Carmen, el Rayo Vallecano, los pisos vacíos y la voz de la conciencia

carmen-martinez-vallecas1Con el inicio de diciembre y de la gran campaña de los Bancos de Alimentos, que durante este fin de semana ha superado su objetivo de 20 millones de kilos de comida recogida que supondrá ayuda para más de 1,5 millones de personas, pone un contrapunto al acelerado pistoletazo consumista previo a las Navidades y una oportunidad de hacer aflorar la solidaridad ciudadana. La misma solidaridad que se despierta cuando se producen grandes catástrofes, o la que puede surgir a partir del desahucio de una octogenaria, por haber avalado con su casa un préstamo recibido por su hijo, que no lo devolvió.

En los corrillos del barrio madrileño de Vallecas aún resuena el nombre de Carmen Martínez Ayuso, la mujer de 85 años que fue desahuciada de su piso tras avalar con su vivienda un préstamo de su hijo con un particular. Y no sólo en Vallecas, ha dejado en todo el país un eco social que subraya más aún el drama de los desahucios, que lejos de reducir su número cada vez hay más según informa el mismo Banco de España, y las incomprensibles situaciones que llegan a producirse en un país que se llama a si mismo del primer mundo, pero que es incapaz de organizarse de forma que se pueda realojar a una octogenaria en dificultades.

En ausencia de respuesta pública, ha de ser el Rayo Vallecano, el equipo de fútbol de la populosa barriada de Vallecas, quien da una solución con su magnífico gesto de pagar el alquiler de una vivienda a Carmen, gesto que finalmente ha promovido otra gran oleada de solidaridad. Tan grande, que el club se plantea extender las ayudas a más causas benéficas y a buen seguro que no le faltarán candidaturas.

Es entonces cuando surgen las preguntas sobre ¿qué deben hacer las Administraciones públicas? No tienen que quitarse de en medio por el hecho de que Amancio Ortega se ocupe de ser solidario (20 millones para Cáritas, 4 millones para los Bancos de Alimentos); o que el Rayo Vallecano se ofrezca a pagar el alquiler a una mujer muy necesitada. Como advierten los directivos y jugadores, ahí están ellos para atender a Carmen Martínez, de 85 años, mientras aparecen “el Ayuntamiento o la Comunidad”, y ver si nos consiguen aclarar si pudo hacerse algo más que enviarle a la policía para sacarla de su vivienda.

Más incomprensible es este tipo de casos cuando existen 3,4 millones de viviendas vacías en España, de las cuales 800.000 son propiedad de los bancos según la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH), mientras las viviendas de alquiler social no llegan al 2% del parque habitacional, cuando en los países de nuestro entorno europeo esa cifra alcanza el 18%. “Cada día tenemos una Carmen en el barrio, y muchas más en todo Madrid y miles en el resto de España”.

Así, por ejemplo, dos días después, el Ayuntamiento de Madrid se acordó de la mujer de 85 años desahuciada ofreciéndole una vivienda social “con independencia de lo que ella luego quiera hacer”. No hay que dejar la solidaridad en manos de las autoridades, pero tampoco reducirla a actos puntuales de caridad. Siete años de crisis ha multiplicado el número de personas que precisan ayuda muchos días al año, y no solo cuando un áspero acreedor exige la ejecución de una deuda que, al final, supone el lanzamiento de una anciana de su hogar.

Fuente: elpais.com

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