Compartir piso es la nueva realidad de la generación “millennials”

Dejamos atrás los estudiantes universitarios para centrarnos en el perfil real de aquellos que comparten piso hoy día, hablamos de trabajadores como maestros/as, enfermeros/as o empleados/as de una clase social media-alta que comparten, tanto los gastos de alquiler como su forma de vida.

La edad media de los españoles que buscan una vivienda compartida es de 29 años, concretamente, el 45% de la población que comparte piso se comprende en edades entres 25 y 34 años. Es una realidad cada vez más normalizada entre la generación “millennials”, la necesidad de trasladarse a grandes ciudades debido a que existen más probabilidades de encontrar el trabajo deseado e independizarse asumiendo un contrato de alquiler y una convivencia compartida.

Los estudiantes se sitúan por debajo de este segmento, comprendiendo un 36% del total, mientras que la población que comparte piso entre 35 y 44 comprende un 11%. Esto quiere decir que la mayoría de los millennials dejarán de compartir piso a la edad de 34-35 años, para adquirir una propiedad en un destino definitivo.

Este perfil responde a unas características específicas como la clase social, que suele ser media-alta y ninguno tiene hijos a su cargo. La mayoría suelen ser mujeres (60%) y tienen unos estudios específicos además, han encontrado un trabajo cualificado. Este porcentaje suele concentrarse en las grandes capitales como Madrid o Barcelona pero, Andalucía se posiciona entre las tres primeras a la hora de búsqueda de pisos compartidos, exactamente un 18%, siendo Madrid el 23% y Cataluña el 15%. Estas comunidades son las más caras para vivir en alquiler, por lo tanto obliga a muchos españoles a compartir la vivienda.

Coste de un alquiler

La realidad es que, el alto coste que supone un piso de alquiler para esta nueva generación obliga a tener que compartir los gastos de vivienda, ya que no pueden permitirse con su sueldo un alquiler individual. Esto se debe a que, el alquiler de la vivienda se ha incrementado de manera significativa en los últimos años, subiendo hasta un 78.1% desde el año 2016, pasando de los 33 millones de búsquedas de pisos compartidos a los 58.900.927, incrementando en un 8.4% el precio del alquiler en este año 2017 llegando ha alcanzar los 309 euros mensuales.

Las provincias que más han notado el aumento del precio del alquiler han sido: Palma de Mallorca (23.9%); Málaga (23.1%); Barcelona (15.8) y Madrid con un aumento del 6.8%. Gráficamente el precio medio del alquiler de habitaciones por regiones se constituye así:

Precio medio de alquiler de habitaciones por regiones:

En términos generales el precio medio de una habitación en alquiler en España es de 300€, si lo comparamos con el resto de países de Europa, es un 19% más barato ya que, en una ciudad europea el precio medio se sitúa en 370€. Reino Unido es el país europeo más caro para alquilar una habitación, con un precio medio de 726€/mes, seguido de Francia con 550€/mes y con Polonia como el país europeo más barato en habitaciones de alquiler (115€/mes).

Seguramente te encontrarás entre los miles de millennials que asumen esta nueva etapa de su vida como un experiencia enriquecedora, por eso esperamos que compartas tus vivencias con nosotros. ¡Esperamos tu opinión!

Fuente: informe pisos.com

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Una respuesta a “Compartir piso es la nueva realidad de la generación “millennials””

  1. observador dice:

    La teoría estupenda, incluso idílica, pero la dura realidad diaria no lo es tanto.
    Os resumo hechos reales (experiencia personal): cuatro personas de nacionalidades y culturas/costumbres distintas alquilaron una vivienda de cuatro habitaciones (donde incluso hay una TV en cada cuarto). Tenían que convivir … lo justo (cocina, baño y poco mas).
    Todas eran (son) personas de alto nivel cultural: universitarios, algunos con master. Supongo que sus trabajos estarían acordes con su cultura y conocimientos.
    Duraron 15 días. Se marcharon cada uno por su lado y con muy mal rollo entre ellos.

    No soy uno de los implicados, por lo que puedo opinar con objetividad (soy un propietario que alquilé una de mis viviendas a esas personas). Se portaron entre ellos incluso peor que las personas sin estudios que vienen subcontratadas a trabajar en las obras. ¿para que les sirven tantos estudios y cultura si luego no saben convivir durante unos pocos meses?
    ¡triste!

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