¿Hipoteca de tipo fijo o variable? Pautas a tener en cuenta a la hora de elegir

Con la creciente recuperación de la economía, cada vez son más las familias que se plantean la compra de un inmueble por medio de la financiación. En los últimos años han bajado moderadamente los contratos hipotecarios debido a la crisis inmobiliaria que tuvo como consecuencia el aumento significativo de desahucios y endeudamientos, pero desde hace dos años se ha notado que la confianza de los españoles ha ido creciendo y, aunque el alquiler de la vivienda se sitúe por encima de la compra en preferencia de la mayoría de la población, la contratación de hipotecas está creciendo nuevamente, en gran parte debido a las medidas adoptadas por las entidades bancarias y las nuevas leyes de créditos inmobiliarios.

Cuando nos planteamos la posibilidad de contratar un préstamo hipotecario la primera duda que tenemos en mente es… ¿Cuál sería más rentable? ¿Un tipo fijo o variable? Bien, para elegir debemos tener en cuenta y dejar claro las ventajas y desventajas de cada una de las dos.

  • La financiación a tipo fijo otorga la ventaja al comprador de facilitarle el pago en una cuota estable, que no varía a lo largo de toda la vida del préstamo, independientemente de cómo evolucione el Euríbor. Esto quiere decir que la cuota mensual que pagaremos será fija y constante, por lo que podremos realizar una previsión más concreta y exacta, a largo plazo, de los gastos que supondrá el crédito.
  • Las hipotecas a tipo mixto cuentan con dos tramos: el primero que comprende los años iniciales con un tipo de interés fijo y el segundo que se aplica un tipo de interés variable y referenciado al Euríbor, al que se le suele sumar normalmente un diferencial.
  • Los préstamos hipotecarios a tipo variable comprende un tipo de interés aplicable que varía en función de la evolución de los tipos de interés impuesta por el Banco Central Europeo (en función del Euríbor), estos tipos de interés pueden bajar, en este caso su hipoteca saldrá más barata generando un ahorro mensual, pero también pueden subir, provocando un aumento de la cuota hipotecaria y, por lo tanto, aumentando el gasto mensual. Para la contratación de un tipo variable se calcula una TAE teórica a partir de los últimos datos conocidos de los índices de referencia, para poder estimar una previsión, pero este valor va variando en función de la bajada o subida de los tipos de interés por lo que la previsión será más inexacta.

Para decidir entre tipo fijo o variable es necesario estudiar los tipos de interés, en estos momento el Euríbor está en mínimos históricos y el Banco Central ha anunciado que mantendrá este valor en el 0% hasta diciembre de 2017, por lo que una hipoteca a tipo variable saldría más barata y rentable en estos momentos. Pero los expertos anuncian que cuando se consolide la recuperación económica es previsible que los tipos de interés a corto plazo tiendan a subir hacía niveles más normales (entorno al 2.5% ó 3%).

Previsión Euríbor

 

Fuente: Euribor.com

La posibilidad de contratar una hipoteca a un tipo fijo o mixto es más certera y previsible, a un tipo de interés de 2% eliminaría la incertidumbre de las subidas del tipo de interés y permitiría una mejor planificación financiera familiar.

Las entidades bancarias ya están aplicando medidas para poder abaratar el coste de pasar de una hipoteca con tipo variable a una de tipo fijo debido a la gran probabilidad de que en unos años se estabilicen los tipos de interés.

Fuente: Elmundo.es

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