La tercera parte de los hogares tiene una segunda vivienda en propiedad

El 39,8% de los hogares españoles son propietarios de activos inmobiliarios que no son su vivienda principal. Más concretamente, un 28% poseen una segunda vivienda en propiedad que no es la principal, seguido, por orden de importancia, de un 10% que poseen solares y fincas, proporciones que incluso en la parte inferior de la distribución de la renta se observa un porcentaje considerable de hogares (22,6%) que poseen activos inmobiliarios distintos de su vivienda principal. Así lo afirma la “Encuesta financiera de las familias“, un documento de carácter trianual que elabora el Banco de España, en el que en su última edición se hace una radiografía completa sobre cómo ha afectado la crisis al patrimonio de los hogares. Entre sus conclusiones, está que el pinchazo de la burbuja inmobiliaria ha supuesto un desplome de los precios de la vivienda desde su nivel máximo, en el tercer trimestre de 2007, de un 37,2% en términos nominales, y un 44,3% en términos reales (con inflación) hasta 2014.

Tal y como reseña el informe, la vivienda es el activo más importante de las familias, ya que representa el 57,4% del valor de los activos reales para el conjunto de hogares y un 46% del valor de los activos totales. A continuación, los dos activos de mayor peso son los constituidos por otras propiedades inmobiliarias, que representan el 31,5% de los activos reales y el 25,3% de los activos totales, y por los negocios relacionados con actividades por cuenta propia de algún miembro del hogar, que suponen el 10,1% de los activos reales y el 8,1% de los activos totales.

Así, según el estudio del Banco de España, la vivienda pierde peso relativo a favor de otras propiedades inmobiliarias y negocios a medida que aumenta la renta. Para los empleados por cuenta propia, el valor de su negocio representa el 36,6% del valor total de sus activos reales. De este modo, entre finales de 2011 y finales de 2014, el porcentaje de hogares que eran propietarios de su vivienda principal experimentó un ligero descenso, desde el 82,6% al 80,4%. Esta cifra refleja a su vez, una disminución en el porcentaje de hogares que eran propietarios de su vivienda principal entre los hogares más jóvenesdel 69,5% al 49,5%.

El Banco de España destaca que frente a una caída del valor de los pisos y casas, los activos financieros (acciones, fondos de inversión o depósitos) crecieron. Pese a las tensiones financieras que tuvieron lugar durante la primera mitad de 2012 y de los ligeros descensos en los primeros meses de 2013, “acumularon una ganancia del 20% entre finales de 2011 y de 2014”.

El informe también recuerda que, en 2012, las viviendas en construcción iniciadas apenas alcanzaron las 51.735 unidades. En 2013, se produjo un nuevo retroceso en esta inversión y apenas llegaron a 35.721, mientras que en 2014 fueron de 35.781. Por lo tanto, en estos años, el parque de viviendas descendió en 15.166 unidades, en comparación con las 1,17 millones de unidades iniciadas en el periodo 2008-2011, y a una gran distancia de los 2,58 millones de casas que se sumaron en los cinco ejercicios precedentes correspondientes a la última fase expansiva.

La riqueza inmobiliaria de los hogares es 3,7 veces la financiera

El fuerte ajuste que sufrieron los precios de los inmuebles tras el estallido de la burbuja ha mermado el valor del patrimonio de los hogares españoles, si bien las últimas cifras avalan cómo todavía las familias atesoran mucha más riqueza en casas que en productos financieros. El Banco de España constata que la riqueza inmobiliaria de los hogares es hoy 3,7 veces superior a la financiera. Así, los hogares españoles contaban con una riqueza inmobiliaria de 1,1 billones de euros antes de que se iniciara el “boom” y una riqueza financiera neta de 396.396 millones. La proporción era de tres veces. Hoy, más de 20 años después las familias atesoran 4,57 billones de euros en viviendas, cifra que es 3,7 veces superior a los 1,21 billones que suma su riqueza financiera neta.

Si se compara con las cifras de la anterior encuesta, la renta mediana real de los hogares había disminuido un 9,7% a finales de 2014, mientras que la renta media se había reducido en un 12,1%. En 2014, la riqueza neta mediana de las familias fue de 119.400 euros, y la media, de 245.600 euros. Por grupos de edad, la riqueza neta responde al perfil de ciclo vital esperado, alcanzando el máximo para los hogares con cabeza de familia entre 65 y 74 años de edad, esto es, un poco más tarde que la edad a la que se alcanza el máximo de renta. La riqueza, tanto en media como en mediana, crece con la educación y es mayor para los hogares cuyo cabeza de familia es empleado por cuenta propia.

La encuesta desvela, igualmente, que el hogar endeudado mediano dedica un 18,1% de su renta bruta al pago de sus deudas. Esta cifra es mayor para los niveles bajos de ingresos (38,5%) y disminuye a medida que estos aumentan. Por grupos de edad, los hogares más jóvenes dedican un porcentaje mayor de su renta (22,9%) al pago de sus deudas que el resto; por situación laboral, la carga financiera resulta superior en los parados. En concreto, son pago de deudas asociadas con líneas de crédito, pago aplazado, anticipos, préstamos de familiares o amigos, saldos deudores en cuentas corrientes, “leasing o renting” y otros sin especificar. Y otros inactivos, excluyendo jubilados (24,5%).

Por último, el volumen de deuda pendiente representa, en la mediana, el 152,1% de los ingresos anuales del hogar. Esta proporción es mayor en la parte inferior de la distribución de la renta (325%), para los más jóvenes (402%) y para los empleados por cuenta propia (224%).

El 10% más rico de España acumula el 52,8% de la riqueza

El 10% de hogares más ricos tenía en 2014 el 52,8% de la riqueza de España una vez descontada la deuda, según se desprende de la “Encuesta Financiera de las Familias” publicada este martes por el Banco de España y que comprende el periodo entre 2011 y 2014. Este grupo ha visto como en esos años su riqueza neta ha ganado valor: de media, el 10% más rico poseía en 2014 un patrimonio neto de 1,29 millones de euros frente a los 1,23 millones que tenía en 2011. Sin embargo, en comparación con 2008, la riqueza de este colectivo todavía cae, ya que al principio de la crisis su riqueza neta ascendía a una media de 1,35 millones.

No obstante, según el Banco de España, esta franja de hogares ricos presenta unos niveles de renta o ingresos no tan elevados en comparación con su riqueza acumulada: la renta anual de este 10% más rico se situó en 2014 en los 67.000 euros de media frente a los 80.300 euros que ganaron en 2011.

Si concentramos el foco en los todavía más ricos, el 1% más acaudalado de España ha conseguido un comportamiento incluso mejor de su patrimonio. Hasta el punto de que entre 2011 y 2014 aumentó bastante la proporción que tiene de la riqueza de España. Según los datos que ha facilitado el director del servicio de estudios del Banco de España, Pablo Hernández de Cos, en esos cuatro años su porción de la riqueza nacional ha engordado desde el 16,87% del total hasta el 20,23%.

O dicho de otro modo, el 1% más rico ha pasado a tener durante la crisis el 20% de la riqueza. La razón de este incremento estriba en el comportamiento de los activos financieros. Cuanto más adinerado, más se invierte en productos financieros como acciones o fondos. Y estos se han beneficiado del impulso que recibieron una vez despejadas las dudas sobre el futuro del euro. Por ejemplo, en ese periodo el Ibex 35 sumó un incremento del 20%.

El resto de los hogares españoles destinan, por el contrario, el grueso de su riqueza a la vivienda, cuyo valor en ese periodo cayó un 20% según el INE. A partir de 2014 probablemente se revierta algo esta dinámica, pues el inmobiliario ha mejorado y los mercados financieros se han estancado.

En cambio, el 25% más pobre presentó de media en 2014 un patrimonio negativo de 1.300 euros. Es decir, tiene de promedio más deudas que activos. La situación patrimonial de este grupo empeora sensiblemente si se compara con 2011, cuando la media rondaba 12.600 euros. O con 2008, cuando la media subía a los 14.800 euros. Estos datos indican que este grupo fue el que acusó con más diferencia la pérdida de riqueza que causó la crisis.

Fuente: Banco de España “Encuesta Financiera de las Familias” – Gráfica: cincodias.com

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