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Viviendas nuevas a estrenar en Barcelona

Al sector de la construcción solo le falta para consolidar su recuperación que la vivienda nueva se venda. Pues bien, ya no sólo empieza a venderse sino que suben los precios. Así, el valor medio de la vivienda nueva ha crecido un 3,7% en los últimos 12 meses, según datos de ST Sociedad de Tasación. Este incremento en tasa interanual es el mayor que se registra desde el año 2007. En las capitales de provincia el precio medio de los pisos a estrenar ha aumentado un 1,7% durante el primer semestre de 2017 respecto al mismo periodo de 2016, hasta los 2.156 euros por metro cuadrado. En las ciudades que no son capitales de provincia, el precio se sitúa en 1.560 euros por metro cuadrado, un 0,3% más. Este ascenso en los precios de la vivienda de obra nueva equivale a un valor medio de 194.000 euros para una vivienda de tipo medio (90 m2). En el último año, tan solo Madrid, Andalucía, Cataluña, Baleares y Canarias experimentaron aumentos superiores 2%. Según ST, el mercado continuará la senda de recuperación iniciada en 2015, "aunque todavía tiene por delante un recorrido relativamente largo para alcanzar la velocidad de crucero deseable".

...continúa leyendo "El precio de las viviendas nuevas también acelera y sube un 3,7%"

El mercado residencial sigue acentuando las diferencias entre los territorios en recuperación y los que aún no han finalizado su ajuste. Así, el precio de la vivienda en España moderó ligeramente su ritmo de crecimiento en el tercer trimestre con una subida del 0,8% según el Índice Tinsa IMIE Mercados Locales, frente al 1,5% del primero y el 1% del segundo. Analizado el año 2016 de forma aislada, desde enero el precio medio se ha incrementado gracias al crecimiento en Cataluña (6,5%), Madrid (4,8%) y Canarias (3,8%) que lideran la consolidación de precios.

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También registraron alzas superiores al 1% en los últimos 12 meses las Comunidades Autónomas de La Rioja (3,7%), País Vasco (3,5%) y Andalucía (1,4%). No obstante y a pesar de la mejora generalizada, el mercado residencial sigue acentuando las diferencias entre los territorios en recuperación y los que aún no han finalizado su ajuste, como las zonas con las caídas más pronunciadas: Murcia (-4,9%), Cantabria (-4,1%), Navarra (-3,3%) y Castilla y León (-3,1%),

Desde precios máximos en 2017, las mayores caídas acumuladas corresponden a La Rioja (–55,9%), Castilla-La Mancha (-52,1%), Navarra (-50,7%) y Aragón (-50,3%), que completa el grupo de los descensos superiores al 50%. Las comunidades autónomas que mejor han mantenido su nivel de precios en los últimos 9 años son Baleares (-28,3%), Extremadura (-29,9%) y Galicia (-33,4%).

Por provincias, el crecimiento lo han liderado Barcelona (+6,8%) y Málaga (6,1%), gracias a su marcado carácter turístico, según Tinsa. Otras provincias con revalorizaciones importantes son Cuenca (5,5%), Cáceres (5,3%) y Guipúzcoa (5,2%). En Madrid, el precio medio se ha incrementado un 4,8% en tasa interanual. En el lado contrario, los mayores descensos han sido protagonizados por Teruel (-6,6%) y Orense (-5,2%). En Murcia, Segovia y Cantabria el ajuste supera el 4%, con más intensidad que en León (-4%), en Ávila (-3,6%) y en Valladolid, Badajoz y Navarra (-3,3% en las tres provincias). En general, las zonas de interior alejadas de las grandes ciudades son las que aún no han finalizado el proceso de ajuste.

Las provincias que más han corregido su precios desde máximos de 2007 son La Rioja (-55,9%), Toledo (-55,7%), Guadalajara (-54,6%) y Zaragoza (-53,2%). El ajuste supera también el 50% en Tarragona, Navarra, Ávila, Huelva, Girona y Lleida. En el extremo contrario, los menores descensos acumulados en los últimos nueve años, todos ellos por debajo del 30%, se sitúan en Orense, Cáceres, Islas Baleares y Teruel.

Las capitales, lideradas por Barcelona y Santa Cruz de Tenerife

Las grandes ciudades y algunos enclaves turísticos destacan con los incrementos de precios más acusados en el último año. La evolución más positiva corresponde a Barcelona, con un alza del 8,8%, por delante de Santa Cruz de Tenerife (7,4%), Cáceres (7,3%) y Bilbao (6,9%). También las capitales de Cuenca, Valencia y Madrid registraron incrementos superiores el 5% respecto al tercer trimestre de 2016. Las mayores caídas en tasa interanual entre las capitales con datos disponibles fueron las de Murcia (-8,1%), Segovia (-7,9%), Albacete (-7,5%), Ourense (-7,1%) y Lleida (-6,6%).

Guadalajara se mantiene como la ciudad con el mayor ajuste a la baja en su precio medio desde máximos de 2007 (un 59,3%), seguida de Logroño (-58,6%), Tarragona (-57,5%) y Zaragoza (-56,8%). Otras nueve capitales se han depreciado más de un 50% en estos últimos nueve años. Los menores descensos en el valor medio desde 2007 corresponden a las ciudades de Ourense (-26,8%), Cáceres (-29,3%) y Santa Cruz de Tenerife (-31,5%).

10,6 meses para vender ...y para comprar: el 21% de los ingresos

Según Tinsa, considerando la oferta de vivienda en venta y el ritmo de transacciones, el plazo medio para vender una vivienda en España está en torno a los 10,6 meses, una décima más que en el trimestre anterior, debido al aumento del volumen de oferta disponible. Las provincias más líquidas (aquellas en las que las ventas se realizan con mayor rapidez) son Madrid (6,4 meses), Las Palmas (7,1), Santa Cruz de Tenerife (7,3) y Badajoz (7,8 meses). En las capitales de Barcelona y Madrid, el plazo medio de venta está en cinco meses.

Entre los mercados residenciales menos líquidos destacan Cantabria, donde se tarda de media más de año y medio en encontrar comprador, y las provincias de Ávila, Álava y Salamanca, cuyos plazos de venta se mueven en una banda entre los 15,7 y los 17 meses.

Por otro lado, si se analiza el esfuerzo financiero como la relación entre el nivel de ingresos familiares brutos y el coste de afrontar el primer año de hipoteca, la compra de una vivienda exige destinar un 21% de los ingresos, frente al 33% que se requería en el punto álgido del ‘boom’ inmobiliario. Entre las provincias analizadas, destacan Málaga, con el mayor esfuerzo, del 34%, e Islas Baleares, con el menor: un 28%. Madrid y Barcelona se mantienen en torno a la media nacional, un punto porcentual por debajo de Sevilla (22%) y por encima de Valencia (16%) y Zaragoza (18%).

Fuente: Tinsa IMIE Mercados Locales (Tercer Trimestre 2016)

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La relación entre los jóvenes y el mercado de la vivienda en propiedad continúa siendo muy complicada pese a que estos deberían ser la demanda natural del sector. La complicada situación laboral por la que atraviesa el segmento de la población menor de 30 años, provoca que la compra de una vivienda por parte de gran parte de los jóvenes sea, prácticamente, una utopía. Así, sólo el 20,5% de la población joven en España consiguió emanciparse durante el segundo semestre de 2015, según los datos en el último Observatorio de Emancipación del Consejo de la Juventud de España (CJE). Este porcentaje incluso va a peor. Representa un descenso del 4,81% respecto al registrado un año atrás y dista mucho de la media europea (30,6%). Además, se produce a una edad superior: 29 años frente a los 26 de la UE.

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En este sentido, el Observatorio de Emancipación ofrece datos reveladores de la dificultad de acceso a la vivienda por parte de este sector de la población: una persona joven debería destinar el 59,1% de su salario para poder adquirir una vivienda en propiedad, debería cobrar un 97,1% más de lo que ingresa y la superficie máxima a la que puede aspirar es de 50,7 metros cuadrado. El CJE precisa que el 84% de las personas jóvenes emancipadas comparte piso con dos o más personas.

El estudio enumera, entre las principales causas de este retraso en la emancipación, la frágil situación en el mercado laboral y las duras condiciones del mercado de la vivienda, que resultan inaccesibles para el nivel adquisitivo de la mayoría de jóvenes. De este modo, si algo caracteriza a este colectivo, es la precariedad laboral que se traduce en temporalidad, parcialidad y sobrecualificación, según el CJE.

En este sentido, señala que la tasa de paro de las personas menores de 25 años alcanza el 46,2% mientras que, según datos registrados en el Servicio de Empleo Público Estatal (SEPE), el 92,9% de las contrataciones realizadas a jóvenes de 16 a 29 años fueron de carácter temporal y los contratos indefinidos sólo representaron el 7,1%. En cuanto a la sobrecualificación, el 56,6% desempeña trabajos de menor cualificación a la que realmente posee.

El estudio también alerta del riesgo de pobreza y exclusión social en el que se encuentra gran parte de la población joven española. En 2014, el 36,4% de estas personas se encontraban por debajo del umbral de la pobreza. Las situaciones de exclusión afectaban a más de la mitad de la gente joven desempleada, a un 56,8%, y al 36,5% de la población joven inactiva. Pero también a las personas ocupadas, en concreto, una de cada cuatro.

Victor Reloba, responsable del Área Socioeconómica del Consejo de la Juventud de España, ha destacado que “un país con gran parte de su población joven en riesgo de pobreza y exclusión jamás podrá avanzar” y ha reclamado “una legislación laboral que garantice un empleo decente, digno y con derechos y un cambio de modelo productivo que base su desarrollo en la investigación”. Así mismo, el CJE denuncia “la falta de políticas de vivienda encaminadas a favorecer un proyecto de vida propio a los y las jóvenes”.

El alquiler, un paso intermedio antes de la compra

Viendo la actual coyuntura, queda claro que los jóvenes siguen teniendo muy difícil la compra y un buen ejemplo es que más de la tercera parte de los que están emancipados vive de alquiler. Al evidente problema de la falta de empleo, que afecta a un tercio de los menores de 35 años, hay que sumar la precariedad laboral, que no garantiza la estabilidad económica a largo plazo debido a la proliferación de contratos temporales.

Para que la vivienda y los jóvenes vuelvan a casar, el economista y director del Máster Inmobiliario de la Universidad de Barcelona, Gonzalo Bernardos, cree que la solución pasa por cambiar la legislación laboral. "Los jóvenes tienen salarios muy bajos, trabajan a tiempo parcial y están obligados a depender de sus padres. Algunos ni eso. Así resulta imposible que puedan adquirir una casa".

En este sentido, las entidades bancarias que, tras el estallido de la burbuja inmobiliaria, quedaron sobre aviso de los riesgos que conlleva financiar a clientes en una situación económica y laboral débil, ahora exigen como condición esencial disponer de un salario fijo para financiar la compra de una vivienda, algo que muy pocos jóvenes pueden permitirse. A pesar de la progresiva vuelta del crédito, la financiación sigue siendo casi prohibitiva para los jóvenes, al exigirles los bancos requerimientos de solvencia, ahorro previo y estabilidad de ingresos para poder concederles una hipoteca.

Ante esta tesitura, el alquiler se presenta casi como la única opción para emanciparse. Algo, por otro lado, lógico. Los entendidos dan por hecho que este régimen debe ser, como en otros países, el paso intermedio entre la emancipación y la compra. Es decir, el paso a dar entre los 25 y los 35 años, aproximadamente.

Fuente: elmundo.es - Consejo de la Juventud de España (CJE)

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El precio medio de la vivienda nueva se situó en 2.080 euros por metro cuadrado en el primer semestre del año, lo que supone un 1,4% más que en el mismo periodo de 2015. De este modo, según datos de Sociedad de Tasación, la vivienda nueva suma ya tres semestres al alza. En los últimos 12 meses se ha dado un incremento del 2,5% nominal. El precio de la vivienda nueva se sitúa en niveles del año 2002, un 38% menos de los máximos alcanzados en 2007 en el conjunto de las capitales españolas.

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Durante el primer semestre del año las tres capitales de provincia con un precio más elevado fueron Barcelona, con 3.390 euros/m2 con un crecimiento del 2,2%, San Sebastián, con 3.273 euros/m2 (+0,3%),  y la ciudad de Madrid con 2.886 euros/m2 (+2,1%), siendo en estas capitales donde se registran las mayores revalorizaciones y donde menos stock de vivienda nueva queda.

En el lado contrario, se sitúan las capitales con los pisos de nueva construcción más baratos: Cáceres, con 1.109 euro/m2, Badajoz, con un valor promedio de 1.127 euros/m2 y Ciudad Real, con 1.138. La diferencia entre la vivienda nueva en la población más cara es tres veces la de la población más barata.

Por comunidades autónomas, las regiones que presentan precios de vivienda nueva más bajos son Extremadura (1.120 euros por metro cuadrado), Murcia (1.187 euros) y La Rioja (1.324 euros).

La vivienda nueva subió un 4% en junio en Madrid y Barcelona

Madrid y Barcelona experimentan un incremento en los precios superior al resto de municipios, lo que podría estar vinculado a la escasez del stock de vivienda nueva observado en los censos realizados recientemente por ST Sociedad de Tasación en ambas capitales y sus respectivas áreas metropolitanas. Así, el precio medio de la vivienda nueva ha crecido un 4% interanual en el mes de junio en ambas capitales, según ST Sociedad de Tasación. Se trata de las capitales de provincia con mayor subida de precio de la vivienda nueva en el último año. Este encarecimiento que no se registra en otras capitales se debe a la escasez del stock de vivienda nueva, explican en ST. “El análisis de estos datos y de la evolución ascendente observada desde junio de 2015 permite prever, que, aunque a ritmo lento, Barcelona y Madrid actuarán como locomotoras del proceso de recuperación del precio de vivienda nueva”

Barcelona es la capital de provincia con el precio de vivienda nueva más alto con una media de 3.390 euros por metro cuadrado. El crecimiento del precio ha sido del 2,2% en el primer semestre de 2016. El incremento interanual para la vivienda nueva en la Ciudad Condal es de 4,1%, el más alto de todas las capitales de provincia en España.

Por distritos,  Gràcia presenta el mayor incremento del precio de vivienda nueva, con una subida del 7,72%. Le siguen los distritos Sarria-Sant Gervasi con un 6,94% y Sant Martí con un 6,38%. En el otro extremo, los distritos con menor variación interanual son Ciutat Vella (1,33%), Sant Andreu (1,93%) y Nou Barris (2,33%). El distrito Sarria-Sant Gervasi no solo registra la mayor subida de precios, sino que alcanza el precio medio más alto por metro cuadrado construido, que se sitúa en 5.672 euros/m2. Los distritos Les Corts y Eixample ocupan el segundo y tercer puesto en cuanto a precios, con unos valores de 4.610 euros y 4.511 euros respectivamente. Por el contrario, los distritos con los precios más bajos son Nou Barris (2.721 euros), Sants-Montjuic (3.024 euros) y Sant Andreu (3.062 euros).

En el caso de Madrid, los precios de vivienda nueva han experimentado un crecimiento interanual del 4% con respecto al año anterior y un aumento del 2,1% en el primer semestre de 2016. Esto sitúa el precio medio de vivienda nueva en Madrid en 2.886 euros/m2.

La variación interanual del precio sitúa a Ciudad Lineal como la zona con mayor crecimiento, con un 5,8%. A este distrito le siguen Barajas con un 5,7% y Arganzuela con 5,4%. En el otro extremo, los distritos con menos variación interanual son Hortaleza, donde el precio medio de la vivienda ha experimentado un incremento interanual de un 0,8% y el barrio de Latina, con un crecimiento interanual del 1%, seguido de Tetuán con un 1,8%. En cuanto al precio unitario de vivienda nueva, repite posición el distrito de Salamanca como el más caro de la capital, con 4.799 euros/m2, seguido por el barrio de Chamberí (4.626 euros), y el distrito Centro, con un valor medio de 3.939 euros. Por el contrario, los distritos de Vicálvaro, Villaverde y Villa de Vallecas presentan los precios más bajos para la vivienda nueva, situándose en 1.856, 1.883 y 2.203 euros respectivamente.

7,6 años por persona para comprar una vivienda

Asimismo, el Índice de Esfuerzo Inmobiliario de ST Sociedad de Tasación, que define el número de años de sueldo íntegro que un ciudadano medio necesita destinar para comprar una vivienda de tipo medio, se mantiene en 7,6 años en el segundo trimestre. Se trata del mismo dato registrado en los tres primeros meses del año y es ligeramente superior al alcanzado en el último trimestre de 2015, cuando se colocó en 7,4 años. Además, se ha reducido prácticamente a la mitad si se compara con los 13,7 años que eran necesarios en los momentos de mayor auge de los precios, a principios de 2007. Este indicador se calcula a nivel de comunidad autónoma a partir del cociente entre el valor de mercado de la vivienda y los ingresos medios brutos anuales que publica el INE en su encuesta anual de estructura salarial.

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Por su parte, el Índice de Accesibilidad refleja una leve mejora a nivel estatal por tercer trimestre consecutivo. Con una referencia de 100 puntos en los casos donde la capacidad de endeudamiento es suficiente, la media de España actualmente se sitúa en los 103 puntos, un punto por encima del trimestre anterior y 11 puntos más que en el segundo trimestre de 2014. Este índice permite medir la distancia a la que se encuentran los salarios reales de los teóricos necesarios para la adquisición de una vivienda media.

Fuente: Sociedad de Tasación "Tendencias del Sector Inmobiliario Julio 2016" (.pdf)

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Más allá de cuánto vale de media una vivienda en España, los expertos del sector inmobiliario suele analizar cuánta gente puede pagar ese precio y con qué grado de dificultad. O dicho de otra manera, cómo de accesible es la vivienda para los hogares. De ese modo, se puede evaluar cuánta demanda potencial puede quedar fuera (denominada insolvente) y si es necesario desarrollar, entre otras iniciativas, políticas de vivienda social como las que se han aplicado desde finales de los 80.

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A la hora de medir esa accesibilidad a la compra de un piso hay dos formas de hacerlo más o menos oficiales y que están aceptadas por el consenso de los analistas. La primera es aquella que del total de los ingresos del hogar, calcula qué porcentaje va destinado al pago de la hipoteca. En este punto, conviene recordar que para los departamentos de riesgos de los bancos hacer frente a la cuota hipotecaria nunca debería suponer más de un tercio de los ingresos familiares. Es decir, que si el recibo mensual del préstamo no supera el 33% de la renta, puede concluirse que las finanzas del hogar no están en riesgo. Y es que todos los expertos dan por hecho que el pago de la casa es la partida que más recursos absorbe del presupuesto mensual.

Sin embargo, la historia reciente demuestra cómo no siempre los bancos aplicaron esta máxima de prudencia y concedieron algunos créditos que vulneraron ese tope del tercio de los ingresos. Los detractores de esta fórmula de cálculo de la accesibilidad recuerdan que en la cuota hipotecaria no está incluido el dinero que previamente la familia ha tenido que abonar en concepto de entrada, ni los gastos de notaría, registro e impuestos que comporta la compra de una vivienda.

En la actualidad, según la estadística que elabora el Banco de España, las familias destinan en promedio el 32,5% de su renta al pago de su hipoteca, lo cual significa que estaría dentro del rango considerado como saludable por la banca. Pero justo antes del estallido de la burbuja inmobiliaria, con los precios de los inmuebles disparados y la economía española creciendo a buen ritmo en actividad y empleo, ese porcentaje llegó a superar el 60% de los ingresos si no se tenían en cuenta las deducciones fiscales y el 48% con esos incentivos. Ahora esa disyuntiva ya no tiene sentido después de que en 2013 el Gobierno eliminó definitivamente la posibilidad de deducirse en el IRPF la compra de la vivienda habitual.

El esfuerzo para pagar una vivienda deja de caer

La segunda fórmula para calcular el esfuerzo que deben realizar los hogares para pagar su vivienda se estima poniendo en relación el precio medio de las casas con el promedio de salario, entendiendo la ratio resultante como el número de años completos de sueldo que se requieren para pagar la vivienda. Los expertos creen que de esta manera se mide de forma más correcta la accesibilidad. Incluso, como en la fórmula anterior, se atreven a fijar también un rango en el que debería moverse esa ratio y lo establecen en el entorno de los cuatro años. Es decir, que si lo saludable es que la cuota hipotecaria no absorba más de un tercio de los ingresos mensuales, en números completos de salario, lo idóneo sería que no se necesitaran más de cuatro años completos para financiar la compra de la casa.

El Banco de España lleva midiendo la accesibilidad con esta ratio desde el año 1987 y en la serie histórica se refleja a la perfección cómo se ha incrementado el esfuerzo necesario para comprar una casa cuando los precios se han elevado de manera desproporcionada. Así, un análisis de dicha serie evidencia cómo desde finales de los ochenta hasta el año 2002 la accesibilidad se movió entre los tres años de salario completo y los cuatro años y medio, lo que los analistas califican de nivel aceptable; y cómo a partir de esa fecha comienza una escalada mucho más pronunciada hasta tocar el máximo de la serie con nueve años completos de sueldo para pagar la vivienda.

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Después de ello se mantendría aún varios trimestres en niveles inexplicablemente altos (de entre 8,5 y 7,8 años) y solo en la segunda parte de la crisis, cuando arrecia la recesión y se acelera la depreciación de los inmuebles es cuando disminuye hasta los seis años de donde no ha sido capaz de bajar más. El mínimo lo tocó a comienzos del pasado año, en 6,08 años, pero en el segundo y tercer trimestre de 2015 el Banco de España registró suaves repuntes de la ratio hasta los 6,29 y 6,32 años.

La explicación no es otra que el cambio de tendencia protagonizado por los precios de la vivienda que, después de acumular desde finales de 2007 (cuando tocaron máximos) una depreciación media superior al 40%, llevan año y medio, cuando no dos (según la estadística de referencia) creciendo, aunque sea a tasas muy moderadas.

Y pese a que el denominador de la ratio (el salario), también aumenta, lo hace a un ritmo inferior al del coste de las viviendas. Sobre si esta nueva tendencia se mantendrá o no, nadie se atreve a hacer un pronóstico, aunque todavía son muchas las voces que admiten que los precios de los pisos en muchas zonas del país siguen estando lejos del poder adquisitivo presente y futuro de numerosos hogares, en un país donde apenas el 21,5% de los jóvenes españoles menores de 30 años con empleo logran independizarse.

Fuente: cincodias.com

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Pagar una casa no cuesta el mismo esfuerzo en unas comunidades autónomas que en otras. Y las diferencias son importantes a vista de los datos del Informe "Tendencias del sector inmobiliario" para 2015 elaborado por ST Sociedad de Tasación. Aunque en los últimos años, tras el pinchazo de la burbuja, el recorte de los precios ha sido significativo al caer un 44,8% desde 2007 según este mismo estudio, el esfuerzo para adquirir una vivienda para los españoles sigue siendo elevado a juicio de los expertos, que recuerdan la caída durante estos años de la renta disponible de los españoles frente a los niveles previos a la crisis.

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Según el Índice de Esfuerzo Inmobiliario perteneciente al cuarto trimestre de 2014 elaborado por la Sociedad de Tasación, cada ciudadano necesita de media un sueldo íntegro de 7,8 años para comprar una casa. Este indicador, subrayan desde la organización, es levemente mayor que los 7,5 años registrados en 2013 y casi un 50% menos de lo que suponía en los años del "boom inmobiliario" (13,6 años a principios de 2007). Según el director general de Sociedad de Tasación, Juan Fernández-Aceytuno "Es verdad que el esfuerzo en cuanto a salario medio ha bajado a 7 años, pero las condiciones financieras se han endurecido. Esta ratio debería ajustarse más".

En cualquier caso, el coste depende de cada comunidad autónoma. Eso si, los ciudadanos de las Islas Baleares se llevan la palma en este ranking. Deben destinar de media, nada más y nada menos, que 15,8 años de salario íntegro a la compra de una vivienda. Más del doble que el esfuerzo económico medio a nivel nacional. Tras Baleares, encontramos a Cantabria y Madrid (9,8) y País Vasco (8,9). En los últimos lugares se sitúan Castilla-La Mancha (5,8), Extremadura (5,8) y, cerrando la tabla, Murcia (5,6).

La Región de Murciaes también una de las que ha experimentado un mayor retroceso en la ratio entre ingresos familiares y coste de la vivienda en la serie histórica. El índice de esfuerzo alcanzó en la Región máximos de 12,1 años, cifra superior a la de buena parte de las autonomías. Por su parte, Cataluña y Madrid han tenido una evolución similar: en el caso de la comunidad catalana ha pasado desde máximos de 15,7 años a los 8,2 años actuales, mientras que la madrileña ha descendido desde 14,9 a los 9,8 actuales.

Este esfuerzo económico que se registra en todas las comunidades está en cualquier caso por encima del que aconsejan expertos como José García Montalvo, economista y profesor de la Universidad Pompeu Fabra, que habla de una horquilla idónea de entre cuatro y cinco años, como máximo.

Fuente: ST Sociedad de Tasación (.pdf)

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