El inversor interesado en el sector inmobiliario en España cuenta ya con una alternativa a la compra de vivienda, también puede invertir su dinero en la bolsa, adquiriendo acciones de edificios de oficinas, centros comerciales, naves industriales o viviendas vacacionales y de lujo en alquiler. La fórmula para hacerlo es invertir en las "Socimi", sociedades anónimas cotizadas de inversión en el mercado inmobiliario. Son el equivalente español de los REIT, que cotizan en las Bolsas de todo el mundo con revalorizaciones medias anuales del 10% y dividendos en torno al 4% desde hace décadas.
En 2013 se han estrenado las dos primeras en el Mercado Alternativo Bursátil, MAB (Entrecampos Cautro y Promorent), y a lo largo de 2014 la previsión es que salgan una veintena más. Las Socimi están formadas por un mínimo del 80% de inmuebles dedicados al alquiler, y reparten un dividendo superior al 80% de los resultados por rentas. Según Beltrán Romero, director en el área de transacciones y reestructuraciones de KPMG "Es la fórmula adecuada al pequeño inversor con deseo de poner su dinero en inmuebles alquilados de calidad, minimizando el riesgo por la diversificación y obteniendo dividendo".
Las Socimis son sociedades orientadas a la creación de una cartera patrimonial que permita a propios y extraños beneficiarse de su explotación en alquiler, este último es el detalle que resulta interesante para el mercado, y el vehículo se convierte en polo de atracción de inversiones hacia el mismo, debido a que abre al inversor la posibilidad de invertir de manera indirecta en inmuebles, tanto a los grandes inversores que no quieren crear una plataforma de gestión a la que les obliga la inversión directa, como a aquellos ahorradores, cuya capacidad no les permitiría diversificar en los distintos tipos de inmuebles.
Con una España en venta, y compradores sedientos de gangas, las Socimi que reactiven el mercado inmobiliario tardarán en llegar. Mientras tanto, "hay que extremar las precauciones y ser muy selectivos para invertir en el sector inmobiliario. Tiene un interesante potencial a medio y largo plazo, pero antes mantendrá una volatilidad alta", explica Mar Barrero, analista financiero de Profim Asesores Patrimoniales. Con la premisa de que “las Socimi no son la alternativa más interesante para un inversor particular”. Mar Barrero se inclina por aconsejar Socimi de gran tamaño y con una cartera de inmuebles muy diversificada. “El patrimonio medio de los REIT norteamericanos ronda los 2.000 millones de dólares”, recuerda.
Gonzalo Roca, socio de Arcano Valores da cinco reglas de oro para elegir una Socimi segura y rentable: "Debe tener activos de primera categoría porque son más estables y tienen alta ocupación incluso en ciclos bajos. Debe estar diversificada con un mínimo de 10 a 15 inmuebles relevantes. Además tiene que ofrecer un dividendo recurrente y gozar de liquidez para poder desinvertir, y eso sucede cuando la cuarta parte de la cartera está en manos de pequeños accionistas. También es clave que la sociedad tenga una política de presentación de informes transparente y un buen gobierno corporativo sin enfrentamientos entre los socios mayoritarios".
Habría que matizar que comprar un piso es la mejor inversión porque la utilidad que proporciona a quienes viven en él es superior a lo que se pueda ganar en los mercados financieros. O como dicen los economistas, el coste de oportunidad de comprar vivienda (en este caso, la rentabilidad en bolsa) es siempre inferior al beneficio del propio piso. Otra cosa distinta es pensar en la vivienda como bien de inversión, como manera de canalizar el ahorro, y aquí si que habría que hacer algunos matices importantes.
Fuente: elpais.com
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El pasado mes de agosto, el fondo de inversión norteamericano HIG Capital, dirigido en España por Jaime Bergel, compró al "banco malo" (Sociedad de Gestión de Activos Inmobiliarios procedentes de la Reestructuración Bancaria -Sareb-) 1.000 viviendas en las afueras de ciudades en Andalucía, Madrid, Valencia, Murcia y Canarias, por 100 millones de euros, de los cuales el fondo puso la mitad. KKR, fondo que maneja 85.000 millones de dólares, prestó a Uralita 320 millones de euros, el pasado mes de Abril. El fondo está buscando oficina en Madrid y su actividad en España la coordina Jesús Olmos, socio de la firma en Londres. El fondo mexicano Fibra Uno compró en agosto más de 800 oficinas del Banco Sabadell, que ya pertenecían a un fondo estadounidense por 300 millones de euros. Un fondo gestionado por la aseguradora francesa Axa compró a la Generalitat de Catalunya 13 edificios por 172 millones de euros y una rentabilidad del 9,45 por ciento. El gigante americano Blackstone, que actúa en España asociado a la empresa de Javier Clemente, Magic Real Estate, compró a la empresa Municipal de la Vivienda y Suelo de Madrid (EMVS), 1.800 viviendas en alquiler social por 128 millones de euros. También en agosto a Goldman Sachs y Azora adquirió 2.935 viviendas de protección oficial por 201 millones de euros al IVIMA, el Instituto de la Vivienda de Madrid. Por otro lado, sin que haya transcendido el precio que pagó por ella el fondo Burlington Loan Management, otro activo objeto de la compra llevada a cabo por la Sareb, que vendió un préstamo del Grupo Colonial de un nominal de 245 millones de pesetas (se supone que menos del 70% de su nominal).

