Casa Blanca: ¿Cómo es la vivienda en la que vivirá el inquietante Donald Trump?

El multimillonario Donald J. Trump: magnate inmobiliario, constructor de viviendas, hoteles de lujo y campos de golf, ex estrella de un “reality show”, egocéntrico, xenófobo, sexista y outsider de la política, se ha proclamado (contra todos los pronósticos) presidente electo de los Estados Unidos, después de vencer a 16 políticos profesionales, superar el rechazo del liderazgo republicano, confrontar a los medios, así como amenazar o humillar a inmigrantes y mujeres. Su elección está causando temor por suponer un “peligro” no solo para Estados Unidos, sino sino también para la estabilidad internacional. Así, el impredecible e inquietante Donald J. Trump ha sido aupado por un electorado “blanco, de clase media y carente de educación formal” hasta la mismísima “Casa Blanca”: sede presidencial y de gobierno de EE.UU, además del hogar del que será el hombre más poderoso del mundo. Os proponemos conocer un poco más sobre la Casa Blanca, pero también para preguntarnos: ¿quién es Donald Trump? y, ¿por qué da tanto miedo?

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Casa Blanca: La nueva vivienda de Donald Trump

La Casa Blanca, se construyó en la década de 1790 por orden de George Washington, pero fue John Adams el primer mandatario que la ocupó en el año 1800. Su construcción de estilo neoclásico, fue llevada a cabo por afroamericanos, tanto libres como esclavos, tras la fracasada convocatoria de mano de obra europea, según la White House Historic Association. La estructura original, muy modificada, costó 232.372 dólares del siglo XVIII. Desde entonces, se ha convertido en la residencia y el centro de gubernamental de los presidentes de los EEUU.

El 24 de agosto de 1814, las tropas británicas entraron en Washington e incendiaron la Casa Blanca original, en venganza por la quema de los edificios gubernamentales canadienses por los soldados estadounidenses. La reconstrucción tardó tres años. El nombre “Casa Blanca” se hizo oficial durante la presidencia de Theodore Roosevelt, entre 1901 y 1909.

Las dimensiones de la Casa Blanca son realmente impresionantes, ya que se trata de una vivienda de más de 5.000 metros cuadrados, que alcanzan los 72.800 si se incluyen los jardines y terrenos vallados, donde podemos encontrar una pista de tenis, una bolera, un cine, un salón de belleza, una consulta médica, una floristería, una piscina o un circuito de golf. Tiene 132 habitaciones, 35 baños, 28 chimeneas y siete ascensores, ya que, aunque exteriormente no sea visible, el edificio cuenta con seis plantas.

Sus medidas marean en comparación a las de palacios presidenciales como la Moncloa, de estilo neoclásico y de solo dos plantas y ocho salas de reuniones. La parte residencial, de 200 metros de superficie, tiene ocho habitaciones, nueve baños y tres vestidores. Resulta enorme para los ciudadanos, pero insignificante al lado del hogar del líder estadounidense y del mundo occidental.

El Ala Oeste: el Gabinete de Crisis y el Despacho Oval

La famosa Ala Oeste es un edificio de tres pisos principales y varios niveles subterráneos. Es donde está situada la oficina del presidente, el Despacho Oval, construido durante las obras de reforma de 1934, y las oficinas de los miembros importantes de su Administración. También incluye la sala de reuniones del Gabinete presidencial y la Sala de Situaciones, donde se gestionan las crisis y, para muchos, el centro de la inteligencia estadounidense.

El Ala Este por su parte, es el otro edificio anexo a la residencia presidencial. Aquí se encuentran las oficinas de la primera dama, y su secretario, así como el teatro de la Casa Blanca, entre otras instalaciones más alejadas de la alta política. La residencia presidencial ocupa la parte central del complejo, el edificio entre columnatas y la zona que conecta el ala este y el ala oeste. En esta zona residencial, además de las dependencias personales, también existen varias salas de reuniones, una biblioteca, una sala de mapas, un solárium y las salas usadas para ceremonias de estado.

La organización es clave en edificio que funciona como la maquinaria de un reloj y que se ha distribuido por zonas. Es en sus entrañas donde se asienta la maquinaria que hace funcionar este enorme coloso. Lavandería, carpintería o las cocinas, que pueden servir la cena a 140 comensales y aperitivos para más de 1.000 personas. En el sótano se encuentran todo tipo de servicios que funcionan 24 horas al día.

Pero, ¿quién es Donald Trump?

Donald Trump, un magnate inmobiliario de 70 años, nació el 14 de julio de 1946 en Nueva York, hizo su fortuna en el sector inmobiliario que forjó desde los años 80 al convertirlo en un imperio empresarial orientado a la construcción de casinos, hoteles y viviendas de lujo. Es presidente de la Trump Organization y fundador de la empresa de hotel y juegos de azar Trump Entertainment Resorts, que es ahora propiedad de Carl Icahn. Trump es una celebridad televisiva, y entre otras cosas fue el presentador del reality show The Apprentice, de la NBC, entre 2004 y 2015. De los 70 a los 90 todo fue bien, pero se arruinó en varias ocasiones, algo que no es una tragedia en Estados Unidos porque sirve para demostrar que se puede volver a tener éxito después de un gran fracaso. Los que le conocen dicen que Trump es un gran vendedor.

Desde niño acompañaba a su padre a ver como iban las promociones de clase media que este construía en los barrios neoyorquinos de Queens, Brooklyn y Staten Island. Y también en el cobro de las rentas. Entre sus primeras acciones estuvo la construcción de una serie de propiedades, diversificándose a clubes y construyendo numerosos hoteles y casinos. Actualmente posee toda clase de viviendas y edificios en Nueva York, particularmente torres de lujosos apartamentos como la Trump Tower, y hoteles: es propietario del legendario Hotel Plaza, del Hotel Saint Moritz y del Hotel Grand Hyatt.

De ideología extremadamente conservadora, ha sido el más controvertido de los candidatos que jamás ha no­minado el Partido Republicano, hizo fama por su constante presencia en la televisión y sus declaraciones fuera de tono lo convirtieron, a partir de 2005, en uno de los personajes más polémicos del país. Tal exposición pública incrementó su popularidad, pero también dio a conocer su personalidad un tanto primaria y su carácter egocéntrico y estridente. El republicano cobró con ello un considerable prestigio y popularidad como encarnación del “self-made man” norteamericano, a pesar de su carácter ególatra y sus dudosos escrúpulos.

Las polémicas promesas electorales de Trump, meten miedo

Donald Trump, con varias acusaciones de abuso sexual (que se evidenció en una grabación reciente), ha tenido que competir en la recta final de las elecciones con una de las candidatas con más experiencia de la historia política moderna de Estados Unidos: Hillary Clinton. Su éxito se ha basado en su capacidad de movilizar a millones de votantes con su particular e histriónico estilo conservador, basando su estrategia en cortejar casi en exclusiva el “voto anglo”, con la expectativa de que un número sin precedentes de electores blancos (de raíces más profundas) compense su impopularidad histórica con latinos y afroamericanos. Pero los temores van más allá de cuestiones internas, con sus polémicas declaraciones y sus promesas de campaña ha conseguido meter el miedo en el cuerpo al mundo entero. Todo quede en marketing electoral.

  • Muro en la frontera con México: El nuevo presidente de los Estados Unidos pretende forzar a México a pagar un muro de 1.600 kilómetros en la frontera para frenar la inmigración ilegal. Trump exige a México asumir el los 8.000 millones de dólares de coste y les amenaza con bloquear las remesas de sus inmigrantes que salen de EE UU si no lo paga.
  • Deportará a los 11 millones de indocumentados que trabajan en EEUU y ha prometido triplicar el número de los agentes fronterizos para blindar las entradas al país.
  • Prohibición de entrada los musulmanes: Quiere negar la entrada en suelo estadounidense de todos los musulmanes, además quiere crear un registro oficial de estadounidenses musulmanes. Todo como respuesta a la amenaza que sufre el país después de los atentados del 11-S.
  • Lucha en Irak con el Estado Islámico y apoyo en Siria a Bachar Al Assad: Trump pretende enviar tropas de EE UU para combatir con los yihadistas del Estado Islámico en Irak. Por contra en Siria apoyaría “al Gobierno de Bachar Al Assad y a sus aliados ruso contra los terrorista”.
  • Irán y el “holocausto nuclear: El magnate, contrario a la línea de su partido, aseguró que no “haría añicos” el pacto entre las grandes potencias e Irán (acuerdo alcanzado en Viena en julio de 2015), pero que se haría con su control para que dicho país no tuviera opción de tener una bomba nuclear. Refiriéndose a Irán, Trump consideró que puede provocar “un holocausto nuclear”..
  • La “tortura funciona”. El candidato republicano también ha dicho en alguna ocasión que “la tortura funciona” y que mantendrá y aumentará los presos en la cárcel de Guantánamo (Cuba).
  • Derecho a portar armas de fuego: Trump quiere que todos los ciudadanos de los 50 estados puedan portar armas de fuego porque “si la licencia de conducir, que es considerada un privilegio, tiene validez en todo el país también debe tenerlo el derecho constitucional de poseer armas”.
  • Reducción drástica de impuestos: Ha prometido bajar los impuestos hasta un máximo del 15% (actualmente es el 40%) para cualquier empresa, eliminar el impuesto de ganancias en más de 70 millones de hogares y finiquitar el de las herencias.

Además, Trump ha promovido argumentos que niegan la existencia del cambio climático producido por el hombre, diciendo que el calentamiento global es un “engaño”, y que es un concepto “creado por China para hacer que el sector manufacturero estadounidense pierda competitividad”. Las imágenes que llegan desde el ártico o las grandes sequías para Trump no son más que patrañas inventadas por el gran coloso chino, que busca dominar el mundo: “Voy a cancelar el acuerdo para el clima de París“. Este señor da miedo, ya no solo por tener a mano el famoso “botón rojo” que controla todo un arsenal nuclear. Solo con las amenazas al medio ambiente, Donald Trump puede mandar al mundo a una debacle global¿Inquietante, verdad?

Fuentes: huffingtonpost.es y vozpopuli.com

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