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Que una marca se fije en un local para abrir una "pop up store" o "tienda efímera" puede significar todo un balón de oxígeno y mucha rentabilidad para los propietarios de locales comerciales en alquiler. “Un espacio en una situación que no sea caliente puede salir a partir de 1.000 euros la semana. Cuanto más céntrico y más grande sea el local, la renta asciende y hablaríamos de entre 3.000 y 10.000 euros la semana”, señala Karen Prats, cofundadora de PopPlaces. Más concreto. En la calle Serrano de Madrid se ha llegado a pagar por un local de 28 metros cuadrados 450 euros por un día de alquiler. Por una semana, 1.500 euros. En el barrio madrileño de Malasaña se abona un 30% menos, mientras que en zonas de Málaga como Marbella, alcanza los 2.500 euros por un mes, según Laura Moreno, directora creativa de Pop Up Store Spain.

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A medio camino entre la tienda y el evento, las "pop up stores" llegaron a España en el año 2009, primero a Barcelona y dos años después a Madrid y desde entonces su éxito no ha dejado de crecer, variando en sectores y en formatos. Si nos divertimos estamos alegres, y si estamos alegres somos más propensos a comprar. Esta sería una de las claves del éxito de las "pop up stores", tiendas efímeras que permiten vivir una experiencia única a los clientes, maximizando el impacto y minimizando los costes.

El término se acuñó hace más de una década en Estados Unidos para referirse a tiendas con una duración determinada y se inspira en el mismo nombre que usamos para denominar las ventanas emergentes de Internet. Algunas apenas funcionan durante 12 horas, y otras llegan a prolongarse varios días e incluso meses. Además, para aquellos que estén pensando en comprar un local para alquilar, la rentabilidad bruta de los locales comerciales es de las más altas en el sector inmobiliario, siendo de media del 7,5%.

Cualquier espacio vale

Lo mejor es que cualquier espacio vale para montar una "pop up" y eso juega a favor del propietario que no tenga un local en una calle privilegiada. La ubicación es indiferente porque hay marcas que quieren estar en los ejes más concurridos y otras prefieren estar más alejadas y en barrios más alternativos. Depende del público al que se dirijan."No hace falta estar en la Gran Vía. Para nosotros lo principal es ubicarnos donde esté nuestro público objetivo y en un espacio que nos conmueva", indica Inés Sierra, de la agencia Better Pop Ups. Lo mismo pasa con la superficie. “Nos piden naves industriales enormes o tiendas pequeñas porque el stock que tienen no es abundante. Eso sí, cuantos más complementos y mejor acondicionado esté el local mejor”.

Y no solo de locales viven las "pop ups". Pueden surgir en cualquier sitio: lavanderías, playas, furgonetas, centros comerciales...“Sobran espacios pidiendo a gritos un poco de locura y frescura para unos días. No existen límites: un local vacío, un sótano, un barco, un bus, un contenedor, todo vale”, señala la directora creativa de Pop Up Store Spain, empresa que se encarga de buscar localizaciones para después dotar de vida a esos espacios a través de su equipo creativo y arquitecto.

Las tiendas efímeras han puesto patas arriba la forma tradicional en que las marcas muestran sus productos, venden y crean imagen. Han revolucionado un sector en el que la crisis apretaba y no era posible abrir mercado de la manera convencional. “La crisis ha provocado que surjan estos modelos como alternativas y futuro del retail que apuesta por un modelo de flexibilidad y eficiencia”, según Karen Prats. El barrio más solicitado por las empresas en Madrid es el de barrio de Salamanca y en Barcelona el del Born. Aunque se están abriendo nuevos espacios en ciudades que hace solo dos años eran impensables, como Elche en Alicante o en zonas de Castilla y León como Valladolid.

Desde un día a tres meses

Las "Pop Up Stores", son tiendas que duran un periodo corto de tiempo, desde un día, un fin de semana o una semana. Por lo general, no más de un mes, aunque algunas se prolongan hasta los tres meses. La apertura se ameniza con descuentos, actuaciones o un cóctel. “Antiguamente eran las grandes marcas, como Louis Vuitton o Chanel, las que organizaban este tipo de acontecimientos queriendo vender determinados productos exclusivos. Ahora, son los emprendedores los que se apuntan a este gran evento”, explica Noelia López, consultora senior de Retail High Street de JLL. Calcula que en estos últimos cinco años que han pasado desde que se impuso en España ha crecido el 100%, es decir, “a pesar de que en los últimos años la popularidad ganada es muy alta, el inicio fue muy duro”.

Las marcas pequeñas y los diseñadores emergentes cada vez optan más por esta fórmula para darse a conocer, sobre todo los del sector online y la moda. Y no solo se sirven de este formato. “Usan markets donde compartir espacios con otras marcas u optan por el modelo "shop in shop", montar una "pop up" dentro de una tienda ya en funcionamiento y con tráfico propio o coger un espacio de ella. De esta manera, las tiendas obtienen contenido nuevo e ingresos extras”, señala Karen Prats.

Este tipo de tiendas son un nuevo nicho de mercado todavía por descubrir y explotar. “Es un gran desconocido por la gran mayoría de la sociedad, quizás no tanto entre los más jóvenes”, considera la analista de JLL. Aunque cada vez menos. El Observatorio Cetelem de Análisis del Consumo en España destaca que en 2012 un 37% de los encuestados había visitado una "pop up store", mientras que en 2013 ascendía a un 41%.

Beneficios de las "Pop Up Store"

Para las marcas tiene grandes ventajas, como la de testear el mercado y el producto a un precio relativamente bajo. Por ejemplo, una marca que solo tiene tienda en Barcelona, pero quiere probar suerte en otras ciudades como Madrid, Sevilla, Las Palmas de Gran Canaria, Córdoba o Málaga. “Con una "pop up store" puede ver qué aceptación tienen sus productos. También es muy útil para aquellas marcas con productos estacionales, como bañadores o juguetes ”, señala Prats.

No importa el sector, en las "pop up stores" puede venderse prácticamente cualquier cosa. Las primeras marcas en organizarlas pertenecían al mundo de la moda, y por eso es uno de los que más camino lleva andado en este tipo de eventos. Aunque últimamente el sector culinario está empezando a ganarle terreno con los llamados "Pop Up Restaurants", en los que un día puede haber un restaurante y al día siguiente una bodega.

Uno de los principales atractivos de estas tiendas itinerantes es su carácter efímero. Una norma que conocen bien los profesionales del marketing es que cuando algo escasea se vuelve automáticamente más deseable y esto lo cumplen a la perfección la "pop up stores". El público que acude a ellas sabe que solo tendrá esa oportunidad para adquirir los productos que están a la venta. De ahí que sean un complemento perfecto de las tiendas online, porque les aportan el toque sensorial y de trato personalizado del que estas carecen y dan mayor confianza a los clientes, que pueden ver y tocar.

Otro de sus puntos fuertes es su carácter vinculado a la experiencia sensorial o emocional del visitante, y es que visitar una de estas tiendas instantáneas es muy diferente a acudir a un local al uso. De hecho algunos las llaman tiendas espectáculo. La decoración y la disposición de los productos suelen responder siempre a una temática o línea estilística concreta. Si está bien diseñada, consigue trasladar al visitante las sensaciones o el mensaje que quiere evocar. Y si es una marca la que la organiza, la impregna de su imagen y su filosofía.

¿Una moda pasajera?

“No, ni va a ser una moda ni va a ser una tendencia efímera. Las marcas y los e-commerce van a incorporar las "pop up stores y los showrooms" a sus estrategias comunicativas y van a hacer de ellas experiencias para captar clientes”, dice Karen Prats, consejera delegada y confundadora de PopPlaces.com. “De momento el mercado está respondiendo de manera positiva, por lo que entendemos que debería ir creciendo. Sin embargo, también creemos que deben renovarse cada cierto tiempo para no aburrir a los habituales de estos pop ups”, considera Noelia López, consultora senior de Retail High Street de JLL.

En la misma línea se pronuncia Laura Moreno, directora creativa de Pop Up Store Spain: “la idea se esta renovando totalmente y las empresas que comenzamos y somos las pioneras en el mercado nos dirigimos a clientes más exclusivos, al lujo y al comercio fuera de España”. “Es un modelo sostenible y creo que ha llegado para quedarse", señala Inés Sierra, de la agencia Better Pop Ups. “Las marcas se han dado cuenta de que si pueden pagar un alquiler un mes determinado de consumo fuerte para qué va a mantener una tienda abierta todo el año pudiendo estar presente online a coste cero prácticamente”.

Fuentes: elpais.com y ticbeat.com

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El Portal del Angel en Barcelona, continúa siendo la calle comercial más cara de España, con un precio de 3.240 euros por metro cuadrado según los datos del informe "Main Streets Across the World" de la consultora Cushman & Wakefield. Es junto con la calle de Preciados, en Madrid, las únicas calles comerciales con los precios del alquiler superando los 3.000 euros mensuales. El Portal del Ángel, logra además mantenerse un año más en los primeros puestos en el ranking mundial, aunque ha perdido una posición, pasando de la 13 a la 14, por detrás de Singapur.

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A nivel internacional, la calle más cara del mundo, la Quinta Avenida de Nueva York, es de de 33.812 euros/m², Causeway Bay de Hong Kong ocupa el segundo puesto (23.178 euros/m2), seguida de los Campos Elíseos de París (13.255 euros/m2).

El informe de Cushman & Wakefield, publicado la semana pasada, analiza los precios de alquiler durante los últimos doce meses de las 330 calles comerciales más caras de todo el mundo (de 65 países). En España, las ciudades que aparecen en el ranking son Barcelona, Madrid, Málaga, Bilbao, Valencia, Sevilla, Palma de Mallorca y Zaragoza.

Para Robert Travers, director de agencia Retail en España de Cushman & Wakefield, “la mejora de la economía española ha impulsado la demanda de tiendas de propiedad nacional, pero también ha reafirmado la confianza de los inversores y arrendatarios extranjeros”. No obstante, la consultora destaca que la "escasez" de espacio que presentan las principales vías comerciales españolas frente a la demanda de operadores ha provocado un incremento de las rentas del 2,3% en el último año. Augura además que el precio de los locales 'retail' de estas vías seguirá subiendo, dado que muchas de ellas "tienen problemas de falta de grandes locales donde puedan instalarse conocidas marcas internacionales que requieran grandes espacios".

Respecto a la clasificación por países, que se realiza a partir de la calle más cara de cada país, España aparece en el puesto catorce. La consultora considera que en el caso de España, dada la importancia del turismo, los principales operadores comerciales, además de centrar su atención en Madrid y Barcelona, también lo hacen en otros destinos "de gran interés turístico" como Málaga o Palma de Mallorca.

"Top ten" de las calles españolas más caras

La segunda calle más cara de España es Preciados en Madrid, con un precio de 3.000 euros/m2, seguida por Passeig de Gràcia (Barcelona) con 2.760 euros/m2. Les siguen, también en Madrid, la calle Serrano con 2.700 euros/m2, José Ortega y Gasset y Gran Vía, ambas con 2.640 euros/m2.

Además de calles de Madrid y Barcelona, en el ranking nacional también figuran vías comerciales de Málaga (Marqués de Larios, 1.800 euros/m2), Bilbao (Gran Vía, 1.500 euros/m2), Valencia (Colón, 1.500 euros/m2), Sevilla (Tetuán, 1.500 euros/m2), Palma de Mallorca (Jaime III, 1.140 euros/m2) y Zaragoza (Plaza de la Independencia, 1.020 euros/m2).

En total, se han estudiado 19 ubicaciones en España y, de media, las rentas han crecido un 4,74%. Concretamente los precios han aumentado en 15 calles españolas, mientras que en solo 4 se han mantenido estables: la madrileña Princesa, la barcelonesa Pelai, la Gran Vía de Bilbao y la Plaza de la Independencia de Zaragoza.

La disponibilidad de espacio en las mejores calles de las ciudades es limitada y algunos minoristas están dispuestos a considerar vías más alejadas de las principales para albergar sus negocios. La fuerte competencia en el mercado ha estimulado un crecimiento de la renta del alquiler en la ciudad Madrid, especialmente en Gran Vía (9,76%); mientras que en Barcelona destacan la subida de la Diagonal (22,22%) y Rambla Catalunya (5,56%).

Madrid, la ciudad donde la inversión inmobiliaria crece más en todo el mundo

El volumen de inversión inmobiliaria total en Madrid creció entre junio de 2014 y mayo de 2015 un 164% respecto al mismo periodo anterior, sobrepasando los 6.347 millones de euros, según el informe "Winning in Growth Cities" elaborado por Cushman & Wakefield. Esta cifra sitúa Madrid como la ciudad donde la inversión inmobiliaria ha crecido más en todo el mundo, ocupando la posición 27 a nivel global, según datos de la inmobiliaria y RCA (Real Capital Analytics). Este ránking lo encabezan Nueva York, Londres y Tokio, en una lista de las cincuenta metrópolis con un volumen de inversión más grande.

Uno de los factores clave para este ascenso ha sido el total de inversión extranjera, que ha catapultado la capital española hasta la posición número 14 de ciudades que más atraen capital extranjero, por encima de Shanghái o Múnich. Madrid también sobresale en la atracción de jóvenes talentos, situándose en el vigésimo segundo escalón, superando metrópolis como Rio de Janeiro o Roma, y en la escala económica ocupa el lugar 40, superando a Bruselas y Frankfurt.

Por su parte, según este estudio, Barcelona también sigue a "muy buen ritmo", ya que ha crecido un 46% gracias sobre todo al buen comportamiento del mercado logístico. Por otro lado, la capital catalana figura en el ránking de las ciudades con mejor calidad de vida.

Oriol Barrachina, consejero delegado de Cushman & Wakefield España, valora muy positivamente los datos a nivel estatal. "Con este informe queda claro que el mercado inmobiliario español sigue a muy buen ritmo y que tanto Madrid como Barcelona están en el punto de mira del inversor inmobiliario global. La inversión en España ha sido en un año de más de 13.000 millones", según la consultora.

Fuente: eleconomista.es

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localrentaantiguaLa cuenta atrás ha comenzado. El 31 de diciembre acaba la renovación de los contratos previos a 1985 que afectan a casi 200.000 locales comerciales de renta antigua. Según los expertos y organizaciones empresariales, miles de pequeños comercios que a duras penas resisten la presión de las grandes cadenas y de los constantes envites de la crisis, están a punto de sufrir un duro varapalo con el final de los alquileres de renta antigua en las grandes ciudades.

El fin de la Ley de Arrendamientos Urbanos (LAU), conocida popularmente como "Ley Boyer", aunque la legislación ha protegido a los comercios con contratos anteriores a 1985 del notable aumento de los alquileres desde entonces, y es considerada por todos como un anacronismo, e incluso los mismos afectados entienden que los caseros quieran obtener el máximo rendimiento. Pero si las subidas de estos alquileres son demasiado altas, pueden poner en peligro la presencia de un sector que ha ayudado a la difícil recuperación económica que aún estamos pasando, y aliviado las altas tasas de paro a pesar de la supremacía de las grandes superficies.

Los nuevos precios, que superan en 10 o 15 veces los actuales, hacen que sea imposible la supervivencia de los comercios tradicionales, que agonizan desde hace años por la crisis, la bajada de ventas, la liberalización de horarios, las nuevas formas de comprar o la subida de precios en zonas turísticas por la presión de las grandes franquicias, dispuestas a pagar en un mes lo que les costaría a los pequeños comerciantes un año.

Moratoria de 5 años para los locales alquilados a comercios y pymes

Si las condiciones de los alquileres cambian radicalmente cuando expire la ley el próximo uno de enero, el sector del comercio minorista calcula que se pone en riesgo 519.000 puestos de trabajo en toda España y afectará a más de 190.000 comercios.

Con este temor, tanto La Confederación General de las Pequeñas y Medianas Empresas de España (Copyme) y Unión de Profesionales y Trabajadores Autónomos (UPTA) han solicitado una moratoria al Gobierno para prorrogar los alquileres de renta antigua cinco años, del 2015 a 2020, arrendados a comercios y pymes.

Sebastián Reyna, presidente de UPTA, asegura que de los 200.000 locales que actualmente tienen contratos de renta antigua muchos de ellos han pactado alguna actualización de sus rentas y entre 15.000 y 20.000 mantienen conversaciones con los propietarios para buscar una solución antes de que acabe el año. Entre 60.000 y 75.000 contratos de alquiler de renta antigua aún no han sufrido ninguna actualización.

Cada día se ven más carteles de liquidación, que es la única opción de los que se han dado por vencidos. Pilar Pina de 69 años, ha dirigido un negocio de óptica en Madrid durante las pasadas cuatro décadas, ya ha decidido que va a cerrar. "Me voy, me rindo", dijo para explicar que ha sido incapaz de renegociar una subida de menos de 2.000 euros desde los 1.400 euros mensuales que paga actualmente al mes. "Estaba dispuesta a pagar varios cientos de euros más, pero mi casera estaba pidiendo algo utópico".

La mayoría de los locales comerciales con renta antigua se ubican en Cataluña, principalmente en Barcelona, además de otras ciudades como Madrid, Granada, Córdoba, Málaga, Santander, junto con algunas zonas rurales y aldeas de Galicia, y muchos en menos proporción diseminados por todo el país.

Fuente: eleconomista.es - Imagen: EFE

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