El fin de las ayudas a la compra de una vivienda

Cambios fiscales en materia de vivienda y alquiler que afectará a compradores, inquilinos y caseros.

Ayudas a la vivienda en españaAdquisición de vivienda

A partir del 1 de enero de 2011, quienes compren una vivienda sólo tendrán deducción por vivienda del IRPF las rentas más bajas (inferiores a 17.707 euros anuales), eliminándose la deducción por adquisición de vivienda habitual para los contribuyentes con base imponible superior a 24.170,20. Con esta medida se pretende por parte del Gobierno la reactivación del mercado para liberar el stock inmobiliario existente en la actualidad.

Es necesario precisar, que aquellos que tengan firmado un contrato de compra de un inmueble en construcción con anterioridad al 1 de enero de 2011 pero que se lo entreguen y, por tanto, no escrituran, hasta después de dicha fecha, podrán desgravarse con las deducciones del sistema actual, ya que la norma dice que quienes “hubieran adquirido su vivienda habitual con anterioridad al 1 de enero de 2011 o satisfecho cantidades con anterioridad a dicha fecha para la construcción de la misma” podrán seguir como hasta ahora.

Un hecho importante es que la cuenta vivienda también sufrirá cambios de fiscalidad. A partir del 1 de enero del 2011, no se mantendrán las ventajas fiscales de la cuenta vivienda. Quien posea una cuenta vivienda y gane más de 24.107,20 euros, no podrá deducirse por este concepto en su declaración de la renta, aunque durante los años anteriores lo haya estado haciendo. Mientras que sólo los que cobren menos de 17.707 euros, seguirán como hasta ahora –deducción del 15% de la base máxima de deducción de 9.015 euros–. Los que cobren entre ambos salarios recibirán una deducción que irá descendiendo linealmente a medida que se acerque al extremo superior.

En consecuencia, habrá personas a las que no comprar casa antes de 2011 les pueda costar dinero: se trata de los titulares de una cuenta vivienda con bases imponibles superiores a los 24.107,20 euros, que no podrán desgravarse si no compran antes del 31 de diciembre de 2010. Desde nuestro punto de vista, se debería haber mantenido la deducción para todas las cuentas viviendas abiertas antes de 2011 pues, lamentablemente, lo que se va a producir es una pérdida fiscal para los contribuyentes que tomaron sus decisiones de acuerdo a la normativa existente en ese momento y que a lo mejor no las hubieran abierto de saber esta desaparición.

Y es que el Gobierno hace borrón y cuenta nueva, sin tener en cuenta la normativa anterior, en la desgravación de la vivienda habitual y en la cuenta vivienda, que quedará ligada a los sueldos de quienes quieran disfrutarla. La medida de la cuenta vivienda es más drástica que en el caso de adquisición, ya que tiene carácter retroactivo. Es decir, si alguien con ingresos superiores a 24.107,20 euros mantiene abierta la cuenta vivienda a partir de 2011, no podrá seguir desgravándose a partir de dicho ejercicio, aunque aún no haya expirado el tope de cuatro años. Si pasa este plazo y no se compra una vivienda, se deberán devolver las deducciones disfrutadas.

Para fijar los rangos de ingresos para dejar de percibir la desgravación –o a partir de los cuales se tendrá menos cuantía– se habla de base imponible y no de salario, por lo que habrá casos en los que la base imponible será menor al salario bruto, por lo que habrá más personas que puedan percibir la desgravación.

Mejoras al alquiler

Se equiparan los límites de la deducción por alquiler de vivienda a los de la deducción por adquisición de vivienda habitual. Deducirán un 15% quienes ganen menos de 24.270,20, aumentando del 50% al 60% la reducción del rendimiento neto por arrendamiento de bienes inmuebles destinados a vivienda, o lo que es lo mismo, la reducción de las rentas de alquiler que declaran los propietarios.

Asimismo, se reduce de 35 a 30 años la edad del arrendatario a efectos de aplicar la reducción del 100%.

Valores catastrales

Los valores catastrales de los inmuebles, que sirven de base para el cálculo de la cuantía de impuestos como el IBI municipal o el IRPF, se congelan, de modo que, a menos que las corporaciones locales decidan subir el tipo impositivo, durante el 2011 no pagaremos más por tal concepto.

Fuente: expansion.com

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