La vivienda nueva, un obstáculo que impide el despegue del mercado inmobiliario

Tras el importante repunte de las ventas a finales de 2012 como consecuencia del fin de la desgravación por compra de vivienda y la subida del IVA, durante el año 2013 el comportamiento del mercado inmobiliario a tendido a cierta “estabilización” en cuanto a ventas de viviendas se refiere, acompañado con un constante goteo a la baja en las operaciones de compraventas iniciadas desde hace más de 5 años. Es decir, durante el 2013 la sangría no ha ido a más, pero tampoco se puede hablar de recuperación del maltrecho sector inmobiliario español.

A pesar de esta “estabilización”, nunca antes se habían vendido tan pocas casas como ahora. Las operaciones están en niveles históricamente bajos. De hecho, las 22.770 viviendas que fueron anotadas en los registros durante el pasado mes de octubre (tanto nuevas y usadas, como libres y protegidas), representan la cuarta peor cifra desde que pinchó la burbuja inmobiliaria hace ya seis años. Solamente en octubre de 2011, en abril de 2012 y en marzo de este año se registraron peores datos mensuales: 22.392, 21.276 y 22.086 compraventas, respectivamente.

Algunas estadísticas y ciertos expertos comienzan a vislumbrar pequeños brotes verdes. Sin embargo, antes de lanzar las campanas al vuelo habría que apelar a la prudencia. Son todavía muchos los factores que seguirán actuando, a menos a corto y medio plazo, como lastre para este sector: precios aún elevados, fuerte desempleo, falta de financiación, fuerte aumento de la morosidad hipotecaria… Pero además, hay otro obstáculo en el camino que, al menos desde un punto de vista estadístico, está impidiendo la ansiada recuperación del mercado inmobiliario: el desplome en la venta de viviendas nuevas.

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En octubre, las ventas registradas de viviendas nuevas se desplomaron un 17,6%, hasta sumar 10.071 ventas, mientras que la compraventa de viviendas de segunda mano descendió un 2,9%, hasta 12.699 operaciones. Y no se trata de un dato puntual puesto que desde que comenzó 2013 las ventas de pisos nuevos no dan síntomas de mejoría mientras que las de segunda mano han comenzado a despertar tímidamente.

Los datos de los notarios también apuntan en esta dirección al mostrar un ligero crecimiento de las transacciones de pisos de segunda mano del 3,9% en el mes de octubre, frente a una caída del 37,5% interanual de los pisos nuevos. Algo muy parecido ha sucedido con los precios. Mientras que las viviendas de segunda mano apenas cayeron un 1,3% interanual hasta 1.315 euros por metro cuadrado, en el caso de los pisos nuevos la caída fue mucho más abultada, del 18,8% interanual hasta 1.450 euros por metro cuadrado. Como si el ajuste estuviera más cerca de finalizar en el caso de los pisos usados que de los nuevos.

Las ventas de pisos de segunda mano quintuplican las de viviendas nuevas

Es evidente un peor comportamiento en la venta de la vivienda nueva frente a la de segunda mano durante los últimos cuatro años. Un obstáculo que el sector deberá sortear para iniciar el deseado despegue. A partir de 2010 comenzaron a venderse más viviendas usadas que nuevas y en la actualidad, la cifra es casi cinco veces superior.

No estamos ante un fenómeno nuevo puesto que en pleno boom inmobiliario (entre 2004 y 2007) las ventas de segunda mano también superaban con creces las de inmuebles nuevos. Sin embargo, las circunstancias eran muy diferentes a las actuales. Entonces, el ciclo de la compraventa se retroalimentaba. El fenómeno de la reposición cobró fuerza. Muchas familias vendían sus casas para comprarse una mejor, ya fuera ésta nueva o usada, como señalan algunos analistas. Además, muchos inmigrantes también entraron en el mercado inmobiliario, especialmente en el segmento de la segunda mano, lo que disparó las ventas.

Ahora, uno de los factores que explica esta diferencia en el número de transacciones podría ser el mayor ajuste de precios registrado en el segmento de los pisos y casas de segunda mano. Según un estudio reciente de Sociedad de Tasación, los pisos de peor calidad han caído desde los máximos casi un 23%, mientras que en los inmuebles de mejor calidad -media y alta- el descenso se ha situado por debajo del 15%.

La fuerte competencia entre particulares y banca por vender ha provocado una auténtica guerra de precios en el segmento de segunda mano, mientras que en el caso de las promociones de vivienda nueva, los promotores se han visto atados de pies y manos en muchas ocasiones a la hora de poder rebajar los precios y no tener que vender a pérdidas, algo que la banca sí ha podido permitirse.

Fuente: elconfidencial.com

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