Feria de abril 2018: Trucos que debes saber si vas a visitar la famosa feria de Sevilla

Photograph: Raúl Caro Cadenas/EPA

La Feria de Abril de Sevilla es una de las más famosas fiestas españolas, su alcance es internacional y atrae a turistas de todos el mundo. Cada día el recinto ferial es testigo del paso de más de 500.000 personas y del arte que derrocha esta cita anual con la magia sureña de España. Si este año vas a visitar esta increíble feria, es necesario que conozcas todos los detalles que contiene y, de este modo, te sirvan como guía y consejos para disfrutarla al máximo.

¿De dónde viene esta festividad?

La primera Feria de Abril se celebró en 1847 y estaba destinada a la agricultura y la ganadería. Con el tiempo se fueron incorporando tabernas y quioscos con aperitivos que fueron ganado espacio. Hoy en día las “casetas” ya no son establos, sino lugares donde bailar y disfrutar de la comida y bebida andaluza.

¿Dónde se celebra?

El recinto ferial está situado en el barrio de los Remedios, junto al río Guadalquivir. Cuenta con más de 250.000 metros cuadrados divididos en 25 manzanas. Así que, si no quieres perderte, aquí puedes consultar un  mapa de la Feria de Sevilla.

El recinto se divide en tres zonas, de las que interesan dos: El Real y la Calle del Infierno. Para llegar allí te puedes dar un paseo o bien, la forma más razonable de volver al centro, tomar uno de los autobuses que salen desde el Prado de San Sebastián. Si vuelves de madrugada, las colas, también para los taxis, son legendarias pero a la vez reales.

Más de 1.000 casetas

La Feria cuenta con 1.052 casetas que se distribuyen en 15 calles. Están situadas, como cada año, en la zona del recinto conocida como “El Real de la Feria de Sevilla”.

La inmensa mayoría de las casetas son familiares o de empresas o de asociaciones, es decir, privadas, por lo que lo único que podrás hacer es echar un vistazo desde fuera ya que, solo podrás acceder a ellas si eres socio o te invitan. Pero hay 18 que están abiertas al público general, entre ellas destacan: las de los distritos, la dedicada especialmente a los turistas que se creó el año pasado, y las de los partidos políticos y sindicatos. Hay una lista de espera de unos 25 años para crear una nueva caseta en la Feria de Sevilla, así que, como te puedes imaginar no es nada sencillo.

Código de vestimenta

Es una feria, sí, pero es un evento elegante y tiene un código de vestimenta muy estricto. Lo mínimo son zapatos, nada de deportivas/playeros/bambas, y un pantalón tipo chino/dockers, acompañados por camisa y americana.

En el caso de las mujeres, lo ideal sería un vestido de corte flamenco. Se venden y se alquilan aunque es cierto que esos días los precios son bastante elevados, por lo que llevar un detalle como una flor en el pelo es una buena opción. ¿Por lo demás? Ropa elegante, ‘de domingo’, para no desentonar con los autóctonos.

Photograph: Raúl Caro Cadenas/EPA

La calle del “infierno”

La Calle del Infierno es la calle de los pecadores, si por pecadores entendemos a los niños, adolescentes y no tan jóvenes a los que les gusta subirse a atracciones de feria. En realidad no es una calle sino la zona en la que se ubican coches de choque, piscinas de bolas, tiovivos y todos esos sitios, de cambiante y curioso nombre, donde uno sube para que le hagan girar, le levanten, le bajen, le den vueltas al estómago y le hagan reír de pura adrenalina.

Gastronomía

Pescado fresco, chocos, chipirones, boquerones… El “pescaíto” frito es el rey de la fiesta y se acompaña con el vino fino jerezano, la manzanilla o el “rebujito“, es decir, manzanilla o fino con Sprite, gaseosa o hierbabuena. Y tampoco puedes perderte los buñuelos o churros con chocolate que te darán energía para bailar sevillanas sin parar.

La noche del día quince se cena ‘pescaíto’, por eso la llaman la Noche del Pescaíto. Una selección de frituras que hará las delicias de los amantes del pescado. Si eres de carne igual te va a tocar cenar antes en otro sitio. El resto de los días, tapas y/o raciones, porciones pequeñas o platos para compartir. Un clásico, aquí y en cualquier parte, es la tortilla de patatas y para algo más local, los serranitos y la tortilla de camarones.

 

Fuente: kilometrosquecuentan.com

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