El problema son los bancos

Aún hoy leemos y oímos a especialistas acusar al sector inmobiliario de la crisis que se desató hace ya casi tres años. Pero la verdad va aflorando poco a poco.

La liquidez bancariaEra tal la liquidez del sector financiero en aquellos años que el dinero fluía en cantidades ingentes, atiborrando los bolsillos de quienes lo solicitaban. Así compramos casas, coches, viajes… Sin más limitación que nuestra propia prudencia. Se pagaban prestamos con otros préstamos, el ahorro era inexistente, etcétera. Se estaba formando una burbuja vital, una forma de vida por encima de nuestra economía real. El negocio estrella fue la especulación inmobiliaria. No había más que acercarse a una sucursal bancaria y solicitar un préstamo para comprar sobre el papel aquel piso que meses después venderíamos, con pingües beneficios, incluso antes de escriturarlo. Negocio fácil y seguro al alcance de cualquiera.

El enorme caudal de riqueza que supusieron para el país estas prácticas y otras parecidas está fuera de toda discusión. Aquí ganaron desde los ayuntamientos hasta los fabricantes de automóviles, desde los restaurantes hasta las fábricas de muebles; no hay que olvidar que este sector es estratégico, procurando la actividad de otros muchos sectores productivos.

Problemas bancariosDe repente el dinero dejó de fluir y todo el tinglado se vino abajo. El resto de la historia la conocen sobradamente (las hipotecas subprime, Lehman Brothers…). Lo que empezó siendo una crisis inmobiliaria se convirtió en una crisis financiera de proporciones incalculables, los estados tuvieron que salir a su rescate, inyectando tal cantidad de dinero al sistema que unido a otros problemas (fuerte caída de la actividad, aumento de las prestaciones por desempleo…) acabó causándoles a ellos mismos graves problemas de déficits, deuda disparada, financiación de la misma. Comenzaron los recortes presupuestarios, la reforma laboral y de las pensiones… En definitiva, como dijo un antiguo alto ejecutivo, “los pequeños contribuyentes siempre acaban pagando”.

La realidad actual es una sociedad azotada por una tasa de paro insoportable, la casi desaparición de la pequeña y mediana empresa y autónomos, familias que apenas pueden llegar a final de mes, jóvenes sin posibilidades de encontrar un trabajo. El 20,8% de la población en el umbral de la pobreza (menos de 7.800 euros anuales), la renta media por persona ha caído en sólo este año un 2,5%. Estamos bien jodidos.

¿La Banca con perdónY saben qué hacen nuestros bancos, esos mismos que hemos rescatado? Sólo les hablaré de dos prácticas bancarias, hay muchas más. Toman prestado del Banco Central Europeo dinero al 1,75% y lo colocan en deuda del Estado al 4,75%, negocio redondo y sin riesgo. ¿Crédito para las pymes, los autónomos o las familias? Ni hablar. Si usted se acerca a una sucursal bancaria solicitando un préstamo, le pedirán garantías por el doble de lo solicitado y si tiene la inmensa fortuna de que se lo concedan, le obligarán, en la mayoría de las entidades, a suscribir productos financieros tan sofisticados (los llamados derivados, suelo-techo…) que finalmente le acabará costando un ojo de la cara, si no los dos, pues siempre ganan ellos como en la ruleta. ¿Qué nombre le ponemos a estas prácticas?

¿Y qué seguimos viendo? Pues bancos con beneficios desorbitados, con prácticas irresponsables alejadas de la economía real, bancos que patrocinan acontecimientos deportivos de nivel mundial, directivos de los mismos sonrientes y ufanos con sueldos supermillonarios (lo que se ha llamado el segundo sistema financiero, sin más función económica que ganar cada vez más y más dinero).

El Gobierno sirve a los BancosEsto es una auténtica locura, y alguien debe pararla. Pero mis esperanzas se difuminan cuando leo a Paul Krugman escribir: “… ni siquiera Barack Obama es capaz de molestar a los bancos con medidas concretas; en lugar de eso, les pide muy amablemente que se porten mejor y que cambien su comportamiento”. Sin comentarios, o mejor dicho, para echarse a llorar.

El sector financiero es la actividad más rentable del planeta, y el 80% de su actividad es puramente especulativa-operaciones a muy corto plazo. ¿Dónde queda ahora nuestro pobre pocero de Seseña?

Ahora están reunidos en Seúl los jefes de Estado y de Gobierno del llamado G20 (guerra de divisas, coto al sistema financiero, tasa a las transacciones), y una vez más constatarán que ellos detentan el poder político, pero que están muy lejos del auténtico poder que gobierna este mundo.

Autor: Manuel F. Sánchez Blanco

Fuente: diariodesevilla.es

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