El pasado año 2013 creció el interés en invertir en España, y este año parece que crecerá más por la llegada de nuevos fondos extranjeros muy interesados en el mercado inmobiliario español, sobre todo del "retail" (43%) con especial atención al segmento de centros comerciales y en carteras residenciales de viviendas en España (22%). En este sentido, el diario Wall Street Journal subraya la importancia de una operación concreta conocida como Project Octopus, un negocio que podría convertirse en "uno de los más grandes de su clase en Europa este año, y una prueba clave de la fe de los inversores en la recuperación económica en ciernes de España".
Se trata de una cartera inmobiliaria con un valor de 6.000 millones de euros, y según el Wall Street Journal "al menos una docena de grandes inversores internacionales hacen cola" y consideran quedarse con una parte, o incluso el total, de esta cartera que incluye créditos impagados (non performing loans) pero también crédito sano, garantizado con hoteles, centros comerciales, edificios, locales y oficinas. Exactamente Project Octopus consiste en la venta por parte de Commerzbank AG, de la cartera crediticia de sus activos españoles a través de su filial, Eurohypo AG (en proceso de liquidación tras las pérdidas de los últimos años).
Entre los inversores interesados se encuentran Blackstone, Cerberus Capital Management, Värde Partners, Apollo Global Gestión, Lone Star Funds, Kennedy Wilson, Pacific Investment Management, Starwood Capital Group, CarVal Investors, Colony Capital, Centerbridge Partners.
El diario estadounidense asegura que las "ventas inmobiliarias aumentaron el año pasado en España, aunque el volumen de negocio ha sido mayor en otras zonas de Europa". Según un recuadro que acompaña la información, por delante de nuestro país estarían, el Reino Unido, Alemania, Francia y Rusia. La reactivación del mercado inmobiliario español de la que habla el diario ha hecho que abran oficina en España o tengan ya una plataforma de gestión, nombres como Lone Star, Kennedy Wilson , Apollo Global Management y TPG Capital LLP.
La compra es interesante porque conlleva un importante descuento pero también, señala el Wall Street Journal, "conlleva sus riesgos" porque es una apuesta a largo plazo. Además, el creciente número de inversores que buscan activos en España puede subir los precios. Se espera que la venta de la cartera de Commerzbank concluya este verano. De momento, en las próximas semanas habrá una primera ronda de subasta.
Wall Street Journal: Spanish Property Deals Grab Investor Interest


El pasado mes de agosto, el fondo de inversión norteamericano HIG Capital, dirigido en España por Jaime Bergel, compró al "banco malo" (Sociedad de Gestión de Activos Inmobiliarios procedentes de la Reestructuración Bancaria -Sareb-) 1.000 viviendas en las afueras de ciudades en Andalucía, Madrid, Valencia, Murcia y Canarias, por 100 millones de euros, de los cuales el fondo puso la mitad. KKR, fondo que maneja 85.000 millones de dólares, prestó a Uralita 320 millones de euros, el pasado mes de Abril. El fondo está buscando oficina en Madrid y su actividad en España la coordina Jesús Olmos, socio de la firma en Londres. El fondo mexicano Fibra Uno compró en agosto más de 800 oficinas del Banco Sabadell, que ya pertenecían a un fondo estadounidense por 300 millones de euros. Un fondo gestionado por la aseguradora francesa Axa compró a la Generalitat de Catalunya 13 edificios por 172 millones de euros y una rentabilidad del 9,45 por ciento. El gigante americano Blackstone, que actúa en España asociado a la empresa de Javier Clemente, Magic Real Estate, compró a la empresa Municipal de la Vivienda y Suelo de Madrid (EMVS), 1.800 viviendas en alquiler social por 128 millones de euros. También en agosto a Goldman Sachs y Azora adquirió 2.935 viviendas de protección oficial por 201 millones de euros al IVIMA, el Instituto de la Vivienda de Madrid. Por otro lado, sin que haya transcendido el precio que pagó por ella el fondo Burlington Loan Management, otro activo objeto de la compra llevada a cabo por la Sareb, que vendió un préstamo del Grupo Colonial de un nominal de 245 millones de pesetas (se supone que menos del 70% de su nominal).




