Los universitarios optan por pisos más baratos y en zonas más alejadas

En el barrio de Moncloa de Madrid, la oficina de Aluni.net, una inmobiliaria especializada en pisos compartidos, abre estos días plagada de jóvenes. “Mi presupuesto para este año -alquiler, transporte y gastos- es de 400 euros mensuales, mucho menos al del año pasado“, afirma Paula, estudiante de Económicas en la Universidad Complutense. “Obviamente preferiría poder elegir a mis compañeros y un piso ideal, pero un precio barato es ahora mismo mi objetivo“, añade.

En estos días, la agencia está colapsada“, nos contaba Diego Poole, director de Aluni.net. Las apreturas también afectan a los universitarios y, aunque, según las agencias inmobiliarias intermediarias de las zonas universitarias de Madrid, los precios han caído y se trata de un mercado que resiste a la crisis, estos están sacrificando la cercanía a las universidades en busca de pisos más baratos.

Del año pasado a este, el precio del alquiler ha descendido en torno a un 10 y un 20%“, afirma José María Núñez, gerente de la inmobiliaria House Hunting. Un piso de 3 habitaciones en la zona de Moncloa, cuyo alquiler ascendía a los 1.800 euros, ahora se sitúa en 1.500; otro de tres dormitorios y dos baños que en 2011 costaba 1.200 euros se alquila ahora por 990. Las inmobiliarias coinciden en que, por lo general, el precio medio por habitación se sitúa en los 300 euros.

La crisis nos beneficia, porque los propietarios abren sus pisos al alquiler buscando recursos extra“, comenta Diego Poole. Según el director de Aluni, los estudiantes jóvenes no son el inquilino predilecto de los propietarios, por su “tendencia a montar fiestas y los posibles destrozos que algunos de ellos tienden a ocasionar“, pero la necesidad de una fuente de ingresos extra hace resignarse al arrendador.

A cambio, para muchos propietarios, se trata de un negocio cíclico y seguro, con inquilinos poco exigentes y no morosos (gracias a becas o familias).

Iraido Rodríguez, gerente de la inmobiliaria Viviendajoven afirma que “la calidad del piso parece estar pasando a un segundo plano, mientras que el precio ha pasado a ser la prioridad capital de los jóvenes“, quienes no dudan en alquilar un piso completo entre desconocidos. Entre las preferencias de los estudiantes, además de internet, el cual todos coinciden es el servicio más demandado, se encuentran pisos que presenten un aspecto juvenil, “les gustan los pisos con decoración de IKEA” comenta Rodríguez.
Días de búsqueda

En cuanto a las fechas, el periodo entre junio y septiembre es el más recomendable para encontrar habitación, ya que la oferta es mayor y los jóvenes cuentan con tiempo para barajar diferentes opciones. Sin embargo, a partir de septiembre la demanda de habitaciones no disminuye. “Los pisos no pueden reservarse durante julio y agosto, muchos estudiantes no desean pagar esos meses, pues su curso empieza en septiembre/octubre, por lo que es en esas fechas en las que acuden a buscar, y obviamente, la oferta es mucho menor” explicaba el gerente de Viviendajoven.

Tanto rezagados en buscar piso como los más previsores, prefieren Las zonas de Argüelles y Moncloa. Éstas, continúan siendo las más demandadas entre los jóvenes y también las que ostentan los precios más elevados por su cercanía a las zonas universitarias. “Estudio en la Universidad complutense de Madrid, y estoy buscando piso en la zona de Ríos Rosas o Vallehermoso” comentaba Wellington, joven británico de 24 años que afirmaba contar con un presupuesto máximo de 430 euros por habitación.
Problemas

Una vez estos jóvenes han encontrado al fin su piso, los problemas pueden no terminar ahí, ya que muchas veces el idioma, la discrepancia entre las normas del piso (no fumar, música a determinadas horas) o cómo actuar ante el retraso del pago, se convierten en elementos que dificultan la convivencia entre propietarios e inquilinos.

Los propietarios quieren alquilar su piso, pero no saben qué hacer ante un posible problema con sus inquilinos“, coincidían Diego Poole e Iraido Rodríguez, insistiendo en la patente necesidad de que exista un intermediario que regule la relación entre casero e inquilino.

Otro de los problemas más frecuentes, en cuanto a los estudiantes Erasmus, es que el inquilino se encuentre con un piso o un arrendador que se aleja totalmente de lo imaginado“, afirma Poole. El gerente hace hincapié en la incertidumbre de los estudiantes ante lo que se van a encontrar, remarca también la necesidad de que aquello por lo que han pagado se ajuste lo máximo posible a la realidad.

Fuente: elmundo.es

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