El ahorro y la eficiencia energética en la vivienda no se termina de valorar en España

casas-etiquetaenergetica2La mayoría de los pisos y casas en España derrochan energía, a la vez que pierden dinero y confort por todas partes. Hasta el día de hoy, el ahorro que supone la eficiencia energética en la vivienda parece que no se termina de valorar en España.

Bien por desidia, por la crisis económica o por desinformación, al conjunto de viviendas en España le está “sacando los colores” la etiqueta del certificado energético (dividida en niveles de eficiencia de la A a la G) que deben incluir los anuncios de casas en venta o los pisos en alquiler. Esta etiqueta, similar al de los electrodomésticos, es obligatoria desde junio de 2013 y tiene su origen en una directiva europea. El fin no es otro que medir la energía consumida y las emisiones del inmueble.

Tras año y medio de su puesta en marcha, el parque inmobiliario español mantiene un generalizado suspenso en eficiencia energética. Así, según los datos del Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE) la mayor parte de las viviendas certificadas en España están en la parte baja de la escala: el 45% son E y el 28% son G. Las viviendas de mayor calidad y eficiencia: A, B y C apenas suman el 4,3%.

Aún la eficiencia energética no ha calado entre compradores e inquilinos, que siguen sin comprender la utilidad de este certificado, que ven como un gasto más y no como un ahorro energético y económico. Según Jesús Duque, vicepresidente de Alfa Inmobiliaria”No es un elemento decisorio para comprar o alquilar una vivienda. Somos poco exigentes a la hora de valorar las ventajas que supone”.

Quizá porque falta información. Muchos propietarios desconocen que necesitan el certificado energético y otros lo hacen durante la firma del contrato, cuando debe ser antes de anunciar la vivienda.

Según el Ministerio de Industria, Energía y Turismo, en junio de 2014 se calificaron 645.359 inmuebles. Suponen apenas el 12,9% de los cinco millones que lo requerían. Y eso que las multas alcanzan los 6.000 euros. En la Comunidad de Madrid, durante 2014 se han tramitado 120.397 certificados, de los que 65.934 han sido E y 21.231 han sido G, según la Consejería de Economía y Hacienda. Curiosamente, hay más casas D (17.190) que F (11.583).

Además del cumplimiento irregular, existe una preocupante disparidad en el precio, que en apenas un año ha bajado hasta un 50%. Los hay desde 50 euros en Madrid y Galicia hasta 90 euros en La Rioja y Canarias, según los datos de la plataforma Certicalia. No es raro, ya que entre técnicos de la misma ciudad el coste puede ser el doble, donde por ejemplo, en Madrid al dueño de un piso con unas determinadas características le pueden cobrar por el informe entre 150 euros con IVA, mientras que apenas pasaría los 60 euros que suelen facturar otras firmas.

El propietario tiene un mes de plazo para registrar el certificado. Y, de nuevo, discrepancias. El registro es gratuito en Madrid (por vía telemática), Andalucía, Aragón, Canarias, Cantabria, Navarra y País Vasco. En La Rioja cuesta 37,95 euros, en Cataluña 11 y en Valencia 10 euros.

En el certificado energético, el ingeniero, técnico o arquitecto debe tener en cuenta la envolvente, que incluye la orientación y zonas de sombra, los muros de fachada y particiones interiores, puertas y ventanas por donde pueda escapar el frío y el calor. Y, por otro lado, la calefacción, aire acondicionado y agua caliente sanitaria. También, la orientación y antigüedad. El dossier, de unos seis folios, debe explicar con todo detalle dónde ha detectado que se producen gastos innecesarios en las diferentes instalaciones del inmueble. Y algo que incumplen nueve de cada 10 etiquetas energéticas es la información relativa a qué debe hacer el propietario de la casa para mejorar en una o varias letras la calificación obtenida.

¿Cuánto gasta una vivienda?

Normalmente siempre se pregunta cuánto cuesta el piso o casa que nos interesa, pero rara vez se pregunta cuánto gasta. Según los expertos, una vivienda de 100 metros con letra E consume en energía 1.010 euros anuales. Para Inés García, directora de comunicación de Certicalia “Esta estimación es muy útil para los que estén comparando casas para su compra o alquiler. Entre una G, la peor, y otra E, la más frecuente, ya hay una diferencia de más de 1.000 euros al año”. El año pasado el 90% de las casas y pisos calificados suspendía en eficiencia energética, siendo la mayoría E, F y G, las peores.

Lo que más penaliza es la energía eléctrica. Cuántos más equipos, peores resultados. Si, además, carece de aislamiento, la G está asegurada. “Las calificaciones F y G son para viviendas sin aislamiento térmico”, señala Javier Méndez, director del Gabinete Técnico del Colegio de Aparejadores de Madrid, que recuerda que en España la mitad del parque de viviendas (unos 25 millones) se ha construido con una normativa que no exigía aislar. Son datos para que el cliente se haga una idea de cuánto va a pagar en calefacción y agua caliente y se decante por el piso más eficiente. Además, por ahora, la letra no ha provocado subidas en los precios.

La mayoría de las viviendas con letra G tienen una caldera antigua que gasta en exceso. La de condensación es la más eficiente del mercado porque aprovecha el calor producido en la combustión y permite ahorros de hasta el 30% en el consumo. Su precio va desde 1.100 hasta 2.100 euros. No hay que olvidar los termostatos para regular la temperatura (mejor si es programable y digital), cuyos precios van desde 12 hasta 260 euros. Y los repartidores de calor cuando se trata de calderas centralizadas (obligatorio en 2016, reduce el consumo de calefacción un 15% y cuesta 25 euros por radiador). Si toca cambiar la caldera comunitaria, las de biomasa son las que más puntúan.

¿Qué hacer para subir una letra si contamos con poco presupuesto?

Que los propietarios no se vengan abajo. La E no es una mala nota para pisos anteriores a 2007. En los posteriores, que cumplen con el Código Técnico de la Edificación (CTE), las calificaciones deberían estar más cerca de la D. “A y B está reservado a vivienda nueva cuyo promotor ha puesto un empeño especial, un chalé hecho por encargo o un bloque de pisos singular”.

En las viviendas con peores calificaciones pueden hacer algunas mejoras para subir una o dos letras. De hecho, los técnicos deben aconsejar medidas de mejora y especificar cuánto cuestan. Si bien, el objetivo no debe ser la nota, sino el precio y el tiempo en amortizarlo. Según los expertos “Las inversiones inmediatas pueden tener un retorno económico de tres años y otras de 25, pero unas son definitivas y reducen drásticamente los consumos y las otras no”.

Lo más rentable es aislar y sustituir las ventanas. “Si primero actúas sobre el aislamiento y las ventanas y luego cambias la caldera subes, al menos, una letra”, apunta Luis Mateo, director general de la Asociación Nacional de Fabricantes de Materiales Aislantes (Andimat). Con inversiones adecuadas, los consumos se podrían reducir en un 70%. Aislar por la fachada consigue ahorros de hasta el 50% pero depende de la comunidad de vecinos. Otra opción es hacerlo por dentro del piso con lana de roca, poliestireno…

¿Dónde pedir las ayudas para la rehabilitación?

Antes de hacer las mejoras en casa conviene preguntar por los planes renove de cada comunidad autónoma. Actualmente está en marcha el Plan Estatal de Fomento del Alquiler de Viviendas, la Rehabilitación Edificatoria y la Regeneración y Renovación Urbanas 2013-2016 del Ministerio de Fomento, que gestiona subvenciones y ayudas en la mayoría de las comunidades autónomas. El Ministerio financia hasta el 35% del coste de la actuación, con un límite de 11.000 euros por vivienda a rehabilitar. Estas ayudas son para los edificios construidos con anterioridad a 1981.

En la mayoría de las comunidades suelen existir planes renove para rehabilitación energética. En el caso de Madrid, este año se lanzarán 14 planes y es muy probable que en febrero se pongan en marcha nuevas ediciones del Plan Renove de Ventanas y de Calderas Individuales.

A nivel nacional existe el programa PAREER del IDAE. Hay cuatro actuaciones posibles. La primera son subvenciones y ayudas por medidas en la envolvente (aislamiento y ventanas) que supongan la ganancia de una letra.

Fuente: elpais.com

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