Ocupar pisos de bancos después del desahucio

Al mismo tiempo que se concretan las ayudas públicas a la banca, la creación del banco malo –que absorberá activos inmobiliarios de entidades financieras- y las condiciones de la población se recrudecen a consecuencia de la crisis, la lacra de los desahucios se extiende.

Ante esta situación, cada vez hay más familias que, tras perder su casa por no poder pagar la hipoteca o las cuotas del alquiler, se convierten en ocupas de viviendas deshabitadas propiedad de bancos, constructoras quebradas o pisos oficiales sin adjudicar para evitar dormir al raso.

La Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH) ha abierto cuatro edificios en el Vallés Occidental para alojar a las personas que se encuentran en esta situación.

La iniciativa, que han bautizado como “Obra Social la PAH”, pretende, según fuentes de la plataforma, “forzar la presión sobre las entidades financieras para que acepten la dación en pago” y que las administraciones públicas adopten “las medidas necesarias” para garantizar el derecho a la vivienda recogido en el artículo 47 de la Constitución Española así como en la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

Dos de los edificios ocupados están ubicados en Terrassa y albergan a 14 familias, no todas ellas desahuciadas. “También hay que han conseguido la dación en pago o  cancelar su deuda con el banco, pero que no tienen recursos para costearse una nueva vivienda”, comenta Emilce Mira, miembro de la plataforma en la localidad. (…)

Al verse de manera inminente en la calle, los afectados entran en el circuito de los servicios sociales, muchos de ellos sobrepasados por el contexto económico. Según fuentes del Ayuntamiento de Rubí, el consistorio estudia “caso por caso” y después actúa.

Primero, deriva a la familia a la oficina de vivienda con el objetivo de mediar con la entidad financiera una posible solución antes de que se produzca el desahucio. Luego, se intenta recurrir a una línea de ayuda de la Generalitat para cubrir impagos puntuales de la hipoteca o el alquiler. Y, por último, cuando el desalojo es inminente, cuenta con una partida de emergencia. “Ayudamos a pagar los primeros meses de un alquiler o pensión o bien los ponemos en contacto con otras personas en situación similar por si pueden arrendar juntas un piso”, señalan desde el consistorio, que también trabaja con Cáritas y la fundación Clariana. Y añaden: “Se intenta contener la situación inicial, no podemos eternizar una ayuda”.  (…)

Menores de edad desahuciados

La inmensa mayoría de las familias instaladas en bloques “liberados” por la Plataforma de Afectados por la Hipoteca tiene niños a cargo. Este es el caso de Luis Alberto Mendoza y Jeny Dolores Peña, que viven con sus hijos de 6, 11 y 22 años de edad y su nieto ocupando un bloque en Rubí cuyo propietario presentó concurso de acreedores y que ahora está en manos de una entidad financiera.

Y es que parte de este drama social es que los desahucios involucran también a menores de edad. “Los padres están preocupados por la salud psicológica de sus hijos”, lamenta Emilce Mira, que recuerda que muchos de los inquilinos “sufren depresión” y están en tratamiento farmacológico por la delicada situación económica y social a la que tienen que hacer frente. (…)

La cesión de vivienda de la banca a los municipios

El fenómeno de la ocupación de pisos vacíos propiedad de bancos ha llevado a algunos ayuntamientos a negociar con las entidades financieras para que les cedan sus inmuebles. Un ejemplo es el del Ayuntamiento de Badalona que a finales de febrero firmó un acuerdo con Catalunya Caixa para destinar a alquiler social 43 viviendas propiedad de la caja de ahorros. Ahora, a petición de algunas entidades, también estudia comprarlos y que pasen a ser de titularidad pública.

El precio de los pisos, de entre 50 y 85 metros cuadrados y ubicados en los barrios de La Salut y San Roque, se sitúa entre los 140 y 220 euros durante un máximo de cinco años. Los requisitos iniciales fijados por el consistorio para los interesados a acceder a las viviendas son hacer frente a una fianza equivalente a la primera mensualidad, acreditar que residen en Badalona –se prioriza quien más años lleve viviendo en la ciudad-, no tener otro piso, disponer de una renta mínima de 426 euros mensuales y que el alquiler no suponga más del 30% de los recursos libres de los nuevos inquilinos. (…)

Fuente: lavanguardia.com

 

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