Un joven tendría que destinar el 55,9% de su salario para comprar una vivienda

jovenesviviendaActualmente, los jóvenes españoles tendrían que destinar el 55,9% de su salario para poder comprar una vivienda en propiedad y, aún así, la superficie máxima a la que pueden aspirar es de 53,7 metros cuadrados. Y en el caso de jóvenes menores de 30 años tendrían que ganar un 86,38% más de lo que perciben actualmente para poder permitírselo, según los datos del último informe del Observatorio de la Emancipación del Consejo de la Juventud de España (CJE).

Según el estudio, la inaccesibilidad de los jóvenes al mercado de la vivienda no depende solamente de la financiación hipotecaria. Los precios de venta de las viviendas están, pese al importante descenso que acumulan desde el estallido de la burbuja inmobiliaria, todavía fuera del alcance del poder adquisitivo de las personas jóvenes: en ninguna comunidad autónoma, son inferiores a las cuatro o cinco veces el salario anual o los ingresos anuales de un hogar joven, ratio que, según los expertos del sector inmobiliario, sería el nivel óptimo para la compra de una vivienda.

Por otra parte, el “acceso económico-financiero” a una vivienda no es el único de factor que hay detrás de los obstáculos con los que topa la juventud española a la hora de encontrar su propia vivienda independiente. La renta de los hogares ha ido descendiendo y se han multiplicado los casos de insolvencia ante los consumos más habituales, materializándose en ejecuciones hipotecarias, desahucios y lo que se ha venido a denominar “pobreza energética”.

Así, el coste de los suministros básicos en estos siete años de crisis, ha sufrido una subida media del 40,03%, a la vez que la primera cuota mensual de una hipoteca por una vivienda libre ha disminuido un 27,80%. La consecuencia, pues, es que los suministros básicos han ido ganando peso dentro de los gastos a los que deben hacer frente las cada vez más maltrechas rentas de los hogares. Los máximos incrementos en el importe de las facturas de luz, agua, gas y demás servicios se han producido justamente en Cantabria, Galicia y Extremadura, tres de las comunidades con un menor coste de acceso al mercado de la vivienda en propiedad.

Ante la inviabilidad para la mayoría de personas jóvenes de plantearse la compra de una vivienda (libre o protegida), el alquiler de pisos o el uso compartido se están erigiendo como las modalidades alternativas más comunes entre la población joven, ya que implican un menor desembolso económico inicial y un compromiso temporal más acotado que los plazos de amortización de los préstamos hipotecarios. No obstante, aplicando el mismo razonamiento que para la venta, el alquiler de una vivienda libre, el coste de acceso pasaría del 46,8% salario neto de una persona joven en España. Con estas cifras, claro está que la opción del alquiler es inviable para una persona joven en solitario, ya que con los gastos que implica residir en una vivienda pasaría al 60,3% del salario neto.

Según explica el estudio, en la actualidad sólo uno de cada cuatro jóvenes se han emancipado, una tasa que se ha reducido un cuatro por ciento desde 2010 debido fundamentalmente a la exclusión del mercado laboral que afecta a esta población. Y sobre el empleo, el informe destaca que la tasa de paro de las personas menores de 25 años alcanza el 55,1 por ciento. Además, entre los menores de 30 años que sí están trabajando, el 52,7% tiene un empleo para el que está sobrecualificado y la mitad tiene un contrato temporal, en un 46,4% de los casos, de menos de un año de duración.

Fuente: Observatorio de Emancipación (4º trimestre)

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