Zonas comunes: la democratización y el desarrollo del nuevo concepto de vivienda

zonas-comunes1El concepto actual de vivienda va mucho más allá de las cuatro paredes que la delimitan, integrando en los últimos años en dicho concepto infinidad de áreas comunes de las nuevas urbanizaciones, quedando muy atrás los tiempos en los que tener piscina en casa era cosa de ricos. La promoción residencial de obra nueva se ha adaptado al paso del tiempo y ha democratizado un tipo de vivienda con atractivos equipamientos, desde jardines, piscina, zonas deportivas, hasta gimnasios y parque infantil, como mínimo.

Este salto de calidad en las zonas comunes de las viviendas se ha acelerado después de vivir los años previos a la crisis en los que todo se vendía y se construían casas y pisos con lo justo y necesario. Los promotores que han sobrevivido al duro ajuste del sector inmobiliario han apostado por innovadores proyectos para conquistar a la demanda con atractivas y revolucionarias áreas comunes. Incluso en la promoción de vivienda protegida.

Esta situación es, sin duda, un síntoma más del cambio de ciclo en el sector inmobiliario , que viene a prolongar una evolución en la promoción residencial que arranca a principios de los años 90, cuando comenzó a generalizarse, en primer lugar, el jardín privado y la sala comunitaria; poco después, llegaría la piscina y las zonas infantiles, zonas deportivas específicas con el boom del pádel o el desarrollo de urbanizaciones de golf; y por último, el gimnasio incluido en la como servicio común de nuestra urbanización.

Actualmente, a esas áreas ya básicas, las comunidades de propietarios empiezan a desarrollar todo tipo de espacios y servicios como si se tratara de micromundos: cine, sala de fiestas, jacuzzi, sauna, campo de golf, club gastronómico, guardería, peluquería, piscina ya climatizada y un largo etcétera. No hay límites y los promotores lo saben. De ahí, que exploten estas propuestas durante la venta.

Así, según el arquitecto Carlos Rubio Carvajal, del estudio Rubio Arquitectura: “Ya no se hacen bloques de pisos sin nada. No tendrían mercado”. Destaca la aparición de las grandes urbanizaciones como la clave para la consolidación de las zonas comunes. “A mayor tamaño de la promoción, más espacios comunitarios”, explica, pensando en el más llevadero reparto de los gastos que conllevan estas dotaciones.

Aunque posiblemente el aspecto más importante de este fenómeno sea que estos servicios comunes han dejado de ser considerados como un lujo. Para Juan Antonio Gómez-Pintado, presidente de la promotora Vía Célere “Hace un par de décadas, la promoción inmobiliaria distinguía al cliente por estrato social y lo plasmaba proporcionándole ciertas zonas comunes. Entonces, la piscina fue el detonante diferenciador. Hoy es un elemento común en los nuevos proyectos de clase media”.

Las evolución de estas zonas comúnes en la vivienda nueva se compara frecuentemente con la de un vehículo, que ha ido sumando accesorios de serie. Julio Touza, socio del estudio Touza Arquitectos, ha conocido estos avances constructivos: “La arquitectura se ha sofisticado y los presupuestos han ido dando más importancia a las zonas comunes. Antes, sólo se les dedicaba el presupuesto sobrante”, recuerda. “Hoy, la demanda es más exigente y se debe ofertar de todo para seducir al gran comprador: la familia con hijos”. “Estas áreas han dejado de ser una parte adicional en las viviendas y se tienen en cuenta desde la concepción del proyecto”.

Ahorro entre entre 7.000 euros y 10.000 euros

Juan Antonio Gómez-Pintado, presidente de la promotora Vía Célere precisa que todos estos espacios, cada vez más extravagantes, los exige quizá más la competencia en su sector que el propio cliente. Pero el “el cliente tiene la sensación de pagar un precio justo, vendemos a precio de mercado al optimizar el proceso constructivo”. Es más, desde esta firma se insiste que este tipo de viviendas con una buena dotación de servicios y zonas comunes suponen un claro ahorro. Según Vía Célere, una familia de cuatro miembros en una urbanización con piscina, guardería, gimnasio, pádel, etc. puede recortar sus gastos entre 7.000 euros y 10.000 euros al año usando estos equipamientos.

Así, según el arquitecto Julio Touza, hacer una piscina y una pista de pádel tiene una repercusión escasa en el precio final del piso porque, por lo general, una promoción estándar tiene unos 100 vecinos y el gasto se reparte. Calcula que estas dotaciones suponen un coste de construcción inferior a 1.000 euros por casa.

Además de un potencial ahorro, las zonas comunes no conllevan un mantenimiento caro, según los expertos. “Los nuevos proyectos tienen muy presente este aspecto y acogen áreas con un coste de conservación bajo a través, por ejemplo, de sistemas de iluminación o de riego inteligentes”, señala Touza. Junto con otras fórmulas para reducir costes como la renegociación con los suministradores o unificar contratos. Quizá el único aspecto negativo de estas zonas, es que muchas computen como metros edificables (podrían albergar pisos), que el promotor debe sacrificar y cuya carga fiscal la pagan los propietarios en el recibo del Impuesto de Bienes Inmuebles (IBI).

Para Vía Célere, este auge de las zonas comunes representa también un “avance social”. Indica que “la demanda busca un piso que no sólo sea un piso” y apunta que la mentalidad de “vivir en sociedad sin salir de casa” está calando cada vez con más fuerza. “Hay que ir de frente a lo que pide la gente y el mercado inmobiliario lo está haciendo”.

Fuente: elmundo.es

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