Vivienda: Madrid, Barcelona, Málaga, País Vasco y Baleares, liderarán el 2017 residencial

La construcción de viviendas de obra nueva va a seguir aumentando en los próximos tres años hasta las 150.000 unidades anuales. La actividad se va a centrar en Madrid, Málaga, Barcelona, País Vasco y Baleares, las provincias con mayor proyección residencial de cara a 2017, según el informe anual Tendencias del mercado Residencial en España, elaborado por la consultora inmobiliaria Knight Frank. En el próximo trienio, la obra nueva ganará terreno hasta llegar a ser el 30% de la producción, frente al 70% de la segunda mano. Actualmente, apenas el 10% corresponde a producto nuevo y tan solo hay disponibles 11 unidades por cada 1.000 habitantes. Además, la oferta nueva que sale al mercado se absorbe por completo, sin llegar a generar más stock de vivienda nueva.

También habrá cambios en cuanto a la tipología. Si durante los últimos años las viviendas de tres y más dormitorios han sido las más demandadas, la consultora prevé que volverá a liderar el ranking la vivienda de dos o menos dormitorios. Según Ernesto Tarazona, socio director de Residencial y Suelo de Knight Frank, “los datos macro apoyan este cambio de tendencia. Tenemos menos habitantes y sin embargo crece el número de hogares. Es decir, tenemos más hogares con menos miembros; en España, el 25% de los hogares son unipersonales y el 30% son de dos personas”.

Mientras las transacciones de segunda mano aumentan en todas las comunidades, las de vivienda a estrenar lo hacen solo en aquellas con mayor tirón económico: en Madrid han crecido un 40% en el último año, en Baleares un 18%, en Barcelona un 5% y en el País Vasco hasta un 20%.

En cuanto a los precios, España registró el cambio de tendencia en 2014 y desde entonces el precio medio ha subido una media del 3%. La falta de nuevas promociones ha hecho que la vivienda nueva mantenga su valor y alcance los 1.750 euros por metro cuadrado, mientras que los pisos de segunda mano se sitúan en el entorno de los 1.500 euros. Las provincias con el precio medio más alto (tanto en obra nueva como en segunda mano) son Guipúzcoa, Vizcaya y Madrid.

El informe también destaca el tirón del comprador extranjero. Las transacciones de vivienda llevadas a cabo por compradores foráneos mantienen su tendencia al alza, aumentando un 23% en 2016. Por nacionalidad, el 64% de los compradores extranjeros son comunitarios (UE) y de ellos, el 20% son ingleses. Para Tarazona, “la campaña y la reciente victoria del “Brexit“, ha generado un clima de incertidumbre que hasta el momento ha supuesto una disminución del 9% intertrimestral en los compradores británicos. En los próximos trimestres podremos apreciar las verdaderas consecuencias en las transacciones”. Las comunidades autónomas en las que se realizan más transacciones por parte de extranjeros son Canarias (41%), Baleares (38%), Comunidad Valenciana (35%, con especial incidencia en la provincia de Alicante) y Murcia (26%).

La consultora apunta que el cambio de tendencia en el sector residencial en España ya es un hecho. “Todos los segmentos (oferta, demanda, suelo e inversión) tocaron fondo a finales de 2013 y empezaron la senda de la recuperación en 2014. Esta recuperación ha sido muy leve durante 2014 y 2015 y podemos afirmar que ha sido en 2016 cuando los principales indicadores muestran ya solidez en el crecimiento así como perspectivas de mejora. Nos encontramos por tanto ante un nuevo ciclo de expansión en el sector residencial”.

11 viviendas nuevas por cada 250 familias

El dato es demoledor. Según el estudio, actualmente en España tan solo hay 11 viviendas nuevas disponibles por cada 1.000 habitantes. O lo que es lo mismo, suponiendo que en un hogar medio vivan cuatro personas, apenas hay 11 viviendas de nueva construcción a la venta por cada 250 hogares. Dato que pone de manifiesto la preocupante escasez de este tipo de producto y cómo esta situación está afectando al mercado residencial, con subidas de precios tanto en primera como en segunda mano.

A pesar de la recuperación inmobiliaria, de la mejora del empleo, de la confianza de los consumidores y del mayor apetito a la hora de comprar piso o casa, la realidad es que son muchísimos los particulares y familias que están viendo frustrado su deseo de comprar vivienda nueva. La parálisis de la actividad constructora en estos últimos años ha generado que toda la oferta nueva que sale al mercado se absorba por completo, lo que provoca que comprar una vivienda de nueva construcción sea, para algunas familias, prácticamente misión imposible. Y no solo porque no encuentran producto en sus zonas de interés, sino que lo que encuentran, en mucho casos, es demasiado caro para sus bolsillos.

El stock se ha ido absorbiendo en estos últimos tres años a una media de 20.000 viviendas nuevas menos al año. De este modo, la consultora calcula que del parque total de viviendas en España (25 millones de unidades), un 2% es stock de vivienda nueva disponible. Es decir, apenas 500.000 viviendas y de esa cantidad, estima que un 30% tiene difícil salida debido a su localización y condiciones. No todas las viviendas disponibles se encuentran ubicadas donde hay demanda. “La buena noticia es que hay demanda, la gente vuelve a comprar casa, pero el problema es que muchas personas no pueden acceder a obra nueva, y no por una cuestión de poder adquisitivo sino por falta de producto“, explica Ernesto Tarazona, socio director de Residencial y Suelo de Knight Frank.

Solo una de cada diez viviendas vendidas es nueva

“En 2015 hemos visto un desequilibrio muy importante entre las ventas de obra nueva y segunda mano. Con la crisis se paralizó la construcción de pisos, pero poco a poco, los visados para construir nuevas viviendas empiezan a crecer con fuerza. De tal manera que a partir de ahora se debería generar producción suficiente para que se estabilice el mercado“, apunta Tarazona. “Si no es así, la segunda mano se puede disparar. Tradicionalmente el precio de la vivienda nueva suele estar un 15% por encima de la segunda mano y ahora están prácticamente al mismo nivel”.

Precisamente la segunda mano ha sido la gran protagonista del mercado residencial en los últimos años. En 2016 se han vendido unas 45.000 unidades de nueva construcción, un 7% más respecto a 2014, el primer incremento desde 2006. Por el contrario, las transacciones de vivienda usada ascienden a 420.000 unidades, un 24% más que hace un año, y cuarto crecimiento consecutivo. Los propios promotores también son conscientes de este importante desequilibrio entre oferta y demanda. “Es necesario que aprendamos a producir vivienda eficiente y asequible a la demanda. En la actualidad estamos construyendo casas para una sector muy específico de la población, el segmento de la clase media alta, pero de lo que vivimos es de vender casas a la clase media, con lo que el coste de oportunidad es muy grande si no conseguimos llegar a ese segmento de la población”, asegura Carolina Roca, vicepresidenta de la Asociación de Promotores de Madrid (Asprima) quien reconoce que se “está desatendiendo ese primer acceso a la vivienda“.

Por otro lado, los expertos también destacan cómo la mayoría de las transacciones corresponden a demanda de reposición. Es decir, aunque se están creando nuevos hogares que necesitan una vivienda donde vivir, no son estos los que están accediendo en primer lugar a promociones de obra nueva, sino hogares que ya tienen una vivienda en propiedad y que deciden vender para comprar una casa nueva. “Todo el mundo está haciendo vivienda para repositores. No hay promociones para estudiantes o solteros, porque su capacidad de ahorro es menor y, por tanto, las viviendas no se piensan para ellos”, reconoce Tarazona.

Fuentes: elpais.com y elconfidencial.com

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