La promoción inmobiliaria ¿tropezando con la misma piedra?

La promoción inmobiliaria está comenzando a resurgir, lo que hasta hace bien poco era algo impensable, como era el iniciar una nueva promoción, hoy se está convirtiendo en una realidad, con promotores que se están lanzando a la construcción de nuevas viviendas.

Aunque parezca un contrasentido y una incoherencia económica, a pesar de que se calcula que en España sobra más de un millón de viviendas hay zonas muy desasistidas en materia de vivienda. El caso es que la vivienda en España está muy localizada en determinadas zonas que, en un principio, parecían focos de concentración de ciudadanos, pero que, a la vista de la situación, se han convertido en zonas fantasma.

Por ello, las promotoras se están lanzando a intentar construir en las zonas con una mayor demanda, como las grandes ciudades, lugares en los que siempre acaba residiendo la gente, a pesar de las crisis, y a pesar de todos los problemas que pueda esto acarrear.

¿es esa la única razón para que las promotoras estén comenzando a construir?

Evidentemente, no. La verdadera razón, la que subyace a toda esta nueva actividad inmobiliaria es el exceso de suelo inmovilizado que tienen todas estas empresas. Durante la época de bonanza todas ellas compraron suelo para especular o para iniciar nuevas promociones en el futuro, pero ahora se dan cuenta de que no pueden plantearse el primer supuesto, porque nadie está interesado en comprar su suelo, y están abocadas al segundo, porque el suelo es el menos líquido de los valores económicos.

Por tanto, acuciadas por la falta de liquidez y con la esperanza de que la demanda de viviendas esté localizada en determinadas zonas, las promotoras inmobiliarias están intentando resurgir de sus cenizas y ofrecer toda una nueva gama de viviendas.

¿Cuál es el problema?

Jugando a los chinos con el cajero automáticoQue no todas las promotoras se lo pueden permitir, por el simple hecho de que el crédito esté congelado, no formalmente, pero sí de hecho, con lo que no existe un camino abierto a la financiación. Ello está provocando que las únicas promotoras que se pueden aferrar a este clavo ardiendo son las que están asociadas a entidades financieras, como Altamira del Banco Santander, por ejemplo.

En la otra cara de la moneda, los ciudadanos quieren comprar viviendas, saben que estas están siendo ofrecidas con precios muy competitivos y escuchan permanentemente noticias de valores del Euríbor por los suelos. Pero, al igual que las promotoras, se están encontrando con el bloqueo de los bancos.

¿En qué situación estamos?

Nos encontramos con una situación extraña. Promotores que se ven obligados a construir y ciudadanos que no pueden comprar viviendas, ambos estrangulados por la falta de financiación de las entidades financieras, más preocupadas en sanear sus balances que en seguir ganando dinero con sus préstamos.

Hasta que las entidades financieras no abran el grifo del crédito de verdad, no de cara a la galería, este país no acabará de recuperarse del todo.

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