El sector inmobiliario tiene un nuevo dueño: la banca, que se ha visto obligada a convertir aquellos créditos (con los que alimentó la burbuja inmobiliaria) en acciones, ante la imposibilidad de los promotores de saldar su deuda. El negocio de las grandes inmobiliarias ha cambiado bastante su aspecto en los últimos años, ya no está en manos (salvo algunas excepciones) de los promotores inmobiliarios al uso, puramente corporativos, que se subieron al tren del crédito para triplicar sus negocios. Tampoco pertenecen a inversores que intentaron su "pelotazo" particular a la sombra de la inagotable liquidez del mercado financiero. Entonces, ¿cómo están recuperando la deuda?
Las fórmulas para recuperar la deuda son limitadas, siendo la más recurrente el concurso de acreedores, aunque esta opción es la menos deseada porque se puede perder el control de la compañía. Bajo esta fórmula estaría Nozar, o Martinsa-Fadesa. Esta última tiene activos cercanos a los 7.000 millones, por un pasivo de más de 6.000. No obstante, sus filiales, también insolventes, tienen patrimonios netos deficitarios, según los informes definitivos de los administradores concursales. Los bancos tienen que ponerse a la cola de los acreedores.
La segunda alternativa es la refinanciación de la inmobiliaria con un componente de liquidación, también conocida esta opción como "quiebra en frío". Es decir, se venden los activos disponibles para saldar la deuda. La diferencia con el proceso anterior es que se trata de un concurso que no pasa por el juzgado mercantil, y lo que se obtiene de los activos acaba en poder de los bancos. ...continúa leyendo "La banca, propietaria de las grandes inmobiliarias, o de cómo controlar un mercado por accidente"










