El banco malo absorberá “todo el ladrillo”

La expectación sobre el banco malo es máxima. Tanto en el sector financiero español como en Bruselas y Fráncfort. Conscientes de que el éxito de la reestructuración bancaria depende de que la sociedad gestora de inmuebles haga su función y absorba todo el ladrillo, estudian los detalles con cuidado. La filosofía de fondo es que debe abordarse este problema “con criterios muy amplios y nunca restrictivos. De nada serviría dejar fuera del banco malo créditos del ladrillo que en unos pocos años se conviertan en morosidad y regrese el problema”, comenta una fuente conocedora del proceso.

Por eso, la decisión de los gestores es que se traspase al banco malo todo el riesgo promotor, incluido el que esté al corriente de pago. Incluir los préstamos buenos del ladrillo tiene la ventaja de que genera liquidez y beneficios a la entidad. También se traspasarán las sociedades inmobiliarias, que han sido fuente de enormes agujeros en las antiguas cajas de ahorros.

Por supuesto, se moverán los activos de las entidades que reciban ayudas públicas. Las sanas no aportarán activos al banco, salvo que entren como accionistas de la sociedad y paguen con promociones, suelo, locales, etc.

Algunas fuentes aseguran que todas las propiedades inmobiliarias acabarán en el banco malo, incluso las que no son morosas, pero no hay una decisión tomada.

Fuentes del Ministerio de Economía aseguraron este miércoles que “la decisión sobre el perímetro de la sociedad no está tomada. Se está definiendo ahora su perfil”, aseguran. Lo que parece que puede quedar fuera son los créditos a empresas y personales cuya garantía última sea inmobiliaria. En algún momento se pensó que se podían incluir estos préstamos, pero se está desechando para evitar que la sociedad tuviera un tamaño muy grande.

Según los últimos datos disponibles, el sector tiene 305.000 millones en créditos con promotores, de los cuales 117.000 están sanos y el resto (187.000 millones) son morosos, subestándar (que están al corriente de pago pero con riesgo de entrar en mora), activos ejecutados o directamente morosos. Esta cifra incluye unos 15.000 millones de adjudicados que venía de hipotecas residenciales.

Si se quita a los que supuestamente pueden no necesitar ayudas públicas tras el examen de Oliver Wyman (Santander, BBVA, Banco Sabadell, La Caixa y Kutxabank), entonces la exposición promotora sería de 186.000 millones. De esos, los activos malos netos son 116.000 millones, descontando al valor bruto las provisiones ya realizadas, según los datos facilitados por las entidades. Estas cifras son anteriores al reconocimiento de la morosidad de Bankia, por lo que podrían ser más elevadas.

Otra de las grandes cuestiones es el precio al que se traspasarán los activos. En el sector se apuesta porque se venderán al valor neto contable con las provisiones obligadas por el decreto de febrero y el de mayo. A esta cifra se añadirá el extra de capital, denominado en el argot buffer, que el Gobierno exigió crear para las entidades. Con este dinero extra, el descuento sobre el valor de compra será mayor. Los ejecutivos consultados esperan que la rebaja final quede entre el 60% y el 65%.

Lo que sí parece claro es que el banco malo, que podría tener una plantilla de unas 100 personas, contará con los gestores de las entidades financieras en una primera fase. Los responsables han llegado a la conclusión de que sería casi imposible gestionar una cartera enorme con miles de pequeños clientes que tengan créditos muy diferentes entre sí, repartidos por toda España. Por eso, los préstamos de baja cuantía se seguirán llevando desde los bancos, aunque tendrán que seguir los criterios que se fijen en el banco malo. Este se hará cargo de los grandes créditos y promociones.

Los precios de los inmuebles los ha fijado Oliver, que se ha basado en tasaciones realizadas principalmente por Aguirre Newman, según fuentes del mercado, aunque la empresa no lo confirmó.

Por otro lado, en el resultado de los exámenes que se conocerán el viernes 28, fuentes cercanas a los trabajos esperan que el grupo de Bankia necesite algo más de los 19.000 millones reclamados inicialmente por su presidente, José Ignacio Goirigolzarri. CatalunyaCaixa será la segunda con más necesidades de capital, que podrían superar los 10.000 millones, mientras que Novagalicia será la tercera con mayor déficit de capital, que fuentes del mercado cifran en algo más de 5.000 millones.

Fuente: economia.elpais.com

 

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