El Gobierno aplicará otra caída del 10% al precio de la vivienda para valorar el banco malo

La cuenta atrás ha empezado. Sólo quedan tres meses para que el Gobierno ponga en marcha el denominado banco malo, una sociedad a la que se trasladarán todos los activos y préstamos inmobiliarios tóxicos de los bancos que sean rescatados por el Estado.

Pero la clave de este vehículo está en el precio, porque cuanto más bajas sean las valoraciones del banco malo, más caeran los importes de las viviendas, ya que los bancos se han convertido en los grandes caseros de España. Y si ellos tienen que vender barato, el resto del mercado está obligado a ir detrás.

Fuentes oficiales del Ministerio de Economía han confirmado a lainformacion.com que las valoraciones del banco malo se harán sobre el escenario base que ya dieron a conocer la consultoras Oliver Wyman y Roland Berger el pasado verano (ver el documento)

Éste contempla una caída del precio de la vivienda del 5,6% este año; del 2,8% el próximo y del 1,5% en 2014, lo que suma un 10%, que se añadirá al recorte del 30% que acumula el sector desde máximo y que elevará hasta el 40% el recorte total del importe de los inmuebles.

Estas previsiones sobre los nuevos ajustes son más que conservadoras y que distan mucho del desplome del 14,4% sufrido en el segundo trimestre de 2012, según las cifras oficiales del Instituto Nacional de Estadística (INE).

Economía levanta la mano

Aunque la realidad de las cifras, en lo que llevamos de año, se aproximan más al escenario más negativo contemplado por las dos consultoras, con una caída del 19,9% este año y del 26,4% de aquí a 2014, Economía ha preferido levantar la mano y coger las previsiones más optimistas.

El efecto inmediato de esta decisión es evitar un desplome generalizado del precio de los pisos a partir de diciembre, cuando se creará el banco malo, que se llevaría por delante al sector en 2013 y obligaría a la banca sana a aplicar también descuentos salvajes.

Pero esto no significa que la caída de la vivienda esté tocando suelo, como dijo ayer el secretario de Estado de Economía, Fernando Jiménez Latorre, ya que las viviendas construidas son los mejores activos que se trasladarán al banco malo y, por tanto, los que sufrirán menores ajustes.

Las promociones a medio construir, que todavía tardarán un mínimo de dos años en salir al mercado, y los suelos serán víctimas de recortes muy superiores, que, en principio, seguirán tensionando a la baja el precio de los inmuebles.

El mercado seguirá en coma y agonizando

Aunque el escenario base publicado por Oliver Wyman y Roland Berger no detalla sus previsiones para estos activos, el Banco de España sí que los ha cifrado en un ajuste de su valor del 82% en el caso de las promociones a medio construir, y del 87% en el caso del suelo.

Estos negativos cálculos están en línea con las nefastas cifras macroeconómicas que contempla el escenario base, con un tasa de desempleo superior al 23%, una caída del PIB del 1,7% para este ejercicio, y del 0,3% para los dos próximos; y una caída cercana al 10% en el préstamo a los hogares.

Todos estos números lo que indican es que no habrá generación de riqueza, ni de empleo, ni de crédito para poder adquirir inmuebles y, en consecuencia, la demanda seguirá en coma. Y cuando no hay demanda, la oferta cae.

Pero, a cambio, gracias a haberse acogido al escenario más positivo para realizar las valoraciones del banco malo, este recorte seguirá siendo paulatino y no radical.

La banca deberá estar saneada en junio

Aunque será en diciembre cuando el Gobierno pondrá en marca el banco malo, con los activos que le trasladarán las entidades nacionalizadas -Bankia, Catalunya Caixa, NovacaixaGalicia y Banco de Valencia- y aquellas que necesiten ayudas públicas.

Las primeras recibirán la inyección de dinero que solicitien en noviembre, capital que procederá del crédito de hasta 100.000 millones que Europa ha concedido a España, mientras que las segundas lo tendrán un mes más tarde.

En tercer lugar están aquellas entidades que necesitarán capital adicional, pero que podrían conseguirlo sin recurrir al Estado. En este caso, cuentan de plazo hasta el 30 de junio para ejecutar (que no anunciar, ni trabajar en ello) la alternativa que propongan (fusiones, ampliaciones de capital, entrada de nuevos socios, etc.).

Si cumplida esa fecha no tienen el capital requerido, el Estado les obligará a recurrir a ayuda pública y, en consecuencia, a someterse a las reglas que dicta Bruselas.

Un caso muy diferente son las entidades que no necesitarán ningún tipo de medida adicional, porque ya están saneadas. Aunque habrá que esperar todavía hasta el próximo 28 de septiembre para conocer su nombre, en el sector se da por descontado que se trata de Santander, BBVA y La Caixa, aunque podría haber algún banco más.

Éstas entidades no trasladarán sus activos al banco malo, como sí deberán aquellas que reciban ayuda pública, pero podrían encontrar una puerta abierta en el deseo del Gobierno dar entrada a nuevos socios dentro de esta sociedad de gestión de activos tóxicos.

Esa incorporación podrá llevarse a cabo tanto aportando dinero, como en especie, es decir, dando activos inmobiliario o préstamos en proporción a su participación.

Eso sí, en este caso, no estarán obligados a aplicar las valoraciones de Oliver Wyman y Roland Berger, con lo que podrán intentar conseguir unas valoraciones más ventajosas para sus intereses.

Fuente: noticias.lainformacion.com

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