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Refresca tu casa sin aire acondicionado

Refrescar casa

Si tu casa es un horno cuando llega el verano, te ayudamos con estos consejos fáciles y eficaces a refrescar tu casa y sin que tu factura de la luz lo note

Cierra las persianas

Cierra persianas, contraventanas y fraileros y corre las cortinas. Bloquear la entrada del calor del exterior, sobre todo entre las 12 y las 16 horas y en las ventanas orientadas hacia el sur y el oeste, es el primer paso para disfrutar de un ambiente más fresco. Ten en cuenta que casi el 30% del calor que se cuela en casa lo hace a través de las ventanas. Con esta simple acción, podrás bajar la temperatura hasta seis grados.

Abre las puertas por la noche...

Abre puertas durante la noche y mantenlas cerradas durante el día. Abriéndolas por la noche, cuando las temperaturas suelen ser más suaves que las diurnas, ayudas a refrigerar las diferentes estancias de la casa. En cambio, durante el día, sobre todo en las franjas horarias más calurosas se recomienda mantener las puertas cerradas de las habitaciones para, precisamente, evitar que el aire caliente circule por toda la casa.

Ventila a primera o última hora del día

Así evitas que el calor de la calle se cuele en casa. Lo ideal es ventilar los dormitorios con solo levantarse para que el aire se renueve tras toda la noche. Para el resto de la casa puedes esperarte a ventilar a última hora del día, tras ocultarse el sol, que es cuando menos calor hará. Incluso si la temperatura es buena, puedes aprovechar para ventilar de nuevo los dormitorios.

Crea corrientes de aire eficaces

El método lo es todo. Debes diferenciar las ventanas por las que entra el aire y por las que sale. Así, las ventanas por las que sale el aire deben abrirse del todo, procurando que sean las que dan a la calle, porque el movimiento de aire es mayor. Por el contrario, las ventanas por las que entra el aire, mejor si son las que dan a patios interiores. Esas deben abrirse lo mínimo.

Aprovecha el toldo

Si lo tienes, ¡sácale partido! Es recomendable bajarlos en las horas de mayor irradiación, así evitas que el calor entre en casa. Los toldos de colores claros reflejarán más el calor que los de tonos oscuros, que tenderán a retenerlo. En zonas donde les dé mucho el sol, resultan muy prácticos los toldos con faldón, ya que bloquean más el sol.

Refresca tu sofá

No te ayudará a bajar la temperatura ambiente, pero sí la tuya, sobre todo si la tapicería es muy invernal. Unas fundas de algodón o un plaid que cubra la zona de asientos, harán más agradables tus momentos de soffing.

Ropa de cama fresca

Despídete de las sábanas de poliéster y apuesta por tejidos naturales, como algodón o lino. Al ser transpirables, te ayudan a regular de manera natural la temperatura corporal. Y no te olvides a darle la vuelta al colchón, es habitual que tengan dos caras: una más cálida para el invierno y otra más fresca para el verano.

Plantas para refrescar

Si tienes una terraza o un balcón con plantas, riégalas por la noche. No solo las plantas aprovecharán más y mejor el agua que les suministres, sino que la humedad de la tierra contribuirá a refrescar el aire que entre en casa. Dentro de casa, las plantas de hojas verdes y grandes, como la monstera, te ayudarán a refrescar el ambiente.

Ventiladores de techo

Los ventiladores mueven el aire caliente no lo refrescan, pero al ser removido se enfría un poco y proporciona una sensación de entre 3 y 4 grados menos. Es importante que, en verano, fijes las aspas del ventilador para que giren en el sentido contrario a las agujas del reloj, porque así tirarán el aire caliente hacia el techo.

Electrodomésticos por la noche

No solo ahorrarás si tienes contratada al discriminación horaria, sino que evitarás caldear en exceso la casa porque los aparatos eléctricos generan mucho calor. Siempre que puedas, evita usar el lavavajillas, la lavadora o ¡el horno! en las horas más cálidas del día.

Usa la campana extractora

Más allá de una cuestión de humos y olores, la campana extractora te ayudará a renovar el aire en la cocina y, con ello, rebajar la temperatura. Además, mantendrá más a raya la humedad generada por el vapor al cocinar. Y eso es importante porque la humedad provoca el aumento de la sensación térmica.

Apuesta por leds

Las clásicas bombillas incandescentes y las halógenas desprenden mucho calor estando encendidas. Para evitarlo, puedes cambiarlas por luces led. Con ello, además, ahorrarás, ya que los led son las bombillas más eficientes. En cualquier caso, procura encender el menor número de luces posibles, el ambiente se verá y lo notarás más fresco.

Refresca tu fachada

Las trepadoras, como las hiedras y las enredaderas, colocadas en la pared que recibe de forma directa el sol proporcionan frescor y evitan que penetre el calor en casa. Además, las fachadas de colores claros y encaladas reflejan el calor y ayudan a estar más frescos en el interior.



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