El Debate sobre el Estado de la Nación. Gallitos del corral

El Debate del estado de la Nación de ayer arroja pocas respuestas a los ciudadanos

Echo de menos a la concreción y al lenguaje en positivo en el Debate del Estado de la Nación. Es importante decir las cosas claras, pero el mensaje llegaría – porque, señores, el mensaje no llega-, si se hiciese en positivo. Y les voy a poner dos ejemplos:

Zapatero.

Entre las medidas especificadas, destacan: subida en un 50 por ciento por encima del salario mínimo interprofesional el límite no embargable del salario en proceso de ejecución hipotecaria y un 30 por ciento adicional por cada miembro de la familia que no disponga de ingresos propios. La cuantía pasará de 641 euros a 961 euros para personas sin familiares a cargo y podría alcanzar los 1.300 euros para quien tenga a cargo dos personas.

Sin embargo, sólo concretó en cuanto a la reforma de los créditos hipotecarios. No obstante, el anuncio de estas medidas no tendría que haber formado parte del turno de respuestas, sino de su discurso. Que no es lo mismo dar respuestas que responder.

Rajoy.

Pequeño resumen de perlas: “somos más pobres, más endeudados y estamos más lejos de los países punteros de Europa”; “no le queda crédito ni para repartir promesas o sembrar esperanzas”; “lo he visto de los nervios y no me extraña”; “¿De qué presume usted?”; “¡Pero no le da vergüenza presumir de comparación con Europa”.

La palabra que querría escuchar, con respecto a un debate de una nación, sería respuestas. Pero sólo me viene a la mente una: pelea.

Informar, aclarar, explicar, proponer. Y si afirmamos en vez de negar, mejor. Que ya sabe España y el Mundo que estamos en crisis. No hace falta un Debate de Estado para eso.

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