La mitad de los pueblos de España están en riesgo de extinción

La mitad de los municipios está en riesgo de extinción. De los 8.125 pueblos que existen en España, 4.955 tiene menos de 1.000 habitantes, según los datos del INE. Las causas de la despoblación se deben principalmente al envejecimiento demográfico, el bajo relevo generacional, la baja natalidad y la escasez de puestos de trabajo. La Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP) exige la aplicación de “urgentes políticas de Estado” para frenar lo que califica como “un problema de primer orden” para España. Las comunidades autónomas más afectadas son Galicia, Asturias, Castilla y León, Castilla-La Mancha, Aragón y Extremadura, que en 2013 formaron el Foro de Regiones con Desafíos Demográficos, al que se han unido recientemente Cantabria y La Rioja.

De este modo, solo entre 2015 y 2016, España ha perdido 67.374 habitantes, pero esa sangría poblacional se ha concentrado mayoritariamente en las áreas rurales, ya que la suma de población de las capitales de provincia y sus áreas metropolitanas han ganado unos 14.000 habitantes durante el último año. Estos son algunos de los datos que aporta el informe “Población y despoblación en España 2016“, que ha sido presentado a la Comisión de Despoblación de la FEMP por su presidente, Juan Antonio Sánchez Quero, que también es presidente de la Diputación de Zaragoza. El estudio ha sido realizado a partir del análisis del último padrón de habitantes publicado hace escasas semanas por el INE, en el que se detallan las cifras de población de todos y cada uno de los municipios españoles.

Desde el año 2000 hay 358 municipios más con menos de un centenar de residentes. Ahora, se cifran en 1.286. La provincia que encabeza esta lista es Guadalajara con 173 pueblos de los 288 que tiene. Tras Guadalajara, las localidades que más población pierden en términos relativos desde 1996 están en las provincias de Cuenca, Palencia y Soria. Sánchez Quero ha subrayado que la crisis demográfica está azotando con especial crudeza a los pequeños y medianos municipios, lo que hace que cada vez más localidades se encuentren “tras la línea roja del peligro de extinción”. Por ello, considera “imprescindible la adopción inmediata de medidas concretas para sostener e incrementar la población de los pequeños y medianos municipios, no solo por una cuestión de interés social sino también económico”.

Desde el Foro de Regiones con Desafíos Demográficos tratan de convencer al Gobierno de que es necesaria una Estrategia Estatal sobre el Cambio Demográfico. En regiones como Extremadura, hay subvenciones autonómicas por nacimiento de hijos en localidades de menos de 3.000 habitantes, pero el dictamen del Comité de las Regiones, ‘La respuesta de la UE al reto demográfico’, reconoce que los municipios y regiones no pueden hacerlo todo, y es necesario que también arrimen el hombro los estados, y especialmente la Unión Europea.

Las comunidades autónomas con menor densidad de población son Castilla-La Mancha, Extremadura, Castilla y León y Aragón, todas por debajo de 30 habitantes por km2, 3,5 veces menos que la media nacional. “A estas regiones no se las dota de los servicios sociales, sanitarios, educativos, ofertas de ocio, comercio o cultura necesarios para una adecuada calidad de vida. Prestaciones que sí ofertan otras áreas con mejor situación demográfica”, lamenta Ana Nieto, doctora en Geografía por la Universidad de Extremadura y profesora del Área de Geografía Humana. Las principales causas de esta crisis demográfica son el envejecimiento y las bajas tasas de natalidad. “Ambos afectan al crecimiento vegetativo (la diferencia entre muertes y nacimientos), que llega a ser negativo, como en España, cuando la tasa de mortalidad es mayor que la tasa de natalidad y no se compensa con la llegada de inmigrantes“.

Un ejemplo es Alaraz, en Salamanca, con 495 personas censadas es uno de los pueblos a los que hace décadas lleva afectando el fenómeno de la despoblación. Clemente Bautista, de 46 años y alcalde de la localidad, asegura que desde los 70 el éxodo rural ha ido a peor. “En la última década hemos perdido más de 100 habitantes. Es imposible que aumente la población si mueren muchas más personas de las que nacen y los jóvenes se marchan porque aquí no hay trabajo suficiente“. Bautista insiste en que desde que ocupa la alcaldía, hace ya nueve años, se ha puesto en contacto con las instituciones para buscar una solución. “No hay apoyo institucional. Desconocen cómo es el día a día de la gente, que se marcha porque no encuentra trabajo. Está muy bien que nos den subvenciones para sacar del paro durante dos o tres meses a una persona, pero esto debe ser un plan a corto-medio plazo porque si no estos núcleos de población desaparecerán“.

Otro ejemplo es Henche, en Guadalajara, cuenta con 97 personas empadronadas, pero solo 20 residentes habituales. Ángel Cuesta, alcalde de Henche desde 2007, también achaca la pérdida de población a la falta de trabajo. “La mayoría de las personas que viven aquí están jubiladas. Ahora hay tres niños nuevos, pero como en el pueblo no hay escuela los llevan a Cifuentes, que es otro pueblo más grande“, explica. El regidor destaca que, pese a los pocos habitantes, intentan estar unidos y realizar algunas actividades que distraigan a los vecinos como gimnasia para las mujeres o cursos de informática. El Consistorio también ofrece un servicio de autobús a los residentes, que una vez por semana les lleva a Cifuentes, y cada 15 días a Guadalajara. Cuesta, que conoció Henche por su mujer, defiende la vida de estos núcleos rurales. “No creo que desaparezcan estos pueblos, la gente seguirá viniendo los fines de semana. Aunque no sé qué solución pueda haber para frenar la marcha a las ciudades, es muy difícil”, expresa.

A esta problemática, se añade también la alta dispersión: núcleos de población aislados, con viviendas rurales y de difícil acceso, sobre todo en invierno. Son los ‘concellos’, parroquias y lugares que abundan en el norte de España: técnicamente se llaman “entidades singulares“, y Galicia lidera la lista de regiones con algo más de 30.000 de estas entidades, seguida de Asturias, con casi 7.000. Así cobra todo su significado otro hecho fundamental: las poblaciones que más habitantes pierden proporcionalmente en los últimos años son las que tienen entre 101 y 5.000 habitantes.

En cuanto a las posibles medidas, Ana Nieto confirma que “en las zonas rurales más deprimidas, las acciones han de ser muy específicas para promover la actividad económica, generar empleo y fijar población. También hay que impulsar el turismo rural, la artesanía y la agroindustria, e incorporar jóvenes y mujeres a las actividades económicas, introduciendo las tecnologías de la información”.

La pirámide se invierte y peligran las pensiones

El INE prevé que España perderá un 11,6% de población hacia el año 2066. Los nacimientos caerán un 27% a nivel nacional, y las defunciones aumentarán un 44%. En los próximos 50 años, una mitad de la población (aquella en edad de trabajar) estará alimentando las arcas de la Seguridad Social para las prestaciones y servicios de la otra mitad: ancianos, niños y jóvenes. Un auténtico vuelco de la pirámide demográfica.

El importe total de las pensiones en España representa un 43% del total de gasto presupuestado y no deja de subir. Ya en 1995 se firmó el Pacto de Toledo para reformar el sistema de pensiones, y se creó el Fondo de Reserva de la Seguridad Social (la llamada “hucha de las pensiones”). Pero hasta ahora el Estado ha sacado 55.000 millones de este fondo para las pagas extra de los funcionarios. De seguir así, según la Autoridad Fiscal Independiente, el fondo se agotará en 2018. Vista la situación, Ana Nieto está convencida de que será necesario “modernizar los sistemas de asistencia social, especialmente las pensiones, para asegurar la sostenibilidad económica y permitir hacer frente a los efectos del envejecimiento demográfico”. A modo de resumen, insiste en que, “desde todos los niveles, deberían existir políticas enfocadas en generar empleo, sobre todo dirigidas a los grupos más desfavorecidos: mujeres, jóvenes y mayores de 50 años, y en mayor grado en las zonas rurales, para fijar población”. Un reto para las próximas décadas.

Uno de los puntos que se acordó el pasado 17 de enero en la VI Conferencia de Presidentes Autonómicos fue la necesidad de frenar la despoblación rural y el impacto que todo ello puede tener sobre las pensiones y la sociedad del bienestar. En consecuencia, el presidente de Gobierno, Mariano Rajoy, nombró la semana pasada a Edelmira Barreira Diz comisionada del Gobierno para hacer frente a este reto. La nueva comisión se encargará a partir de ahora de elaborar una Estrategia Nacional frente al reto demográfico.

Fuentes: elconfidencial.com y elpais.com

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