Del peor escenario inmobiliario posible, al más deseable

Si antes nos hacíamos eco del límite del 28% en el descenso de los precios en la vivienda en España según la Unión Europea, ahora nos hacemos eco de la opinión de Alejando Inurrieta, profesor del Instituto de Estudios Bursátiles (IEB), que en relación a ese hipotético límite en las rebajas del precio de la vivienda, nos confirma que ese “peor escenario inmobiliario posible”, es además, el escenario más deseable para un verdadero cambio en el modelo productivo.

El profesor Inurrieta nos alerta respecto al principal problema de la economía europea sigue estando sin resolver, refiriéndose a la ausencia de flujo crediticio, que no la solvencia (los estrés test miden solvencias en situaciones hipotéticas): “Este problema, que tiene su origen en la capacidad de crecimiento europeo, no se resolverá logrando ver los balances exactos de todas las instituciones financieras, sino llevando a cabo una reestructuración de la ingente deuda privada que está estrangulando a empresas y familias. Además, el ajuste fiscal llevado a cabo por las economías más grandes arrastrará de nuevo a situaciones deflacionistas y recesivas, lo cual imposibilitará a los agentes repagar sus deudas y cercenará, aún más, las arcas públicas”.

Los resultados conocidos muestran la absoluta irracionalidad de los mercados financieros, así Alejando Inurrieta nos pone un ejemplo: ¿quién pensaba que Banco Santander o BBVA tendrían problemas de solvencia y/o liquidez siendo el par de instituciones más potentes de prácticamente toda la UE? Si los mercados fuesen eficientes, con la información disponible antes de la publicación de estas pruebas, nunca deberían haber reducido la capitalización bursátil de dichas entidades casi un 50%. Más aún, con la diversificación del negocio que presentan sus balances, jamás un analista informado o un inversor institucional debería haber forzado la venta masiva de acciones de estas dos instituciones. Por ello, en un análisis comparado choca todavía más que la banca alemana, mucho más expuesta a activos tóxicos americanos y especialmente a bonos griegos, se haya comportado manifiestamente mejor, lo que prueba la absoluta irracionalidad de los mercados financieros.

Así, tras las pruebas de resistencia a la banca europea, vienen a demostrar la irracionalidad de los mercados financieros y su escasa afición a la transparencia (recuerdese las inversiones en Grecia por parte de los principales bancos europeos, o la alta exposición inmobiliaria en las cajas españolas) y que finalmente todo lo intuido se demuestra como posible tras las pruebas de “estrés test”,  así situaciones hipotéticamente descabelladas para algunas entidades, dan como resultado que el “peor escenario posible” no es imposible. Por estas razones, según Inurrieta, sorprende la relajación de los mercados financieros para con la deuda española, y en general con el euro, pues buena parte de esta información era conocida hace dos meses, y si algo ha cambiado ha sido el empeoramiento del crecimiento potencial de la economía española y europea tras al ajuste fiscal. También ha ayudado a esto, el punto de giro de las expectativas económicas en EE UU, cuyos indicadores adelantados muestran una vuelta a la recesión. Y claro, nos confirma el profesor, “sorprende la tranquilidad con que se niega el peor escenario para la banca española. Este cuadro, en el que se sitúa al precio de la vivienda cayendo un 25% o un 60% en el caso del suelo, para algunos parece inverosímil, algo que en mi caso sitúo como plausible. Pero es que lejos de ser imposible, un análisis riguroso lo situaría como deseable“.

Sólo si se produce una reducción drástica del precio de la vivienda, en una cuantía que algunos sitúan casi en el 50%, podríamos ver liberada renta para poder volver a crecer. Este efecto demostración debería empezar por el ingente parque ocioso que tienen las entidades financieras y las promotoras. Pero más necesario aún es reducir el precio del suelo, algo que sin crecimiento y sin perspectivas para el sector inmobiliario no puede seguir siendo valorado al precio de compra, máxime después de la aplicación de la nueva Ley de Suelo, que algún día verá su reglamento aprobado.

De este modo, después de la publicación de las pruebas de resistencia, la inutilidad de los preceptos clásicos en finanzas, racionalidad, independencia del inversor, transparencia y el precio como señal perfecta, es manifiesta. Pero sobre todo, ha puesto de manifiesto que el peor escenario puede ser el mejor para un verdadero cambio en el modelo productivo. Otra cosa será, que verdaderamente se desee dicho cambio productivo, y los que tienen la capacidad de promover el mismo, estén por la labor.

Fuente: cincodias.com

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