Un precioso de refugio otoñal en una casa llena de luz en Menorca (Baleares)

El otoño continúa mientras esperamos que los cielos se vayan despejando una vez más en las Islas Baleares. Así, esta semana viajamos hasta un casa llena de luz en un enclave privilegiado sobre un acantilado, con el Mediterráneo de fondo y cerca de la Ciudadela de Menorca, donde se alza esta casa construida en 1976 por el arquitecto menorquín Quico Moll. Cuando la familia que actualmente la habita se trasladó a ella hubo que recurrir a la interiorista Rocío Olivares para acometer una reforma para ponerla al día pues, aunque la edificación guardaba su encanto menorquín y se veía la sensibilidad del arquitecto en cada rincón, el paso de los años había hecho mella. Al plantear los cambios, en ningún momento se quiso dejar de lado la esencia que la singulariza. Su nombre: “Es Bunker”, no hace justicia a esta original casa en Menorca, que atesora una luminosa conjunción en la que se crea una placentera atmósfera de relax en un genial ambiente neorústico. El resultado, un precioso refugio otoñal junto al mar en Menorca.

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La rehabilitación, sutil y respetuosa, mantiene un justo equilibrio entre estética y comodidad, y primando el uso de acabados y materiales de la zona que aguantaran bien el paso del tiempo. La distribución original y las cubiertas abovedadas de la vivienda se mantuvieron prácticamente intactas, aunque sí que cambiaron los usos de los espacios. La estructura se aligeró sustituyendo tabiques por cerramientos de cristal que fusionan exterior e interior buscando amplitud y las fantásticas vistas de la zona.

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salon

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Muchos elementos existentes se conservaron (la pared de piedra seca del salón, la chimenea, las troneras que dan luz natural al pasillo, la pérgola del porche…) y se incluyeron otros, bien mezclados, con lo que se han logrado ambientes a la vez eclécticos y mediterráneos. El revoco y la pintura blanca de las paredes y las baldosas de caliza en el suelo ponen las bases para una decoración que evoca el entorno con frescos tejidos en lino y arpillera, muebles de carácter neorrústico y piezas que parecen salidas de viejos talleres industriales. Y siempre, en todo momento, sin olvidar que el mar es el gran protagonista.

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cocina

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dormitorio

bano

porche

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Ciutadella de Menorca (Ciudadela) es una localidad situada en el extremo oeste de la isla de Menorca, en las mediterráneas y mágicas Islas Baleares. Es la ciudad con mayor número de habitantes de la isla, superando a la localidad de Mahón, capital de Menorca. Cabe destacar también la presencia de restos arqueológicos de la cultura talayótica dentro de este municipio. La construcción más conocida, y parada de todas las rutas turísticas, es la Naveta des Tudons. Ciudadela posee un pequeño puerto natural, al abrigo de la Tramuntana, y un centro monumental de angostas calles llenas de encanto, con nombres curiosos como Que no passa (‘Que no pasa’, o azucaque) o Ses Voltes (‘Las Arcadas’) que empiezan en la Plaça Nova o Plaça Espanya y terminan en la Catedral de Ciudadela. Entre sus numerosas playas y calas, la costa oeste de la isla se encuentran urbanizaciones en torno a pequeñas calas como Cala Blanca o Santandría. Al sur, pasado el faro D’Artrutx, encontramos Cala’n Bosch y Son Xoriguer, también urbanizadas, y más allá, en el trozo virgen más largo de la costa sur, encontramos Cala’n Turqueta, Son Saura, Es Talaier, Macarelleta y Macarella. En la costa norte, más árida, asolada por la tramontana en invierno, encontramos la urbanizada Cala Morell, y rincones vírgenes como las de La Vall y El Pilar.

Sosegada y apacible, la isla de Menorca, en las Islas Baleares, es un oasis natural único de 702 kilómetros cuadrados y 216 kilómetros de costa, lleno de contrastes por descubrir. Un auténtico paraíso bañado por el mar Mediterráneo lleno de armonía y diversidad. Interior rural y encantador, combinado con el mar Mediterráneo y su variada costa, siempre de aguas cristalinas, con un litoral abrupto y playas rojizas al norte, y relieve suave, con calas de arena dorada, en el sur. La isla es un lugar ideal para vivir rodeados de calma, en buena parte gracias a su valiosa naturaleza. Declarada Reserva de la Biosfera por la UNESCO, Menorca posee una gran riqueza ecológica y paisajista, patrimonio arqueológico y cultural, junto con las aguas limpias en amplias playas o de preciosas calas rodeadas de pinos. Por la costa, pequeños pueblos pesqueros que aún conservan las antiguas tradiciones, y núcleos en urbanos y turísticos como Alaior, Es Castell, Sant Lluís o Es Mercadal.

En las Islas Baleares, además de MenorcaIbiza y Formentera, enamora con especial intensidad el encanto mediterráneo su hermana mayor, la isla de Mallorca. La isla, con casi 80 kilómetros de distancia de un extremo a otro, sobresale por su diversidad. A lo largo de sus 550 kilómetros de costa encontrará algunas de las calas y arenales más hermosos del Mediterráneo. Playas blancas dotadas con todos los servicios conviven con diminutas ensenadas entre pinares y acantilados, además de rincones llenos de naturaleza del interior, repartiéndose por todas las comarcas de la isla: Palma, Raiguer, Pla de Mallorca, Migjorn o Llevant. En la isla destaca el paisaje marcado por los contrastes de la Sierra de Tramuntana, lugar donde la montaña se encuentra con el mar Mediterráneo. Esta cordillera de más de cien kilómetros discurre paralela a la costa, desde el municipio de Andratx hasta el cabo Formentor, y ha sido el refugio elegido por escritores, pintores, famosos y aristócratas durante mucho tiempo. Entre sus localidades hay algunas de las más características y pintorescas de la isla, como Calvià, Santa Ponça o Pollença. Baleares: naturaleza, la luz del Mediterráneo y el susurro mágico del mar.

Arquitecto: Quico Moll – Rehabilitación: Rocío Olivares – Fotos: Nuevo Estilo

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