Saltar al contenido

1

Árchez, pequeño pueblo en la Sierra de Tejeda y Almijara (Málaga)

La mitad de los municipios está en riesgo de extinción. De los 8.125 pueblos que existen en España, 4.955 tiene menos de 1.000 habitantes, según los datos del INE. Las causas de la despoblación se deben principalmente al envejecimiento demográfico, el bajo relevo generacional, la baja natalidad y la escasez de puestos de trabajo. La Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP) exige la aplicación de "urgentes políticas de Estado" para frenar lo que califica como "un problema de primer orden" para España. Las comunidades autónomas más afectadas son Galicia, Asturias, Castilla y León, Castilla-La Mancha, Aragón y Extremadura, que en 2013 formaron el Foro de Regiones con Desafíos Demográficos, al que se han unido recientemente Cantabria y La Rioja.

...continúa leyendo "La mitad de los pueblos de España están en riesgo de extinción"

5

Los datos son contundentes y ponen de relieve cómo la crisis demográfica tendrá consecuencias negativas, especialmente sobre la construcción de viviendas y su industria auxiliar. Las proyecciones del Instituto Nacional de Estadística (INE) estiman que en los próximos 15 años, hasta 2031, se crearán en España apenas 902.633 hogares. Es decir, 60.175 hogares cada año. Para hacerse una idea de lo que significa esta cifra, hay que tener en cuenta que entre 2001 y 2011, se crearon, cada año, 389.652 hogares. Es decir, seis veces más que en el futuro inmediato, reflejo del intenso cambio demográfico que se está produciendo. España se convertirá de aquí a 50 años (2031), en un país envejecido y lleno de hogares solitarios. Según el estudio, 5,52 millones de viviendas tendrán un único habitante, un incremento del 19,8% respecto a la actualidad. Para 2066, España perderá casi 5,4 millones de habitantes sobre los 46,4 millones actuales.

apartamentos-construccion-losalcazares-murcia

La población española alcanzará el próximo año 2017 un punto de inflexión en términos absolutos. Tras crecer levemente este 2016 hasta los 46,43 millones de habitantes, a partir del año que viene, el número de personas que viven en España comenzará un descenso que no se interrumpirá en los 50 años que abarca la proyección del INE.

En los años de expansión económica, la entrada de inmigrantes se disparó y contribuyó de manera decisiva a orientar el patrón de crecimiento (junto al contexto macroeconómico y los tipos de interés) hacia la vivienda y otras industrias anexas. En los próximos años, sin embargo, sucederá todo lo contrario. Si no cambia la realidad demográfica, la construcción de viviendas, muy intensiva en mano de obra, seguirá perdiendo importancia en la economía respecto del PIB, con todas las implicaciones que ello tiene. Muchísimas industrias como las destinadas a fabricar bienes de consumo duraderos (electrónica, mobiliario...) dependen en buena medida del mercado de la vivienda.

Stock, demanda y vivienda nueva

No se trata de un fenómeno puntual. Ni siquiera en 2015, con un fuerte crecimiento económico y después de que los precios de la vivienda hayan caído en términos reales (sin inflación) cerca de un 40%, el número de nuevos hogares apenas se incrementó en 43.100 unidades, lo que muestra la intensidad del fenómeno. Hay que tener en cuenta, además, que el mercado inmobiliario todavía está pendiente de absorber los excedentes del "boom" inmobiliario registrado en los primeros años del siglo, lo que hace más difícil que el sector de la vivienda tire con fuerza.

De hecho, los incrementos de demanda que se han producido en los últimos años están influidos de forma muy relevante por la compraventa de pisos de segunda mano y con la adquisición de viviendas nuevas construidas en los años del "boom" (todavía existe medio millón de viviendas sin vender), más que con la oferta de obra nueva propiamente dicha. No hay que olvidar que, según los datos del INE, el 68% de las viviendas construidas en España fueron edificadas después de 1971, lo que refleja un parque inmobiliario relativamente joven, sobre todo fuera de los núcleos urbanos, que tardará tiempo en ser sustituido. Hoy se venden dos veces más viviendas usadas que nuevas.

Las cifras más recientes del Banco de España indican, en concreto, que la oferta de viviendas nuevas en los últimos 12 meses se limita a 59.000 unidades. Muy por encima de las 34.000 viviendas de 2013, pero a años luz de los más de 800.000 pisos que se llegaron a construir en los años de fuerte expansión económica. Esto significa que el desplome de los tipos de interés, en este sentido, está teniendo más un efecto sobre el desendeudamiento de los hogares que sobre la adquisición de viviendas. En todo caso, los 60.000 hogares que se crearán anualmente hasta 2031, si se cumplen las proyecciones del INE, son una cifra que se sitúa muy lejos de las 150.000 viviendas que ha reclamado recientemente la patronal CEOE para hacer sostenible la industria de la construcción. Un número que se considera adecuado para equiparar a España con los ratios existentes en la Unión Europea.

Proyección en la creación de hogares en España

Según el estudio, el número de hogares aumentaría en todas las comunidades autónomas a lo largo del periodo 2016-2031, menos en Asturias (-4,3%), Castilla y León (-3,7%), Cantabria (-1,2%) y País Vasco (-0,4%). Mientras que los mayores crecimientos se darían en las ciudades autónomas de Melilla (27,6%) y Ceuta (16,4%), Canarias (15,3%) y Madrid (11,1%). Si bien con fuertes diferencias territoriales, se estima que la creación de nuevos hogares bajará en la tercera parte de las provincias españolas en la próxima década, a menos que se produzca un fuerte aumento de población inmigrante.

De este modo, los descensos de población hasta 2031 serán especialmente fuertes en las comunidades autónomas más rurales. Castilla y León, perderá en los próximos tres lustros 262.068 habitantes, uno de cada diez residentes. Galicia registrará un descenso de 230.722 habitantes, una población equivalente a la de toda la ciudad de A Coruña. En términos relativos, la mayor caída la protagonizará Asturias, que con una pérdida de 115.500 personas, verá cómo su población se reduce en un 11,1%. No obstante, la desertización del medio rural correrá pareja al crecimiento de población en las regiones más urbanas, sobre todo en sus áreas metropolitanas. La Comunidad de Madrid ganará 331.453 habitantes hasta 2031, un 5,2% más. Frente al área de la capital de España, Cataluña apenas crecerá un 0,2%, con 16.182 habitantes más en los próximos 15 años, según el INE.

Por otro lado, el tamaño medio del hogar a lo largo del periodo 2016-2031 disminuiría en todas las comunidades, salvo en las Islas Baleares. Los mayores descensos se registrarían en Galicia y en las ciudades autónomas de Melilla y Ceuta, mientras que los descensos más moderados se darían en Cataluña, País Vasco y Comunidad Valenciana. En cuanto al porcentaje de hogares unipersonales, Asturias se situaría en cabeza (con un 34,2% del total), seguido de Castilla y León (33,2%) y Navarra (32,4%). La ciudad autónoma de Melilla sería el único territorio en el que el porcentaje de hogares de una persona no alcanzaría el 20%. Mientras tanto, los hogares con cinco o más personas pasarán a ser casi una reliquia del pasado: en 2031 habrá algo menos de 800.000 en toda España.

creacionhogares-ine-2016

España envejece

El claro descenso en el número de hogares, lógicamente, tiene que ver con circunstancias socioeconómicas, pero, sobre todo, demográficas. Así, en los 15 próximos años, España perdería 552.245 habitantes (un 1,2%), lo que situaría su población en 45,9 millones de personas en 2031. Dentro de 50 años, el descenso sería de más de 5,3 millones de habitantes (un 11,6%). De esta forma, la población se reduciría hasta 41,1 millones en 2066. A nivel de intercambio de inmigración, de mantenerse este nivel (343.614 inmigrantes anuales y una población española con menos jóvenes dispuestos a irse) España ganaría casi 115.000 habitantes hasta el año 2020 en sus intercambios de población con el extranjero. Esta tendencia se reforzaría en años sucesivos, con una ganancia neta de población debida a migraciones de casi 3,1 millones de personas en los 50 próximos años, según el INE. No obstante, aunque de forma súbita ahora aumente la tasa de natalidad, hasta al menos dos décadas no tendría efectos sobre el mercado inmobiliario. Salvo otra fuerte oleada de inmigración que lo impulsara.

El envejecimiento de los nacidos en el llamado baby boom (la explosión de la natalidad entre 1946, tras la Segunda Guerra Mundial, y mediados de los años 60 del siglo pasado) y de la generación posterior, acelerará la mortalidad entre los años 2046 y 2066. Esto sumado a la reducción de los nacimientos en los próximos 15 años (entre 2016 y 2030 nacerán unos 5,3 millones de niños, un 22% menos que los partos registrados desde principios de la centuria) hará que el saldo vegetativo y la cifra global de población se precipite.

Menos población y menos viviendas a construir tienen también efectos adversos sobre los ingresos públicos, y eso, a su vez, influye en la sostenibilidad del Estado de bienestar. En particular, en las comunidades autónomas, cuya recaudación tiene una gran exposición al ciclo residencial.

Gráfico: elpais.com - INE: Proyección de hogares 2016–2031

Quizá también te puede interesar:

Síguenos: Facebook – Twitter – 

2

La crisis económica trajo consigo otra, la demográfica: España pierde población desde 2012 porque se va más gente del país de la que llega. A pesar de la huida, la caída de población no afecta a todos los municipios por igual. De hecho, hay ciudades por toda España que siguen creciendo a buen ritmo, sobre todo en el área metropolitana de Madrid, desde Arroyomolinos o Getafe a San Sebastián de los Reyes. A la cabeza de todas ellas está Rivas-Vaciamadrid, que, en plena sangría poblacional, ha ganado 6.029 vecinos entre 2012 y 2015, según el padrón municipal del INE. Por contra, todas las capitales de provincia pierden población, excepto Melilla, Almería, Málaga, Vitoria, Girona y Ceuta.

poblacion-municipios

Uno de los motivos de esta migración hacia las áreas metropolitanas nos lo da Irene Fernández, de 35 años: "En cuanto supimos que estábamos embarazados, decidimos mudarnos”. Por el mismo dinero con el que ella y su pareja pagaban un piso de alquiler en el popular barrio madrileño de Villaverde, se trasladaron en mayo de 2012 a un chalé en Rivas Vaciamadrid, a 15 kilómetros al sureste de la capital. "Buscábamos mejor calidad de vida, espacios verdes y buenos colegios para nuestro hijo. En la ciudad, al final, estás rodeado de todo y de nada".

Durante años, los municipios metropolitanos de grandes ciudades fueron creciendo al calor del boom del ladrillo y de la mano de parejas jóvenes (procedentes de la gran ciudad, de otras comunidades o, desde el año 2000, de otros países) que, además, tenían hijos que aumentaban otro poco el padrón. Rivas es un ejemplo de libro: en 1981, cuando empezaron a construirse allí las primeras promociones de cooperativas de viviendas impulsadas por sindicatos, era un pequeño pueblo de 653 habitantes. Dos décadas después, en 2001, su censo se había multiplicado por 50 (con 32.228 vecinos) y en los tres lustros siguientes, por 2,5 hasta los más 81.000 actuales. "Su edad media es de 34 años, con una tasa de natalidad muy alta", señala Curro García Corrales, portavoz de Gobierno municipal.

Lo llamativo es que el proceso, aunque tal vez ralentizado, no se ha detenido con la crisis. De hecho, Rivas es el municipio de España que más ha aumentado en términos absolutos desde 2012, y también es la ciudad de más de 50.000 con la tasa de crecimiento más alta (7,9%). Y no es la única localidad con gran resistencia demográfica, sino que hay muchas otras ciudades “resilientes”, como las llama el catedrático de Geografía Humana de la Universidad de Cantabria Pedro Reques. Muchos municipios metropolitanos siguen recibiendo población "probablemente procedente de las grandes ciudades cercanas (Madrid, Barcelona, Sevilla), que pierden habitantes de forma generalizada”, señala Ricardo Méndez, experto en demografía del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC).

Las capitales de provincia pierden población

población-tablacapitalesAsí, Dos Hermanas recogería población de Sevilla (que ha perdido 8.000 habitantes), Sant Cugat del Vallès, de Barcelona (16.388 menos); o Arroyo de la Encomienda, de Valladolid (7.596). La ciudad de Madrid ofrece las cifras mayores: perdió 91.500 empadronados (2,5% menos) en 2015, una parte de los cuales ha alimentado sin duda el crecimiento de otros municipios de los alrededores. Hay ejemplos en cada una de las autovías de acceso a la capital: San Sebastián de los Reyes en la A-1 (3.478 vecinos más); Paracuellos del Jarama en la A-2 (2.411); en la A-3, Rivas (6.029); en la A-4 Valdemoro (2.539); Arroyomolinos y Getafe en la A-5 (4.370 y 3.641), y Las Rozas en la A-6 (3.130).

Pero, ¿por qué estos municipios y no otros? No es fácil trazar los elementos comunes que les convierten en ciudades "resilientes", sin embargo, el profesor Reques señala que estas suelen compartir una serie de características como "una apuesta por la diversificación y por la mejora de la productividad (sea cual sea el sector, incluido el primario), buenas comunicaciones de transporte, un mayor nivel socioeducativo y un sistema urbano-metropolitano más consolidado”. En el caso de los municipios madrileños, comparten, además, extensas zonas de chalés. Unas viviendas unifamiliares que son la perfecta imagen de una forma de vida más tranquila, más acomodada y familiar. Esa que buscaban Irene Fernández y su familia cuando se mudaron a Rivas.

La atracción de la industria y el particular caso de Melilla

Torrevieja ha perdido nada menos que 15.000 habitantes desde 2012 (un 14%). Calpe, en la otra punta de Alicante, ha perdido 8.010 (-27%). Son, según el investigador del CSIC Ricardo Méndez, los síntomas más claros del lastre demográfico que ha supuesto el monocultivo del turismo en tiempos de crisis. Sin embargo, el experto señala también otras ciudades más grandes, como Almería, Málaga o Arona (Tenerife), donde la industria del turismo se complementa con mercados de trabajo más diversificados, y cuya población ha crecido. Méndez, además, insiste en la vinculación entre industria y atracción demográfica. El Ejido (con agroalimentación), Jerez de La Frontera (vinícola) o Vitoria (con todo tipo de industria) serían tres ejemplos. Esta última es la única capital de provincia, de las cuatro que han crecido desde 2012, que no pertenece a una región costera; las otras son la ya mencionadas Almería y Málaga, además de Girona.

Las dos ciudades autónomas españolas sí han ganado población en estos años. Ceuta lo ha hecho de forma insignificante: 245 vecinos más, un 0,3 %. Pero Melilla mucho más: ha ganado un 5,9%, es decir, 4.782 habitantes que significan el segundo crecimiento más alto de España en términos absolutos, solo por detrás de Rivas Vaciamadrid, y que eleva su censo hasta los 85.584. Unas cifras que merecen mención aparte porque eso ocurre pese a unas condiciones geográficas muy adversas: encajonados entre el mar y Marruecos, su densidad de población es de 6.958 habitantes por kilómetro cuadrado, 75 veces más que la media de España, y sufren desempleo del 31%, 10 puntos por encima de la media. La razón, según distintos trabajos, es una mezcla entre presión migratoria, las tasa más alta de natalidad (19,3 nacimientos por cada 1.000 habitantes, 10 veces más que la media) y la más baja de mortalidad, con 5,7 defunciones por cada 1.000 habitantes.

Fuente: elpais.com

Quizá también te puede interesar:

Síguenos: Facebook – Twitter – 

1

compra-alquilerCientíficos de la Universidad Autónoma de Barcelona han examinado las tendencias demográficas y residenciales de los españoles en los últimos 30 años y afirman que el alquiler se contempla ahora como primera opción de acceso a la vivienda.

El estudio concluye que el impacto de la crisis económica y un doble cambio en la pirámide poblacional (envejecimiento de la población y poca inmigración) han causado un descenso considerable en la demanda de vivienda en propiedad, que a su vez, está provocando grandes cambios en el sistema residencial español.

Según Juan Antonio Módenes, investigador de la UAB y coautor del estudio: "Mientras que entre 2004 y 2007 nuestras estimaciones dicen que de cada 10 nuevos hogares que se añadían sólo uno era en alquiler, en la actualidad no se crea ningún hogar neto en propiedad. Es decir, se crean tantos como se disuelven, por lo que la creación neta de hogares es de alquiler".

El estudio utiliza datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, Eurostat y la Encuesta Financiera de las Familias del Banco de España. En total, han contabilizado que la demanda residencial de base demográfica (el incremento anual del número de hogares) ha disminuido por debajo del 20% de la cifra máxima alcanzada en los años 2005 y 2006.

"Han estallado a la vez la burbuja inmobiliaria y la burbuja demográfica. Estos cambios están afectando a las bases más fundamentales del sistema, como es el dominio de la propiedad. Sobre el alquiler, no se trata tanto de lo que ha aumentado o no, sino del cambio de su proporción relativa, en un contexto de baja formación familiar y de disminución de la demanda".

Existe un importante repunte de la demanda de casas y pisos en alquiler debido, en gran medida, a la globalización y la movilidad exterior. "El cambio de tendencia hacia el alquiler se debe a la falta de solvencia de los jóvenes en la situación actual. Si la inclinación por el alquiler se hace estable seremos testigos de una sucesión de generaciones más antiguas, con más propietarios, por generaciones más recientes, con más presencia del alquiler", destaca el investigador.

Durante los años del boom inmobiliario se incrementó de forma exponencial la vivienda de nueva construcción, así como las obras de mejora de los hogares ya consolidados. Asimismo, la inmigración y los jóvenes eran los que accedían a viviendas de segunda mano, tanto por compra como por alquiler. "Esa mayor disponibilidad de viviendas en alquiler se hace notar en el período actual de crisis y baja demanda relativa", añade Módenes.

Ventajas sociales y económicas

Para los investigadores, un cambio a un modelo residencial basado en el alquiler podría tener muchas ventajas, como el crecimiento de la construcción independiente y la generación de ganancias a corto plazo en el circuito de promoción, construcción, venta e hipotecas.

"Dejar que los jóvenes se emancipen, incluso que lo hagan antes, sólo se puede hacer con una presencia amplia del alquiler. Además de hacer más fácil el desarrollo vital de los españoles, fomentaría el crecimiento económico a través del sostenimiento de la demanda interna", ha subrayado el investigador. "Pensamos que el potencial social y demográfico está ahí, solo hay que aprovecharlo".

También tendría ventajas sociales y familiares: una mayor libertad en la organización del ciclo de vida tanto de los jóvenes como de sus padres. Por último, el nuevo escenario ofrecería una emancipación más fácil y estable, que adelantaría las prioridades de las familias y sus proyectos reproductivos, con el consiguiente adelanto (incluso un aumento) de la fecundidad.

Dos escenarios posibles según las decisiones políticas

Los investigadores diseñan dos tipos de escenarios en los que se desarrollará la sociedad española según las tendencias residenciales actuales, que dependerán de las políticas.

Por un lado, puede darse una evolución negativa. "Si el crecimiento económico es bajo, la creación de empleo débil y las condiciones laborales precarias durante la juventud, el acceso a la vivienda continuará siendo principalmente en propiedad, pero con un crédito restringido y dificultades para movilizar las redes familiares de apoyo".

Otro escenario, el de sustitución del sistema residencial, es más positivo. "Se consolidaría el alquiler como previo al acceso a la propiedad, algo muy común en otros países". Este escenario se vería reforzado además si se practicara una política activa de vivienda que aumentara los incentivos al alquiler y el sector de la construcción estaría centrado en la rehabilitación de las viviendas antiguas, que serían el principal acceso a vivienda para los jóvenes.

Para Juan Antonio Módenes, actualmente "Estamos en una situación que se parece al primer escenario. Para llegar a este último, es necesario incentivar más la formación de hogares de los jóvenes, uno de los principales motores económicos". Los investigadores insisten en que los cambios señalados se producirán a medio y largo plazo: "Se trata de procesos que implican cambios generacionales", concluyen.

Fuente: agenciasinc.es - Estudio: Cambio demográfico reciente y vivienda en España (.pdf)

Quizá también te pueda interesar:

Síguenos: Facebook – Twitter – 

Cuando el sector inmobiliario español finalice su proceso de recuperación, el mercado se deberá reactivar teniendo en cuenta cuál va a ser la tendencia demográfica y comportamientos sociales a la hora de iniciar nuevos proyectos sobre qué tipo de vivienda se van a demandar más a corto y medio plazo. Teniendo en cuenta el estudio "Proyección de Hogares 2014-2029" elaborado por primera vez por el Instituto Nacional de Estadística (INE), no parece que vaya a existir la necesidad que éstas sean muy grandes, ya que en 15 años, casi 6 millones de españoles vivirán solos.

hogares2029ine1

Así, el estudio concluye que entre 2014 y 2029 los hogares en los que vive una sola persona son los que mostrarían un mayor incremento, tanto en valores absolutos como relativos. En 2029 se llegaría a 5,71 millones de hogares unipersonales (el 29,7% del total de hogares), con un incremento del 27,5% (1,23 millones más) respecto a principios de 2014. Y el número de personas que viven solas pasarían a representar al 12,7% de la población total en 2029 (actualmente el 9,7%)

Precisamente por esta circunstancia, la proyección estadística contempla que el número de hogares residentes en España se incrementaría en 951.171 (un 5,2%) entre 2014 y 2029, alcanzando la cifra de 19.204.058. Y ello, a pesar de la disminución de la población residente en viviendas familiares, que en ese periodo descendería en 1.144.374 personas (un 2,5%).

Los hogares formados por dos personas seguirían siendo el tipo más frecuente en 2029. Alcanzarían la cifra de 5,99 millones (el 31,2% del total), con un aumento del 7,5% (416.794 más) desde 2014.

Por su parte, los hogares con tres, cuatro y cinco o más personas mantendrían tasas de crecimiento negativas a lo largo del periodo 2014-2029, siendo los de tres personas los que menos decrecerían. Los hogares de cinco y más miembros pasarían de 1,08 millones en 2014 a 780.877 en 2029 (un 28,2% menos).

Proyección de hogares por comunidades autónomas

Por comunidades autónomas, las mayores tasas de crecimiento se producirían en Madrid, Murcia y Andalucía. Sólo Castilla y León y el Principado de Asturias verían descender el número de hogares.

El tamaño medio del hogar a lo largo del periodo 2014-2029 disminuiría en todas las comunidades. Cantabria, Madrid y Galicia presentarían los mayores descensos, mientras que Canarias, Baleares y Cataluña registrarían los más moderados.

Respecto al número de hogares unipersonales, Madrid, Murcia y Ceuta registrarán los mayores incrementos, superiores al 40%. En Aragón, La Rioja y Canarias se presentarían los menores aumentos (inferiores al 15%), mientras que la ciudad autónoma de Melilla sería el único territorio en el que descendería el número de hogares de una persona, más del 20%.

Fuente: INE Proyección de Hogares 2014–2029

También te puede interesar:

Síguenos: Facebook – Twitter – 

¿Un 75% en 40 años? Pues si, y todo fundamentalmente por el impacto negativo del envejecimiento de la población. Así el precio de los pisos y casas en España podrían caer hasta un 75% en los próximos 40 años según un informe del Banco de Pagos Internacionales (BPI), donde afirman que el progresivo envejecimiento de la población reducirá la demanda y causará tan llamativas bajadas en los precios de la vivienda de forma acumulada hasta el 2050.

grafico_viv_envejecimientoSi el "baby boom" de los años 60 del pasado siglo ayudó a inflar los precios de la vivienda en los países desarrollados, el ir teniendo una población envejecida creará el efecto contrario. Así, el informe analiza el impacto del envejecimiento poblacional en los precios de los activos en varios países del mundo. En Europa sólo Portugal tendría una caída mayor que España con un impacto negativo del envejecimiento de la población sobre los precios de la vivienda del 85%. El impacto en Alemania sería también del 75% y en Italia algo inferior de alrededor del 70%. Suecia, por su parte, tendría el menor impacto en Europa con una caída de los precios de la vivienda del 16%.

El impacto del envejecimiento de la población sería menor en los países de habla inglesa, como es el caso del Reino Unido, Australia o EEUU donde la bajada sería inferior al 35%. El BPI matiza que estos cálculos no son previsiones de precios reales de la vivienda sino sólo cálculos del impacto demográfico en esos precios.

El Banco de Pagos Internacionales (el banco de los bancos centrales, con sede en Suiza)  analiza cómo el envejecimiento de la población afectará los precios de los activos, sobre todos los inmobiliarios, y también cómo otros factores económicos y demográficos influyeron en los precios de la vivienda de 22 economías avanzadas entre 1970 y 2009, como el "baby boom"al impulsar esa generación la demanda cuando se hizo adulta y así los precios. Así el BPI, afirma con claridad que "el envejecimiento de la población reducirá los precios reales de la vivienda notablemente en los próximos cuarenta años". De este modo, en el caso de España, el informe señala que entre 1970 y 2009 los precios subieron en España alrededor del 300% en un escenario de impacto demográfico neutro.

Fuente: publico.es