Un castillo francés salvado del derribo gracias al crowdfunding inmobiliario

En la región de Poitou-Charentes de Francia, se encuentra el famoso castillo de la Mothe-Chandeniers, una joya del patrimonio medieval francés abandonada a su suerte desde hace ochenta años por falta de fondos. Esta vivienda fue el hogar de la famosa y poderosa familia Bauçay, además otros propietarios de la nobleza como Jean de Rochechouart o René Nicolas de Maupeon, de ahí que su historia sea fascinante y gracias a una campaña de micromecenazgo se ha podido evitar su derribo conservando todos los recuerdos históricos que habitan en él.

En la Edad Media, el castillo fue tomado dos veces por los ingleses, pero más tarde fue reclamado por Francia y se convirtió en un sitio muy conocido para celebrar grandes fiestas pero, la propiedad fue saqueada durante la Revolución Francesa, y paso de un inversor al siguiente. Tras un incendio en 1932, el interés por el Castillo de la Mothe-Chandeniers disminuyó. Más tarde, en 1981, un profesor llamado Marc Deyemer compró el castillo en ruinas, con la gran esperanza de que volviera a su antigua gloria. Aún así, un banco francés adquirió posteriormente parte de la propiedad que rodea el castillo y eso supuso una gran cantidad de trámites burocráticos para Deyemer.

La original campaña para salvar  esta propiedad

Hoy en día el antiguo castillo se encuentra devastado y en ruinas, rodeado de la naturaleza que lo reclama, solo se esperaba que esta joya acabará derribándose por abandono pero, gracias a una exitosa campaña de financiación colectiva se han recaudado 600.000 euros en tres meses, 18.632 inversores serán los nuevos  propietarios de esta antigua residencia de señores, marqueses y comerciantes. La iniciativa lanzada por la plataforma especializada en conservación del patrimonio Dartagnans.fr, junto a la Asociación de Amigos del Castillo y Adopte un Château (Adopta un castillo) ha dado sus frutos. Ya se ha llegado a alcanzar el millón de euros en lo que va de campaña, duplicando el valor de venta que estipuló su propietario.

El inmueble se ha convertido en la posesión patrimonial colectiva más grande del mundo con sus nuevos dueños de 115 países. Ésta adquisición es un ejemplo del nuevo concepto en inversión inmobiliaria que se está llevando a cabo a través de una mínima aportación económica del valor de la propiedad. Cada uno de los inversores ha hecho una aportación mínima de 50 euros para poder ser propietario de la fortificación. La venta definitiva se formalizará la próxima primavera y, una vez se complete, la restauración podrá comenzar para que en el futuro el Mothe-Chandeniers pueda visitarse, algo que ahora es impensable, además de peligroso.

Un trozo de patrimonio al alcance de todos

Julie Texier, vicepresidenta de la Asociación de amigos del castillo Mothe-Chandeniers, considera “un sueño” ser dueña de una pequeña parte de un monumento que conoció siendo niña. “Ver cómo se deterioraba me encogía el corazón”, cuenta Texier en la emisora local France Bleu. “Para los que, como yo, no tienen un gran presupuesto, era la ocasión de comprar un trocito de patrimonio”.

Fuente: elperiodico.com, elmundo.es, viraldiario.com

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