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La explosión de la burbuja inmobiliaria a partir de 2008, los cambios demográficos y la movilidad laboral explican que cada vez más ciudadanos opten por el alquiler. Al comienzo de la crisis, tan sólo el 7,7% del parque residencial era en una vivienda en alquiler. Hoy, recién iniciado el nuevo año, este porcentaje está cerca del 23% y la progresión no se detiene. Habría que remontarse a los años 60 y 70 del pasado siglo para ver una presencia tan alta del arrendamiento, cuyo crecimiento en 2017 se mantendrá sostenido por la elección natural de parejas sin hijos, solteros y el cambio de mentalidad de los más jóvenes, según los expertos. Así, distintos estudios confirman el progresivo incremento de las viviendas en alquiler como opción residencial, tendencia que se mantendrá durante 2017, después de crecer un 10% en 2016.

Vistas desde un piso en alquiler en Santander (Cantabria)

Un estudio de la consultora Kategora, especializada en la gestión de activos inmobiliarios, refleja que hace ahora una década, justo antes de estallar la burbuja inmobiliaria, las viviendas en régimen de alquiler apenas suponían el 7% del total del parque residencial español (cuando la media europea superaba ampliamente el 20%), con una demanda que apenas crecía de año en año. En la actualidad, el mercado de alquiler se ha dado la vuelta con una muy alta demanda y una creciente disponibilidad de pisos y casas bajo este modelo de propiedad. La vivienda en arrendamiento alcanza ya 22,7% del parque residencial, porcentaje que se acerca a la media europea situada el 30% del total.

Estos estudios, en combinación con los datos del Banco de España, del Instituto Nacional de Estadística (INE), de la Unión Europea (UE), así como de las principales tasadoras de pisos lo confirman: la vivienda en alquiler ha pasado de ser una opción residual a ser vista como una clara alternativa, tanto en su vertiente residencial, como desde el punto de vista de inversión financiera para el arrendatario.

Las razones que explican esta progresión tienen su origen en la explosión de la burbuja hace 10 años. Según explica Nacho Espejo, responsable de producto de Kategora "Entonces, el precio de la vivienda en propiedad alcanzó niveles estratosféricos de más de 3.000 euros por metro cuadrado de media, frente a los poco más de 1.500 euros por metro actuales". La crisis económica, los altos niveles de paro y los cambios demográficos, con miles de parejas jóvenes que no pueden acceder a una vivienda en propiedad justifican también el cambio del modelo. "La gente no podía pagar los altos precios (de una casa en propiedad), de ahí que la vivienda en alquiler comenzase a ser una alternativa viable".

Junto con las razones apuntadas que han propiciado que las viviendas en alquiler, una también ha de tenerse en cuenta otras cada vez más demandadas, como son la creciente movilidad laboral por toda la geografía nacional, el estable marco jurídico del sector, el apoyo de las administraciones públicas a este modelo, el auge del alquiler turístico en grandes ciudades y, por supuesto, la caída de los tipos de interés hasta niveles mínimos.

Precisamente, según la consultora, los bajos tipos de interés (en la actualidad, el interés del Euribor a un año es del -0,08%) han permitido que muchos propietarios saquen sus pisos y casas al mercado del alquiler para atraer un rendimiento como forma de inversión. En este sentido, según los datos del Banco de España, el alquiler de la vivienda residencial en España ha dado una rentabilidad bruta del 4,4%, un porcentaje al que hay que sumar una revalorización media de los activos de casi otro 4%.

El 45% de las parejas sin hijos y el 38% de los solteros optan por el alquiler

El 45% de las parejas sin hijos y el 38% de los solteros optan por vivir en alquiler, frente al 17% de las familias con hijos que se decantan por esta opción. Este dato aparece recogido en el informe "Dime con quién vives y te diré cómo es tu hogar. Radiografía de las viviendas de las familias españolas", realizado por la División de Hogar de Línea Directa Aseguradora y basado en una encuesta sociológica.

Respecto a la elección de vivir en una casa o piso en alquiler, el estudio refleja diversos perfiles, entre ellos no solo las familias tradicionales, formadas por parejas con niños a su cargo, y las familias monoparentales, de un cónyuge con niños a su cargo, sino también los "singles", que son personas que viven solas por decisión propia, y los "dinks", que son parejas sin hijos a su cargo, optan de forma natural vivir en alquiler. El informe muestra que, por tamaño, los pisos de menos de 50 metros cuadrados están habitadas principalmente por "singles", mientras que las de más de 100 metros cuadrados tienen como principales moradores a las familias tradicionales.

El estudio indica además que las familias monoparentales son las que sufren más accidentes en el hogar, mientras que la menor siniestralidad se produce entre los "dinks" (acrónimo de "double income no kids"). Por tipo de accidente, los hogares monoparentales sufren más daños por agua, las familias "tradicionales" más roturas de cristales, los "dinks" más desperfectos causados por las mascotas y los "singles" más robos.

Los millennials creen que comprar una casa está "fuera de su alcance"

El 80% de los jóvenes españoles con edades comprendidas entre 22 y 29 años cree que su generación está "forzada a alquilar" porque la compra de vivienda está "fuera de su alcance", según se desprende de un informe publicado por la consultora CBRE. Según el estudio, la baja probabilidad de que los millennials españoles adquieran una vivienda en propiedad en el futuro tiene que ver con que tan solo el 34% de los encuestados tiene un trabajo a tiempo completo, frente al 61% de los millennials a nivel global que sí disfrutan de un empleo con estas características.

En España, el 61% de los millennials vive con sus padres, cifra que en el resto del mundo no llega al 50%, y solo uno de cada cuatro independizados tiene una casa en propiedad. La encuesta también pone de manifiesto que la mayoría de ellos piensan que emanciparse sería "un sacrificio para su estilo de vida".

Aparte de los motivos financieros, los jóvenes españoles prefieren la vivienda en alquiler tanto por el rechazo al compromiso que supone una hipoteca como por la libertad y la flexibilidad que les proporciona el alquiler a la hora de cambiar de domicilio, "sobre todo en un contexto donde la movilidad laboral cobra un gran protagonismo", según la encuesta.

La directora de research de CBRE, Lola Martínez Brioso, ha afirmado que los jóvenes españoles "están cambiando la mentalidad sobre el alquiler en España. Ya se está viendo el creciente interés por parte de inversores profesionales centrados en el sector de la vivienda en el alquiler", apuntando que las "socimis" en este sentido podrían tener "un papel relevante en el futuro".

Fuente: elmundo.es

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Los datos son contundentes y ponen de relieve cómo la crisis demográfica tendrá consecuencias negativas, especialmente sobre la construcción de viviendas y su industria auxiliar. Las proyecciones del Instituto Nacional de Estadística (INE) estiman que en los próximos 15 años, hasta 2031, se crearán en España apenas 902.633 hogares. Es decir, 60.175 hogares cada año. Para hacerse una idea de lo que significa esta cifra, hay que tener en cuenta que entre 2001 y 2011, se crearon, cada año, 389.652 hogares. Es decir, seis veces más que en el futuro inmediato, reflejo del intenso cambio demográfico que se está produciendo. España se convertirá de aquí a 50 años (2031), en un país envejecido y lleno de hogares solitarios. Según el estudio, 5,52 millones de viviendas tendrán un único habitante, un incremento del 19,8% respecto a la actualidad. Para 2066, España perderá casi 5,4 millones de habitantes sobre los 46,4 millones actuales.

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La población española alcanzará el próximo año 2017 un punto de inflexión en términos absolutos. Tras crecer levemente este 2016 hasta los 46,43 millones de habitantes, a partir del año que viene, el número de personas que viven en España comenzará un descenso que no se interrumpirá en los 50 años que abarca la proyección del INE.

En los años de expansión económica, la entrada de inmigrantes se disparó y contribuyó de manera decisiva a orientar el patrón de crecimiento (junto al contexto macroeconómico y los tipos de interés) hacia la vivienda y otras industrias anexas. En los próximos años, sin embargo, sucederá todo lo contrario. Si no cambia la realidad demográfica, la construcción de viviendas, muy intensiva en mano de obra, seguirá perdiendo importancia en la economía respecto del PIB, con todas las implicaciones que ello tiene. Muchísimas industrias como las destinadas a fabricar bienes de consumo duraderos (electrónica, mobiliario...) dependen en buena medida del mercado de la vivienda.

Stock, demanda y vivienda nueva

No se trata de un fenómeno puntual. Ni siquiera en 2015, con un fuerte crecimiento económico y después de que los precios de la vivienda hayan caído en términos reales (sin inflación) cerca de un 40%, el número de nuevos hogares apenas se incrementó en 43.100 unidades, lo que muestra la intensidad del fenómeno. Hay que tener en cuenta, además, que el mercado inmobiliario todavía está pendiente de absorber los excedentes del "boom" inmobiliario registrado en los primeros años del siglo, lo que hace más difícil que el sector de la vivienda tire con fuerza.

De hecho, los incrementos de demanda que se han producido en los últimos años están influidos de forma muy relevante por la compraventa de pisos de segunda mano y con la adquisición de viviendas nuevas construidas en los años del "boom" (todavía existe medio millón de viviendas sin vender), más que con la oferta de obra nueva propiamente dicha. No hay que olvidar que, según los datos del INE, el 68% de las viviendas construidas en España fueron edificadas después de 1971, lo que refleja un parque inmobiliario relativamente joven, sobre todo fuera de los núcleos urbanos, que tardará tiempo en ser sustituido. Hoy se venden dos veces más viviendas usadas que nuevas.

Las cifras más recientes del Banco de España indican, en concreto, que la oferta de viviendas nuevas en los últimos 12 meses se limita a 59.000 unidades. Muy por encima de las 34.000 viviendas de 2013, pero a años luz de los más de 800.000 pisos que se llegaron a construir en los años de fuerte expansión económica. Esto significa que el desplome de los tipos de interés, en este sentido, está teniendo más un efecto sobre el desendeudamiento de los hogares que sobre la adquisición de viviendas. En todo caso, los 60.000 hogares que se crearán anualmente hasta 2031, si se cumplen las proyecciones del INE, son una cifra que se sitúa muy lejos de las 150.000 viviendas que ha reclamado recientemente la patronal CEOE para hacer sostenible la industria de la construcción. Un número que se considera adecuado para equiparar a España con los ratios existentes en la Unión Europea.

Proyección en la creación de hogares en España

Según el estudio, el número de hogares aumentaría en todas las comunidades autónomas a lo largo del periodo 2016-2031, menos en Asturias (-4,3%), Castilla y León (-3,7%), Cantabria (-1,2%) y País Vasco (-0,4%). Mientras que los mayores crecimientos se darían en las ciudades autónomas de Melilla (27,6%) y Ceuta (16,4%), Canarias (15,3%) y Madrid (11,1%). Si bien con fuertes diferencias territoriales, se estima que la creación de nuevos hogares bajará en la tercera parte de las provincias españolas en la próxima década, a menos que se produzca un fuerte aumento de población inmigrante.

De este modo, los descensos de población hasta 2031 serán especialmente fuertes en las comunidades autónomas más rurales. Castilla y León, perderá en los próximos tres lustros 262.068 habitantes, uno de cada diez residentes. Galicia registrará un descenso de 230.722 habitantes, una población equivalente a la de toda la ciudad de A Coruña. En términos relativos, la mayor caída la protagonizará Asturias, que con una pérdida de 115.500 personas, verá cómo su población se reduce en un 11,1%. No obstante, la desertización del medio rural correrá pareja al crecimiento de población en las regiones más urbanas, sobre todo en sus áreas metropolitanas. La Comunidad de Madrid ganará 331.453 habitantes hasta 2031, un 5,2% más. Frente al área de la capital de España, Cataluña apenas crecerá un 0,2%, con 16.182 habitantes más en los próximos 15 años, según el INE.

Por otro lado, el tamaño medio del hogar a lo largo del periodo 2016-2031 disminuiría en todas las comunidades, salvo en las Islas Baleares. Los mayores descensos se registrarían en Galicia y en las ciudades autónomas de Melilla y Ceuta, mientras que los descensos más moderados se darían en Cataluña, País Vasco y Comunidad Valenciana. En cuanto al porcentaje de hogares unipersonales, Asturias se situaría en cabeza (con un 34,2% del total), seguido de Castilla y León (33,2%) y Navarra (32,4%). La ciudad autónoma de Melilla sería el único territorio en el que el porcentaje de hogares de una persona no alcanzaría el 20%. Mientras tanto, los hogares con cinco o más personas pasarán a ser casi una reliquia del pasado: en 2031 habrá algo menos de 800.000 en toda España.

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España envejece

El claro descenso en el número de hogares, lógicamente, tiene que ver con circunstancias socioeconómicas, pero, sobre todo, demográficas. Así, en los 15 próximos años, España perdería 552.245 habitantes (un 1,2%), lo que situaría su población en 45,9 millones de personas en 2031. Dentro de 50 años, el descenso sería de más de 5,3 millones de habitantes (un 11,6%). De esta forma, la población se reduciría hasta 41,1 millones en 2066. A nivel de intercambio de inmigración, de mantenerse este nivel (343.614 inmigrantes anuales y una población española con menos jóvenes dispuestos a irse) España ganaría casi 115.000 habitantes hasta el año 2020 en sus intercambios de población con el extranjero. Esta tendencia se reforzaría en años sucesivos, con una ganancia neta de población debida a migraciones de casi 3,1 millones de personas en los 50 próximos años, según el INE. No obstante, aunque de forma súbita ahora aumente la tasa de natalidad, hasta al menos dos décadas no tendría efectos sobre el mercado inmobiliario. Salvo otra fuerte oleada de inmigración que lo impulsara.

El envejecimiento de los nacidos en el llamado baby boom (la explosión de la natalidad entre 1946, tras la Segunda Guerra Mundial, y mediados de los años 60 del siglo pasado) y de la generación posterior, acelerará la mortalidad entre los años 2046 y 2066. Esto sumado a la reducción de los nacimientos en los próximos 15 años (entre 2016 y 2030 nacerán unos 5,3 millones de niños, un 22% menos que los partos registrados desde principios de la centuria) hará que el saldo vegetativo y la cifra global de población se precipite.

Menos población y menos viviendas a construir tienen también efectos adversos sobre los ingresos públicos, y eso, a su vez, influye en la sostenibilidad del Estado de bienestar. En particular, en las comunidades autónomas, cuya recaudación tiene una gran exposición al ciclo residencial.

Gráfico: elpais.com - INE: Proyección de hogares 2016–2031

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El "boom inmobiliario" de principios de siglo hizo que el parque de casas y pisos en España aumentara en casi tres millones de viviendas, la mayoría de ellas fueron adquiridas como vivienda principal y una gran parte está todavía con una hipoteca pendiente de pago. Así, el Instituto Nacional de Estadística (INE) estima que en 2,974 los millones de pisos y casas construidas entre 2001 y 2010, el 62% siguen con una hipoteca pendiente de pago (1,85 millones). De este modo, según los datos de la "Encuesta Continua de Hogares", España sigue siendo un "país de propietarios", con el 77,3% de los hogares en España eran en 2015 viviendas en propiedad, tanto con pagos pendientes como sin ellos, un porcentaje ligeramente inferior al 78% de 2014. Frente a ellos, el número de hogares que viven en alquiler crece hasta alcanzar el 17,5% en 2015.

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Otras 562.000 viviendas de la pasada década también están en propiedad pero ya pagadas, bien porque se abonaron en efectivo, fueron heredadas o su hipoteca ya ha quedado finiquitada. Casi otro medio millón (482.000) son pisos en alquiler como vivienda principal y otras 79.000 son casas cedidas o de bajo precio.

Según el Instituto Nacional de Estadística, en 2015 el 77,3% de los hogares ocupaba viviendas en propiedad, tanto con pagos pendientes como sin ellos. Este porcentaje era algo inferior al 78,0% de 2014, aunque cabe reseñar que la proporción de hogares con pagos pendientes se ha reducido del 29,5% como valor medio de 2014 hasta el 28,3% en 2015, según explica el INE.

91.900 pisos y casas nuevas entre 2011 y 2015

Los datos del INE también indican el parón que ha sufrido la construcción de viviendas desde el año 2010. Si entre 2006 y 2010, se han construido 1,275 millones de casas, en el siguiente lustro, 2011-2015, la cifra es casi 14 veces menor: 91.900, lo que muestra el declive que ha sufrido el ladrillo desde el estallido de la burbuja inmobiliaria.

Esto también se aprecia en la firma de hipotecas, que, pese al avance de 2015, sigue muy lejos del nivel de la burbuja. En concreto, en 2015 se firmaron créditos para comprar viviendas por importe de 25.934 millones de euros, lo que supone un incremento del 24% respecto a 2014. Pero estas cifras están muy lejos de las que se registraban tanto en 2006 como en 2007, cuando se concedieron préstamos por valor de 180.000 millones de euros. Es decir, el pasado ejercicio, los créditos para vivienda movilizaron un importe 7,5 veces menor al de aquellos años de la burbuja.

Crece el número de hogares y el 17,5% ya vive de alquiler

Según el INe, el número de hogares en España volvió a aumentar durante el año 2015 y alcanzó los 18.346.200, un 0,2% más que en el año anterior (43.100 hogares más). Los más frecuentes son los formados por dos personas, seguidos por los unipersonales, mientras que las casas de cinco o más personas constituyeron el 5,8% del total (con un tamaño medio de 5,3 personas). Estas últimas viviendas con familias numerosas son las que registran un mayor descenso respecto al año anterior (un 1,6% menos).

Destaca la ligera subida de los hogares que optan por vivir en casas y  pisos en alquiler en 2015, que alcanzaron el 17,5% frente al 16,6% de 2014. En el estudio del INE se detecta que el régimen de tenencia de las viviendas varía según la nacionalidad. Así, el 59,7% de los hogares con algún miembro extranjero vivían en régimen de alquiler, frente al 12,0% de los hogares con todos sus miembros de nacionalidad española.

Los mayores aumentos en la creación de hogares se dieron en las ciudades autónomas de Melilla (2,2%), Ceuta junto las Islas Canarias (0,8%) Madrid (0,7%). Por el contrario, Los mayores descensos se produjeron en Asturias (–0,5%), Comunidad Valenciana y Castilla y León (–0,3% en ambas).

En cuanto al tamaño medio del hogar, las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla presentaron los más elevados, con más de tres personas en ambos casos. A continuación se situaron en Murcia (2,73 personas) y Andalucía (2,62). En el extremo opuesto se encuentra Asturias (2,26 personas por hogar), Castilla y León (2,35) y País Vasco y La Rioja (2,39 ambos).

Una de cada 10 personas en España vive sola

Los hogares más frecuentes en 2015 en España siguen siendo los formados por dos personas, que suponen el 30,6% del total. Pero tras ellos se sitúan las viviendas unipersonales (25%), según revela la Encuesta Continua de Hogares difundida por el Instituto Nacional de Estadística (INE), con el 10% de la población. Una tendencia que ya se apreciaba en años anteriores y que no deja de crecer.

Son 4.584.200 las personas que viven solas en España, un 1,1% más que en 2014. De ellas, el 40,6% (1.859.800), tiene 65 o más años y en su mayoría (72,9%) son mujeres. Mientras que entre los menores de 65 años que habitan sin compañía, la mayoría (59%) son varones. Aunque, por sexos, los hogares unipersonales de mujeres crecieron un 2,6%, mientras que los de hombres disminuyeron un 0,6%.

En cuanto al estado civil, en el caso de los hombres los hogares unipersonales más frecuentes estaban formados por solteros (59,8%) y en el de las mujeres por viudas (41,8%). Por edades, el 40,9% de las mujeres mayores de 85 años vivían solas, frente al 21,4% de los hombres. La propensión a vivir sólo difiere por sexo y edad. En 2015 fue mayor en los hombres hasta los 55 años y en las mujeres a partir de los 65. Cuanto más joven es la persona, menos posibilidades de que viva solo. Entre los menores de 25 años, sólo un 1,5% de hombres y un 1,4% de mujeres habitaban sin compañeros de piso ni progenitores ni parejas.

No obstante, la encuesta del INE refleja también que una de cada tres personas entre los 25 y los 34 años todavía no se había independizado en 2015. El 36,1% vivía con sus padres. Entre la franja de los 25 y los 29 años, sólo uno de cada dos se había podido ir del hogar familiar.

Fuentes: eleconomista.es - INE: Encuesta Continua de Hogares 2015 (.pdf)

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En enero de 2016 se terminó la construcción de 3.111 viviendas en España, lo que supone una subida del 10,8% en comparación con el mismo mes del año anterior (2.807), según datos del Ministerio de Fomento. De esta manera, la cifra de casas y pisos terminados en España inició el año en positivo, después de sumar ocho ejercicios consecutivos de caídas. Desde el máximo de 2007 (641.419 viviendas), la cifra ha bajado un 93% respecto al cierre de 2015 (45.152).

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Del total de viviendas de obra nueva terminadas en enero, el 99,5% (3.095) correspondieron a promotores privados y el 0,5% (16) a las administraciones públicas. Con respecto a un año antes, la construcción de pisos de promotores privados subió un 16,9%, mientras que en el caso de las administraciones públicas hubo una caída del 90%.

Entre la iniciativa privada, 1.810 viviendas correspondieron a sociedades mercantiles, con un aumento interanual del 46,1%, mientras que 1.211 corresponden a personas físicas y comunidades de propietarios (+26,7%), y 64 a cooperativas (-74,3%). Además, hay 10 visados de fin de obra de otro tipo de promotor privado. El valor de liquidación de la ejecución material de las obras se redujo un 24,6% en enero, con 344 millones de euros.

Sareb: "La construcción de casas crecerá en 2016 más del doble"

La Sociedad de Gestión de Activos Procedentes de la Reestructuración Bancaria (Sareb) ha pronosticado un aumento de la construcción de pisos y casas en más del doble para este año, hasta situarse entre las 100.000 y las 175.000 viviendas iniciadas, según los datos recogidos por el 'Informe de mercado inmobiliario 2015' realizado por la entidad. En el análisis se destaca que los promotores y constructores están "retomando la confianza" previendo ese aumento de la construcción de viviendas.

Según la evolución registrada durante el año 2015, la sociedad, señala que las expectativas sobre el mercado inmobiliario residencial son "positivas", puesto que la vivienda "ha recuperado su atractivo como producto de inversión". Comprar una casa para alquilarla ofrece una rentabilidad a cierre de 2015 del 5,5%.

Por su parte, el Banco de España estima que la inversión en construcción registrará un aumento del 3,5% en 2016, con lo que moderaría su ritmo de crecimiento en comparación con 2014, cuando fue del 5,3%. Según el último "Boletín Económico" de la entidad, la construcción de viviendas "apunta a una prolongación de la mejora en este segmento", según los datos de la concesión de visados de inmuebles nuevos, mientras que "la licitación oficial en obra civil sigue mostrando una notable atonía".

¿Cuántas casas se necesitan construir al año? 63.000, según el Banco de España

Los indicadores del mercado inmobiliario comienzan a repuntar tras años de absoluto parón de ventas de pisos aunque las elevadas tasas de paro y el alto endeudamiento de las familias mantienen todavía muy limitada la posibilidad de comprar una vivienda. No obstante, se crearán cada año 63.000 hogares para atender la demanda según el informe "Creación de hogares y necesidades de vivienda nueva principal a medio plazo", referido al horizonte 2015-2029, realizado por el banco de Banco de España atendiendo al escenario base nuevos hogares elaborado a partir de la evolución económica y poblacional de los últimos años.

En su hipótesis más optimista se alcanzaría las 238.000 viviendas anuales entre 2015 y el año 2029, lo que arroja un volumen potencial de viviendas para ese periodo de entre 900.000 y 3,3 millones. Según Fomento, el stock de vivienda nueva pendiente de vender en España a finales de 2014 se situó en niveles próximos a las 540.000 unidades, manteniendo una suave línea descendente desde 2010, mientras que otros organismos como Cepco, afirman que al cierre del tercer trimestre de 2015 el excedente de viviendas en venta sumaba un total de 507.477 pisos y casas, un 5,14% menos que a finales de 2014.

Así, el informe estima que hasta el año 2029 Madrid será la zona con mayor necesidad de construcción de viviendas para cubrir la demanda de los nuevos hogares que se constituyan en este periodo, alcanzando anualmente más de 21.000 viviendas en un escenario base. Le sigue la provincia de Málaga, donde será necesario crear en este plazo más de 6.000 nuevos hogares al año, una cifra que coloca a la provincia como la segunda más dinámica, seguida de Sevilla (4.097), Murcia (3.564) y Granada (3.104). En 17 provincias españolas las cifras son negativas porque la previsión poblacional es que se perderán hogares en el saldo global.

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Las perspectivas de creación de hogares, sin embargo, pueden aumentar sensiblemente en caso de que el panorama económico se tornara más favorable, lo que traería un aumento de la población (con un mayor flujo de entradas de extranjeros) y una mayor tasa de emancipación entre los jóvenes. En ese supuesto de mejora máxima, el Banco de España calcula que Madrid necesitaría al año más de 44.000 casas y pisos nuevos, mientras que Barcelona, alcanzaría anualmente la construcción de más de 26.000 viviendas, o en la provincia de Málaga, donde se podrían crear hasta 12.189 nuevos hogares al año. Ninguna provincia española, en este caso, bajaría su número de hogares en el periodo 2015-2029.

En el informe, se ha tenido en cuenta la edad a la que los jóvenes empiezan a trabajar, el nivel de renta, la fase del ciclo en la que se encuentra la economía o las políticas que regulan el acceso a la vivienda. Además, el estudio explica, por ejemplo, que en España los hogares se forman más tarde que en el resto de Europa y su tamaño medio es mayor, debido a que los jóvenes permanecen más tiempo en casa de sus padres y hay una mayor proporción de abuelos que viven en casa de sus hijos.

No obstante, "estos resultados deben ser considerados, en todo caso, con cautela, dada la incertidumbre acerca de los diversos supuestos que condicionan las estimaciones, en lo referente tanto a las cifras de creación de hogares como a la oferta disponible inicial y su grado de alineamiento con la demanda actual y futura", advierte el Banco de España, que cita las elevadas tasas de paro y el alto endeudamiento de las familias.

Fuentes: eleconomista.es y laopiniondemalaga.es

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