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El triunfo del "Brexit" trae muchas incertidumbres a la economía por la previsible devaluación de la libra y la incógnita acerca de cómo serán las nuevas relaciones que se establezcan con Reino Unido. El mercado británico tiene un peso especialmente relevante en dos sectores clave para la economía española, el turismo y la vivienda, que podrían sufrir con la pérdida de poder adquisitivo de los ciudadanos del Reino Unido ante una eventual devaluación de la libra por el "Brexit". Una devaluación de la libra del 14%, como la que ha sufrido desde diciembre del año pasado, reducirá previsiblemente su gasto en un porcentaje similar. Esto tiene un efecto especialmente importante en las zonas con alta concentración de turistas británicos, como la Costa del Sol, Costa Blanca, Baleares o Canarias entre otras zonas costeras, donde existe una importante relación con el principal cliente vacacional y comprador residencial de España.

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La relevancia de Gran Bretaña en nuestro turismo lo demuestra el hecho de que en 2015 visitaron España 15,67 millones de turistas británicos, es decir, que prácticamente 1 de cada 4 turistas extranjeros procedía del Reino Unido, nuestro principal mercado emisor, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE). También en gasto los británicos están a la cabeza de los turistas extranjeros: en total el año pasado se dejaron en España 14.057 millones de euros, el 20,9 % del gasto total, es decir, que de cada 5 euros, 1 lo gastaron los británicos.

¿Cómo podría afectar el resultado del referéndum a este sector turístico? Desde la Confederación Española de Agencias de Viajes (CEAV) creen que España se mantendrá como uno de los principales destinos turísticos para los ciudadanos británicos, algo en lo que coincide la Confederación española de Hoteles y Alojamientos Turísticos (Cehat). "El turista inglés lo que busca en España es el clima y la gastronomía, no es muy relevante que permanezca o no en la UE a la hora de fijar su destino", ha dicho el vicepresidente de la CEAV, Carlos Garrido. El problema, apuntan, vendría por una eventual caída de la libra y la pérdida de poder adquisitivo de los turistas británicos, pero ha añadido que se tratará de un escollo "común" para todos los países europeos. Para Ignacio de la Torre, socio y economista jefe de Arcano, en un escenario muy negativo, con una potencial caída del 10% del turismo inglés, el efecto apenas supondría un 0,13% de PIB.

En cuanto a vivienda, en 2015, tal y como viene ocurriendo a lo largo de toda la serie histórica del Colegio de Registradores, los británicos encabezaron la compra de vivienda por extranjeros en España con un 21,34% del total, con un notable fortalecimiento con respecto a 2014, en el que contaban con un peso del 16,72%. En todo caso, son cuantías inferiores a las alcanzadas en determinados años en los que se llegó incluso a superar el 30% (31,49 % en 2009).

760.000 británicos tienen su segunda residencia en España, y cerca de 319.000 de ellos son residentes permanentes, principalmente jubilados que viven de una pensión que cobran en libras y que son usuarios intensivos de la sanidad pública, a la que tienen derecho como ciudadanos comunitarios. Su futuro depende de que las negociaciones con la UE, o las bilaterales que pueda emprender España, les mantengan la cobertura sanitaria. Y la incertidumbre sobre ese estatus futuro frenará previsiblemente las compras de segundas residencias en España, especialmente en zonas como Costa Blanca o Costa del Sol, donde más de una de cada diez viviendas que se venden tiene como comprador un ciudadano de Reino Unido.

Para Violeta Aragón, secretaria general de la Asociación de Constructores y Promotores de Málaga, el inesperado resultado del referéndum genera "incertidumbre y preocupación, como en todos los sectores y también entre los propios ciudadanos británicos". Es clave la pérdida de capacidad adquisitiva. Habrá que ver cómo evoluciona el cambio libra-euro para ver si pueden seguir siendo nuestros principales compradores. "Si la devaluación es abrupta y los británicos dejan de comprar pisos y casas en la Costa del Sol de forma radical será un problema para la consolidación de la recuperación del mercado inmobiliario. Esperamos que ese corte radical no se produzca, ya que va a haber al menos dos años de transición". El huracán ‘Brexit’ también puede afectar a la actividad de los fondos de inversión británicos que hasta ahora están especialmente activos en la Costa del Sol, impulsando junto a promotores locales nuevos proyectos y reactivando el mercado de suelo.

Hasta ahora, las consecuencias del "Brexit" (ya una realidad), se habían limitado a una ralentización de las transacciones y a la firma de contratos de compraventa con cláusulas de nulidad en caso de que Reino Unido dejara la UE, como explica Santiago Sánchez, socio director de Engel & Völkers (E&V) en Torrevieja y Orihuela. "El efecto real se verá a partir de ahora. La gente tiene muchas dudas y habrá que estar atento a su reacción en los próximos días y semanas. Hay que empezar a hablar con los compradores con cláusula "antiBrexit", que se ha generalizado en los contratos de compraventa en los últimos meses, y saber cuáles son sus planes", señala.

Además, la nueva coyuntura internacional para los británicos podría desembocar en la venta de casas de los ya propietarios a cambio de recibir euros. Y ya se sabe: a más oferta e igual o menor demanda, rebaja de precios", previene Sánchez, quien reconoce que el mercado daba por descontado todo lo contrario. "Se esperaba un rebote de la actividad después de que se votará 'no' al Brexit y toda la demanda retenida diera el paso de comprar, pero..."

Para Sánchez, no obstante, el problema que más penalizaría al mercado de la vivienda sería el burocrático. "Con la salida de Reino Unido de la UE, a los británicos les resultará mucho más complicado asentarse en España. Tendrán que pedir permiso de residencia y de trabajo, sacarse un seguro privado de salud, no sabrán cómo queda el tema de las sucesiones y donaciones, etc.", señala. En cualquier caso, el responsable de E&V confía en que los británicos continúen valorando todos los atractivos que tiene España para residir. "Creo que seguirán comprando viviendas porque se quieren retirar aquí", sostiene.

La favorable evolución de su moneda con respecto al euro ha sido uno de los factores que más ha contribuido a este crecimiento, por lo que una devaluación de la libra podría retrasar algunas decisiones de inversión, señalan algunos expertos. No obstante, según Ignacio de la Torre, "si la compra de casas de británicos descendiera un 10%, apenas afectaría al 0,3% de las compras totales en España".

Fuentes: elmundo.es, diariosur.es y valenciaplaza.com

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atico-barcelonaLos indicadores positivos que ha empezado a arrojar el sector inmobiliario, como la subida del 4% del precio de la vivienda en julio según el INE, o el reciente dato del Ministerio de Fomento que confirma la primera subida del precio de la vivienda desde el 2008, han desatado los mensajes triunfalistas en torno al sector. Si a esto se suman las cifras de inversión récord del último año, en gran parte gracias a las Socimis y a su necesidad de comprar activos, y el creciente interés de los fondos extranjeros por adquirir suelos e inmuebles, parece lógico afirmar que, tras siete años de "vacas flacas", ya van llegando mejores momentos. Pero cuidado, los expertos siguen recordándonos que existen amenazas que acechan la recuperación de precios y ventas.

La realidad es que el sector inmobiliario es un mercado muy dispar, tanto por tipos y subtipos de negocio (vivienda, oficinas, comercial, alquiler, promoción…) como por situación geográfica. A partir de esta reflexión, lo lógico es hacer un análisis detallado sobre la realidad concreta de la que estamos hablando antes de trasladar al precio de las casas cualquier indicador positivo del sector inmobiliario. Y la realidad del negocio residencial puro, el de "comprarse una casa para vivir", se enfrenta a serios riesgos. Su futuro, en lo que al precio de las viviendas se refiere, dependerá, en gran parte, de cinco factores macroeconómicos que van a condicionar tanto la demanda de vivienda como el poder de compra de los españoles a corto plazo. Son los mismos que hace apenas unos meses, cuándo aún estábamos en crisis.

  • Paro juvenil. La demanda natural del mercado inmobiliario tiene en los jóvenes que se emancipan, ya sea solos o con pareja para formar una familia, su bolsa principal de compradores, un saco roto desde hace ocho años, es decir, desde que estalló la crisis y la lacra del paro empezó a cebarse con ellos, cuya tasa de desempleo sigue rondando el 50%, es decir, que uno de cada dos jóvenes carece de un puesto de trabajo. Y, sin empleo (770.000 menores de 25 años carecen de él, según la última EPA), ¿quién puede comprarse una casa?
  • Salarios bajos. Estrechamente ligada al punto anterior está la variable de los sueldos. Al disparado paro que continúa arrastrando España (la tasa de todo el país continúa en un escandaloso 22,4%), debe sumarse que quienes encuentran un empleo lo hacen con unas condiciones poco ventajosas. Como muestra, dos botones. El primero, que el 94% de las nuevas contrataciones son temporales, una tarjeta de presentación difícil de casar con la concesión de una hipoteca, que requiere ingresos estables. El segundo, los apenas 15.500 euros brutos al año del salario más común en España; o los también reducidos 22.697 euros del medio, según los últimos datos del INE. Si a estos datos se suma que los contratos temporales, los que están proliferando, son un 30% inferiores de media, las expectativas sobre el poder adquisitivo de los españoles, al menos a corto plazo, no son precisamente halagüeñas.
  • Escaso poder adquisitivo. Si se respetan los criterios de prudencia que recomiendan limitar a un tercio de los ingresos netos la letra de una hipoteca, un joven con el sueldo más común en España (15.500 euros brutos anuales) que se emancipe debería adquirir una vivienda cuya letra apenas fuera de 333 euros al mes; y si lo hace en pareja, de 666 euros, ya que estamos hablando de dos mileuristas netos mensuales. Tomando como referencia una hipoteca a 20 años a un tipo medio del 3% (sumando euribor y diferencial) significa que su compra deberá limitarse a entre 100.000 y 150.000 euros (y eso, partiendo de la base de un ejercicio de ahorro previo que le permitiera dar la recomendada entrada del 20% para sólo hipotecarse por el 80%).
  • Cambios demográficos y sociales: La suma de globalización y elevado desempleo en España está haciendo que el número de jóvenes que opta por buscar una oportunidad laboral fuera de nuestras fronteras se haya disparado. Cada vez más voces advierten de que esta fuga de talento va a continuar, tanto porque nuestro país va a tardar mucho en recuperar unos niveles de empleo sanos y competitivos salarialmente, como por el cambio sociocultural de las nuevas generaciones, para quienes la movilidad geográfica va a formar parte de su ADN, lo que irá en contra del tradicional y castizo deseo español de echar raíces y comprar una vivienda y fomentará el mercado del alquiler. A esto se suma la caída de la natalidad (lleva años moviéndose en torno a 1,5 hijos por pareja) lo que hace que cada vez haya menos jóvenes que se emancipen (aunque este fenómeno se ha visto en parte compensando por el aumento de los divorcios y la necesidad de buscar una nueva vivienda).
  • Stock de viviendas: Después de ocho años de crisis, se estima que continúa habiendo, solo de vivienda nueva un stock de más de medio millón de casas vacías esperando comprador. A esto se suma el renovado apetito de los grandes fondos internacionales por promover vivienda en nuestro país, y el progresivamente reactivado mercado de segunda mano, que, de hecho, es el que está liderando los primeros indicadores de mejora del mercado. Estos tres factores unidos generarán que, probablemente, haya más oferta que demanda, en términos generales. Lo que ocurrirá, (ya está ocurriendo) es que la oferta nueva será muy selectiva y escasa, lo que amenaza con abrir una creciente brecha entre la vivienda nueva de calidad y a precios ajustados en zonas demandas, con la de segunda mano tradicional. De hecho, en el último año, la diferencia de precio del metro cuadrado entre las viviendas con más y menos de cinco años de antigüedad es del 20%, cuando en las última década siempre había ido en paralelo.

Fuente: elconfidencial.com

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