Los manifestantes tuvieron que ocupar la sede del BBVA con pitidos constantes, proclamas en favor de la dación y en contra de los bancos y alguna que otra coreografía, para que ayer el presidente de la Generalitat recibiera por primera vez a la PAH.

Han tenido que pasar cuatro años y 88.786 ejecuciones hipotecarias para que el presidente de la Generalitat, Artur Mas, recibiera ayer por primera vez a la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH). La comitiva del colectivo, formada por Ada Colau, Martí Batllori y Mónica Guerrero, se reunió durante una hora con Mas para exigir la suspensión de todos los desahucios pendientes, la expropiación del uso de los pisos vacíos propiedad de entidades financieras o del banco malo y la eliminación de las plusvalías municipales sobre las daciones. Mas, se limitó a prometer que estudiará las propuestas y que actuará para suprimir las plusvalías municipales sobre las daciones y condonaciones de hipotecas.
Ada Colau reconoció, en declaraciones a Efe, que no había conseguido un compromiso firme del Ejecutivo para frenar los desahucios, aunque Mas sí coincidió en criticar la existencia de pisos vacíos de entidades financieras nacionalizadas con dinero público o del “banco malo”.







