Saltar al contenido

2

Los impuestos subirán en una cuarta parte de los ayuntamientos españoles el próximo año. Junto al incremento fiscal a empresas, tabaco y alcohol, el Gobierno ha aprobado los coeficientes de actualización de los valores catastrales para 2.452 municipios. Con anterioridad, la revisión fue solicitada por los ayuntamientos para aproximar los datos del catastro a los valores reales de mercado de los inmuebles en cada localidad. Según el año en que se haya hecho la anterior actualización, la revisión puede tornar en subida o bajada, en este caso, la mayor parte de los casos subirá. El "catastrazo" de 2017 se traducirá en un incremento de los valores en 1.895 localidades de toda España, lo que derivará en una subida de impuestos como el IBI o la plusvalía municipal en dichos municipios. En otros 550, aproximadamente, bajará.

mijas-malaga1

Entre zonas donde irrumpirá el incremento tributario (incluidas sus capitales) están en Valencia, Granada, Córdoba, Cádiz, Badajoz, Tarragona, Jaén o Alicante. Los habitantes de otros 557 ayuntamientos correrán mejor suerte y sus valores catastrales bajarán el próximo año. En este último supuesto se encuentran las ciudades como Santander, Almería, Lleida o Ávila. Los ayuntamientos que no aparecen no han pedido la revisión este año, bien porque actualizaron sus valores hace poco o porque han optado por no hacerlo.

Por provincias, Burgos es la que tiene más municipios en los que subirá la referencia catastral, con 151 localidades, seguida de Ávila (124) y Teruel (112). Del lado de las beneficiadas, dos de las provincias más afectadas por el boom de la construcción, Guadalajara y Valencia, son las que tienen más municipios bajarán sus valores en 2017 en 46 y 44 ayuntamientos respectivamente.

Año a año desde 2013, los Presupuestos del Estado incluyen los coeficientes para actualizar las valoraciones catastrales de los ayuntamientos que lo hayan solicitado. Como 2017 comenzará con el presupuesto prorrogado y el IBI es un impuesto que se devenga el 1 de enero de cada año, el Gobierno ha aprobado por decreto ley estas revisiones, para que entren al comenzar el ejercicio y no cuando se aprueben las nuevas cuentas, que previsiblemente será en abril.

Los ayuntamientos que quieren revisar los valores de los inmuebles en su término municipal deben solicitarlo a la Dirección General del Catastro, dependiente del Ministerio de Hacienda, siempre que hayan transcurrido cinco años desde la anterior valoración. A los diez años pasa a ser obligatorio. Pese a ello, como calculó en 2014 el informe elaborado por el comité de expertos para la reforma fiscal, el periodo de actualización media es de 21 años. La subida o bajada del próximo año será mayor o menor según el ejercicio en el que se actualizara el valor catastral. Como desgrana el decreto ley que se publicó en el BOE el pasado sábado, las valoraciones anteriores a 2003 sufrirán un incremento este año. Las que han sido posteriores, en muchos casos durante la época en la que se hinchó la burbuja en los años de vacas gordas, reducirán sus valores.

Para este año, las referencias que se actualizaron por última vez antes de 1990, tienen un coeficiente de 1,08, el más alto de todos. Es decir, si un inmueble tiene un valor catastral de 100.000 euros y su última revisión se hizo en 1988, pasaría a 108.000 euros. De los 1.895 municipios que subirán sus valores, 1.111 tenían referencias de antes de 1990, por lo que serán las que más suban. Así, las que se hicieron en 1994 tienen un coeficiente de 1,07; las de 1995, de 1,06; las de 1996, de 1,05; las que van de 1997 a 2000, de 1,04: y las que se actualizaron entre 2001 y 2003, es de 1,03. Por el contrario, las que se revisaron entre 2005 y 2009 tienen un coeficiente de 0,92, las de 2010, de 0,9 y las de 2011, de 0,87. En este último caso, si un piso tiene un valor catastral de 100.000 euros, este pasaría a valer 87.000 a ojos de Hacienda.

Impacto de 24 millones de euros

Esta lluvia de valoraciones tendrá un impacto de 24 millones de euros, según calculó el Gobierno en el programa presupuestario prorrogado remitido a Bruselas en octubre. El pasado viernes, el ministro de Hacienda Cristóbal Montoro reseñó que la medida se adopta para ayudar a las arcas de las corporaciones locales. Lo cierto es que desde que comenzó la crisis, los ayuntamientos no han dejado de subir el IBI de una forma o de otra. La recaudación del impuesto ha crecido un 76% desde 2007 pese a que el valor de mercado de los inmuebles se ha desplomado un 30% desde entonces: si antes de la crisis ingresaba 7.267 millones, sin contar a las diputaciones forales, en 2015 llegó hasta los 12.807 millones.

Debido a ello, el IBI se ha convertido en el gran caudal de ingresos para los ayuntamientos, que se han convertido en la única administración con superávit, lo que a su vez ayuda a rebajar el dato de déficit global de cara a Bruselas, por lo que el Gobierno quiere que las corporaciones locales no pierdan ingresos. El IBI es un impuesto contracíclico: pese a que la actividad se deprima, como grava la propiedad, sus ingresos son estables. En un país en el que el 80% de las viviendas están en régimen de propiedad, España recauda más que la media de la UE por este impuesto: un 1,2% del PIB frente al 0,8% de media en la UE de 2015. Algo parecido ha ocurrido con la plusvalía municipal, que grava el incremento de valores en la transmisión de un inmueble: si en 2007 ingresaba 1.416 millones, a golpe de catastrazo su recaudación ha subido como la espuma y en 2015 aportó 2.439 millones a las arcas locales.

Hacienda señala que la aprobación de los coeficientes de actualización de los valores catastrales para 2017 tiene una repercusión "inmediata" en el IBI. El Gobierno precisa, sin embargo, que los 2.452 ayuntamientos afectados no podrán "aprobar a tiempo nuevas ordenanzas fiscales para adaptar los tipos de gravamen" en el IBI. Debido a ello, "no verían cumplidas las previsiones presupuestarias que hubieran realizado contando con dicha actualización". ¿Qué quiere decir esto? Por ejemplo, si un ayuntamiento pidió la actualización y esta se salda con una revisión a la baja de los valores catastrales, el consistorio se arriesga a quedarse sin tiempo, en el caso de que aún no lo haya hecho, de subir los tipos del IBI de cara a 2017 para compensar el impacto negativo en sus arcas públicas, describe José María Salcedo, socio del despacho Ático Jurídico.

Los ayuntamientos tienen hasta marzo del próximo año para aprobar ordenanzas fiscales en el IBI de dicho ejercicio y así lo admite una sentencia del Tribunal Supremo, apunta Salcedo. Lo mismo ocurre si la revisión es al alza y el municipio quiere bajar los tipos del impuesto para que sus vecinos no paguen más cuota: el consistorio deberá acelerar sus planes. Si bien en octubre se publicó en el BOE la orden ministerial con los ayuntamientos que habían pedido la revisión, estos no conocían los coeficientes que iba a aplicar Hacienda hasta el pasado sábado. Como el Gobierno estaba hasta hace poco en funciones, los consistorios no sabían si finalmente iba a dar tiempo de aprobar la actualización de sus referencias.

Para saber si el IBI subirá en tu municipio como efecto de la revisión catastral puedes consultar el listado de municipios que publicó el BOE el 1 de octubre de 2016

Fuente: abc.es

Quizá también te puede interesar:

Síguenos: Facebook – Twitter – 

3

pisos-centromalagaSon muchos los factores que influyen en el precio de un piso o una casa. Ubicación, superficie, luz o vistas suelen ser los criterios más importantes a la hora de fijar el precio. Sin embargo, hay un parámetro que puede incidir aún más en el coste: el estado de la vivienda. Un factor capaz de hacer subir o bajar los precios hasta en un 25%. Comprar un piso antiguo para reformar y vender rápidamente ha sido una actividad empresarial relativamente frecuente en nuestro país, según Jesús Duque, vicepresidente de Alfa Inmobiliaria. Así, "una vivienda en mal estado de conservación puede llegar a perder hasta un 25% de su valor de mercado, mientras que el precio de una reforma oscila entre los 400 y 500 euros el metro cuadrado de media”.

Los centros históricos y urbanos de las ciudades y grandes capitales como Madrid, Barcelona, Sevilla, Valencia, Málaga... son zonas muy demandadas por inversores donde normalmente se encuentran pisos y casas de construcción antigua, que pueden llegar a alcanzar variaciones entre un mal estado y un piso nuevo o reformado entre 1.500 y 2.000 euros el metro cuadrado, como por ejemplo en el madrileño barrio de Salamanca, según Gonzalo Robles, director ejecutivo de UXBAN, empresa de arquitectura dedicada a la compra de viviendas, su reforma y su posterior venta. Hace unos meses compró una vivienda usada de algo más de 100 metros cuadrados y totalmente a reformar. Tras una inversión de 900 euros por metro cuadrado, ha conseguido que se revalorice entre un 15% y un 20%.

A grandes rasgos, según Alfa Inmobiliaria, "para una casa de 90 metros cuadrados que compremos por 150.000 euros, podría venderse tras la reforma por 187.500 aproximadamente. Aun restándole todos los gastos e impuestos derivados de la compra de un inmueble, la operación ofrece interesantes ventajas”, asegura.

Los contratiempos de una reforma

No obstante, acometer una reforma, además del reembolso económico que implica, puede suponer más de un disgusto. Así por ejemplo, frente a la posibilidad de realizar una operación económicamente rentable o ganar en calidad de vida (al poder elegir la distribución de la vivienda, las calidades de los materiales, introducir equipamientos más eficientes, etc.) existen diversos peligros que es necesario descartar con la ayuda de un arquitecto o de un profesional con experiencia.

Las casas antiguas tienen problemas que, a simple vista, pueden pasan desapercibidos. En general se trata de problemas en las instalaciones eléctricas o de fontanería, pero muchas veces pueden ser más graves como la existencia de tuberías o pinturas con plomo, vigas de madera, muros de carga, mal aislamiento térmico y acústico, malos o inexistentes sistemas de calefacción y gas, etc. En este caso, "el precio de la reforma puede superar con creces los 500 euros por metro cuadrado y dar al traste con muchas de las ilusiones depositadas en ellas".

Según Gonzalo Robles: "tanto si es la casa en la que queremos vivir como si es una inversión, es necesario hacer números. Es posible que no tengamos intención de vender nuestra vivienda, que sea la casa en la que queremos pasar el resto de nuestra vida, sin embargo, por diferentes circunstancias podemos vernos obligados a venderla y lo conveniente es analizar cuánto deberíamos gastarnos en la reforma para no perder dinero".

De ahí que sea interesante que el presupuesto contemple además, posibles imprevistos. "Hay muchas viviendas en el barrio de Salamanca que no permiten, por ejemplo, la instalación de un segundo baño porque carecen de las instalaciones sanitarias necesarias, lo que obliga a utilizar dispositivos especiales. O que obligan a cambiar totalmente la distribución de las habitaciones para adaptar la vivienda a las necesidades actuales".

La clave es conocer a fondo no sólo el estado de una vivienda sino las posibilidades que ofrece antes de iniciar una reforma, así como la situación del edificio. Ante esta situación, el responsable de Alfa Inmobiliaria insiste en la necesidad de abordar la comprar de una vivienda antigua o en mal estado de conservación con la ayuda de un profesional con amplia experiencia en el sector. "Si abordamos la operación con conocimiento y rigor, el mercado inmobiliario ofrece en la actualidad grandes oportunidades al inversor".

Entradas relacionadas y de interés:

Fuente: elconfindencial.com

Quizá también te pueda interesar:

Síguenos: Facebook – Twitter – 

2

valorviviendaExactamente, 581.441 españoles tienen una vivienda que vale menos que la hipoteca que aún les queda por pagar, según un estudio de elaborado por Kelisto.es junto con el CEBR (Centre of Economics and Business Research) con el objetivo de hacer un retrato de una problemática que provoca que miles de familias se vean atrapadas y sin posibilidad de vender su vivienda y finiquitar su préstamo en caso de necesitarlo.

Según dicho estudio, lo que hasta hace pocos años era un sueño: "tener una vivienda en propiedad", se ha convertido en casi una pesadilla para más de medio millón de familias atrapadas en pisos que valen menos menos que la hipoteca que tienen pendiente, una cifra que crecerá hasta los 668.940 en 2014 y 710.386 en 2015, situándose en el 22% en los próximos dos años.

La principal causa de este callejón hipotecario es la fuerte caída que han experimentado los precios de las casas y pisos en España como consecuencia del pinchazo de la burbuja inmobiliaria. Desde los máximos históricos de 2007, el valor de la vivienda ha caído entre el 38,5% de media en todo el país. A esto se suma el endurecimiento de las condiciones que exige la banca para poder acceder a un crédito, la grave crisis económica que atraviesa el país y el fuerte aumento de la tasa de paro. Esta combinación explosiva ha provocado que, en la actualidad, uno de cada 10 propietarios (9,5% del total) cuente con una "hipoteca burbuja". Cifra que se ha multiplicado por 30 desde 2009, cuando tan solo el 0,3% de las hipotecas estaba en esta situación.

Traducido a euros, el valor del agujero causado por esas "hipotecas burbuja" ronda los 13.000 millones de euros. Es decir, la diferencia entre el valor de las viviendas afectadas y el importe de sus hipotecas es de 12.917,5 millones de euros, y se incrementará hasta los 16.722,2 millones de euros en 2014 (+29,5% anual) y los 19.579,8 euros en 2015 (+17,1% anual). Si dividimos la cifra global entre el número de afectados por las hipotecas burbuja, el resultado muestra que el agujero medio por propietario asciende 22.216 euros, una cifra que se incrementará un 12,5% en 2014 (hasta los 24.998 euros) y un 10,3% en 2015 (27.562 euros).

Distribución geográfica

Las consecuencias de este problema no han sido iguales para todas las comunidades autónomas. Cataluña y Madrid son las dos regiones donde más impacto tienen las "hipotecas burbuja". En estas comunidades, el precio de la vivienda ha caído un 47,2% (Cataluña) y un 43,4% (Madrid) desde sus máximos históricos, registrados antes del inicio de la crisis. De las 581.441 viviendas que valían menos que sus préstamos en 2013, el 42,6% estaban en estas dos regiones. En concreto, un 24,4% (142.008) estaba en Cataluña, donde se alcanzarán las 155.347 en 2015. El 18,1%, restante (105.481) estaba en Madrid, donde se llegará a 116.208 en 2015.

A continuación se sitúan la Comunidad Valenciana con 67.181 (11,6% del total), Andalucía con 66.418 (11,4%), y Castilla y León con 26.668 (4,6%). En el extremo contrario se encuentran Ceuta, con 387 (0,07%); Melilla, con 429 (0,07%); Extremadura, con 4.637 (0,8%) y La Rioja, con 6.082 (1%).

Por lo que respecta al agujero creado por esas "hipotecas burbuja", la región con un volumen mayor en 2013 fue Cataluña con 5.175,85 millones de euros, seguida de Comunidad de Madrid (3.680,3 millones) y Comunidad Valenciana (con 767,4 millones). El valor medio por inmueble de ese agujero fue mayor en Cataluña (36.448 euros), Comunidad de Madrid (34.891 euros) y Aragón (30.853 euros).

Fuente: kelisto.es

Síguenos: Facebook -  - Twitter