“Quiero vivir con mi novia”

Emanciparse y vivir en pareja es uno de los retos de los jóvenes. Más de la mitad de los menores de 34 años vive en el hogar familiar. El elevado precio de los pisos y los bajos sueldos son los principales escollos.

Trabajo y vivienda

Sin trabajo no hay vivienda

La emancipación depende del trabajo y el precio de la vivienda. Durante la expansión económica el porcentaje de los menores de 34 años que pudieron abandonar la casa familiar no paró de crecer. Mientras que en 2002 solo pudo hacerlo un 35%, en 2008 la relación había subido al 46,3%. Pero con el estallido de la crisis la tendencia se ha estancado. La previsión es que siga así.

Las autonomías y el Ministerio de la Vivienda ofrecen distintas ayudas para el alquiler. El Gobierno aprobó en 2008 la Renta Básica de Emancipación (RBE), que consiste en 210 euros mensuales durante cuatro años a los jóvenes de entre 22 y 30 años con ingresos inferiores de 22.000 euros brutos al año. Según el Ministerio de Vivienda, 213.257 jóvenes se han beneficiado de esta ayuda.

En el caso de los que prefieren adquirir un piso, el Observatorio Joven de Vivienda estima que los ingresos netos mínimos al mes necesarios para comprar una vivienda libre en España son de 2.379 euros, un ingreso al alcance de pocos. Además, los bancos han endurecido las condiciones de concesión para la compra de un piso. Entre otras cosas, muchos exigen que el interesado pueda dar de entrada al menos una tercera parte del coste y demostrar una estabilidad laboral.

“En España estamos cambiando la estructura social tal y como la entendíamos. Los jóvenes empiezan a asumir, cosa que no deberían, el hecho de que no van a poder emanciparse fácilmente y que si lo logran, lo harán mucho más tarde”, afirma Ricardo Ibarra, presidente del Consejo de la Juventud.

Fuente: elpais.com

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