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Vistas desde un piso en Barcelona (Cataluña)

El mercado de la vivienda se tiñe de verde en ventas, precios y nuevas hipotecas. Así, la compraventa de pisos y casas subió un 9,4% interanual (hasta las 126.416 operaciones), los precios un 3,6% y la firma de nuevas hipotecas para la adquisición de una vivienda un 8%, según la estadística inmobiliaria del Consejo General del Notariado correspondiente al cuarto trimestre de 2016. La recuperación inmobiliaria, según los notarios, se deja notar igualmente en la mayoría de las comunidades autónomas, excepto Aragón y Navarra, mientras que llama especialmente la atención los incrementos en el número de transacciones en Cataluña (20,3%) y Cantabria (15,1%).

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Los datos son contundentes y ponen de relieve cómo la crisis demográfica tendrá consecuencias negativas, especialmente sobre la construcción de viviendas y su industria auxiliar. Las proyecciones del Instituto Nacional de Estadística (INE) estiman que en los próximos 15 años, hasta 2031, se crearán en España apenas 902.633 hogares. Es decir, 60.175 hogares cada año. Para hacerse una idea de lo que significa esta cifra, hay que tener en cuenta que entre 2001 y 2011, se crearon, cada año, 389.652 hogares. Es decir, seis veces más que en el futuro inmediato, reflejo del intenso cambio demográfico que se está produciendo. España se convertirá de aquí a 50 años (2031), en un país envejecido y lleno de hogares solitarios. Según el estudio, 5,52 millones de viviendas tendrán un único habitante, un incremento del 19,8% respecto a la actualidad. Para 2066, España perderá casi 5,4 millones de habitantes sobre los 46,4 millones actuales.

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La población española alcanzará el próximo año 2017 un punto de inflexión en términos absolutos. Tras crecer levemente este 2016 hasta los 46,43 millones de habitantes, a partir del año que viene, el número de personas que viven en España comenzará un descenso que no se interrumpirá en los 50 años que abarca la proyección del INE.

En los años de expansión económica, la entrada de inmigrantes se disparó y contribuyó de manera decisiva a orientar el patrón de crecimiento (junto al contexto macroeconómico y los tipos de interés) hacia la vivienda y otras industrias anexas. En los próximos años, sin embargo, sucederá todo lo contrario. Si no cambia la realidad demográfica, la construcción de viviendas, muy intensiva en mano de obra, seguirá perdiendo importancia en la economía respecto del PIB, con todas las implicaciones que ello tiene. Muchísimas industrias como las destinadas a fabricar bienes de consumo duraderos (electrónica, mobiliario...) dependen en buena medida del mercado de la vivienda.

Stock, demanda y vivienda nueva

No se trata de un fenómeno puntual. Ni siquiera en 2015, con un fuerte crecimiento económico y después de que los precios de la vivienda hayan caído en términos reales (sin inflación) cerca de un 40%, el número de nuevos hogares apenas se incrementó en 43.100 unidades, lo que muestra la intensidad del fenómeno. Hay que tener en cuenta, además, que el mercado inmobiliario todavía está pendiente de absorber los excedentes del "boom" inmobiliario registrado en los primeros años del siglo, lo que hace más difícil que el sector de la vivienda tire con fuerza.

De hecho, los incrementos de demanda que se han producido en los últimos años están influidos de forma muy relevante por la compraventa de pisos de segunda mano y con la adquisición de viviendas nuevas construidas en los años del "boom" (todavía existe medio millón de viviendas sin vender), más que con la oferta de obra nueva propiamente dicha. No hay que olvidar que, según los datos del INE, el 68% de las viviendas construidas en España fueron edificadas después de 1971, lo que refleja un parque inmobiliario relativamente joven, sobre todo fuera de los núcleos urbanos, que tardará tiempo en ser sustituido. Hoy se venden dos veces más viviendas usadas que nuevas.

Las cifras más recientes del Banco de España indican, en concreto, que la oferta de viviendas nuevas en los últimos 12 meses se limita a 59.000 unidades. Muy por encima de las 34.000 viviendas de 2013, pero a años luz de los más de 800.000 pisos que se llegaron a construir en los años de fuerte expansión económica. Esto significa que el desplome de los tipos de interés, en este sentido, está teniendo más un efecto sobre el desendeudamiento de los hogares que sobre la adquisición de viviendas. En todo caso, los 60.000 hogares que se crearán anualmente hasta 2031, si se cumplen las proyecciones del INE, son una cifra que se sitúa muy lejos de las 150.000 viviendas que ha reclamado recientemente la patronal CEOE para hacer sostenible la industria de la construcción. Un número que se considera adecuado para equiparar a España con los ratios existentes en la Unión Europea.

Proyección en la creación de hogares en España

Según el estudio, el número de hogares aumentaría en todas las comunidades autónomas a lo largo del periodo 2016-2031, menos en Asturias (-4,3%), Castilla y León (-3,7%), Cantabria (-1,2%) y País Vasco (-0,4%). Mientras que los mayores crecimientos se darían en las ciudades autónomas de Melilla (27,6%) y Ceuta (16,4%), Canarias (15,3%) y Madrid (11,1%). Si bien con fuertes diferencias territoriales, se estima que la creación de nuevos hogares bajará en la tercera parte de las provincias españolas en la próxima década, a menos que se produzca un fuerte aumento de población inmigrante.

De este modo, los descensos de población hasta 2031 serán especialmente fuertes en las comunidades autónomas más rurales. Castilla y León, perderá en los próximos tres lustros 262.068 habitantes, uno de cada diez residentes. Galicia registrará un descenso de 230.722 habitantes, una población equivalente a la de toda la ciudad de A Coruña. En términos relativos, la mayor caída la protagonizará Asturias, que con una pérdida de 115.500 personas, verá cómo su población se reduce en un 11,1%. No obstante, la desertización del medio rural correrá pareja al crecimiento de población en las regiones más urbanas, sobre todo en sus áreas metropolitanas. La Comunidad de Madrid ganará 331.453 habitantes hasta 2031, un 5,2% más. Frente al área de la capital de España, Cataluña apenas crecerá un 0,2%, con 16.182 habitantes más en los próximos 15 años, según el INE.

Por otro lado, el tamaño medio del hogar a lo largo del periodo 2016-2031 disminuiría en todas las comunidades, salvo en las Islas Baleares. Los mayores descensos se registrarían en Galicia y en las ciudades autónomas de Melilla y Ceuta, mientras que los descensos más moderados se darían en Cataluña, País Vasco y Comunidad Valenciana. En cuanto al porcentaje de hogares unipersonales, Asturias se situaría en cabeza (con un 34,2% del total), seguido de Castilla y León (33,2%) y Navarra (32,4%). La ciudad autónoma de Melilla sería el único territorio en el que el porcentaje de hogares de una persona no alcanzaría el 20%. Mientras tanto, los hogares con cinco o más personas pasarán a ser casi una reliquia del pasado: en 2031 habrá algo menos de 800.000 en toda España.

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España envejece

El claro descenso en el número de hogares, lógicamente, tiene que ver con circunstancias socioeconómicas, pero, sobre todo, demográficas. Así, en los 15 próximos años, España perdería 552.245 habitantes (un 1,2%), lo que situaría su población en 45,9 millones de personas en 2031. Dentro de 50 años, el descenso sería de más de 5,3 millones de habitantes (un 11,6%). De esta forma, la población se reduciría hasta 41,1 millones en 2066. A nivel de intercambio de inmigración, de mantenerse este nivel (343.614 inmigrantes anuales y una población española con menos jóvenes dispuestos a irse) España ganaría casi 115.000 habitantes hasta el año 2020 en sus intercambios de población con el extranjero. Esta tendencia se reforzaría en años sucesivos, con una ganancia neta de población debida a migraciones de casi 3,1 millones de personas en los 50 próximos años, según el INE. No obstante, aunque de forma súbita ahora aumente la tasa de natalidad, hasta al menos dos décadas no tendría efectos sobre el mercado inmobiliario. Salvo otra fuerte oleada de inmigración que lo impulsara.

El envejecimiento de los nacidos en el llamado baby boom (la explosión de la natalidad entre 1946, tras la Segunda Guerra Mundial, y mediados de los años 60 del siglo pasado) y de la generación posterior, acelerará la mortalidad entre los años 2046 y 2066. Esto sumado a la reducción de los nacimientos en los próximos 15 años (entre 2016 y 2030 nacerán unos 5,3 millones de niños, un 22% menos que los partos registrados desde principios de la centuria) hará que el saldo vegetativo y la cifra global de población se precipite.

Menos población y menos viviendas a construir tienen también efectos adversos sobre los ingresos públicos, y eso, a su vez, influye en la sostenibilidad del Estado de bienestar. En particular, en las comunidades autónomas, cuya recaudación tiene una gran exposición al ciclo residencial.

Gráfico: elpais.com - INE: Proyección de hogares 2016–2031

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El "boom inmobiliario" de principios de siglo hizo que el parque de casas y pisos en España aumentara en casi tres millones de viviendas, la mayoría de ellas fueron adquiridas como vivienda principal y una gran parte está todavía con una hipoteca pendiente de pago. Así, el Instituto Nacional de Estadística (INE) estima que en 2,974 los millones de pisos y casas construidas entre 2001 y 2010, el 62% siguen con una hipoteca pendiente de pago (1,85 millones). De este modo, según los datos de la "Encuesta Continua de Hogares", España sigue siendo un "país de propietarios", con el 77,3% de los hogares en España eran en 2015 viviendas en propiedad, tanto con pagos pendientes como sin ellos, un porcentaje ligeramente inferior al 78% de 2014. Frente a ellos, el número de hogares que viven en alquiler crece hasta alcanzar el 17,5% en 2015.

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Otras 562.000 viviendas de la pasada década también están en propiedad pero ya pagadas, bien porque se abonaron en efectivo, fueron heredadas o su hipoteca ya ha quedado finiquitada. Casi otro medio millón (482.000) son pisos en alquiler como vivienda principal y otras 79.000 son casas cedidas o de bajo precio.

Según el Instituto Nacional de Estadística, en 2015 el 77,3% de los hogares ocupaba viviendas en propiedad, tanto con pagos pendientes como sin ellos. Este porcentaje era algo inferior al 78,0% de 2014, aunque cabe reseñar que la proporción de hogares con pagos pendientes se ha reducido del 29,5% como valor medio de 2014 hasta el 28,3% en 2015, según explica el INE.

91.900 pisos y casas nuevas entre 2011 y 2015

Los datos del INE también indican el parón que ha sufrido la construcción de viviendas desde el año 2010. Si entre 2006 y 2010, se han construido 1,275 millones de casas, en el siguiente lustro, 2011-2015, la cifra es casi 14 veces menor: 91.900, lo que muestra el declive que ha sufrido el ladrillo desde el estallido de la burbuja inmobiliaria.

Esto también se aprecia en la firma de hipotecas, que, pese al avance de 2015, sigue muy lejos del nivel de la burbuja. En concreto, en 2015 se firmaron créditos para comprar viviendas por importe de 25.934 millones de euros, lo que supone un incremento del 24% respecto a 2014. Pero estas cifras están muy lejos de las que se registraban tanto en 2006 como en 2007, cuando se concedieron préstamos por valor de 180.000 millones de euros. Es decir, el pasado ejercicio, los créditos para vivienda movilizaron un importe 7,5 veces menor al de aquellos años de la burbuja.

Crece el número de hogares y el 17,5% ya vive de alquiler

Según el INe, el número de hogares en España volvió a aumentar durante el año 2015 y alcanzó los 18.346.200, un 0,2% más que en el año anterior (43.100 hogares más). Los más frecuentes son los formados por dos personas, seguidos por los unipersonales, mientras que las casas de cinco o más personas constituyeron el 5,8% del total (con un tamaño medio de 5,3 personas). Estas últimas viviendas con familias numerosas son las que registran un mayor descenso respecto al año anterior (un 1,6% menos).

Destaca la ligera subida de los hogares que optan por vivir en casas y  pisos en alquiler en 2015, que alcanzaron el 17,5% frente al 16,6% de 2014. En el estudio del INE se detecta que el régimen de tenencia de las viviendas varía según la nacionalidad. Así, el 59,7% de los hogares con algún miembro extranjero vivían en régimen de alquiler, frente al 12,0% de los hogares con todos sus miembros de nacionalidad española.

Los mayores aumentos en la creación de hogares se dieron en las ciudades autónomas de Melilla (2,2%), Ceuta junto las Islas Canarias (0,8%) Madrid (0,7%). Por el contrario, Los mayores descensos se produjeron en Asturias (–0,5%), Comunidad Valenciana y Castilla y León (–0,3% en ambas).

En cuanto al tamaño medio del hogar, las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla presentaron los más elevados, con más de tres personas en ambos casos. A continuación se situaron en Murcia (2,73 personas) y Andalucía (2,62). En el extremo opuesto se encuentra Asturias (2,26 personas por hogar), Castilla y León (2,35) y País Vasco y La Rioja (2,39 ambos).

Una de cada 10 personas en España vive sola

Los hogares más frecuentes en 2015 en España siguen siendo los formados por dos personas, que suponen el 30,6% del total. Pero tras ellos se sitúan las viviendas unipersonales (25%), según revela la Encuesta Continua de Hogares difundida por el Instituto Nacional de Estadística (INE), con el 10% de la población. Una tendencia que ya se apreciaba en años anteriores y que no deja de crecer.

Son 4.584.200 las personas que viven solas en España, un 1,1% más que en 2014. De ellas, el 40,6% (1.859.800), tiene 65 o más años y en su mayoría (72,9%) son mujeres. Mientras que entre los menores de 65 años que habitan sin compañía, la mayoría (59%) son varones. Aunque, por sexos, los hogares unipersonales de mujeres crecieron un 2,6%, mientras que los de hombres disminuyeron un 0,6%.

En cuanto al estado civil, en el caso de los hombres los hogares unipersonales más frecuentes estaban formados por solteros (59,8%) y en el de las mujeres por viudas (41,8%). Por edades, el 40,9% de las mujeres mayores de 85 años vivían solas, frente al 21,4% de los hombres. La propensión a vivir sólo difiere por sexo y edad. En 2015 fue mayor en los hombres hasta los 55 años y en las mujeres a partir de los 65. Cuanto más joven es la persona, menos posibilidades de que viva solo. Entre los menores de 25 años, sólo un 1,5% de hombres y un 1,4% de mujeres habitaban sin compañeros de piso ni progenitores ni parejas.

No obstante, la encuesta del INE refleja también que una de cada tres personas entre los 25 y los 34 años todavía no se había independizado en 2015. El 36,1% vivía con sus padres. Entre la franja de los 25 y los 29 años, sólo uno de cada dos se había podido ir del hogar familiar.

Fuentes: eleconomista.es - INE: Encuesta Continua de Hogares 2015 (.pdf)

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compra-alquilerCientíficos de la Universidad Autónoma de Barcelona han examinado las tendencias demográficas y residenciales de los españoles en los últimos 30 años y afirman que el alquiler se contempla ahora como primera opción de acceso a la vivienda.

El estudio concluye que el impacto de la crisis económica y un doble cambio en la pirámide poblacional (envejecimiento de la población y poca inmigración) han causado un descenso considerable en la demanda de vivienda en propiedad, que a su vez, está provocando grandes cambios en el sistema residencial español.

Según Juan Antonio Módenes, investigador de la UAB y coautor del estudio: "Mientras que entre 2004 y 2007 nuestras estimaciones dicen que de cada 10 nuevos hogares que se añadían sólo uno era en alquiler, en la actualidad no se crea ningún hogar neto en propiedad. Es decir, se crean tantos como se disuelven, por lo que la creación neta de hogares es de alquiler".

El estudio utiliza datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, Eurostat y la Encuesta Financiera de las Familias del Banco de España. En total, han contabilizado que la demanda residencial de base demográfica (el incremento anual del número de hogares) ha disminuido por debajo del 20% de la cifra máxima alcanzada en los años 2005 y 2006.

"Han estallado a la vez la burbuja inmobiliaria y la burbuja demográfica. Estos cambios están afectando a las bases más fundamentales del sistema, como es el dominio de la propiedad. Sobre el alquiler, no se trata tanto de lo que ha aumentado o no, sino del cambio de su proporción relativa, en un contexto de baja formación familiar y de disminución de la demanda".

Existe un importante repunte de la demanda de casas y pisos en alquiler debido, en gran medida, a la globalización y la movilidad exterior. "El cambio de tendencia hacia el alquiler se debe a la falta de solvencia de los jóvenes en la situación actual. Si la inclinación por el alquiler se hace estable seremos testigos de una sucesión de generaciones más antiguas, con más propietarios, por generaciones más recientes, con más presencia del alquiler", destaca el investigador.

Durante los años del boom inmobiliario se incrementó de forma exponencial la vivienda de nueva construcción, así como las obras de mejora de los hogares ya consolidados. Asimismo, la inmigración y los jóvenes eran los que accedían a viviendas de segunda mano, tanto por compra como por alquiler. "Esa mayor disponibilidad de viviendas en alquiler se hace notar en el período actual de crisis y baja demanda relativa", añade Módenes.

Ventajas sociales y económicas

Para los investigadores, un cambio a un modelo residencial basado en el alquiler podría tener muchas ventajas, como el crecimiento de la construcción independiente y la generación de ganancias a corto plazo en el circuito de promoción, construcción, venta e hipotecas.

"Dejar que los jóvenes se emancipen, incluso que lo hagan antes, sólo se puede hacer con una presencia amplia del alquiler. Además de hacer más fácil el desarrollo vital de los españoles, fomentaría el crecimiento económico a través del sostenimiento de la demanda interna", ha subrayado el investigador. "Pensamos que el potencial social y demográfico está ahí, solo hay que aprovecharlo".

También tendría ventajas sociales y familiares: una mayor libertad en la organización del ciclo de vida tanto de los jóvenes como de sus padres. Por último, el nuevo escenario ofrecería una emancipación más fácil y estable, que adelantaría las prioridades de las familias y sus proyectos reproductivos, con el consiguiente adelanto (incluso un aumento) de la fecundidad.

Dos escenarios posibles según las decisiones políticas

Los investigadores diseñan dos tipos de escenarios en los que se desarrollará la sociedad española según las tendencias residenciales actuales, que dependerán de las políticas.

Por un lado, puede darse una evolución negativa. "Si el crecimiento económico es bajo, la creación de empleo débil y las condiciones laborales precarias durante la juventud, el acceso a la vivienda continuará siendo principalmente en propiedad, pero con un crédito restringido y dificultades para movilizar las redes familiares de apoyo".

Otro escenario, el de sustitución del sistema residencial, es más positivo. "Se consolidaría el alquiler como previo al acceso a la propiedad, algo muy común en otros países". Este escenario se vería reforzado además si se practicara una política activa de vivienda que aumentara los incentivos al alquiler y el sector de la construcción estaría centrado en la rehabilitación de las viviendas antiguas, que serían el principal acceso a vivienda para los jóvenes.

Para Juan Antonio Módenes, actualmente "Estamos en una situación que se parece al primer escenario. Para llegar a este último, es necesario incentivar más la formación de hogares de los jóvenes, uno de los principales motores económicos". Los investigadores insisten en que los cambios señalados se producirán a medio y largo plazo: "Se trata de procesos que implican cambios generacionales", concluyen.

Fuente: agenciasinc.es - Estudio: Cambio demográfico reciente y vivienda en España (.pdf)

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