¿Cómo gastan el dinero los turistas extranjeros que vienen a España?

El pasado año, España recibió a más de 75 millones de turistas extranjeros, una actividad que supone el 11,1% del PIB. La realidad turística de nuestro país es, no obstante, muy diferente a la de otras regiones de nuestro entorno. Si en otras zonas los viajeros acuden a las playas, ciudades o capitales culturales y vuelven rápidamente a sus casas, España es la nación con más turistas residentes del mundo (un término paradójico en apariencia), tan solo superado por Estados Unidos, y muy por encima de Francia, Italia o Grecia. Ello quiere decir que nuestro país experimenta desde hace medio siglo un fenómeno curioso: la afluencia masiva de turistas (sobre todo, ingleses y alemanes) que pasan una gran parte del año en nuestras costas, disfrutando del sol, la playa y precios bajos asociados a un nivel de vida bajo. Es lo que ocurre con los suecos, con una población de alrededor de 90.000 personas en España. Estos no solo se benefician de los factores anteriormente señalados, sino también del Estado del bienestar español. Así, el turismo residencial se está aprovechando de este buen momento para comprar pisos y casas tras la crisis, hasta el punto que el pasado año 2016, los extranjeros residentes aumentaron su inversión en vivienda, un 15,5%. Pero, en este binomio formado por la vivienda y el turismo ¿cómo gastan el dinero los turistas extranjeros que vienen a España?, y cómo afecta a nuestro entorno, nuestra economía y nuestros barrios. Al parecer, no son ellos los que se adaptan, sino los comercios que quieren sobrevivir.

Las poblaciones extranjeras más abundantes son las de británicos y alemanes, especialmente en regiones como las Islas Baleares o la costa valenciana. Son ellos el objetivo de estudio de la última investigación de la profesora de la Universidad de Alicante María Dolores De Juan-Vigaray y Joan B. Garau-Vadell, de la Universidad de las Islas Baleares, que se han preocupado por los hábitos de consumo de estos migrantes (pues lo son) y sus motivaciones de compra. Así, el turismo residencial es uno de los más espinosos, al causar un impacto aún mayor en el país origen que otras clases de turistas, y está vinculado de manera estrecha con el mercado inmobiliario. Además, “el turismo residencial en las comunidades del Mediterráneo español no solo ha impulsado el crecimiento económico sino que ha sido un agente principal del cambio social y cultural en estas regiones, aunque, no está exento de problemas y limitaciones”.

Como explican los autores, el círculo habitual del turismo es el siguiente: el descubrimiento del lugar por parte de “aventureros turísticos”, el inicio de la explotación, seguida por un período más o menos prolongado de expansión, consolidación y estancamiento. ¿Qué ocurre entonces? La peligrosa masificación y la pérdida de calidad turística, y con ella, la crisis. Es entonces cuando los destinos turísticos se enfrentan al reto de revitalizar su proyecto. O eso, o “la industria turística abandona el destino en busca de nuevas áreas no explotadas para continuar su proceso de fagocitación”. Este impacto puede ser tanto medioambiental como comercial o cultural. Sin embargo, como señalaban previas investigaciones de los autores, la “aculturación” (o adaptación a otra cultura, con pérdida de la propia) entre estos turistas es muy baja, especialmente aquellos de mayor edad. Lo cual tiene una gran influencia en la forma en que estos consumen.

Es decir, las noticias son malas para los comerciantes locales, sobre todo si tienen que competir con otros turistas residentes del país natal de estos viajeros. Los turistas de sol, playa y sueldos bajos suelen visitar más a sus compatriotas, comprarles más cosas, gastarse más dinero en sus bares y restaurantes y, en definitiva, preocuparse por el futuro de sus negocios. Al menos, en amplias zonas de Málaga, Alicante y Baleares. La consecuencia es clara: “Las empresas necesitan entender que su éxito depende de su habilidad para alcanzar a estos nichos, y deben saber cómo desarrollar ofertas comerciales adecuadas”. Lo cual no siempre es fácil. Muchas tiendas han optado por ofrecer productos “étnicos”, típicos del lugar de origen y que por lo general no pueden adquirirse en las tiendas españolas, mientras que otras han optado por vender solo productos extranjeros con este público en mente. No es fácil, puesto que estas decisiones pueden suponer también un problema para el turismo, ya que “el desarrollo de una oferta muy específica pero no planeada puede llevar tanto a la homogeneización de esta oferta como a la creación de guetos, con el riesgo subsiguiente de perder encanto para los turistas”. Es una situación que se puede comprobar en muchas localidades españolas, desde Canarias hasta la Costa Brava pasando por los consabidos ejemplos de Benidorm o Torrevieja. La afluencia masiva de turistas buscando paella, cañas y tortilla ha terminado dando lugar a barrios o calles donde se han instalado muchos de esos antiguos migrantes, actuales empresarios, abriendo pubs, chiringuitos o tiendas que venden productos de fuera… lo cual puede terminar espantándolos. Porque, al fin y al cabo, ¿quién querría viajar a otro país para vivir rodeado de la misma gente que en tu pueblo, comer la misma comida y beber las mismas pintas, aunque eso sí, con menos lluvia?

La investigación más reciente intenta clasificar los hábitos de compra de estos turistas según sus motivaciones a través de un cuestionario de 31 preguntas. Los resultados muestran que estos hábitos son una extensión de sus costumbres en su país de origen más que una adaptación a la realidad local, lo cual puede provocar que sean los comerciantes locales quienes terminen adaptándose a las exigencias turísticas y no al revés. Allá donde fueres, haz lo quieras, que ya se encargarán de cumplir tus deseos.

Los turistas dan más importancia a comprar en la vecindad local, es decir, se decantan por aquellas pequeñas tiendas que se encuentran cerca de casa, así como por las que les permiten y “encontrar aquello que están buscando en el menor período de tiempo posible”. A continuación, resulta decisiva la información que disponen de aquellos productos, seguida por la compra por entretenimiento y diversión, en la que participa la interacción social con otros consumidores.

Los ítems que aparecen en los últimos lugares del informe, no obstante, muestran que estos turistas residentes se comportan de forma tan conservadora como si viviesen ahí todo el año, y de manera muy diferente al mercado del lujo que moviliza a otro perfil de turista. Se trata de la variedad de productos y marcas, un precio más barato y la posibilidad de adquirir algo único, innovador o diferente, vinculado de manera estrecha con otro tipo de turista. Más bien, a tenor de las costumbres de estos visitantes, parece más bien que su objetivo es comprar algo conocido rápido y fácil; es decir, como suele hacer cualquiera en su barrio. Están aquí para quedarse.

Los extranjeros residentes suben su inversión en vivienda un 15,5%

Los extranjeros residentes en España realizaron operaciones de compraventa de viviendas por un montante de 11.500,6 millones de euros en 2016, lo que supone un aumento del 15,5% en comparación con el año anterior (9.953,6 millones), según datos del Ministerio de Fomento. De la cuantía total del desembolso de este perfil de demanda de pisos y casas, el grueso se concentra en la vivienda de segunda mano, que movilizó 10.281,7 millones, frente a los 1.218,8 millones de los pisos y casas de obra nueva. Respecto a 2015, la cuantía de las operaciones de viviendas de segunda mano creció un 16,3% y la de los inmuebles de obra nueva lo hizo un 9,7%.

En cuanto a la distribución regional, la autonomía en la que se movilizaron más recursos por parte de los extranjeros residentes para comprar una vivienda fue la Comunidad Valenciana, con 2.578,6 millones, seguida de Andalucía (2.393 millones) y Cataluña (2.135). Por provincias, se sitúan a la cabeza Alicante y Málaga, con 2.187 y 1.950 millones de euros, respectivamente, fueron los epicentros de estas compraventas.

Cómo vender o alquilar pisos a extranjeros

España tiene un color especial. Eso lo sabemos dentro y fuera de nuestras fronteras. Sus costas, playas y montañas,  sus gente y costumbres, la gastronomía y una climatología insuperable hacen de nuestro país, el lugar perfecto donde residir o pasar nuestras vacaciones de verano. A veces no lo apreciamos hasta que decidimos viajar al extranjero, probamos la comida o salimos a la calle con paraguas permanentemente. Y es que, pocos pueden presumir de tener un país con unas características tan peculiares como el nuestro.

Poco a poco, nuestra cultura, modo de vida y cualidades han conseguido que España sea un referente como destino turístico por excelencia. Residentes extranjeros, en especial ingleses, toman buena nota de ello y se convierten en fieles seguidores de nuestro país. Pero no son los únicos, ya que se suman a la lista candidatos belgas, franceses, alemanes o rusos, sobre todo. El turismo está evolucionando, y el turismo residencial aprovecha el buen momento del mercado español, donde el precio de los pisos ha bajado de forma notable tras los años crisis y muchos compradores extranjeros deciden apostar por la compra de una vivienda en sus lugares favoritos de nuestra geografía. Con ello, intentan buscar un estilo de vida nuevo, diferente, y España lo pone fácil. Un país que ofrece tranquilidad y naturaleza en el norte, historia y cultura en el interior o sol y playa en la extensa costa mediterránea, Baleares y Canarias. Y todo, rodeado de seguridad y buenos servicios. ¿Qué más se puede pedir?

Si deseamos vender o alquilar nuestra vivienda enfocándola al mercado internacional, deberemos seguir unas pautas de comportamiento diferentes. Para empezar, dejaremos en un segundo plano los portales inmobiliarios habituales e insertaremos los anuncios en aquellos especializados con presencia internacional como www.spainhouses.net (12 idiomas). Para que el cliente confíe plenamente, deberemos apoyarnos en empresas que ofrezcan conocimiento de este tipo de clientes con garantías de calidad y reputación.

El alquiler o la venta de pisos a este perfil de cliente, no es una operación cualquiera. Estamos dando la oportunidad de desarrollar un nuevo estilo de vida, de dar a conocer nuestro país, nuestras costumbres e historia. Compartir esta parte tan importante de nosotros y hacerles partícipes de estas vivencias, pero lo estamos haciendo ante un potencial cliente que exige servicio y calidad de información, empezando por unas buenas imágenes. Factores como el idioma harán que la gestión sea distinta. La traducción de los textos descriptivos es muy importante y, si disponemos de los medios, sería interesante realizarla en distintas lenguas que coincidan con el potencial de habituales compradores en la zona. Se recomienda, además, disponer de una persona que controle el idioma, con el fin de poder comunicarse de forma directa con el cliente final.

Los trámites legales en este tipo de gestiones adquieren vital importancia. Debemos tomar una serie de cautelas, por ejemplo con lo que respecta a la forma de pago: las transferencias realizadas desde el extranjero y los medios de pago que se deben reflejar más tarde en la escritura de compraventa. Y es que, en su gran mayoría, pagarán al contado sin recurrir a hipotecas, al tratarse de inversiones. Si contamos con un asesor que nos respalde durante todo el proceso para evitar posibles problemas, con total seguridad la operación será un éxito.

Fuente: elconfidencial.com

Quizá también te puede interesar:

Síguenos: Facebook – Twitter – Google

Share

Deja un comentario