Contrato de alquiler: Cómo evitar inquilinos morosos

La morosidad es el miedo más frecuente cuando un propietario alquila una vivienda a un nuevo inquilino y no es de extrañar, puesto que el precio del alquiler se ha incrementado de forma acelerada en el último año, llegando a un “boom” de precios del alquiler, sobre todo, en los grandes núcleos urbanos. Lo cierto es que un inquilino moroso puede aparecer en cualquier momento y se puede dar por diversos motivos, por eso es necesario que, si te encuentras en el papel del arrendador, apliques estos consejos a la hora de redactar un contrato de alquiler para evitar en todo lo posible esta situación.

Precio adecuado a la demanda, las características y la ubicación

El precio es el principal determinante de la morosidad de un inquilino. Una renta demasiado alta, aumenta la posibilidades de que un inquilino no pueda afrontar el gasto del alquiler cuando lleguen adversidades o contratiempos. La mejor opción es fijar el precio del alquiler en conjunto con un profesional, analizando todas la variables existentes en el mercado, ubicación, demanda, características…etc.

Comprobar historial del arrendatario

El Fichero de Inquilinos Morosos (FIM) registra los impagos en los arrendamientos urbanos de España, lo que te permitirá conocer si tu futuro inquilino tienen antecedentes de rentas impagadas en cualquier localización del país. Esta base de datos ofrece distintos servicios para garantizarte toda la información necesaria a la hora de redactar tu contrato de alquiler.

Plegarse a la Ley

El contrato debe estar sujeto a la Ley de Arrendamientos Urbanos (LAU). Si el arrendador no ha inscrito el arrendamiento en su órgano público correspondiente puede que si, se produce un impago, en vez de proteger al propietario si tuviese que acudir a los tribunales, le perjudicará. Es importante prevenir todo tipo de contratiempos y registrar el contrato es una forma de asegurarse un respaldo en caso de morosidad.

Comprobar la identificación del inquilino

Todos los inquilinos deben aparecer en el contrato para poder reclamar una posible deuda en el futuro. Además, otra situación que se elude con la total identificación es la posibilidad de los subarriendos.

Adecuación del inmueble

El buen estado de la vivienda es imprescindible, puesto que las averías y desperfectos constantes en un inmueble derivan, usualmente, en impagos por parte del inquilino. Por ello, hacer las reparaciones necesarias, mantener limpia y ordenada la casa y tener dados de alta los suministros se consideran cuestiones fundamentales.

Domiciliación de suministros

Una correcta gestión de los cambios de titularidad en los recibos evitará problemas. Si el inquilino deja de pagar, mantener los suministros a nombre del casero puede acarrearle una deuda ajena.

Documentación

Otra cuestión a tener en cuenta es solicitar al potencial inquilino que acredite su solvencia y examinar bien dicha documentación. Pero, hay que tener especial cuidado con estos documentos, ya que son fáciles de modificar con el fin de engañar al arrendador para acreditar una solvencia inexistente.

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