Las plazas de los pisos turísticos, superan ya a las de hoteles en 22 ciudades

Las viviendas de uso turístico ya dominan el mercado. En 2016, las plazas en apartamentos vacacionales superaron por primera vez a las de hoteles en los principales núcleos urbanos, según un estudio de Exceltur, la patronal del sector, que revela que estas plazas casi se han duplicado respecto a 2015. En concreto, el año pasado se registraron 362.493 plazas en pisos turísticos en las 22 principales ciudades españolas. Esta oferta supera ya en un 9,76% a la de los hoteles. El auge de los apartamentos turísticos a raíz de las plataformas web ha cambiado el escenario turístico en España. De 2012 a 2016 la oferta de estas viviendas en alquiler de vacaciones se ha disparado un 1.633% en las 22 grandes ciudades, entre las que agrupan el 84,5% de toda la actividad turística urbana del país. lo que supone un ritmo de crecimiento del 104,4% anual. Así, durante el año pasado las viviendas vacacionales superaron por primera vez las plazas regladas disponibles en estas ciudades, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) y de los principales portales, en un contexto de aumento de demanda, donde la regularización de alquileres sumergidos y nuevas licencias para uso turístico crecen en medio de una legislación aún muy caótica, ahora además en las ciudades, se generan nuevos conceptos como turistificación, gentrificación y turismofobia.

Esta inflación en la oferta no ha pasado factura al sector hotelero al vivir unos años de bonanza turística, con un incremento imparable en la llegada de visitantes extranjeros. “En solo cuatro años se han superado las plazas hoteleras creadas durante décadas de desarrollo turístico“, afirma José Luis Zoreda, vicepresidente ejecutivo de Exceltur. A pesar de ello, desde este organismo avisan de que será difícil sostener el equilibrio cuando los países competidores de España dejen atrás la inestabilidad y vuelvan a atraer a más clientes. “Cuando se recuperen, el sector español se resentirá mucho más por este nuevo fenómeno”.

Esta es la primera vez que un informe sobre alojamientos turísticos refleja esta situación. Los datos recogidos en UrbanTUR 2016, el monitor de competitividad turística, es la suma de ofertas de las principales plataformas. Es decir, pueden repetirse anuncios o quedarse sin contabilizar otros si no estaban en ese momento en alguno de los principales portales. Para el cálculo de la evolución temporal el estudio utiliza los datos de la web Airdna, que recoge la oferta de Airbnb desde 2010, donde está el 54,2% de la oferta total de viviendas en alquiler turístico. Solo Airbnb ha aumentado su oferta de vivienda en alquiler vacacional en España a un ritmo casi del 100% en los últimos años.

Demanda en crecimiento

La demanda turística en los 22 grandes núcleos urbanos creció un 33,8% más que en 2008. Sin embargo, desde el sector hotelero aseguran que su ocupación y precio es el mismo que al inicio de la crisis. “No hemos mejorado en estos dos aspectos fundamentales y el problema es que la presión fiscal es superior”, según el consejero delegado de Meliá Hotels, Gabriel Escarrer. Lo que sí ha crecido (un 20%) es la oferta reglada de vivienda turística en el periodo 2012-2016 ha sido el número de pernoctaciones. Esto supone un incremento superior en 3,1 puntos porcentuales al del resto de España en el mismo tiempo. A pesar de ello, esto no evita la saturación que ya se produce en ciudades como Barcelona y Madrid. “Se empieza a hablar de turismofobia. Es algo que inquieta al sector hotelero, porque nos afecta, aunque no tiene sentido que seamos los culpables de la masificación de los últimos años”, reconoció Ramón Aragonés, consejero delegado de NH Hotel Group. Las 22 ciudades analizadas en UrbanTUR 2016 han sido Barcelona, Madrid, Valencia, San Sebastián, Málaga, Sevilla, Palma, Bilbao, Santiago de Compostela, Gijón, Las Palmas de Gran Canaria, Valladolid, Zaragoza, Córdoba, Santander, Granada, Salamanca, Alicante, Murcia, La Coruña, Burgos y León. En el anterior análisis fueron 20 ciudades las que participaron, mientras que en esta ocasión han sido 22: han entrado Las Palmas de Gran Canaria, Palma, Murcia y Valladolid y han dejado de participar Toledo y Oviedo.

Barcelona, Madrid y Valencia son las ciudades con mejores niveles de competitividad turística de España. Esta es la conclusión principal del estudio Urbantur 2016, realizado por Exceltur, la asociación de grandes compañías turísticas españolas, que ha analizado a 22 ciudades que agrupan el 84,5% de toda la actividad turística urbana española. El análisis se divide en seis indicadores principales, de los cuales Barcelona domina cuatro. Solo en dos campos Madrid supera a la capital catalana: en la capacidad de atracción de la oferta de productos de negocios y en accesibilidad y movilidad. El informe incluye además otros cuatro aspectos: oferta de ocio, entorno urbano y vida local, gobernanza y gestión estratégica y resultados turísticos.

Málaga y San Sebastián protagonizan los principales cambios que se aprecian en el estudio. Ahora son la cuarta y quinta mejores ciudades, una posición mejor que cuatro años atrás. “Málaga y San Sebastián son de las ciudades que más han trabajado e invertido en turismo, lo que se nota en el sector turístico de estas ciudades”, ha dicho Óscar Perelli, director del área de estudios de Exceltur.

Como nota negativa, según los responsables del análisis, destaca la pérdida de prioridad política en el sector. En Urbantur 2016, el monitor de competitividad turística de los destinos urbanos, se cuantifica esta pérdida de prioridad política a favor del turismo en los cuatro años entre los dos estudios. En concreto, cifra la bajada de la relevancia del turismo en los municipios en un 10,3%. Asimismo, el presupuesto también ha bajado un 7,2% en las ciudades analizadas. A pesar de ello, como muestra el informe, hay un aspecto que destaca por su notable mejora: el marketing digital. En este sentido, según Exceltur, el número de usuarios en los perfiles institucionales en redes sociales ha crecido un 730,9%, ayudado por el desarrollo tecnológico y digital de los últimos ejercicios.

Otro factor que se destaca en Urbantur 2016 es el aumento de la inversión privada en elementos de la oferta turística. Así, según el estudio, este impulso inversor se traduce en la subida en un 15% de los visitantes a los principales atractivos turísticos de las ciudades respecto a 2012. Además, también ha crecido un 7,2% la demanda de los atractivos turísticos orientados a familias.

La regularización y registro de licencias, también en aumento

La regularización de las viviendas turísticas, aunque aún caótica por la variedad legislativa de cada comunidad autónoma, poco a poco va creciendo. Así por ejemplo, Andalucía ha logrado sacar de la economía sumergida 20.463 viviendas privadas con uso turístico en los primeros meses de vigencia, que se suman a las que ya figuran en el registro de Turismo 15.978 (casi el 78% del total), que suponen 83.746 plazas de alojamiento turístico regularizadas en la comunidad. Una parte importante, pero no definitiva, habida cuenta de que el sector hotelero estima que aún quedan 60.000 pisos privados en la economía sumergida andaluza que ejercen “fraude e intrusismo”. Por provincias, destaca Málaga, con 9.485 viviendas inscritas que conforman 50.037 plazas, seguida por Cádiz (2.327 viviendas y 12.665 plazas), Sevilla (1.585 y 7.544), Granada (1.111 y 6.062), Almería (886 y 4.516), Huelva (309 y 1.798), Córdoba (193 y 1.000) y Jaén (22 y 124).

También en Cataluña las campañas contra el intrusismo que desarrolla la Generalitat comienzan a surtir efecto. Las altas de viviendas turísticas inscritas en el registro autonómico se han cuadruplicado en apenas dos años hasta alcanzar las 12.848 el pasado ejercicio, espacialmente en Barcelona. En el borrador del anteproyecto de ley se endurecen las sanciones. El Consell también hace partícipe de estas multas a las plataformas de alquiler “online” al considerarlas responsables solidarios. De hecho, Turismo ha impuesto ya sanciones a seis “webs” por ofertar viviendas irregulares en internet.

En el caso de la Comunidad Valenciana la regularización se empieza a notar, con crecimientos en sus tres provincias, especialmente en Costa Blanca (Alicante), que de 3.578 viviendas regularizadas en el 2015, pasó a 7.010 nuevas licencias el pasado 2016, hasta alcanzar las 12.891 licencias para pisos turísticos. Castellón cuenta con 5.313 viviendas turísticas, y Valencia cuenta con 4,882 casas y pisos. Tanto la capital del Turia como otros destinos turísticos de costa en la Comunidad Valenciana están viviendo, además, un fenómeno curioso, el de la afluencia de inversores extranjeros que compran viviendas para usarlas en vacaciones y comercializarlas el resto del año a través de plataformas.

En el caso de las Islas Baleares, el crecimiento en el número de las licencias en Mallorca pueden ser un buen ejemplo. Según los datos oficiales de la Consejería de Turismo se están tramitando 50.557 nuevas plazas turísticas para la isla de Mallorca. Estas nuevas plazas harán crecer la oferta turística global existente en Mallorca (actualmente es de 333.165 plazas), en más de un 15%, un porcentaje extraordinario que previsiblemente seguirá aumentando por dos razones: el efecto llamada provocado por la reforma de la ley turística y la ausencia de ninguna moratoria ni restricción que frene la avalancha de peticiones de nuevas licencias. De estas 50.557 plazas en tramitación, 39.004 corresponden a alquiler turístico y 11.553 a plazas turísticas de diferentes categorías (hoteles, agroturismos, turismo de interior, etc.). Así, en poco más de dos años han aumentado de forma muy significativa el número de licencias y plazas. La avalancha de peticiones de licencias se disparó a partir del anuncio de la tramitación de el anteproyecto de ley turística, día 9 de diciembre de 2016. Sólo en la segunda quincena de diciembre de 2016 se registraron 406 peticiones de licencias que conllevan 2.558 plazas nuevas. Desde este hito, hasta mayo de 2017, se han tramitando 2.115 nuevos establecimientos de alquiler turístico con un total de 13.622 plazas, que han obtenido licencia por la vía rápida con una sencilla Declaración Responsable (DRIAT).

Turismo urbano, turistificación, gentrificación y turismofobia

La RAE, aún no los contempla, pero están surgiendo nuevos términos para definir los estados que está generando el alquiler vacacional en ciertas ciudades. Así, turismofobia es la aversión que se siente hacia la actividad de viajar por placer. Un concepto contradictorio que nos remite, además, a los neologismos gentrificación y turistificación (desplazamiento de población por otra de mayor nivel adquisitivo, e impacto de la masificación turística en el tejido comercial y social) como dos fenómenos que se suman a un mal que está afectando especialmente a la relativamente reciente moda del turismo urbano. Un tema delicado, ya que el turismo en España es la principal industria, siendo el segundo país del mundo por ingresos del sector, según datos del Barómetro del Turismo Mundial de abril recogidos por el Ministerio de Turismo. Pero este éxito también podría ser el verdugo de la actividad que ha sido motor del crecimiento durante la crisis, generador del 11,1% del PIB en 2016 y empleador de 2,49 millones de personas, el 13% del total de los puestos de trabajo en 2015, conforme a datos del INE de diciembre de 2016.

En 2002, ya con el fenómeno de las líneas aéreas low cost, España recibió 51,7 millones de visitantes. Quince años después el récord en 2016 se fijó, de momento, en 75,6 millones. Pero, como es obvio, no todas las llegadas aportan iguales beneficios ni se reparten de forma proporcional por la geografía española. Una de las primeras ciudades en suscitar un interés masivo fue Barcelona. En 1990 recibía 1,7 millones de turistas; en 2015 más de 8,3. En los últimos seis años la demanda turística por la capital catalana se ha disparado un 17%, lo que casi ha duplicado su oferta de plazas de alojamiento, de 70.000 en 2010 a 123.000 actuales. Y sólo se trata de las regladas. Un esquema similar se repite, cada vez más, en otras ciudades españolas, donde hoy calles repletas de extranjeros y descontrolada oferta irregular de alojamiento son el claro exponente del binomio amor odio sobre el que se puede anclar la turismofobia.

Madrid está amaneciendo a esta realidad. “No estamos en una situación de alarma pero sí detectando los primeros síntomas”, afirma Miguel Sanz, director de Turismo de Madrid Destino. Coincide con el director de Turismo de la Comunidad de Madrid, Carlos Chaguaceda, en que hay un incremento de turistas pero más nacionales, de Latinoamérica, Estados Unidos y Japón, que suelen estar desvinculados de los fenómenos que causan el conflicto. “En Madrid no hay turismofobia como tal, lo que no quiere decir que no haya que ordenar una situación compleja que ha venido para quedarse“. No obstante, los barrios del centro de Madrid se están poniendo en pie de guerra. Piensan en manifestaciones, aunque en tono simpático, “para hacer llegar a los visitantes que los pisos que ocupan son ilegales”, cuenta Víctor Rey, de la asociación vecinal del barrio de las Letras y Sol, en pleno centro de Madrid. “No estamos en contra de los turistas sino de montar un barrio temático para ellos”, afirma Javier Ruiz, de la asociación La Corrala del barrio madrileño de Lavapiés, y de “cómo se está gestionando”. La masificación a veces es caldo de cultivo para que profesiones como la de guía turístico se ejerzan sin licencia. “No hay una regulación que encauce el turismo y evite conflictos vecinales“. Estas asociaciones ven la huida de vecinos de los núcleos históricos como una despoblación evitable y destacan que “el coste de mantener los servicios públicos, como la recogida de basuras, es más alto en sus zonas“.

Buena prueba de este turismo se vive en Madrid estos días con la celebración del World Pride, el evento más multitudinario que se celebrará este 2017 en la ciudad. Se estima que este año el evento genere más de 300 millones de euros y que acudan entre dos y tres millones de personas. Esta gran afluencia ha producido un efecto absolutamente desbordante en los alojamientos turísticos de la capital, especialmente en las nuevas plataformas en Internet. El 95,3% de las viviendas turísticas en Madrid estarán ocupadas durante la celebración del 23 de junio al 2 de julio, un 9,3% más que en las fiestas del Orgullo del año pasado, según señalan las plataformas especializadas, de no existir los pisos turísticos en Madrid, la capital no sería capaz de atender la demanda de un evento de tales dimensiones. Así, el portavoz de Wimdu en España, Francisco Javier Sánchez, destaca que las plataformas de economía colaborativa son “imprescindibles” para alojar a las más de 3 millones de personas que se esperan. El precio medio por noche de más de 200 euros de media en opciones para dos personas en la zona alrededor del barrio de Chueca, núcleo central de los actos.

La especulación traída por la demanda turística cambia a veces el perfil del barrio. Particulares, fondos de inversión que compran pisos y los trocean para alquilarlos, o herederos que ven que en el alquiler de su piso para uso turístico más rentable que un alquiler larga temporada están contribuyendo a la mutación de viviendas residenciales en turísticas, convertidas en muchos casos de forma ilegal a un uso comercial. Esta reconversión reduce el stock de alquileres no turísticos, como ha ocurrido en Baleares, donde los trabajadores eventuales tienen problemas para encontrar casa. Y también expulsa a estudiantes que se alojan durante periodos más largos, e incrementa los precios de los alquileres residenciales de larga temporada (que irá en aumento), a los que en caso de arriendo para vivienda habitual sólo puede acceder población de mayor poder adquisitivo que el vecindario tradicional, desigualándose así las condiciones de vida y dando lugar a la llamada gentrificación. Aunque han surgido estudios que desmitifican el alquiler vacacional, su rentabilidad y sus perniciosos daños, concluyendo todo lo contrario.

Por otro lado, el comercio tradicional se extingue en los barrios céntricos de las grandes ciudades. No siempre es culpa de la masificación y las viviendas de uso turístico, pues “en parte responde a un cambio de hábitos”. El vicepresidente de la Confederación Española de Comercio (CEC), Pedro Campo, reconoce una “desertización del flujo de consumo fijo”. Pero el turismo está empujando a los negocios de siempre a irse por el elevado precio de los locales en alquiler, que “han pasado de 900 euros mensuales a 1.700”. “En el barrio no queda ninguna pescadería ni carnicería ni mercería y hay un nuevo modelo de establecimiento que responde a las necesidades de los turistas. Esto tiene que ver con el precio de los alquileres en las ciudades“, que el turismo contribuye a incrementar, afirma el vicepresidente de CEC. “Una regulación que estableciese un número de máximo de pisos turísticos contribuiría a recuperar el comercio de los centros históricos”.

Estos efectos del turismo urbano también se da en ciudades de la costa, eso sí, en menor medida y con menor presión social a ser zonas tradicionalmente asociadas al turismo de sol y playa. Así, ciudades como Palma de Mallorca, Málaga o Valencia se suman al fenómeno del turismo urbano masivo la recepción de cruceros. En Palma, una de las más afectadas, el gobierno colabora con las autoridades portuarias para escalonar las llegadas, ya que “tres o cuatro al tiempo son asumibles, pero hemos tenido hasta ocho y entonces se vive una verdadera saturación”, cuenta el conseller de Turismo de Baleares. Además, mediante autobuses se desembarca a los turistas repartidos por distintos puntos de la ciudad. Aunque, según el vicepresidente de CEC, Pedro Campo, “la repercusión económica de los cruceristas en las ciudades tampoco es excesiva, salvo para la hostelería, su consumo no tiene la suficiente importancia”. Así, en destinos de playa ya maduros como Costa del Sol, Costa Blanca o Canarias no haya turismofobia. “Se han construido a lo largo del siglo XX, son monocultivos dedicados al turismo y la ciudadanía local está vinculada, pero el turismo no ha entrado en sus barrios”. En cambio, para Barcelona, Madrid y otras grandes ciudades, este es un fenómeno nuevo. El turismo urbano ha surgido en ciudades que no se han construido enfocadas para la recepción turística de masas.

Fuentes: Exceltur “UrbanTUR 2016” – elpais.com y elmundo.es

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