de los consumidores. Por este motivo, en la compañía estamos llevando a cabo una apuesta clara por este mercado, sobre todo en los últimos tres años, en los que hemos ampliado nuestra cartera de alquiler hasta casi 60.000 activos”.

El precio medio del alquiler en España experimenta un crecimiento superior al 10% interanual al cierre de 2016. Para una vivienda de entre 80 y 90 metros cuadrados, la renta media en el país es de 540 euros, aunque en comunidades como las Islas Baleares (980 euros), Madrid (940), el País Vasco (850) o Cataluña (610), entre otras, se supera esta cifra. En cuanto a la rentabilidad bruta media por poner en alquiler una vivienda en España, la cifra alcanza ya el 5,4%. Cataluña, Comunidad de Madrid y Baleares están por encima de esta media nacional.

Fuentes: elconfidencial.com y elpais.com

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La patronal CEOE cree que no se puede posponer por más tiempo el inicio de nuevas promociones de viviendas. Señala que el stock de casas ya terminadas y no vendidas (entre 300.000 y 500.000 unidades) ya no es un problema para volver a edificar porque buena parte de ese excedente nunca se va a vender. Y, según la visión de la patronal, la recuperación del sector inmobiliario pasa por construir 150.000 viviendas al año, porque la demanda solvente y con financiación es muy superior al número de casas nuevas al año. Este volumen supondría triplicar la cifra de pisos y casas construidas en 2015, pero se mantendría en niveles muy inferiores a los años de la burbuja. Calculan que la vuelta de las grúas a las ciudades supondría la creación de 500.000 nuevos puestos de trabajo de forma sostenida y que el sector inmobiliario volviese a tener un peso importante en el PIB español.

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El sector ha sido capaz de pasar de 800.000 visados de obra nueva en 2007 a 50.000 en 2015, lo que refleja la inexistencia del sector en este momento. Ha soportado la destrucción de 1,4 millones de empleos y la pérdida de 210.000 empresas y lo hace hecho a pecho descubierto, sin ayudas”, ha señalado Juan Lazcano, presidente de la Confederación Nacional de la Construcción (CNC), durante la presentación del informe "El sector inmobiliario: propuestas para la recuperación", elaborado por el Comité de Edificación Residencial de la Comisión de Infraestructuras y Urbanismo de la CEOE.

Pero la demanda de reposición (la que busca mejorar la vivienda actual) es finita, así que ese reto de construir y vender 150.000 casas anuales solo es posible si se recupera el primer acceso a la vivienda de los jóvenes, tanto de los millennials como de la nacidas posteriormente (Generación Z). Algo complicado si se tiene en cuenta, además, que el poder adquisitivo de las familias y su capacidad de endeudamiento han cambiado.

Para los promotores, que la gente pueda comprar una casa es posible reduciendo los costes de producción. La forma de abaratar costes pasa por incorporar la industrialización en el proceso constructivo pero, sobre todo, por “no soportar una carga fiscal tan grande, ya que el 25% del precio de una vivienda son impuestos que van a las arcas de las tres Administraciones”, ha explicado Juan Antonio Gómez-Pintado, presidente de la Asociación de Promotores y Constructores de España (APCE) y presidente del Comité de Edificación. La fiscalidad es muy superior a la de muchos otros países europeos como Alemania, donde se paga un 16%.

No obstante, sin el apoyo de la Administración la reactivación del sector se plantea complicada. Entre la batería de medidas planteadas por los empresarios está que los Gobiernos estatal y autonómico puedan ofrecer un programa para facilitar a los compradores de una primera vivienda la financiación de ese 20% que no cubre la entidad financiera. “Esta fórmula es seguida por el Gobierno de Reino Unido y ha permitido la venta de 200.000 viviendas en un año”, recuerda Gómez-Pintado.

Los expertos que han volcado sus opiniones en el estudio de la CEOE no solo ponen el foco en aquellos demandantes de vivienda que buscan tener un hogar en propiedad, sino que también hablan de la importancia de crear un parque de viviendas en alquiler viables. Para Gómez-Pintado, "el gran reto del sector es que 14 millones de jóvenes dejen de vivir con sus padres y puedan acceder a una vivienda", En su opinión, y sin olvidar que la gran lacra de la juventud es el elevado nivel de desempleo, el sector de la construcción también debe pensar en aquellos jóvenes que están ocupados y que tienen salarios bajos, quienes sí podrían tener acceso a la vivienda si ésta tuviera un precio más asequible.

Fuentes: elpais.com y CEOE "El sector inmobiliario: propuestas para la recuperación"

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Todos los grandes indicadores del mercado de la vivienda (ventas, precios, visados, hipotecas...) llevan ya más de un año en tasas positivas que parecen confirmar la estabilización de la recuperación inmobiliaria en España y, sin embargo, el consenso de los expertos es que no podrá darse por superada la crisis hasta que no culmine la absorción del stock de pisos y casas nuevas que, según las cifras del Ministerio de Fomento, llegó a las 649.780 csas en 2009. No obstante, poco a poco va ajustando este registro de inmuebles en stock, logrando en el primer trimestre de este año bajar de las 500.000 viviendas nuevas sin vender ni alquilar tras nueve largos años de crisis, según la Asociación de Fabricantes de Productos de Construcción (Cepco).

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Así, en el primer trimestre de este año el excedente de pisos a estrenar y casas nuevas sin vender ni alquilar ascendía a un total de 493.112 viviendas, lo que significa un descenso del 28,3% sobre el nivel máximo alcanzado en 2009 (en concreto 687.953, según sus cálculos), y regresar al excedente contabilizado justo antes de la crisis en 2007 y bajar por primera vez desde entonces de las 500.000 unidades.

Pero, más allá de que se trata de una reducción importante, ¿es mucho o poco que todavía existan esas 493.112 viviendas que no encuentran comprador o nadie que quiera habitarlas en alquiler? El informe de Cepco analiza la situación por provincias, ya que la absorción de este stock no está siendo fácil ni igual de rápido en todos los territorios.

En ese estudio destaca que ya hay cuatro provincias donde el excedente es inexistente: Cantabria, Navarra, Cáceres y Badajoz. Asimismo, el informe mide la cantidad de viviendas sin vender de dos formas, en términos absolutos y en términos relativos, estableciendo cuántos pisos de nueva construcción se encuentran en venta por cada 100.000 habitantes. Una ratio por debajo de 1.000 viviendas se considera un nivel mínimo de stock fácilmente asumible por el mercado, en opinión de los expertos; y en ese rango se encuentran ya otras 19 provincias. Entre ellas, destacan las tres más pobladas, Madrid, Barcelona y Valencia; pero también todas las de Andalucía excepto Almería, además de las provincias de Galicia, o el País Vasco, entre otras.

Pero, mientras hay áreas donde en los últimos seis años el stock de vivienda ha logrado reducirse a la mitad, todavía existen territorios donde la digestión del anterior boom inmobiliario está siendo más pesada de lo habitual. Estos se localizan sobre todo en Castilla y León, Castilla-La Mancha y en provincias como Alicante o Castellón, donde aunque el excedente se está reduciendo a tasas de dos dígitos, pero aún se sitúa en niveles elevados.

Viviendas invendibles

No obstante, según los expertos, entre la sostenida reducción del stock de viviendas en los últimos años, existe un porcentaje nada despreciable de este stock nunca se venderá, ya que corresponde a casas que se construyeron en zonas alejadas de los centros urbanos, con escasos equipamientos y dotaciones, como transporte o instalaciones educativas y sanitarias y tampoco responde a lo que demandan quienes quieren vivir de alquiler. El cálculo que elaboró Tinsa se atrevió incluso a predecir cuántas de esas viviendas son invendibles: poco más de 100.000, el 25,8% del excedente que la tasadora estimó que existía. Para establecer este dato, Tinsa utilizó dos criterios de cálculo, depurando de ese modo algunas situaciones que Fomento no tiene en cuenta. Así, más que restar a las casas terminadas las vendidas, realizó su informe al revés. Teniendo en cuenta cuántas viviendas se habían construido desde 2008, identificó las que sí están ocupadas, las segundas residencias, o las que se encuentran en alquiler, para lo que utilizó todas las estadísticas oficiales y los censos de población del INE.

Todo ello lo contrastó con el trabajo de campo realizado por 250 agentes en 900 municipios que concentran el 80% de las casas edificadas desde 2008. De este modo, la tasadora estimó que si en España se habían construido 1,56 millones de viviendas desde 2008, el stock de vivienda nueva a finales de 2015 ascendía a 389.000 y, de ellas (1 de cada 4) 100.000 no se venderán nunca. Otros estudios, como el realizado por RR de Acuña & Asociados, donde se suma la vivienda usada, estiman que unas 657.000 viviendas que hoy se encuentran en venta, no encontrarán comprador jamás.

Fuente: cincodias.com

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¿Es posible la recuperación económica de forma intensa sin "boom" inmobiliario? Posiblemente antes de la crisis económica, para muchos la respuesta hubiera sido que no. La construcción y, en particular, la inversión inmobiliaria han sido históricamente el principal motor de la actividad económica en España, junto al turismo y el automóvil. Aunque algo está cambiando. El peso del ladrillo respecto del PIB ha caído a la mitad. Pero, aun así, la economía crece a un ritmo anual del 3,4%, y en el último año se crearon más de medio millón de puestos de trabajo, es sí, muchos en precario.

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No se trata de un fenómeno pasajero. Al menos por el momento. El último informe de la Comisión Europea sobre España estima que la inversión en la construcción se ha estabilizado y, a pesar del cambio de ciclo producido en el mercado de la vivienda, se espera que su crecimiento solo sea “muy moderado” hasta 2017. Es decir, que no habrá "boom" inmobiliario a corto plazo si se cumplen las previsiones de Bruselas.

¿Qué hay detrás de este proceso? Los servicios técnicos de la Comisión lo achacan a un cierto cambio en el patrón de crecimiento, ahora menos dependiente del ladrillo por razones estructurales. Y, en concreto, se apunta a que la actividad residencial está siendo sustituida por otras inversiones. Así, la inversión en bienes de equipo durante la crisis, por ejemplo, fue moderada, pero repuntó con fuerza en 2014 y lo mismo ha sucedido en 2015. La conclusión que saca la Comisión Europea es que ello podría reflejar que la especialización productiva de la economía "está orientada hacia productos tecnológicos de valor medio-bajo" y ya no tanto en la construcción.

Un reciente informe de Seopan, la patronal de la construcción, incide en la misma dirección. El ladrillo se está recuperando, pero lo hace de forma moderada, no intensa. Justo lo contrario de lo que sucedió en anteriores periodos de expansión. Para Seopan, el rasgo más destacable en 2015 fue la concurrencia de un crecimiento positivo en todas las comunidades. Por la intensidad en su avance, destacaron: Navarra, Extremadura, Castilla-La Mancha, País Vasco, Castilla y León y Cantabria. La tasa media de crecimiento fue del 5,2%, estimándose las tasas más moderadas en Baleares, Aragón, Murcia y Cataluña.

Actividad constructora por comunidades autónomas

Por comunidades autónomas, según Seopan, la incidencia de la actividad constructora alcanza su máximo en Extremadura, con un peso del 6,8%, superior en 1,8 puntos con respecto de la media nacional. La siguen Cantabria, Galicia y Castilla-La Mancha. Las regiones de Canarias, Cataluña y Madrid exhiben una representatividad del sector inferior al 4,4%, es decir, muy lejos de los niveles previos a la crisis cuando el peso del valor añadido de la construcción respecto del PIB llegó a ser del 10%. Hoy representa la mitad, lo que da idea del ajuste que ha sufrido el sector.

Los factores que explican esta moderada recuperación son, fundamentalmente, tres: continúa el desapalancamiento de las familias (los hogares prefieren pagar deudas antes que emprender nuevas inversiones, pese al descenso de los tipos de interés nominales), razones demográficas (salida de inmigrantes y caída de la natalidad en las últimas décadas) y, por último, los salarios, que han subido menos de lo que lo han hecho los precios desde el comienzo de la recuperación. Pero también, como recuerda la Comisión Europea, a pesar de algunos signos positivos, sigue existiendo un gran "stock" de viviendas sin vender.

El impacto demográfico es especialmente significativo. Como recuerda el último análisis del servicio de estudios del BBVA sobre el mercado inmobiliario, las proyecciones demográficas de largo plazo más recientes del Instituto Nacional de Estadística (INE) indican que España continuará perdiendo población en los próximos años, y que el proceso de formación de hogares "se reducirá de forma significativa hasta finales de la próxima década, situándose en una media del entorno de 60.000 nuevos hogares al año, cuando en los últimos 10 años el aumento ha sido de 240.000 hogares/año".

La conclusión que sacan sus economistas es que, en el caso de confirmarse estas proyecciones, la construcción de viviendas destinadas a satisfacer la demanda de los nuevos hogares descendería de forma relevante en relación con la media histórica, "lo que tendría repercusión en el sector inmobiliario en lo que a la actividad edificadora se refiere: el segmento de la promoción residencial podría reducir todavía más su tamaño".

Esta moderada evolución del ladrillo contrasta, sin embargo, con el hecho de que la burbuja inmobiliaria, según Bruselas, ya se ha pinchado. La diferencia de sobrevaloración calculada con respecto a los fundamentos de la oferta y la demanda (es decir, los precios reales de la vivienda, la población total, la inversión real en vivienda, la renta real disponible per cápita y el tipo de interés a largo plazo real) "se eliminó ya en 2012". Pese a ello, el sector sigue sin despegar con fuerza. Tanto en la parte residencial como en la obra civil, en este caso debido a que la economía sigue absorbiendo los enormes proceso de inversión que se produjeron antes de la crisis y a que los gobiernos están obligados a reducir el déficit.

Los pisos suben más que los salarios

En el caso de los salarios, la Comisión Europea considera que los ratios de asequibilidad (precio/ingresos) y dividendos (precio/alquiler) "casi volvieron a sus promedios a largo plazo en 2014, pero la diferencia ha empezado a resurgir". Es decir, que las nóminas no suben como los precios y eso desincentiva la actividad inmobiliaria. Los indicadores más recientes apuntan, igualmente, en ese sentido. Como ha señalado el último informe del Banco de España, "se podría haberse producido una leve desaceleración de la actividad en los primeros meses de 2016".

En cuanto a los indicadores que anticipan la actividad futura, el Banco de España estima que los visados de obra nueva residencial se situaron en enero por encima del promedio mensual observado en el conjunto del año 2015, "lo que augura un mantenimiento de la recuperación de la construcción de viviendas", pero de escasa intensidad. No obstante, la cifra de pisos terminados arranca 2016 subiendo un 10,8% tras ocho años de caídas. Mientras que, por el contrario, los indicadores de licitación de obra pública siguieron en febrero mostrando una "notable atonía". El propio Gobierno, en su actualización del Programa de Estabilidad, ha estimado que la construcción crecerá entre 2016 y 2019 en el entorno del 4,7%, por debajo del 5,3% registrado en 2015.

El servicio de estudios del BBVA, por su parte, espera que las viviendas terminadas comiencen a crecer en algunos mercados, mientras que en otros podrían alcanzar el suelo. Por su parte, los visados, ligados a la iniciación de nuevas viviendas, crecerán a una tasa anual del entorno del 30%. Esto, unido al mayor dinamismo que se aprecia en el mercado de suelo, "garantiza", según la entidad, el avance de la actividad constructora. Así, se espera que en 2016 la inversión en vivienda crezca a una tasa del 3,8%, elevando el peso de esta inversión hasta el 4,6% del PIB. Todavía muy por debajo de su peso histórico. Menos de la mitad.

Fuente: elconfidencial.com

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vivienda-compraEn los últimos años han sido muchos los cambios en el mercado de la vivienda en España. Durante los años de crisis se han ido depurando los excesos del "boom inmobiliario" y todos los actores del sector han tenido que adaptarse al nuevo ciclo. Incluidos los compradores. La demanda parece haber aprendido de los excesos de la burbuja y hoy, alejada de las compras rápidas e irreflexivas, protagoniza compras mucho más meditadas y estudiadas, tanto en relación al mercado, como en criterios personales y económicamente.

Así, según un reciente estudio de Alfa Inmobiliaria el comprador de vivienda dedica unos seis meses sólo a analizar sus opciones de compra. En este periodo, según la firma, se adquieren nociones generales sobre el sector, se estudian las posibilidades de crédito (si es que se necesita) y se perfila la casa a la que se puede acceder. De dar positivo el análisis, el siguiente paso es ponerse a buscar la vivienda al alcance.

No obstante, la búsqueda de piso o casa puede demorarse desde semanas a meses e incluso años, dependiendo de múltiples factores (incluida la suerte). Esta misión es menos sencilla aún en una etapa en el que predomina la sensación de que se compra una casa para siempre. Es decir, el mercado no garantiza que si se adquiere un piso, ése pueda venderse en el futuro al mismo o superior precio para poder acceder a otro mejor.

Junto al mayor tiempo en la toma de decisión y selección, el nuevo ciclo inmobiliario ha traído un nuevo perfil del comprador con un denominador común: la cautela. Según los profesionales del sector, el comprador es "Más prudente, más comedido, más exigente y mucho mejor informado". En definitiva, el demandante de casa hoy es más maduro y reflexivo. Según la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU): "Este proceso de aprendizaje se observa en la dilatación de las decisiones de compra e incluso en que a veces se abortan". A su parecer, en este nuevo proceder también ha colaborado la banca, siendo mucho más prudente al conceder los préstamos.

Alfa Inmobiliaria observa más "prudencia" en los compradores desde la primera toma de contacto (preguntando por los gastos de mantenimiento e impuestos del inmueble) hasta la recta final de la adquisición. "Los clientes suelen ver la vivienda dos o tres veces más entre los siete y 10 días previos a la firma, cuando ya tienen la decisión casi tomada. En estas últimas visitas, suelen ir incluso acompañados de familiares y, en algunos casos, de un arquitecto u otros profesionales", especifica.

Esta la confirman casi todos los profesionales inmobiliarios. Así, Jesús Gil, consejero delegado de Gilmar confirma que "El cliente es más exigente que antes y muy consciente de la importancia de estar asesorado. Busca seguridad en todo el proceso de la compra", dice Gil, quien recalca que "el conocimiento del mercado del comprador ha evolucionado de forma notable". Ensalza lo experto que se ha vuelto hasta en aspectos como la calidad de los materiales, instalaciones o gastos.

En este sentido, la vivienda de obra nueva no es una excepción. Según Vía Célere "El cliente está más informado (conoce hasta el tema de la calificación energética o la obligación de avalar las cantidades entregadas a cuenta), visita el banco antes de formalizar la reserva y tiene claro que busca un producto de calidad a un precio de mercado". No obstante, según Cristina Ontoso, responsable de Marketing de Vía Célere, aclara que en 2015 se ha acortado el plazo de compra, que en la vivienda nueva suele ser inferior al de la usada. "Los clientes tardan más o menos un mes en comprar y hacen tres o cuatro visitas", dice.

Aspiraciones más realistas

La mayor preparación del comprador se aprecia, igualmente, según los analistas, en sus aspiraciones. Al contrario que durante la burbuja, ahora la demanda es mucho más realista. La mayoría de compradores se fija un presupuesto orientativo, muchos van a sus bancos a tantear qué hipoteca podrían obtener y exploran los portales de internet para hacerse una idea del producto que se adapta a sus bolsillos. "No se puede empezar la casa por el tejado. Para comprar, lo primero que hay que saber es qué se puede comprar".

Sobre las cualidades de los pisos, "el comprador suele incluir, al iniciar su búsqueda, una serie de atributos que desea para después ir descartando", indican desde Alfa Inmobiliaria. El garaje, la piscina y el trasero son los primeros elementos a sacrificar, y el aspecto fundamental, tras la ubicación, es la superficie. Jesús Duque cita como puntos más innegociables el ascensor, la luz natural y la buena orientación.

La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) celebra que las actuales compras de vivienda se realicen hoy de un modo mucho más racional que antes del inicio de la crisis. Este modus operandi se valora positivamente en el sector inmobiliario y se ve como una de las cosas buenas que ha dejado la crisis inmobiliaria. Un pilar más sobre el que debe sustentarse un mercado inmobiliario equilibrado y sano.

De inquilinos a propietarios

El mercado de la vivienda ha ido, poco a poco y durante el último año, virando hacia una tendencia de estabilización y calma. Esta estabilización, reflejada fundamentalmente en los precios, está haciendo fluir la demanda embalsada que estaba a la espera de completar el ajuste. Entre estos nuevos compradores, despuntan los actuales inquilinos de casas y pisos en alquiler que ven el momento actual como idóneo para pasarse a la propiedad. Todo un trasvase inquilinos-propietarios que pondera el alto grado de maduración de la demanda.

De este modo, según el estudio perfil del comprador de vivienda en España en 2014, elaborado por la comercializadora Básico Homes, estos demandantes representan el segundo gran nicho del mercado. Hasta un 20,6% de los nuevos adquirientes llegó a la compra desde el arrendamiento, un porcentaje casi idéntico al de los que accedieron por primera vez a una casa (21,8%) y superior a las adquisiciones de viviendas vacacionales (16,1%), de reposición (15,6%), de inversión (10,5%) y casas de lujo (2,4%).

El perfil de este comprador proveniente del alquiler responde a personas de 37 años, con un presupuesto de casi 95.000 euros y que necesita financiar menos del 75% de valor del inmueble, según Básico Homes. Esta edad media es seis años superior a la de aquellos que acceden por primera vez a una vivienda, directamente en propiedad. Para muchos analistas inmobiliarios, este tránsito del alquiler a la compra debería ser siempre la tónica general y, además, hoy encarna una señal más de que el mercado de la vivienda ha madurado, dejando atrás los excesos del boom.

Alfa Inmobiliaria también detecta un mayor dinamismo en este nicho de mercado: "Desde el pasado verano, venimos observando que cada día son más los jóvenes que han comenzado a buscar casa para comprar". Son personas que ya están viviendo en un piso en alquiler, con una edad que oscila entre los 30 y 38 años y empleados (sobre todo parejas) con un contrato fijo. Y es que en estos momentos, después del gran ajuste de los precios, las cuotas hipotecarias mensuales se han abaratado y suelen ser inferiores a las rentas mensuales de los alquileres. Además, el comprador ex inquilino suele tener ahorros, con lo que rebaja la financiación que requiere.

Para Fernando Iglesias, franquiciado de Tecnocasa en Madrid, el paso del alquiler a la compra representa "la principal novedad que se está produciendo en el mercado, y con mucha fuerza, desde el año pasado". En su opinión, esto se produce por pura lógica económica. "La persona que es solvente está viendo en la compra, ahora sí, una buena oportunidad de ahorrar porque reduce gastos y, al mismo tiempo, adquiere patrimonio", afirma Iglesias. "Los inquilinos, sobre todo jóvenes, se han dado cuenta de que pueden vivir en un piso similar al que tienen arrendado y en la misma zona pagando la mitad". Para Alfa Inmobiliaria, antes de fin de año, el 10% de los actuales arrendatarios de menos de 38 años será propietario.

Fuente: elmundo.es

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