El stock como antes de la crisis: quedan 465.635 casas nuevas sin vender

Desde que este excedente de casas y pisos nuevos alcanzó su máximo, que la serie histórica sitúa en el año 2010 con un total de 692.560 viviendas, se ha logrado una reducción de prácticamente un tercio de esta cifra, ya que en términos absolutos ha disminuido en más de 220.000 viviendas. Se vuelve de ese modo al nivel de stock considerado “pre-crisis” en 2007, cuando el excedente alcanzó las 413.642 viviendas, según los datos de la Confederación Española de Asociaciones de Fabricantes de Productos de Construcción (Cepco).

De este modo, utilizando la misma metodología que emplea el Ministerio de Fomento para elaborar su estimación del stock, que se basa en el cruce de datos procedentes de las compraventas y la edificación de nuevas casas, Cepco estima que a finales del segundo trimestre de este año todavía quedaban en España un total de 465.635 viviendas de obra nueva aún sin vender, lo que representa un 14,3% menos que hace justo un año (a mediados de 2013) o un volumen de 77.930 casas menos en oferta.

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Al parecer, antes de que estallara la burbuja inmobiliaria, el mercado de la vivienda en España nunca utilizó un indicador que en otros sectores, como la industria, es muy frecuente e incluso determinante para su actividad como es el stock o excedente de producción. Así, el sector inmobiliario español, durante los años de financiación barata aparentemente inagotable y la buena situación de la economía en general y del mercado laboral en particular habían disparado la edificación de viviendas, incluso hasta bien entrado el año 2008, ya iniciada la crisis económica actual.

Desde 2006 el sector de la construcción trabajaba con la hipótesis de que los niveles de ventas y precios de las casas de ese momento no podrían mantenerse mucho más tiempo. El problema es que construir una promoción de viviendas conlleva unos plazos muy dilatados en el tiempo y no es fácil parar el proceso cuando éste se encuentra en plena obra. Esto explica, entre otras cosas, que a muchos promotores la recesión les explotara en plena edificación de viviendas que aún no habían acabado de vender. Entonces, la mayoría optó por acabar las obras e intentar que el comprador se animara una vez que las casas estuvieran terminadas. Sin embargo, en muchos municipios la crisis volvió a reflejarse en esqueletos de edificios sin terminar y grúas que desaparecieron con la obra apenas recién iniciada.

Durante estos años los esfuerzos por reducir el ingente stock de vivienda han estado centrados en terminar muchas más casas de las que se iniciaban. Así, tras siete años de mínimos en ventas, el stock de pisos sin vender lleva ya un año acelerando su reducción. Así, desde mediados del año pasado, el mercado ha ido remontando poco a poco desde mínimos en actividad, precios y transacciones y la senda de la mejoría parece ir confirmándose coincidiendo además con la vuelta del crédito. Era el factor que faltaba después de que el mercado laboral diera muestras de haber frenado su sangría y los inmuebles acumulasen rebajas de precios que en muchos casos superan el 50% desde máximos.

Sin consenso respecto al stock de vivienda

¿Existe en el mercado inmobiliario un volumen de stock considerado óptimo por el que debajo del mismo podrían producirse tensiones en los precios? Aquí, los expertos no se ponen de acuerdo. No obstante, en general admiten que un país como España, con un fortísimo sector turístico, podría convivir sin mayores problemas con un excedente permanente de casas sin vender del entorno de las 100.000 o 150.000, que son las cifras de las que parte la serie histórica que elabora el Ministerio de Fomento, que data de 2004.

Y ¿cuándo finalizará la absorción de esas 465.635 viviendas nuevas aún en venta?. Tampoco existe una estimación clara en este sentido. Además, por su ubicación y su falta de infraestructuras, el sector ya trabaja con la certeza de que habrá casas que nunca se venderán, si bien descartan que se produzcan demoliciones como sí ha ocurrido en otros países afectados por una burbuja como la española. Lo cierto es que si el crédito prosigue su mejora (aunque sea de manera selectiva para clientes muy solventes) y la mejora de la coyuntura económica no se trunca, muy pronto el sector asistirá a otro claro síntoma de recuperación económica e inmobiliaria: volverán a iniciarse más casas de las que se terminan.

Según las cifras de Cepco, en julio se comenzó la edificación de 4.641 casas, mientras se terminaron 4.410, algo que no ocurría desde mediados de 2007 y en el acumulado enero-agosto está a punto de ocurrir lo mismo: 31.075 casas finalizadas frente a 24.696 iniciadas. Lo idóneo será que solo se construya donde de verdad exista demanda.

Fuente: cincodias.com

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