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Árchez, pequeño pueblo en la Sierra de Tejeda y Almijara (Málaga)

La mitad de los municipios está en riesgo de extinción. De los 8.125 pueblos que existen en España, 4.955 tiene menos de 1.000 habitantes, según los datos del INE. Las causas de la despoblación se deben principalmente al envejecimiento demográfico, el bajo relevo generacional, la baja natalidad y la escasez de puestos de trabajo. La Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP) exige la aplicación de "urgentes políticas de Estado" para frenar lo que califica como "un problema de primer orden" para España. Las comunidades autónomas más afectadas son Galicia, Asturias, Castilla y León, Castilla-La Mancha, Aragón y Extremadura, que en 2013 formaron el Foro de Regiones con Desafíos Demográficos, al que se han unido recientemente Cantabria y La Rioja.

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Los datos son contundentes y ponen de relieve cómo la crisis demográfica tendrá consecuencias negativas, especialmente sobre la construcción de viviendas y su industria auxiliar. Las proyecciones del Instituto Nacional de Estadística (INE) estiman que en los próximos 15 años, hasta 2031, se crearán en España apenas 902.633 hogares. Es decir, 60.175 hogares cada año. Para hacerse una idea de lo que significa esta cifra, hay que tener en cuenta que entre 2001 y 2011, se crearon, cada año, 389.652 hogares. Es decir, seis veces más que en el futuro inmediato, reflejo del intenso cambio demográfico que se está produciendo. España se convertirá de aquí a 50 años (2031), en un país envejecido y lleno de hogares solitarios. Según el estudio, 5,52 millones de viviendas tendrán un único habitante, un incremento del 19,8% respecto a la actualidad. Para 2066, España perderá casi 5,4 millones de habitantes sobre los 46,4 millones actuales.

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La población española alcanzará el próximo año 2017 un punto de inflexión en términos absolutos. Tras crecer levemente este 2016 hasta los 46,43 millones de habitantes, a partir del año que viene, el número de personas que viven en España comenzará un descenso que no se interrumpirá en los 50 años que abarca la proyección del INE.

En los años de expansión económica, la entrada de inmigrantes se disparó y contribuyó de manera decisiva a orientar el patrón de crecimiento (junto al contexto macroeconómico y los tipos de interés) hacia la vivienda y otras industrias anexas. En los próximos años, sin embargo, sucederá todo lo contrario. Si no cambia la realidad demográfica, la construcción de viviendas, muy intensiva en mano de obra, seguirá perdiendo importancia en la economía respecto del PIB, con todas las implicaciones que ello tiene. Muchísimas industrias como las destinadas a fabricar bienes de consumo duraderos (electrónica, mobiliario...) dependen en buena medida del mercado de la vivienda.

Stock, demanda y vivienda nueva

No se trata de un fenómeno puntual. Ni siquiera en 2015, con un fuerte crecimiento económico y después de que los precios de la vivienda hayan caído en términos reales (sin inflación) cerca de un 40%, el número de nuevos hogares apenas se incrementó en 43.100 unidades, lo que muestra la intensidad del fenómeno. Hay que tener en cuenta, además, que el mercado inmobiliario todavía está pendiente de absorber los excedentes del "boom" inmobiliario registrado en los primeros años del siglo, lo que hace más difícil que el sector de la vivienda tire con fuerza.

De hecho, los incrementos de demanda que se han producido en los últimos años están influidos de forma muy relevante por la compraventa de pisos de segunda mano y con la adquisición de viviendas nuevas construidas en los años del "boom" (todavía existe medio millón de viviendas sin vender), más que con la oferta de obra nueva propiamente dicha. No hay que olvidar que, según los datos del INE, el 68% de las viviendas construidas en España fueron edificadas después de 1971, lo que refleja un parque inmobiliario relativamente joven, sobre todo fuera de los núcleos urbanos, que tardará tiempo en ser sustituido. Hoy se venden dos veces más viviendas usadas que nuevas.

Las cifras más recientes del Banco de España indican, en concreto, que la oferta de viviendas nuevas en los últimos 12 meses se limita a 59.000 unidades. Muy por encima de las 34.000 viviendas de 2013, pero a años luz de los más de 800.000 pisos que se llegaron a construir en los años de fuerte expansión económica. Esto significa que el desplome de los tipos de interés, en este sentido, está teniendo más un efecto sobre el desendeudamiento de los hogares que sobre la adquisición de viviendas. En todo caso, los 60.000 hogares que se crearán anualmente hasta 2031, si se cumplen las proyecciones del INE, son una cifra que se sitúa muy lejos de las 150.000 viviendas que ha reclamado recientemente la patronal CEOE para hacer sostenible la industria de la construcción. Un número que se considera adecuado para equiparar a España con los ratios existentes en la Unión Europea.

Proyección en la creación de hogares en España

Según el estudio, el número de hogares aumentaría en todas las comunidades autónomas a lo largo del periodo 2016-2031, menos en Asturias (-4,3%), Castilla y León (-3,7%), Cantabria (-1,2%) y País Vasco (-0,4%). Mientras que los mayores crecimientos se darían en las ciudades autónomas de Melilla (27,6%) y Ceuta (16,4%), Canarias (15,3%) y Madrid (11,1%). Si bien con fuertes diferencias territoriales, se estima que la creación de nuevos hogares bajará en la tercera parte de las provincias españolas en la próxima década, a menos que se produzca un fuerte aumento de población inmigrante.

De este modo, los descensos de población hasta 2031 serán especialmente fuertes en las comunidades autónomas más rurales. Castilla y León, perderá en los próximos tres lustros 262.068 habitantes, uno de cada diez residentes. Galicia registrará un descenso de 230.722 habitantes, una población equivalente a la de toda la ciudad de A Coruña. En términos relativos, la mayor caída la protagonizará Asturias, que con una pérdida de 115.500 personas, verá cómo su población se reduce en un 11,1%. No obstante, la desertización del medio rural correrá pareja al crecimiento de población en las regiones más urbanas, sobre todo en sus áreas metropolitanas. La Comunidad de Madrid ganará 331.453 habitantes hasta 2031, un 5,2% más. Frente al área de la capital de España, Cataluña apenas crecerá un 0,2%, con 16.182 habitantes más en los próximos 15 años, según el INE.

Por otro lado, el tamaño medio del hogar a lo largo del periodo 2016-2031 disminuiría en todas las comunidades, salvo en las Islas Baleares. Los mayores descensos se registrarían en Galicia y en las ciudades autónomas de Melilla y Ceuta, mientras que los descensos más moderados se darían en Cataluña, País Vasco y Comunidad Valenciana. En cuanto al porcentaje de hogares unipersonales, Asturias se situaría en cabeza (con un 34,2% del total), seguido de Castilla y León (33,2%) y Navarra (32,4%). La ciudad autónoma de Melilla sería el único territorio en el que el porcentaje de hogares de una persona no alcanzaría el 20%. Mientras tanto, los hogares con cinco o más personas pasarán a ser casi una reliquia del pasado: en 2031 habrá algo menos de 800.000 en toda España.

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España envejece

El claro descenso en el número de hogares, lógicamente, tiene que ver con circunstancias socioeconómicas, pero, sobre todo, demográficas. Así, en los 15 próximos años, España perdería 552.245 habitantes (un 1,2%), lo que situaría su población en 45,9 millones de personas en 2031. Dentro de 50 años, el descenso sería de más de 5,3 millones de habitantes (un 11,6%). De esta forma, la población se reduciría hasta 41,1 millones en 2066. A nivel de intercambio de inmigración, de mantenerse este nivel (343.614 inmigrantes anuales y una población española con menos jóvenes dispuestos a irse) España ganaría casi 115.000 habitantes hasta el año 2020 en sus intercambios de población con el extranjero. Esta tendencia se reforzaría en años sucesivos, con una ganancia neta de población debida a migraciones de casi 3,1 millones de personas en los 50 próximos años, según el INE. No obstante, aunque de forma súbita ahora aumente la tasa de natalidad, hasta al menos dos décadas no tendría efectos sobre el mercado inmobiliario. Salvo otra fuerte oleada de inmigración que lo impulsara.

El envejecimiento de los nacidos en el llamado baby boom (la explosión de la natalidad entre 1946, tras la Segunda Guerra Mundial, y mediados de los años 60 del siglo pasado) y de la generación posterior, acelerará la mortalidad entre los años 2046 y 2066. Esto sumado a la reducción de los nacimientos en los próximos 15 años (entre 2016 y 2030 nacerán unos 5,3 millones de niños, un 22% menos que los partos registrados desde principios de la centuria) hará que el saldo vegetativo y la cifra global de población se precipite.

Menos población y menos viviendas a construir tienen también efectos adversos sobre los ingresos públicos, y eso, a su vez, influye en la sostenibilidad del Estado de bienestar. En particular, en las comunidades autónomas, cuya recaudación tiene una gran exposición al ciclo residencial.

Gráfico: elpais.com - INE: Proyección de hogares 2016–2031

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bolaypresoTras siete años de agonía, el Banco de España se suma a los mensajes optimistas en torno a la recuperación inmobiliaria y en su Informe Anual de 2014 da por finalizada una crisis que ha dejado tras de sí un desplome de precios en casas y pisos del 44% (descontando los efectos de la inflación) y una fuerte contracción de la actividad residencial, que ha pasado de representar un 68% del PIB a apenas un 4%.

Los datos parecen avalar la tendencia en esta dirección: aumentan las ventas (tanto en las estadísticas del INE como las del Ministerio de Fomento), crece la concesión de hipotecas, empiezan a construirse viviendas y los precios han dejado de caer para comenzar a subir suavemente en algunas zonas. Sin embargo, existen todavía incómodas dificultades en el camino de este incipiente despegue de las que depende, en gran medida, que la deseada recuperación se consolide o se quede totalmente estancada.

Es el incómodo y peligroso lastre que pone en riesgo la recuperación inmobiliaria. Dificultades ya detectadas sobre las que el Banco de España manifiesta abiertamente su preocupación: el paro, la debilidad de la demanda, el envejecimiento de la población y el importante stock de viviendas sin vender que sigue repartido de manera muy heterogénea a lo largo y ancho de la geografía española, son algunas de ellas. Así, desde la Asociación Española de Análisis de Valor (AEV), que reúne a las principales tasadoras de España, afirman que los mayores riesgos para la recuperación el sector de la vivienda "obedecen, sobre todo, a razones estructurales, como la demografía, el empleo estable o la financiación, muy afectadas por la creciente desigualdad social".

Elevada tasa de paro

Con la crisis se ha generado una importante demanda embalsada que, tras el ajuste de precios, se ha lanzado a la compra. Sin embargo, las cifras de desempleo siguen siendo muy elevadas y el ajuste salarial ha pasado factura a los bolsillos de buena parte de la demanda que, ante la imposibilidad de comprar una casa, se ha visto empujada hacia el alquiler o a volver al hogar paterno. El último informe inmobiliario de Bankinter señala que la tasa de paro en España continuará siendo superior al 20% durante los dos próximos años, lo que hará que el número de familias con renta disponible suficiente para afrontar la compra de una vivienda no se incremente de forma significativa.

Fondos de inversión y promotores están descontando en sus operaciones este escenario. Un claro ejemplo es la actividad de la capital. Las compras de suelo en Madrid se están centrando en el norte, donde el poder adquisitivo y solvencia de la demanda es mayor. Por el contrario, en el sur apenas se están cerrando operaciones porque reconocen que la demanda en esas zonas, aunque quiera adquirir una casa, no tiene capacidad económica para comprar a los precios a los que saldrían al mercado.

Según los expertos, la actividad económica generada por las viviendas en construcción "no caerá más porque está en mínimos y se recuperará sólo con la mejora del empleo en cantidad y calidad"

España envejece rápidamente

España envejece. Y lo hace más rápidamente de lo previsto. Hasta el punto de que la edad media de los españoles se sitúa ya en 40,9 años. Mientras que en Asturias (la región más envejecida) la edad media de sus habitantes se sitúa en 45,6 años, en Murcia baja hasta los 38 años. La esperanza de vida de los españoles se ha duplicado en los últimos cien años. A día de hoy un recién nacido vivirá 40 años más que su bisabuelo, hasta el punto que el Instituto Nacional de Estadística ve posible que en 2015 haya más defunciones que nacimientos.

Desde el año 2012, la creación de nuevos hogares se ha colapsado. Apenas 60.000 hogares anuales nuevos y restando, según datos de CatalunyaCaixa. Un colapso que, inevitablemente, tendrá un fuerte impacto sobre el mercado residencial, cuya recuperación no depende sólo del ajuste de precios ni del regreso de la financiación. Para que despegue es necesario que alguien compre las viviendas que se construyen. En el gráfico se muestra la evolución de la creación neta de hogares hasta 2022, y no invita al optimismo.

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A pesar de ello, promotores, fondos y entidades financieras hacen sus cuentas. BBVA, por ejemplo, estima que para 2016 se podrían iniciar 200.000 viviendas anuales, calcula que se podrían llegar a vender 450.000 casas y que las entidades concederán en torno 40.000 millones de euros anuales en nuevo crédito hipotecario.

Elevado número de viviendas sin vender

El elevado stock inmobiliario ha sido, durante toda la crisis, uno de los grandes quebraderos de cabeza del sector. A pesar de que no existen estadísticas oficiales y exhaustivas que cuantifiquen el número exacto y la ubicación de las viviendas que hay actualmente sin vender en España, algunas entidades como BBVA calculan que existen aproximadamente unas 450.000 viviendas y de ellas, un 30% (unas 150.000) asegura que nunca se venderán puesto que se encuentran en mercados complejos, mientras que las 300.000 unidades restantes se acabarán absorbiendo y en 2016 dejarán de ser un problema. De hecho, la Confederación Española de Asociaciones de Fabricantes de Productos de Construcción (Cepco) estiman que, técnicamente, en 25 provincias la construcción de viviendas se podría reactivar.

El stock de casas y pisos nuevos sin vender, sin duda, está provocando un comportamiento muy heterogéneo del mercado, de tal manera que aquellas zonas con mayor concentración de stock es donde la recuperación es mas lenta o aún no ha llegado. Madrid, por ejemplo, es uno de las zonas donde los precios han comenzado a repuntar en algunas zonas, principalmente en aquellas donde prácticamente ha desaparecido el stock de viviendas.

De hecho, el centro de Madrid se está quedando sin suelo para construir viviendas nuevas. Dentro de la M-30 apenas hay entre 350.000 y 400.000 metros cuadrados de suelo finalista y semifinalista, es decir, suelo listo o casi listo para ser edificado, según datos recientes de la consultora Knight Frank. Esto equivale a unos dos millones de metros cuadrados de suelo edificable donde se podrán levantar unas 3.000 viviendas (a una media de 110 metros cuadrados por vivienda) que, ante la inminente recuperación inmobiliaria y a un ritmo de unas 3.500 vendidas anualmente, serán totalmente absorbidas en el plazo de 5-6 años.

Así, por ejemplo, los expertos coinciden en señalar que la recuperación comenzará a producirse en las grandes ciudades y en las áreas de costa más ligadas a la demanda de no residentes, mientras que, por el contrario, en otras zonas de España ni el stock ni el suelo se va a vender hoy ni tampoco en 15 años.

Financiación: solo para solventes

Finalmente, para el Banco de España, el repunte de la concesión de hipotecas es evidente, si bien partíamos de mínimos históricos. No obstante, la banca ha aprendido la lección y mantiene unos niveles de exigencia muy elevados para quien necesita un crédito para comprar casa. Y el crédito no mejorará hasta que no lo haga a su vez el tipo de empleo que se está creando y repunte la capacidad adquisitiva.

Respecto al esfuerzo de compra, el último dato del Banco de España de diciembre de 2014, muestra cómo las familias españolas necesitan el salario bruto anual familiar de 6,4 años para pagar el precio total de una vivienda. El consenso de expertos señala los 4-4,5 años de salario bruto anual como un nivel de equilibrio, por lo que debería producirse una mejora de los salarios o una caída adicional de los precios de la vivienda.

Fuentes: elconfidencial.com - Banco de España

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¿Un 75% en 40 años? Pues si, y todo fundamentalmente por el impacto negativo del envejecimiento de la población. Así el precio de los pisos y casas en España podrían caer hasta un 75% en los próximos 40 años según un informe del Banco de Pagos Internacionales (BPI), donde afirman que el progresivo envejecimiento de la población reducirá la demanda y causará tan llamativas bajadas en los precios de la vivienda de forma acumulada hasta el 2050.

grafico_viv_envejecimientoSi el "baby boom" de los años 60 del pasado siglo ayudó a inflar los precios de la vivienda en los países desarrollados, el ir teniendo una población envejecida creará el efecto contrario. Así, el informe analiza el impacto del envejecimiento poblacional en los precios de los activos en varios países del mundo. En Europa sólo Portugal tendría una caída mayor que España con un impacto negativo del envejecimiento de la población sobre los precios de la vivienda del 85%. El impacto en Alemania sería también del 75% y en Italia algo inferior de alrededor del 70%. Suecia, por su parte, tendría el menor impacto en Europa con una caída de los precios de la vivienda del 16%.

El impacto del envejecimiento de la población sería menor en los países de habla inglesa, como es el caso del Reino Unido, Australia o EEUU donde la bajada sería inferior al 35%. El BPI matiza que estos cálculos no son previsiones de precios reales de la vivienda sino sólo cálculos del impacto demográfico en esos precios.

El Banco de Pagos Internacionales (el banco de los bancos centrales, con sede en Suiza)  analiza cómo el envejecimiento de la población afectará los precios de los activos, sobre todos los inmobiliarios, y también cómo otros factores económicos y demográficos influyeron en los precios de la vivienda de 22 economías avanzadas entre 1970 y 2009, como el "baby boom"al impulsar esa generación la demanda cuando se hizo adulta y así los precios. Así el BPI, afirma con claridad que "el envejecimiento de la población reducirá los precios reales de la vivienda notablemente en los próximos cuarenta años". De este modo, en el caso de España, el informe señala que entre 1970 y 2009 los precios subieron en España alrededor del 300% en un escenario de impacto demográfico neutro.

Fuente: publico.es