Los hoteleros quieren prohibir el alquiler vacacional, los propietarios una normativa justa

barcelona-turismoDesde que el Gobierno modificase la Ley de Arrendamientos Urbanos en Junio de 2013, la situación del alquiler vacacional en España ha cambiado sustancialmente, y también su regulación, desde entonces en manos de las comunidades autónomas, que están recibendo una fuerte presión del “lobby hotelero” para excluir de la misma “la cesión de la totalidad de una vivienda amueblada y equipada en condiciones de uso inmediato para la oferta turística”, ante el peligro de perder parte del importante pastel del turismo en España con esta nueva competencia.

Por su porte, los propietarios de las viviendas turísticas denuncian que están siendo vulnerados sus derechos y viendo perjudicada lo que para algunos es su única fuente de ingresos. Se quejan de la forma intencionada y demagógica con la que se está regulando la actividad en algunas algunas regiones como Baleares (prácticamente prohibida) o Madrid donde se exige una estancia mínima de 5 noches para desarrollar esta actividad. Trabas que impiden la regularización y el desarrollo del alquiler de viviendas vacacionales en favor de los hoteleros. La situación en torno a este asunto es bastante compleja, ya que se rige por una doble normativa: una a nivel nacional y otra comunitaria, dispersa y claramente restrictiva en algunos casos.

Desde este cambio normativo, la mitad de las comunidades autónomas ya han aprobado una regulación específica de las viviendas turísticas, y es aquí donde está generándose la polémica. La presión y el conflicto entre ambas partes ha ido en aumento. Con situaciones en las últimas semanas que han concluido en protestas vecinales en lugares como Barcelona quejándose de las molestias que causa este tipo de actividad económica en los barrios donde se está extendiendo, mientras que el Ayuntamiento se niega a dar más licencias para esta actividad en determinadas zonas. Según los expertos del sector hay un serio problema con la regulación. Hay municipios que la tienen avanzada y más o menos clara; otros, que no; y lugares en los que, de un lado al otro de la calle existen unas condiciones, y al otro cambia. Por este motivo piden más coherencia, menos prisa, y escuchar a todas las partes.

¿Es realmente un problema la vivienda en alquiler de vacaciones? Para los viajeros, no, pues en los últimos años se ha disparado la oferta, tanto de los casas y pisos reglados como los irregulares. Para los hoteleros, representados por la Confederación Española de Hoteles y Alojamientos Turísticos (Cehat), un problema enorme. Y para los propietarios, a través de la Federación Española de Asociaciones de Viviendas y Apartamentos Turísticos (Fevitur), el problema se soluciona con una regulación unificada, justa y coherente.

Según los cálculos de la confederación de hoteleros “Cehat”, hay medio millón de viviendas vacacionales ilegales en España. El usuario, al contratar por internet, se puede ahorrar entre un 30 y un 50% del corte en algunos casos en las zonas más solicitadas. El presidente de la patronal de hoteleros, Joan Molas, precisa que si bien en nuestro país hay 1,4 millones de plazas regladas, en internet se anuncian y ofrecen más de dos millones. Un desajuste que a su parecer destroza los ingresos del sector y afecta a las cuentas públicas. Apoyándose en datos de Frontur, Joan Molas ve sospechoso que de los 23 millones de turistas que llegaron a España entre enero y mayo, un 17% se quedara en “viviendas de amigos y familiares”, y cree poco probable que los visitantes “tengan tantos amigos” aquí.

Por su parte los propietarios de viviendas en alquiler de vacaciones, según Pablo Zubicaray, presidente de la Federación Española de Asociaciones de Viviendas y Apartamentos Turísticos (Fevitur), ven las cosas de forma muy diferente. Para empezar, denuncia que “nadie tiene un número concreto porque no hay un estudio bien hecho”, por lo que las estimaciones de los hoteleros les “parecen demagógicas”. Si tuviera que dar una cifra, señala tras muchas dudas, las casas y apartamentos turísticos “no pasan en ningún caso de 150.000. Y en esa cantidad habría que incluir decenas de miles en las que el periodo de ocupación es muy corto, de pocas semanas al año, por lo que ni entraría en consideración en algunas de las regulaciones que se barajan.

Fevitur coincide en quejarse de los ilegales, pero asegura que “decir que nadie paga es tremendamente demagógico. Donde se han dado las condiciones normativas para licencias, el porcentaje altísimo de los que están pagando todo es una realidad”. Para ellos, el verdadero problema es que el lobby hotelero quiere poner unas barreras de entrada para nuevos competidores. Y defiende que para los pisos en alquiler de vacaciones, debería bastar con la licencia de primera ocupación o la cédula de habitabilidad. “Para obtener esos documentos se piden muchas normativas. Y si es seguro para una familia española, ¿por qué no va a serlo para una de veraneantes?”.

Mientras que expertos del sector afirman que “hay ayuntamientos que no dan licencias, así que aunque los propietarios de viviendas quieran regularizar, no pueden“. Se está poniendo como máximo culpable “lo anecdótico”, al lugar donde se aloja el turista desnudo que entra en un supermercado, a pesar de que nadie sabe exactamente dónde se aloja esa gente. “Los mayores conflictos son por el turismo masificado. Barcelona tiene 1,6 millones de habitantes y recibe ocho millones de turistas en su término municipal. Ése es el problema, no dónde duermen”. David contra Goliat, una guerra desigual que aún dará mucho que hablar.

Fuente: elmundo.es

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4 Respuestas a “Los hoteleros quieren prohibir el alquiler vacacional, los propietarios una normativa justa”

  1. Luis dice:

    Este uso terciario del suelo no sólo entra en competencia directa con el desarrollado por los profesionales del sector, es decir, hoteles y bloques de apartamentos en edificio exclusivo, sino que origina graves problemas de convivencia y seguridad para los vecinos de los inmuebles ubicados en los edificios donde se comercializan estancias turísticas en viviendas particulares, dado que dichos edificios no disponen de las medidas de seguridad exigibles al desarrollo de una actividad de hospedaje ni las comunidades de propietarios tienen obligación alguna de desviar una partida de gastos para implantarlas, dándose el caso de que diferentes sujetos ajenos a una comunidad de propietarios, creyéndose en derecho al haber abonado una estancia, hagan uso y abuso de unas instalaciones de uso comunitario, cuyo mantenimiento recae sobre el conjunto de la comunidad.

    Con todo, los principales problemas del uso terciario de inmuebles para estancias turísticas en edificios plurifamiliares son precisamente los surgidos entorno a la convivencia entre vecinos de un mismo inmueble, pues no es de rigor que los residentes deban soportar durante el verano la monopolización de las piscinas, los baños multitudinarios nocturnos en la mismas incluso con micciones de “despedida”, las fiestas de madrugada, el uso de megáfonos en mitad de la noche y los desperfectos en las zonas comunes llevados a cabo por grupos de incívicos que no solo no respetan las normas de la comunidad sino que en ocasiones incluso amedrentan y amenazan a los vecinos. Obviamente, no sólo grupos de jóvenes incívicos alquilan apartamentos, pero se da la circunstancia de que esta clase de turistas suelen ser rechazados por otros establecimientos, por lo que son las comunidades de vecinos las que se ven abocadas en gran medida a sufrir las consecuencias de los desmanes de estos individuos. Si a esto unimos la laxitud de la Administración a la hora de actuar frente a los comportamientos incívicos, se comprenderá la importancia de llevar a cabo una regulación en profundidad del alquiler turístico de viviendas o, directamente y como ya se ha hecho en Baleares, su prohibición.

    No es de recibo que los inquilinos de un edificio se vean obligados a soportar actitudes que rayan lo delictivo porque, simplemente y de facto, se encuentran desamparados salvo que se produzca un incidente grave, pues la policía, aduciendo que los ruidos y las molestias corresponden a la comunidad de vecinos evitarlos, raramente acude. En el caso de que el presidente de turno de una comunidad de propietarios cuente con uno o varios “apartamentos turísticos” en el edificio de uso residencial que preside o, simplemente, tenga intereses con alguno de los propietarios que llevan a cabo esta actividad hotelera, al desamparo del resto de los vecinos del edificio frente a estas actuaciones se añade la frustración que conlleva el hecho de no contar con el apoyo de quien preside la comunidad de vecinos en la que residen.

    Se debe regular en profundidad, o directamente prohibir la comercialización de estancias turísticas en edificios plurifamiliares o adosados sometidos al régimen de propiedad horizontal, estableciendo un marco jurídico sancionador que ampare las denuncias de los vecinos perjudicados por el ejercicio de un modelo de negocio alegal que se sostiene en detrimento y perjuicio del resto de los vecinos de los inmuebles en donde se desarrolla y que en la práctica se ven impotentes para hacer valer su derecho al descanso y a la convivencia en comunidad.

  2. No Lo veo claro dice:

    Desde la Reforma Boyer”, los alquileres, todos, estaban suficientemente regulados con la LAU.
    ¿Porqué lo “des-regularon”?.
    Respuesta: para liarla, como siempre (y favorecer mas a las grandes cadenas hoteleras y a los lobbys del sector, afines al PP).

    Que no vengan con el cuento de la competencia desleal: el que se aloja en un apartamento en lugar de hacerlo en un hotel lo hace no solo por la gran clavada que le pegan (que también), si no, sobre todo, porque las grandes cadenas hoteleras tratan como autentica “mercancía” a sus huéspedes.

    Incluso, si fuera solo por precio, el que se aloja en un apartamento privado JAMÁS lo hará en un hotel porque no puede permitirse pagar esos precios.

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