Ideas para ahorrar y combatir el frío en casa

casa_abrigadaEl frío ya está llegando. Ya en pleno otoño poco a poco van bajando las temperaturas. El frío un año más viene para quedarse durante unos largos meses con nosotros.

La crisis económica lleva con nosotros 6 años, y a la dificultad de llegar a fin de mes de muchas familias se une el encarecimiento de suministros básicos en los hogares, que conseguirá que el frío que llega sea aún mucho más difícil de soportar. Por este motivo hoy os trasladamos sencillas y económicas sugerencias para combatir el frío y ahorrar dinero en la calefacción de casa. Si no deseas que el frío se adueñe de tu vivienda es necesario utilizar los recursos de manera eficaz y echar mano de remedios tradicionales, que a pesar de resultar obvios, no esta de más recordar por su contrastada eficacia.

No todo el mundo tiene la posibilidad de ahorrar bajando el termostato. En las grandes comunidades de vecinos en las que todos pagan por igual, por mucho que uno reduzca los grados de su vivienda, abonará la misma cantidad. Eso sí, si todos se ponen de acuerdo en la reunión de propietarios para poner menos horas la calefacción, se reducirá la factura. Para quienes sí tengan la opción de consumir menos con la calefacción individual -o colectiva de pago por separado-, hay una serie de consejos que les pueden servir de ayuda para combatir el frío sin arruinarse.

Calefacción

Si tienes calefacción de gas no olvides revisar los radiadores. Se deben purgar para sacar el aire que se acumula en los meses en los que están parados. Esta sencilla práctica a la que no deberás dedicar más de 1o minutos, permitirá que el radiador caliente de forma homogénea, con lo que aumentará el rendimiento de la calefacción y ahorrarás energía.

La casa a 20 grados. La temperatura recomendada por el Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE) para estar confortable en la vivienda durante el día y no derrochar dinero es 20 grados. Por cada grado de más, el gasto en calefacción aumenta en un 7%. A lo largo de la noche, al estar protegidos por edredones y mantas, la temperatura puede bajar a 15 o 17 grados. Durante este tiempo puede permanecer apagada y encenderse de nuevo por la mañana.

Colocar termostatos programables. Si con frecuencia la casa está vacía durante horas, o durante varios días, conviene colocar este tipo de reguladores. Se pueden dejar programados para que en las horas en que nadie esté en la vivienda, esta permanezca a 15 grados y el resto del tiempo suba a 20 grados. Así se ahorra entre un 8% y un 13% de energía.

No cubrir los radiadores. A veces los aparatos de calefacción afean la decoración y se tapan, otras veces se colocan objetos o mobiliario delante. Esto hace que el calor no se distribuya de forma adecuada y sea necesario gastar más dinero para subir la temperatura de la estancia.

Aislamiento de ventanas y puertas

A través de las ventanas, aunque estén cerradas, se pierde mucho calor, sobre todo si la vivienda no tiene doble acristalamiento, o carpintería exterior antigua o de mala calidad. Tapar los huecos de las ventanas con alguna solución barata como masilla o similares para que el calor no se escape. Pero cuando sea posible realizar una reforma es importante colocar cristales dobles o dobles ventanas y carpintería con puente térmico. Mientras los siguientes consejos te pueden ayudar:

Cerrar las persianas cuando empieza a anochecer. De esta manera, el calor permanece más tiempo en la vivienda cuando bajan las temperaturas exteriores. Las cortinas, sobre todo si son gruesas, también aíslan bastante, así que es mejor mantenerlas extendidas por la noche. Del mismo modo, es importante tener las persianas abiertas y los toldos subidos a lo largo del día para que entre el sol y suba la temperatura de la casa.

Tapar las rendijas en las ventanas. Si no se puede comprar una nueva ventana, es posible tapar los huecos por los que entra el frío con masilla o silicona, una solución barata que permite ahorrar en calefacción. Las cintas selladoras adhesivas también son un buen aislante.

Utilizar burletes para rendijas de las puertas, tanto por la parte inferior como por los laterales se cuela aire frío y se crean pequeñas corrientes. Si se usan burletes, el calor permanecerá más tiempo en la vivienda. También se pueden poner barras rígidas de madera, aluminio o pvc atornilladas a la parte baja de la puerta; al llevar fieltro por debajo, no dejan que entre el frío. Además, si se mantienen cerradas las diferentes estancias, conservarán mejor el calor, sobre todo si alguno de los cuartos no se emplea y tiene la calefacción apagada.

Ventilar durante el tiempo adecuado. Diez minutos es tiempo más que suficiente para renovar el aire. Sería mejor no hacerlo a primera hora de la mañana, cuando hace más frío, pero por los horarios laborales no siempre es posible. Y aprovechar el calor de otras habitaciones. Si por el contrario en una parte de la casa la temperatura es muy alta, se puede dejar salir el calor a otras zonas. Después de una ducha, los grados del termómetro se disparan. En estos casos viene bien utilizar el calor que se crea en el baño para calentar otras estancias, en vez de abrir la ventana, como se hace a veces para evitar que el vapor empañe los cristales.

Ande yo caliente…

Pequeñas soluciones de siempre, de toda la vida, os ayudarán a estar en un ambiente más cálido y acogedor durante los meses de frío que nos esperan.

Colocar alfombras en dormitorios y salón. Ayudan a conservar el calor en la vivienda, sobre todo en suelos de terrazo, que son más fríos que los de madera. Mantienen los pies más calientes y no transmiten el frío del piso al cuerpo.

Comidas y bebidas calientes. Las sopas, los tés, y en general, las comidas y bebidas calientes son buenas aliadas contra el frío. No en vano, en invierno y con la casa no muy caldeada, es lo que más apetece, pues ayudan a subir la temperatura del cuerpo aunque sea durante un rato.

Utilizar ropa abrigada. Y claro, abrígate. Es inútil seguir estas prácticas y estar en la vivienda con una camiseta. Llevar zapatillas de estar en casa con borreguito, calcetines y jerséis gordos son una de las formas más baratas de ahorrar calefacción. Esto se aplica también a la cama: emplear sábanas de franela en vez de las de algodón, edredones de plumas, más de una manta gruesa si es necesario y pijamas abrigados son otras claves para no pasar frío por la noche. Si la cama está fría antes de dormir, nada mejor que pasar una bolsa de agua caliente sobre las sábanas y mantenerla después junto al cuerpo. Es un recurso sin apenas coste y que se ha utilizado con éxito durante décadas.

Fuente: consumer.es

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