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Viviendas en Peñagrande, Fuencarral (Madrid)

El precio de la vivienda en España continuará subiendo de forma moderada y heterogénea hasta 2020. Dicha revalorización será del 7,3% de media, aunque habrá regiones donde el aumento será mayor porque ya existe un crecimiento de la demanda natural de vivienda y por la presión que están ejerciendo los alquileres turísticos. Es el caso de Madrid, donde el encarecimiento llegará al 14%, y Cataluña, donde alcanzará el 11%. Estas son algunas de las conclusiones de la cuarta edición del informe "Tendencias en el sector inmobiliario" elaborado por Solvia. El servicer de la Sareb destaca que el mercado residencial ha iniciado un nuevo ciclo expansivo que será notablemente distinto a lo acontecido entre 2002 y 2008. Ahora bien, la recuperación de la vivienda no será uniforme y se producirá a varias velocidades. Así, mientras la recuperación continúa, la juventud sigue sin opción para acceder a una vivienda (ni en alquiler, ni en venta): en el segundo semestre de 2016 apenas un 19,5% de los jóvenes españoles logró emanciparse según el último informe del Consejo de la Juventud de España (CJE). Esto es, menos de 2 jóvenes de cada 10. El dato más bajo desde 2002.

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Viviendas en Torrevieja (Costa Blanca, Alicante)

La riqueza en España está concentrada en unos pocos epicentros geográficos. En los municipios del noreste de Madrid se agrupan las ciudades con mayor renta por hogar de España. En la costa de Andalucía se localizan, por contra, los municipios menos prósperos, colándose entre ellas la más pobre: Torrevieja, en Costa Blanca (Alicante), según la estadística de indicadores urbanos publicada por el INE, realizada con datos de 2014. Esta serie de datos recoge información sobre las condiciones de vida de 126 ciudades españolas. La distancia entre la renta media anual de los 10 municipios más acaudalados y la riqueza de las 10 ciudades más pobres se amplía, mientras las diferencias se van agrandando año a año.

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Playa de Benidorm, Alicante (Costa Blanca)

El pasado año, España recibió a más de 75 millones de turistas extranjeros, una actividad que supone el 11,1% del PIB. La realidad turística de nuestro país es, no obstante, muy diferente a la de otras regiones de nuestro entorno. Si en otras zonas los viajeros acuden a las playas, ciudades o capitales culturales y vuelven rápidamente a sus casas, España es la nación con más turistas residentes del mundo (un término paradójico en apariencia), tan solo superado por Estados Unidos, y muy por encima de Francia, Italia o Grecia. Ello quiere decir que nuestro país experimenta desde hace medio siglo un fenómeno curioso: la afluencia masiva de turistas (sobre todo, ingleses y alemanes) que pasan una gran parte del año en nuestras costas, disfrutando del sol, la playa y precios bajos asociados a un nivel de vida bajo. Es lo que ocurre con los suecos, con una población de alrededor de 90.000 personas en España. Estos no solo se benefician de los factores anteriormente señalados, sino también del Estado del bienestar español. Así, el turismo residencial se está aprovechando de este buen momento para comprar pisos y casas tras la crisis, hasta el punto que el pasado año 2016, los extranjeros residentes aumentaron su inversión en vivienda, un 15,5%. Pero, en este binomio formado por la vivienda y el turismo ¿cómo gastan el dinero los turistas extranjeros que vienen a España?, y cómo afecta a nuestro entorno, nuestra economía y nuestros barrios. Al parecer, no son ellos los que se adaptan, sino los comercios que quieren sobrevivir.

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Vistas desde un piso en Barcelona (Cataluña)

El mercado de la vivienda se tiñe de verde en ventas, precios y nuevas hipotecas. Así, la compraventa de pisos y casas subió un 9,4% interanual (hasta las 126.416 operaciones), los precios un 3,6% y la firma de nuevas hipotecas para la adquisición de una vivienda un 8%, según la estadística inmobiliaria del Consejo General del Notariado correspondiente al cuarto trimestre de 2016. La recuperación inmobiliaria, según los notarios, se deja notar igualmente en la mayoría de las comunidades autónomas, excepto Aragón y Navarra, mientras que llama especialmente la atención los incrementos en el número de transacciones en Cataluña (20,3%) y Cantabria (15,1%).

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Árchez, pequeño pueblo en la Sierra de Tejeda y Almijara (Málaga)

La mitad de los municipios está en riesgo de extinción. De los 8.125 pueblos que existen en España, 4.955 tiene menos de 1.000 habitantes, según los datos del INE. Las causas de la despoblación se deben principalmente al envejecimiento demográfico, el bajo relevo generacional, la baja natalidad y la escasez de puestos de trabajo. La Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP) exige la aplicación de "urgentes políticas de Estado" para frenar lo que califica como "un problema de primer orden" para España. Las comunidades autónomas más afectadas son Galicia, Asturias, Castilla y León, Castilla-La Mancha, Aragón y Extremadura, que en 2013 formaron el Foro de Regiones con Desafíos Demográficos, al que se han unido recientemente Cantabria y La Rioja.

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Viviendas en Dénia (Costa Blanca, Alicante)

El 39,8% de los hogares españoles son propietarios de activos inmobiliarios que no son su vivienda principal. Más concretamente, un 28% poseen una segunda vivienda en propiedad que no es la principal, seguido, por orden de importancia, de un 10% que poseen solares y fincas, proporciones que incluso en la parte inferior de la distribución de la renta se observa un porcentaje considerable de hogares (22,6%) que poseen activos inmobiliarios distintos de su vivienda principal. Así lo afirma la "Encuesta financiera de las familias", un documento de carácter trianual que elabora el Banco de España, en el que en su última edición se hace una radiografía completa sobre cómo ha afectado la crisis al patrimonio de los hogares. Entre sus conclusiones, está que el pinchazo de la burbuja inmobiliaria ha supuesto un desplome de los precios de la vivienda desde su nivel máximo, en el tercer trimestre de 2007, de un 37,2% en términos nominales, y un 44,3% en términos reales (con inflación) hasta 2014.

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La explosión de la burbuja inmobiliaria a partir de 2008, los cambios demográficos y la movilidad laboral explican que cada vez más ciudadanos opten por el alquiler. Al comienzo de la crisis, tan sólo el 7,7% del parque residencial era en una vivienda en alquiler. Hoy, recién iniciado el nuevo año, este porcentaje está cerca del 23% y la progresión no se detiene. Habría que remontarse a los años 60 y 70 del pasado siglo para ver una presencia tan alta del arrendamiento, cuyo crecimiento en 2017 se mantendrá sostenido por la elección natural de parejas sin hijos, solteros y el cambio de mentalidad de los más jóvenes, según los expertos. Así, distintos estudios confirman el progresivo incremento de las viviendas en alquiler como opción residencial, tendencia que se mantendrá durante 2017, después de crecer un 10% en 2016.

Vistas desde un piso en alquiler en Santander (Cantabria)

Un estudio de la consultora Kategora, especializada en la gestión de activos inmobiliarios, refleja que hace ahora una década, justo antes de estallar la burbuja inmobiliaria, las viviendas en régimen de alquiler apenas suponían el 7% del total del parque residencial español (cuando la media europea superaba ampliamente el 20%), con una demanda que apenas crecía de año en año. En la actualidad, el mercado de alquiler se ha dado la vuelta con una muy alta demanda y una creciente disponibilidad de pisos y casas bajo este modelo de propiedad. La vivienda en arrendamiento alcanza ya 22,7% del parque residencial, porcentaje que se acerca a la media europea situada el 30% del total.

Estos estudios, en combinación con los datos del Banco de España, del Instituto Nacional de Estadística (INE), de la Unión Europea (UE), así como de las principales tasadoras de pisos lo confirman: la vivienda en alquiler ha pasado de ser una opción residual a ser vista como una clara alternativa, tanto en su vertiente residencial, como desde el punto de vista de inversión financiera para el arrendatario.

Las razones que explican esta progresión tienen su origen en la explosión de la burbuja hace 10 años. Según explica Nacho Espejo, responsable de producto de Kategora "Entonces, el precio de la vivienda en propiedad alcanzó niveles estratosféricos de más de 3.000 euros por metro cuadrado de media, frente a los poco más de 1.500 euros por metro actuales". La crisis económica, los altos niveles de paro y los cambios demográficos, con miles de parejas jóvenes que no pueden acceder a una vivienda en propiedad justifican también el cambio del modelo. "La gente no podía pagar los altos precios (de una casa en propiedad), de ahí que la vivienda en alquiler comenzase a ser una alternativa viable".

Junto con las razones apuntadas que han propiciado que las viviendas en alquiler, una también ha de tenerse en cuenta otras cada vez más demandadas, como son la creciente movilidad laboral por toda la geografía nacional, el estable marco jurídico del sector, el apoyo de las administraciones públicas a este modelo, el auge del alquiler turístico en grandes ciudades y, por supuesto, la caída de los tipos de interés hasta niveles mínimos.

Precisamente, según la consultora, los bajos tipos de interés (en la actualidad, el interés del Euribor a un año es del -0,08%) han permitido que muchos propietarios saquen sus pisos y casas al mercado del alquiler para atraer un rendimiento como forma de inversión. En este sentido, según los datos del Banco de España, el alquiler de la vivienda residencial en España ha dado una rentabilidad bruta del 4,4%, un porcentaje al que hay que sumar una revalorización media de los activos de casi otro 4%.

El 45% de las parejas sin hijos y el 38% de los solteros optan por el alquiler

El 45% de las parejas sin hijos y el 38% de los solteros optan por vivir en alquiler, frente al 17% de las familias con hijos que se decantan por esta opción. Este dato aparece recogido en el informe "Dime con quién vives y te diré cómo es tu hogar. Radiografía de las viviendas de las familias españolas", realizado por la División de Hogar de Línea Directa Aseguradora y basado en una encuesta sociológica.

Respecto a la elección de vivir en una casa o piso en alquiler, el estudio refleja diversos perfiles, entre ellos no solo las familias tradicionales, formadas por parejas con niños a su cargo, y las familias monoparentales, de un cónyuge con niños a su cargo, sino también los "singles", que son personas que viven solas por decisión propia, y los "dinks", que son parejas sin hijos a su cargo, optan de forma natural vivir en alquiler. El informe muestra que, por tamaño, los pisos de menos de 50 metros cuadrados están habitadas principalmente por "singles", mientras que las de más de 100 metros cuadrados tienen como principales moradores a las familias tradicionales.

El estudio indica además que las familias monoparentales son las que sufren más accidentes en el hogar, mientras que la menor siniestralidad se produce entre los "dinks" (acrónimo de "double income no kids"). Por tipo de accidente, los hogares monoparentales sufren más daños por agua, las familias "tradicionales" más roturas de cristales, los "dinks" más desperfectos causados por las mascotas y los "singles" más robos.

Los millennials creen que comprar una casa está "fuera de su alcance"

El 80% de los jóvenes españoles con edades comprendidas entre 22 y 29 años cree que su generación está "forzada a alquilar" porque la compra de vivienda está "fuera de su alcance", según se desprende de un informe publicado por la consultora CBRE. Según el estudio, la baja probabilidad de que los millennials españoles adquieran una vivienda en propiedad en el futuro tiene que ver con que tan solo el 34% de los encuestados tiene un trabajo a tiempo completo, frente al 61% de los millennials a nivel global que sí disfrutan de un empleo con estas características.

En España, el 61% de los millennials vive con sus padres, cifra que en el resto del mundo no llega al 50%, y solo uno de cada cuatro independizados tiene una casa en propiedad. La encuesta también pone de manifiesto que la mayoría de ellos piensan que emanciparse sería "un sacrificio para su estilo de vida".

Aparte de los motivos financieros, los jóvenes españoles prefieren la vivienda en alquiler tanto por el rechazo al compromiso que supone una hipoteca como por la libertad y la flexibilidad que les proporciona el alquiler a la hora de cambiar de domicilio, "sobre todo en un contexto donde la movilidad laboral cobra un gran protagonismo", según la encuesta.

La directora de research de CBRE, Lola Martínez Brioso, ha afirmado que los jóvenes españoles "están cambiando la mentalidad sobre el alquiler en España. Ya se está viendo el creciente interés por parte de inversores profesionales centrados en el sector de la vivienda en el alquiler", apuntando que las "socimis" en este sentido podrían tener "un papel relevante en el futuro".

Fuente: elmundo.es

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El multimillonario Donald J. Trump: magnate inmobiliario, constructor de viviendas, hoteles de lujo y campos de golf, ex estrella de un “reality show”, egocéntrico, xenófobo, sexista y outsider de la política, se ha proclamado (contra todos los pronósticos) presidente electo de los Estados Unidos, después de vencer a 16 políticos profesionales, superar el rechazo del liderazgo republicano, confrontar a los medios, así como amenazar o humillar a inmigrantes y mujeres. Su elección está causando temor por suponer un “peligro” no solo para Estados Unidos, sino sino también para la estabilidad internacional. Así, el impredecible e inquietante Donald J. Trump ha sido aupado por un electorado "blanco, de clase media y carente de educación formal" hasta la mismísima "Casa Blanca": sede presidencial y de gobierno de EE.UU, además del hogar del que será el hombre más poderoso del mundo. Os proponemos conocer un poco más sobre la Casa Blanca, pero también para preguntarnos: ¿quién es Donald Trump? y, ¿por qué da tanto miedo?

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Casa Blanca: La nueva vivienda de Donald Trump

La Casa Blanca, se construyó en la década de 1790 por orden de George Washington, pero fue John Adams el primer mandatario que la ocupó en el año 1800. Su construcción de estilo neoclásico, fue llevada a cabo por afroamericanos, tanto libres como esclavos, tras la fracasada convocatoria de mano de obra europea, según la White House Historic Association. La estructura original, muy modificada, costó 232.372 dólares del siglo XVIII. Desde entonces, se ha convertido en la residencia y el centro de gubernamental de los presidentes de los EEUU.

El 24 de agosto de 1814, las tropas británicas entraron en Washington e incendiaron la Casa Blanca original, en venganza por la quema de los edificios gubernamentales canadienses por los soldados estadounidenses. La reconstrucción tardó tres años. El nombre "Casa Blanca" se hizo oficial durante la presidencia de Theodore Roosevelt, entre 1901 y 1909.

Las dimensiones de la Casa Blanca son realmente impresionantes, ya que se trata de una vivienda de más de 5.000 metros cuadrados, que alcanzan los 72.800 si se incluyen los jardines y terrenos vallados, donde podemos encontrar una pista de tenis, una bolera, un cine, un salón de belleza, una consulta médica, una floristería, una piscina o un circuito de golf. Tiene 132 habitaciones, 35 baños, 28 chimeneas y siete ascensores, ya que, aunque exteriormente no sea visible, el edificio cuenta con seis plantas.

Sus medidas marean en comparación a las de palacios presidenciales como la Moncloa, de estilo neoclásico y de solo dos plantas y ocho salas de reuniones. La parte residencial, de 200 metros de superficie, tiene ocho habitaciones, nueve baños y tres vestidores. Resulta enorme para los ciudadanos, pero insignificante al lado del hogar del líder estadounidense y del mundo occidental.

El Ala Oeste: el Gabinete de Crisis y el Despacho Oval

La famosa Ala Oeste es un edificio de tres pisos principales y varios niveles subterráneos. Es donde está situada la oficina del presidente, el Despacho Oval, construido durante las obras de reforma de 1934, y las oficinas de los miembros importantes de su Administración. También incluye la sala de reuniones del Gabinete presidencial y la Sala de Situaciones, donde se gestionan las crisis y, para muchos, el centro de la inteligencia estadounidense.

El Ala Este por su parte, es el otro edificio anexo a la residencia presidencial. Aquí se encuentran las oficinas de la primera dama, y su secretario, así como el teatro de la Casa Blanca, entre otras instalaciones más alejadas de la alta política. La residencia presidencial ocupa la parte central del complejo, el edificio entre columnatas y la zona que conecta el ala este y el ala oeste. En esta zona residencial, además de las dependencias personales, también existen varias salas de reuniones, una biblioteca, una sala de mapas, un solárium y las salas usadas para ceremonias de estado.

La organización es clave en edificio que funciona como la maquinaria de un reloj y que se ha distribuido por zonas. Es en sus entrañas donde se asienta la maquinaria que hace funcionar este enorme coloso. Lavandería, carpintería o las cocinas, que pueden servir la cena a 140 comensales y aperitivos para más de 1.000 personas. En el sótano se encuentran todo tipo de servicios que funcionan 24 horas al día.

Pero, ¿quién es Donald Trump?

Donald Trump, un magnate inmobiliario de 70 años, nació el 14 de julio de 1946 en Nueva York, hizo su fortuna en el sector inmobiliario que forjó desde los años 80 al convertirlo en un imperio empresarial orientado a la construcción de casinos, hoteles y viviendas de lujo. Es presidente de la Trump Organization y fundador de la empresa de hotel y juegos de azar Trump Entertainment Resorts, que es ahora propiedad de Carl Icahn. Trump es una celebridad televisiva, y entre otras cosas fue el presentador del reality show The Apprentice, de la NBC, entre 2004 y 2015. De los 70 a los 90 todo fue bien, pero se arruinó en varias ocasiones, algo que no es una tragedia en Estados Unidos porque sirve para demostrar que se puede volver a tener éxito después de un gran fracaso. Los que le conocen dicen que Trump es un gran vendedor.

Desde niño acompañaba a su padre a ver como iban las promociones de clase media que este construía en los barrios neoyorquinos de Queens, Brooklyn y Staten Island. Y también en el cobro de las rentas. Entre sus primeras acciones estuvo la construcción de una serie de propiedades, diversificándose a clubes y construyendo numerosos hoteles y casinos. Actualmente posee toda clase de viviendas y edificios en Nueva York, particularmente torres de lujosos apartamentos como la Trump Tower, y hoteles: es propietario del legendario Hotel Plaza, del Hotel Saint Moritz y del Hotel Grand Hyatt.

De ideología extremadamente conservadora, ha sido el más controvertido de los candidatos que jamás ha no­minado el Partido Republicano, hizo fama por su constante presencia en la televisión y sus declaraciones fuera de tono lo convirtieron, a partir de 2005, en uno de los personajes más polémicos del país. Tal exposición pública incrementó su popularidad, pero también dio a conocer su personalidad un tanto primaria y su carácter egocéntrico y estridente. El republicano cobró con ello un considerable prestigio y popularidad como encarnación del "self-made man" norteamericano, a pesar de su carácter ególatra y sus dudosos escrúpulos.

Las polémicas promesas electorales de Trump, meten miedo

Donald Trump, con varias acusaciones de abuso sexual (que se evidenció en una grabación reciente), ha tenido que competir en la recta final de las elecciones con una de las candidatas con más experiencia de la historia política moderna de Estados Unidos: Hillary Clinton. Su éxito se ha basado en su capacidad de movilizar a millones de votantes con su particular e histriónico estilo conservador, basando su estrategia en cortejar casi en exclusiva el "voto anglo", con la expectativa de que un número sin precedentes de electores blancos (de raíces más profundas) compense su impopularidad histórica con latinos y afroamericanos. Pero los temores van más allá de cuestiones internas, con sus polémicas declaraciones y sus promesas de campaña ha conseguido meter el miedo en el cuerpo al mundo entero. Todo quede en marketing electoral.

  • Muro en la frontera con México: El nuevo presidente de los Estados Unidos pretende forzar a México a pagar un muro de 1.600 kilómetros en la frontera para frenar la inmigración ilegal. Trump exige a México asumir el los 8.000 millones de dólares de coste y les amenaza con bloquear las remesas de sus inmigrantes que salen de EE UU si no lo paga.
  • Deportará a los 11 millones de indocumentados que trabajan en EEUU y ha prometido triplicar el número de los agentes fronterizos para blindar las entradas al país.
  • Prohibición de entrada los musulmanes: Quiere negar la entrada en suelo estadounidense de todos los musulmanes, además quiere crear un registro oficial de estadounidenses musulmanes. Todo como respuesta a la amenaza que sufre el país después de los atentados del 11-S.
  • Lucha en Irak con el Estado Islámico y apoyo en Siria a Bachar Al Assad: Trump pretende enviar tropas de EE UU para combatir con los yihadistas del Estado Islámico en Irak. Por contra en Siria apoyaría “al Gobierno de Bachar Al Assad y a sus aliados ruso contra los terrorista”.
  • Irán y el “holocausto nuclear: El magnate, contrario a la línea de su partido, aseguró que no “haría añicos” el pacto entre las grandes potencias e Irán (acuerdo alcanzado en Viena en julio de 2015), pero que se haría con su control para que dicho país no tuviera opción de tener una bomba nuclear. Refiriéndose a Irán, Trump consideró que puede provocar "un holocausto nuclear"..
  • La "tortura funciona". El candidato republicano también ha dicho en alguna ocasión que "la tortura funciona" y que mantendrá y aumentará los presos en la cárcel de Guantánamo (Cuba).
  • Derecho a portar armas de fuego: Trump quiere que todos los ciudadanos de los 50 estados puedan portar armas de fuego porque "si la licencia de conducir, que es considerada un privilegio, tiene validez en todo el país también debe tenerlo el derecho constitucional de poseer armas”.
  • Reducción drástica de impuestos: Ha prometido bajar los impuestos hasta un máximo del 15% (actualmente es el 40%) para cualquier empresa, eliminar el impuesto de ganancias en más de 70 millones de hogares y finiquitar el de las herencias.

Además, Trump ha promovido argumentos que niegan la existencia del cambio climático producido por el hombre, diciendo que el calentamiento global es un "engaño", y que es un concepto "creado por China para hacer que el sector manufacturero estadounidense pierda competitividad". Las imágenes que llegan desde el ártico o las grandes sequías para Trump no son más que patrañas inventadas por el gran coloso chino, que busca dominar el mundo: "Voy a cancelar el acuerdo para el clima de París". Este señor da miedo, ya no solo por tener a mano el famoso "botón rojo" que controla todo un arsenal nuclear. Solo con las amenazas al medio ambiente, Donald Trump puede mandar al mundo a una debacle global¿Inquietante, verdad?

Fuentes: huffingtonpost.es y vozpopuli.com

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Los datos son contundentes y ponen de relieve cómo la crisis demográfica tendrá consecuencias negativas, especialmente sobre la construcción de viviendas y su industria auxiliar. Las proyecciones del Instituto Nacional de Estadística (INE) estiman que en los próximos 15 años, hasta 2031, se crearán en España apenas 902.633 hogares. Es decir, 60.175 hogares cada año. Para hacerse una idea de lo que significa esta cifra, hay que tener en cuenta que entre 2001 y 2011, se crearon, cada año, 389.652 hogares. Es decir, seis veces más que en el futuro inmediato, reflejo del intenso cambio demográfico que se está produciendo. España se convertirá de aquí a 50 años (2031), en un país envejecido y lleno de hogares solitarios. Según el estudio, 5,52 millones de viviendas tendrán un único habitante, un incremento del 19,8% respecto a la actualidad. Para 2066, España perderá casi 5,4 millones de habitantes sobre los 46,4 millones actuales.

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La población española alcanzará el próximo año 2017 un punto de inflexión en términos absolutos. Tras crecer levemente este 2016 hasta los 46,43 millones de habitantes, a partir del año que viene, el número de personas que viven en España comenzará un descenso que no se interrumpirá en los 50 años que abarca la proyección del INE.

En los años de expansión económica, la entrada de inmigrantes se disparó y contribuyó de manera decisiva a orientar el patrón de crecimiento (junto al contexto macroeconómico y los tipos de interés) hacia la vivienda y otras industrias anexas. En los próximos años, sin embargo, sucederá todo lo contrario. Si no cambia la realidad demográfica, la construcción de viviendas, muy intensiva en mano de obra, seguirá perdiendo importancia en la economía respecto del PIB, con todas las implicaciones que ello tiene. Muchísimas industrias como las destinadas a fabricar bienes de consumo duraderos (electrónica, mobiliario...) dependen en buena medida del mercado de la vivienda.

Stock, demanda y vivienda nueva

No se trata de un fenómeno puntual. Ni siquiera en 2015, con un fuerte crecimiento económico y después de que los precios de la vivienda hayan caído en términos reales (sin inflación) cerca de un 40%, el número de nuevos hogares apenas se incrementó en 43.100 unidades, lo que muestra la intensidad del fenómeno. Hay que tener en cuenta, además, que el mercado inmobiliario todavía está pendiente de absorber los excedentes del "boom" inmobiliario registrado en los primeros años del siglo, lo que hace más difícil que el sector de la vivienda tire con fuerza.

De hecho, los incrementos de demanda que se han producido en los últimos años están influidos de forma muy relevante por la compraventa de pisos de segunda mano y con la adquisición de viviendas nuevas construidas en los años del "boom" (todavía existe medio millón de viviendas sin vender), más que con la oferta de obra nueva propiamente dicha. No hay que olvidar que, según los datos del INE, el 68% de las viviendas construidas en España fueron edificadas después de 1971, lo que refleja un parque inmobiliario relativamente joven, sobre todo fuera de los núcleos urbanos, que tardará tiempo en ser sustituido. Hoy se venden dos veces más viviendas usadas que nuevas.

Las cifras más recientes del Banco de España indican, en concreto, que la oferta de viviendas nuevas en los últimos 12 meses se limita a 59.000 unidades. Muy por encima de las 34.000 viviendas de 2013, pero a años luz de los más de 800.000 pisos que se llegaron a construir en los años de fuerte expansión económica. Esto significa que el desplome de los tipos de interés, en este sentido, está teniendo más un efecto sobre el desendeudamiento de los hogares que sobre la adquisición de viviendas. En todo caso, los 60.000 hogares que se crearán anualmente hasta 2031, si se cumplen las proyecciones del INE, son una cifra que se sitúa muy lejos de las 150.000 viviendas que ha reclamado recientemente la patronal CEOE para hacer sostenible la industria de la construcción. Un número que se considera adecuado para equiparar a España con los ratios existentes en la Unión Europea.

Proyección en la creación de hogares en España

Según el estudio, el número de hogares aumentaría en todas las comunidades autónomas a lo largo del periodo 2016-2031, menos en Asturias (-4,3%), Castilla y León (-3,7%), Cantabria (-1,2%) y País Vasco (-0,4%). Mientras que los mayores crecimientos se darían en las ciudades autónomas de Melilla (27,6%) y Ceuta (16,4%), Canarias (15,3%) y Madrid (11,1%). Si bien con fuertes diferencias territoriales, se estima que la creación de nuevos hogares bajará en la tercera parte de las provincias españolas en la próxima década, a menos que se produzca un fuerte aumento de población inmigrante.

De este modo, los descensos de población hasta 2031 serán especialmente fuertes en las comunidades autónomas más rurales. Castilla y León, perderá en los próximos tres lustros 262.068 habitantes, uno de cada diez residentes. Galicia registrará un descenso de 230.722 habitantes, una población equivalente a la de toda la ciudad de A Coruña. En términos relativos, la mayor caída la protagonizará Asturias, que con una pérdida de 115.500 personas, verá cómo su población se reduce en un 11,1%. No obstante, la desertización del medio rural correrá pareja al crecimiento de población en las regiones más urbanas, sobre todo en sus áreas metropolitanas. La Comunidad de Madrid ganará 331.453 habitantes hasta 2031, un 5,2% más. Frente al área de la capital de España, Cataluña apenas crecerá un 0,2%, con 16.182 habitantes más en los próximos 15 años, según el INE.

Por otro lado, el tamaño medio del hogar a lo largo del periodo 2016-2031 disminuiría en todas las comunidades, salvo en las Islas Baleares. Los mayores descensos se registrarían en Galicia y en las ciudades autónomas de Melilla y Ceuta, mientras que los descensos más moderados se darían en Cataluña, País Vasco y Comunidad Valenciana. En cuanto al porcentaje de hogares unipersonales, Asturias se situaría en cabeza (con un 34,2% del total), seguido de Castilla y León (33,2%) y Navarra (32,4%). La ciudad autónoma de Melilla sería el único territorio en el que el porcentaje de hogares de una persona no alcanzaría el 20%. Mientras tanto, los hogares con cinco o más personas pasarán a ser casi una reliquia del pasado: en 2031 habrá algo menos de 800.000 en toda España.

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España envejece

El claro descenso en el número de hogares, lógicamente, tiene que ver con circunstancias socioeconómicas, pero, sobre todo, demográficas. Así, en los 15 próximos años, España perdería 552.245 habitantes (un 1,2%), lo que situaría su población en 45,9 millones de personas en 2031. Dentro de 50 años, el descenso sería de más de 5,3 millones de habitantes (un 11,6%). De esta forma, la población se reduciría hasta 41,1 millones en 2066. A nivel de intercambio de inmigración, de mantenerse este nivel (343.614 inmigrantes anuales y una población española con menos jóvenes dispuestos a irse) España ganaría casi 115.000 habitantes hasta el año 2020 en sus intercambios de población con el extranjero. Esta tendencia se reforzaría en años sucesivos, con una ganancia neta de población debida a migraciones de casi 3,1 millones de personas en los 50 próximos años, según el INE. No obstante, aunque de forma súbita ahora aumente la tasa de natalidad, hasta al menos dos décadas no tendría efectos sobre el mercado inmobiliario. Salvo otra fuerte oleada de inmigración que lo impulsara.

El envejecimiento de los nacidos en el llamado baby boom (la explosión de la natalidad entre 1946, tras la Segunda Guerra Mundial, y mediados de los años 60 del siglo pasado) y de la generación posterior, acelerará la mortalidad entre los años 2046 y 2066. Esto sumado a la reducción de los nacimientos en los próximos 15 años (entre 2016 y 2030 nacerán unos 5,3 millones de niños, un 22% menos que los partos registrados desde principios de la centuria) hará que el saldo vegetativo y la cifra global de población se precipite.

Menos población y menos viviendas a construir tienen también efectos adversos sobre los ingresos públicos, y eso, a su vez, influye en la sostenibilidad del Estado de bienestar. En particular, en las comunidades autónomas, cuya recaudación tiene una gran exposición al ciclo residencial.

Gráfico: elpais.com - INE: Proyección de hogares 2016–2031

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Con el verano, miles de turistas españoles y extranjeros acuden a municipios del litoral mediterráneo en busca de sol, playa, relax… y un apartamento para pasar las vacaciones. Sin embargo, esta estampa tan deseada por los visitantes, en determinadas zonas están sacando a la luz aspectos ocultos asociados a una alta concentración de viviendas destinadas exclusivamente al alquiler vacacional, que los últimos años produce con frecuencia efectos sobre la población local: inflación de precios y dificultad para acceder a una vivienda, desplazamiento de vecinos y sustitución de los comercios locales, saturación, molestias... Aunque el alquiler de vacaciones siempre existió, desde el inicio de la crisis, el protagonismo de la compra se ha debilitado mientras que, propietarios e inversores comenzaron a rentabilizar la falta de compradores con la utilización turística de las viviendas en las zonas urbanas de mayor éxito de la costa española, situación que resalta los aspectos ocultos del alquiler turístico, como la "gentrificación" y desequilibrios en los precios tanto de venta como de alquiler de larga temporada, que se refleja en 4 casos extremos y paradigmáticos como los de Barcelona, la locura del alquiler en Ibiza, la temporalidad en la costa andaluza o el potencial turístico de El Cabanyal en Valencia.

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Para el inquilino, el alquiler representa un gasto menor que la adquisición de un apartamento y permiten cambiar de destino más a menudo. Para muchos propietarios, sean particulares o inversores, acoger turistas permite obtener ingresos rápidos a través de un uso aparentemente reversible. Este progresivo cambio de tendencia se ha visto reforzado además por el boom de portales de alquiler "p2p" como Airbnb y por el aumento del volumen total de turistas que acuden a nuestro litoral a causa de la inestabilidad en destinos de sol y playa directamente competidores en países de nuestro entorno.

La consecuencia más evidente de este auge del alquiler vacacional es una inflación del precio de la vivienda. Los alquileres repentinamente desorbitados ponen en jaque un mercado inmobiliario ya tensionado por el pinchazo de la burbuja del ladrillo y por las deficiencias crónicas del alquiler en España. Como sucede en otras grandes problemáticas de la vivienda, como los desahucios, el alquiler vacacional en España carece de datos oficiales y fiables sobre los que desarrollar políticas públicas o reorientar la iniciativa privada. El número total de camas alquilables en pisos es una incógnita. Y, según dejan claro las webs de anuncios del sector, la oferta varía constantemente y zigzaguea con frecuencia sobre los límites de la legalidad. A la vez, España es el país europeo con mayor peso de los pisos de propiedad horizontal, donde los vecinos están más expuestos a las molestias que puedan ocasionar esta actividad.

Así, resaltan estos aspectos en cuatro zonas paradigmáticas sobre el alquiler vacacional, y de la presión que ejerce sobre el mercado de la vivienda. Aunque con dinámicas propias y diferentes grados de intensidad, zonas como Barcelona, el singular caso de Ibiza, el barrio de Cabañal en Valenciay en menor medida (por su perfil, más residencial que urbano de segunda vivienda) la costa de Andalucía muestran signos de las situaciones extremas que puede llegar a generar la vivienda turística.

Barcelona: gentrificación y el verano eterno de La Barceloneta

“Es gentrificación pura y dura, el barrio se está vendiendo piso a piso”, afirma Sebastián Huguet, de la plataforma La Barceloneta Diu Prou. Forma parte del movimiento vecinal de protesta contra los pisos turísticos, que desde hace tres años proliferan a gran velocidad en La Barceloneta, el antiguo barrio de pescadores de Barcelona. En esta península sobre el mar, entre las playas y el puerto deportivo, las diminutas casas a precios bajos llamaron la atención de inversores de todos los tamaños a partir de los años 90. El metro cuadrado ya es más caro que en Pedralbes: 16,33 euros. Hoy los "quarts de casa", es decir, los pisos pequeños de 30 m2 tan característicos del barrio, se venden por hasta 150.000 euros y se alquilan a 900 euros al mes. Una fortuna para el nivel medio de renta en el vecindario (alrededor de un 20% inferior al de la ciudad), pero una cifra razonable ante la exagerada rentabilidad que llega a obtenerse: por un fin de semana en temporada alta se llegan a cobrar entre 200 y 300 euros.

A estos precios, los jóvenes de La Barceloneta no pueden emanciparse en su barrio. Y cuando la gente mayor fallece o se ve obligada a abandonar su vivienda por la falta de ascensor en la mayoría de los pequeños pisos del barrio, finalmente el piso se destina al mercado turístico. En efecto, las estadísticas municipales muestran una progresiva disminución del número de vecinos (un millar menos entre 2010 y 2014) y de hogares (de 7.243 a 6.881 en solo cuatro años). Baja el porcentaje de mayores de 75 y de 85 años mientras que en cambio sube el índice de envejecimiento, porque se pierden pisos residenciales. Además de los alquileres por días, abundan los extranjeros comunitarios que compran estos pequeños pisos como segunda residencia, como muestra el aumento de la tasa de inmigración (31,25%) con los italianos a la cabeza del ranking de nacionalidades.

El turismo está desplazando población autóctona, es una evidencia clarísima”, sostiene Núria Lambea, investigadora de la Cátedra de la Vivienda de la URV, que recientemente ha presentado un estudio sobre el impacto negativo de los pisos turísticos en el centro de Barcelona. Señala que en el distrito de Ciutat Vella los vecinos han caído de los 28.000 en 2007 hasta 16.300 en 2015 y ofrece dos razones primordiales: “Los vecinos ven la oportunidad de hacer negocio con su piso y los servicios del barrio ya no se adaptan a su vida cotidiana”. “Al gentrificarse el entorno, el residente que aún no se ha ido se siente fuera de lugar y también se lo plantea, acelerando la sustitución”.

Ibiza: trabajadores que se marchan por no poder alquilar

Un despropósito es cuando algo está fuera de razón, de sentido o de conveniencia. Una definición que bien podría aplicarse a lo que está sucediendo en Ibiza con la poca oferta y los desorbitados precios de los alquileres de larga temporada. Una situación que diversos sectores y el mismo Consell Insular califican de “locura” y que está provocando que la población afectada empiece a movilizarse, ya que en algunos medios es fácil encontrar anuncios de habitaciones desde 700 euros al mes, camas a 450 euros, o balcones reconvertidos en improvisados dormitorios por los que se piden 500 euros mensuales. Una inflación descontrolada que está generando un problema de vivienda de dimensiones hasta hace poco tiempo desconocida en una isla de 140.964 habitantes con un gran poder de atracción turística (junto a Formentera el año pasado recibió más de 2,5 millones de turistas, según Ibestat). A pesar de la imagen de modernidad, desenfreno fiestero y lujo con la que se ha hecho famosa la isla de Ibiza, existe otro lado oscuro que crece año tras año: pisos sobreocupados con literas en el salón, camas “calientes” (que se alquilan por turnos), campamentos ilegales y coches acondicionados como vivienda por aquellos que no pueden sufragarse un techo o bien, simplemente, no lo encuentran.

“Todo aquel que tiene ahora algo para alquilar o realquilar, lo hace”, comenta Maite Barchín, trabajadora social de Cáritas Diocesana de Ibiza y Formentera, que explica también que los carteles de "se alquila" para larga temporada han desaparecido de la isla. La entidad denuncia que en los últimos años está recibiendo una avalancha de trabajadores que solicitan ayuda para poder acceder a una vivienda y alerta de que el problema está “empeorando”. “Se da la situación dantesca de que hay trabajadores que se han tenido que marchar porque no tienen donde alojarse”, y señala: “Se ha constituido una nueva clase que son los trabajadores sin techo”. El presidente del Consell d’Eivissa y responsable de Turismo, Vicente Torres, reconoce que uno de los daños colaterales de la burbuja del precio del alquiler en Ibiza son “las dificultades para cubrir puestos de trabajo”, no sólo en el sector hotelero y en la restauración, sino también en servicios básicos. La mayoría de los tenedores de vivienda sólo alquilan a turistas en verano. “Paradójicamente, aquí en Ibiza es más fácil encontrar trabajo que un sitio donde vivir”, asegura Luis Gonzaga, el portavoz de la "Plataforma Ibiza Afectados con los Alquileres", que considera que parte de la solución pasaría porque hubiera un parque adecuado de vivienda protegida.

El Cabanyal en Valencia: de la rehabilitación a la resistencia

El barrio de El Cabanyal de Valencia es un claro ejemplo de barrio que puede acabar engullido por el turismo. Se trata de una joya arquitectónica en pleno distrito de Poblats Marítims, frente al mar, que entre enero y junio de 2016 ha visto crecer el precio de los alquileres casi un 40%, pasando de una media de 405 euros mensuales a 566 euros. Actualmente se encuentra inmerso en un proceso de rehabilitación después de salir de dos décadas de degradación intencionada. Pese a ser declarado Bien de Interés Cultural (BIC) en 1993, solo cinco años después la entonces alcaldesa Rita Barberá (PP) se obsesionó con un proyecto que le acompañó durante casi toda su carrera política al mando de Valencia: el Plan Cabanyal , que dividía el barrio marinero en dos a costa de la prolongación de una avenida, incluyendo el derribo de más de 1.600 viviendas. Una de las primeras acciones del nuevo gobierno municipal de Joan Ribó fue tumbarlo; con la derogación del plan caía la última gran ambición de la exalcaldesa.

Según los profesionales de esta zona, los precios han crecido en los últimos seis meses “de una forma exagerada”. Tras la derogación del Plan Cabanyal, explican, hay viviendas que han pasado de venderse de 17.000 a 50.000 euros, “y el precio no hace más que subir, día a día”. Las causas el fin de la “degradación” del barrio, el incremento en la concesión de hipotecas, su bajo precio anterior (hasta el año pasado, se vendía prácticamente a valor de expropiación) y la concesión de ayudas y subvenciones por parte del consistorio para su rehabilitación. En cuanto a los alquileres vacacionales, el precio se mantiene con respecto a años anteriores y se paga desde 50 euros hasta 200 euros al día.

Desde la Associació de Veïns i Veïnes Cabanyal-Canyamelar señalan que el turismo “nunca ha sido una molestia” y creen que aumentará todavía más la demanda a partir del año que viene, tras la rehabilitación del barrio, cuyo inicio de obras se prevén para este mes de septiembre. La asociación reivindica que su lucha es por recuperar el barrio de siempre, y no convertirlo en una zona turística, como defienden que no ocurrirá. “El Cabanyal no se convertirá jamás en un Benidorm: el barrio no lo va a consentir”, afirma una vecina, quien descarta el posible problema de sufrir una "gentrificación", alegando que son especulaciones. Se refiere al colectivo Espai Veïnal Cabanyal, surgido para luchar contra un desplazamiento de sus actuales y futuros vecinos ante “el efecto llamada de inversores” que pueden convertirlo “en un barrio monocultivo de ocio” que base su modelo económico en restaurantes y establecimientos destinados al turismo, engullendo el pequeño comercio que no le sirve, como ferreterías o peluquerías, a cambio de generar “trabajo precario”.

Andalucía, o el lujo de alquilar en verano en la costa

Con una problemática de menor intensidad respecto a la "gentrificación" o en la focalización de las molestias que puedan causar los turistas, desde Almería hasta Huelva, de este a oeste, Andalucía hace su agosto entre los meses de junio y septiembre. Mediterráneo y Atlántico, dos mares a elegir que traen con las mareas grandes ingresos para las localidades de costa que hacen del verano su reserva para el resto del año incrementando los precios de alquiler de viviendas hasta nueve veces su valor. La simple y sencilla ley de la oferta y la demanda en la que ni la administración pública ni asociaciones de consumidores parecen posicionarse entre los extremos de la inmensa variedad de tarifas que en enero baja a los 300 euros mensuales y en agosto toca su cima con 1.600 euros la quincena.

Almería, en la zona más oriental de Andalucía, es una provincia que atrae a un turismo que busca vacaciones en familia, tranquilo y amante de la naturaleza marina que disfruta de maravillosas zonas como el parque natural Níjar-Cabo de Gata. En localidades cercanas como Carboneras, los meses de julio y agosto, la semana ronda los 800 euros, mientras que en los meses de invierno apenas alcanza los 300 mensuales. En muchos casos, alquileres donde el inquilino de larga duración, por contrato, debe dejar los inmuebles en el pico veraniego. En el corazón de Cabo de Gata, el municipio de San José, los turistas de esta zona buscan estancias cortas de unos cuatro días. En estos casos, se suele cobrar unos 50 euros el día por apartamentos de uno o dos dormitorios. Para los que se atreven a alargar sus vacaciones a una semana, se puede encontrar un agosto de 600 euros los siete días. Las actividades marítimas y el senderismo son las principales actividades para el visitante. Avanzando por el litoral de Almería, llegamos hasta localidades como Agua Dulce y Roquetas de Mar, ubicadas en otra de las zonas más demandados de la costa almeriense, la quincena veraniega acaricia los 2.000 euros en apartamentos de dos dormitorios, la misma vivienda que en cualquier otro mes del año cuesta unos 400 euros.

La Costa de la Luz en Cádiz, también se suma al tren del verano a lo largo y ancho de todas sus playas. En localidades como Chiclana, también se confirma que la quincena en los meses de julio y agosto llega el alquiler llega al top del precio que se puede pedir, 1.600 euros, un hito que queda muy lejos de los 300 euros mensuales del resto del año en viviendas de idénticas características en primera o segunda línea de las playas de Cádiz. En el caso de la Costa de la Luz de Huelva, por donde se pone el sol, llegamos a localidades como Ayamonte, el punto del sur de España con mayor número de horas de sol, la quincena de un apartamento de dos dormitorios se encuentra en unos 1.400 euros, el mismo que a partir de septiembre desciende a 400 euros mensuales. Profesionales de la zona reconocen que hay una gran cantidad de trabajadores temporales que se hospedan en Ayamonte como animadores, camareros, etc que tienen serios problemas para poder encontrar casas que no “les cueste un ojo de la cara”. En estos casos se intenta llegar a unos precios “razonables” que superan la media anual pero tampoco los picos estivales. En cualquier caso, todo inquilino es informado de que es summer time y queda advertido para que tome decisiones con todos los datos a su disposición. Este efecto de temporalidad en los precios, también es frecuente en la Costa del Sol malagueña o la Costa Tropical en Granada.

Fuente: lavanguardia.com

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