Megaciudades: el desafío de la convivencia

No hay vuelta atrás. Ya hay más gente viviendo en ciudades que en el campo, según Naciones Unidas. Y en 40 años, el 70% de la población mundial será urbana. Esta imparable tendencia marcará el futuro de la humanidad y del planeta. Y sobre ella gira la Expo de Shanghai 2010, que se ha inaugurado este fin de semana, cuyo lema es ‘Mejor ciudad, mejor vida’.

megaciudad del futuro

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Los retos no son pocos: contaminación, pérdida de diversidad cultural y multiplicación de los degradantes suburbios. Porque aunque las ciudades son un trampolín de oportunidades, las desigualdades y la deshumanización también se han apoderado de ellas.

El arquitecto que diseñó Navi Mumbai, la nueva Bombay para dos millones de habitantes, asegura que lo peor del urbanismo actual es “que el poder político utilice suelo urbano para financiarse”. Esa lacra mundial está cambiando las ciudades. Y el mundo.

Tras la primera década del siglo XXI, las grandes urbes de los últimos años se perfilan ya como las futuras megarregiones de la próxima década. Y los 135 kilómetros comprendidos entre Hong Kong y Guangzhou, en China, como la región metropolitana más poblada del mundo con 120 millones de habitantes. El doble de los que se calcula que pueblen en 2015 el eje Nagoya-Osaka-Kyoto-Kobe en Japón y el triple de los habitantes de la región que se extiende entre Río de Janeiro y São Paulo hoy.

Estas ciudades sin límite son ya un hecho, un problema real. Y aunque la mayoría de los urbanistas consideran más sostenibles los modelos de metrópolis que concentran a la población y permiten ahorrar en transporte, el hecho de que el 18% de los habitantes de la Tierra viva en una diminuta fracción del planeta –la que ocupan las 40 megarregiones del mundo– es difícilmente sostenible social y económicamente.

La mitad de la riqueza universal se acumula hoy en 25 ciudades. Hasta la riqueza del campo parece haber dejado de brotar de la tierra y proviene ahora de los envíos urbanos que llegan desde esas megápolis. En ese marco, cuando el 66% de la actividad económica del mundo y el 85% del desarrollo tecnológico y científico se ubican también en las nuevas megarregiones, ¿tiene remedio la expansión urbana sin límites?

El crecimiento de las ciudades aumenta los asentamientos ilegales. Hoy, más de 1.000 millones de personas viven en suburbios con infraviviendas. ¿Por qué los gobiernos de las ciudades no son capaces de generar viviendas dignas? “Lo de las viviendas dignas para todos sólo sucede cuando la sociedad decide que ese es un tema importante y la riqueza se reparte con más equidad”, explica Miguel Ruano, asentado en Londres desde hace 12 años, al tiempo que recuerda que Barcelona tenía chabolas hace tan sólo unas pocas décadas. Y Madrid hace menos. Aunque hoy queden ya muy pocas.

“En el campo, uno, por pobre que sea, nunca se deshumaniza. Pero en la ciudad sí”

Decir que los procesos económicos, las revoluciones, las guerras, el coche, la electricidad o cualquier otro fenómeno cambia las ciudades encubre el hecho básico de que las ciudades son creaciones humanas diseñadas y construidas para servir nuestras necesidades, intereses y deseos. Reflejan tanto nuestras grandezas como nuestras mezquindades. “La transformación de Lagos en una de las ciudades mayores del mundo por la nueva riqueza petrolera de Nigeria o la transformación de Shenzhen de pueblecito de pescadores a megalópolis de 15 millones de habitantes en 30 años, por su designación como special economic zone (SEZ) por el Gobierno de Deng Xiaoping en 1980, dibujan un mundo donde el cambio es posible”

Donde hay más densidad, siempre hay más probabilidades de dar un giro a la vida”

Fuente: elpais.com

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